Para conocer el futuro, primero hay que saber el pasado…

Texto: Greg Wilson

Editado por: Josh Ray

Traducción: Eduardo Pérez Waasdorp

SELLOS CLÁSICOS: ZE RECORDS

En la escena underground neoyorquina, durante finales de los 70, el movimiento ‘no wave’ tomó forma, resultando en un híbrido, donde el punk se encontraba con el funk en un momento en el que estas dos áreas de la música, bien diferenciadas, se consideraban compañeros imposibles. Una joven y creativa comunidad se había formado en el Lower East Side de Manhattan, una parte de la ciudad conectada desde siempre con las empresas artísticas y lo avant-garde, y donde se había empezado a experimentar en nichos como la moda, el teatro, el cine, la literatura y, por supuesto, la música (con el compilatorio ‘No New York’ de Brian Eno como punto de referencia). Esta comunidad se vio influida no solo por el punk, sino por el free jazz de Sun Ra y Albert Ayler, el trabajo de compositores como Stockhausen, Philip Glass o Steve Reich y la perspectiva artística sin barreras de Velvet Underground y Captain Beefheart, así como la amplia gama de música de baile que dominaba los clubes de la ciudad, particularmente – desde la perspectiva de ZE – los más inclinados hacia el arte como el Mudd Club, Club 57 y Danceteria.

Es un tanto irónico que ZE, el epítome de lo que estaba de moda en Nueva York, fuera puesto en marcha en el 78 por un inglés, Michael Zilkha, y un francés, Michel Esteban. El sello pronto llamó la atención del jefazo de Island Records, Chris Blackwell, quien lo licenció en 1980, llevando su música a una audiencia más internacional durante los años que siguieron. Para ayudar a promocionar ZE en Reino Unido, Island mandó por correo el impresionante 12’’ ‘Mutant Disco’ a su lista de DJs, un servidor incluido. Los tracks eran de Kid Creole & The Coconuts, Was (Not Was), Don Armando’s Second Avenue Rhumba Band, Material, Coati Mundi y Gichy Dan, y con el subtítulo, ‘A Subtle Discolation Of The Norm’ (Una Sutil Discolación de la Norma), se podía resumir perfectamente el paquete al completo.

Los artistas más celebrados de ZE, Kid Creole & The Coconuts, liderados por el extravagante August Darnell, se remontaban a la Dr. Buzzards Original Savannah Band, quienes habían dejado su marca gracias a sus singles disco, estilo big-band, ‘I’ll Play The Fool’ y ‘Cherchez La Femme’, en 1976. Material estaba compuesto por el bajista Bill Laswell, quien más adelante jugaría un papel importante en dar a conocer el hip-hop a un mundo que no se lo esperaba, mediante ‘Rockit’, su colaboración con Herbie Hancock en el 83 que le valdría ganar un Grammy.

Don y David Was también rompían esquemas – conseguirían éxito comercial más adelante esa década, pero muchos coinciden en que sus trabajos más creativos fueron los de principios de los 80, con el trío de temas leftfield ‘Wheel Me Out’, ‘Tell Me That I’m Dreaming’ y ‘Out Comes The Freaks’, que se encuentran entre los mejores releases de Was (Not Was).

ZE cesaría sus actividades en 1984, aunque volvería a emerger en 2003 gracias a Esteban, quien había vuelto a Francia, volviendo a editar gran parte de su catálogo, además de remixes de sus temas clásicos y material nuevo.

LUGARES CLÁSICOS: COSMIC, LAGO GARDA, ITALIA

A medida que la energía de Nueva York se difundía por todo el mundo durante 1970, un lugar cuya vida nocturna rebosaba en grandes y nuevas posibilidades era el norte de Italia donde, a lo largo de la segunda mitad de la década, una nueva dirección que luego se conocería como afro-cosmic empezó a fermentar.

Cuando el magnate local Giancarlo Tirotti se hizo con el control del espléndido Baia Degli Angeli Club – ubicado cerca de Rímini – en 1974, su idea era llevar el hedonismo de la vida nocturna neoyorquina al Adriático y, con la ayuda de los hasta entonces desconocidos DJs de la Gran Manzana Tom Sison y Bob Day, consiguió lo que se proponía.

Además de contar con importaciones directas a las que nadie más tenía acceso en toda la región, Sison y Day también destaparon el concepto de lo que es mezclar discos en Italia. En 1977, después de volver a EEUU, el testigo se lo pasaron a unos jóvenes DJs italianos de nombre Daniele Baldelli y Mozart (Claudio Rispoli).

Los dos DJs, aprendices de brujo de sus tutores norteamericanos, pronto encontraron su propios estilos distintivos: Mozart, siendo más espontáneo, se yuxtaponía radicalmente a Baldelli, cuya meticulosidad le llevaba a obsesionarse durante horas con qué discos encajarían mejor entre sí. El club pronto alcanzó nuevas cotas de popularidad, encontrando a un público todavía más joven, aunque su malograda reputación llevase en última instancia a su cierre.

Baldelli resurgió en un nuevo club, en Lazise, en el Lago Garda, de nombre Cosmic, que abrió en abril de 1979, mientras que Mozart siguió en Baia durante su breve re-lanzamiento ese año (el club cerraría definitivamente después de que un asistente muriese en el local). En el Cosmic, Baldelli continuó manteniendo la música, principalmente, entre el rango más lento de los 90-105bpm que se había cultivado en Baia – esto se decía para armonizar con las drogas preferidas de la audiencia de la época, cuando la heroína vivió su gran auge. Baldelli podía mezclar reggae acelerado con disco ralentizado, pinchar 45s a 33, usar efectos de sonido y ritmos de drum machines, mientras mezclaba todo apresuradamente y hacía coincidir una diversa selección de estilos para crear su propia perspectiva sonora, a menudo rara y surrealista. Tomando su nombre del club, este sonido pasó a llamarse ‘cosmic disco’ y después ‘afro-cosmic’, debido a la influencia rítmica que Baldelli, Mozart y otros DJs de la región – más notablemente Beppe Loda – tomaron de la música africana.

Cosmic cerró en 1984 cuando la escena, trabada por sus asociaciones con la droga, empezó a diluirse. Baldelli ha disfrutado de un resurgir durante los últimos tiempos, con una agenda de tour que le lleva por todo el mundo, además de que ha dado acceso online a sus primeros mixes, trayendo su legado a las nuevas generaciones. Por otra parte, la duradera influencia de Cosmic se puede apreciar mejor en el disco-espacial de artistas escandinavos como Lindstrøm, Prins Thomas y Todd Terje.

DJs CLÁSICOS: COUNT SUCKLE

PIE DE FOTO: Ilustración de Count Suckle de Pete Fowler

Count Suckle (nacido como Wilbert Augustus Campbell), junto a su amigo y compatriota jamaicano Duke Vin (Vicent George Forbes), se encuentran justo en las raíces de la cultura bass británica. Él abrió la puerta para que el ska encontrase una audiencia más allá de los inmigrantes caribeños, gracias a su residencia de principios de los 60 en el The Roaring Twenties de Londres. Eclipsado durante años por locales clave del West End como The Flamingo, The Scene y The Marquee, el club de Carnaby Street  fue uno de los locales más influyentes de su época. Suckle empezó vendiendo discos en Jamaica, mientras que Duke Vin era un selector, trabajando con uno de los primeros grandes soundsystems, el Tom The Great Sebastian (fundado por Tom Wong en 1950), a quien suplía música a través de sus contactos de importación estadounidenses. Después de la Segunda Guerra Mundial, con una mayor disponibilidad de las radios, los jamaicanos empezaron a sintonizar las frecuencias que se emitían desde el sur de EEUU, especialmente las de Nueva Orleans, donde sin querer el cantante y compositor Fats Domino estableció las bases del ska con su ‘Be My Guest’ de 1959 (aunque el prototipo de ska se pudo escuchar antes, en 1956, en ‘My Boy Lollipop’ de la adolescente neoyorquina Barbie Gaye, del que la jamaicana Millie Small haría un cover en 1964 con el mismo nombre).

En 1954 Suckle y Vin subieron como polizones en una embarcación que iba a Inglaterra y se asentaron en Ladbroke, Grove, cerca de Londres, donde Vin fundó el primer soundsystem de estilo jamaicano en Reino Unido en 1955, con Suckle siguiendo su estela un año más tarde – tocando originalmente en bailes de blues y shebeens (reuniones sin licencia, donde el alcohol se vendía en domicilios particulares) entre la comunidad negra de Londres. Para este punto, ambos habían tocado ya rhythm & blues estadounidense.

Con la venida del ska cuando los 50 tocaban su fin, Suckle y Vin llevaron esa nueva música al centro de Londres, tocando también discos americanos durante sus actuaciones en The Flamingo, el famoso club en Wardour Street que se había convertido en imán para los militares estadounidenses negros destinados en Reino Unido.

Sin embargo, fue la residencia de tres años de Suckle en el The Roaring Twenties, que comenzaría el Día de la Independencia Estadounidense de 1961, la que cimentó su leyenda. Fue aquí donde consiguió atraer a un público mixto, blanco y negro, al centro de Londres, llenando el club a lo largo de la semana con asistentes habituales, incluyendo a miembros de la creciente nobleza del pop británico – se decía que incluso Mick Jagger pedía prestados discos de la colección de Suckle de cuando en cuando.

En 1964 se convirtió en propietario de su propio club, The Cue (luego conocido como Q) Club, que llevó durante las siguientes dos décadas – era uno de los locales principales de la Londres negra, ubicado en Praed Street, Paddington, donde la revista Blues & Soul posteriormente abriría sus oficinas. Suckle también lanzaría un par de singles, en su propio aunque no muy longevo sello, Q Records, en 1970. Murió en 2014, a los 82 años.

DISCOS CLÁSICOS: ‘BUFFALO GALS’ DE MALCOM McLAREN & THE WORLD’S FAMOUS SUPREME TEAM

El nacimiento del movimiento hip-hop británico puede datarse al verano de 1983, cuando la primera ola de breakdancers tomó las calles, entreteniendo a los atónitos transeúntes con movimientos imposibles, que la mayoría había visto en un video realmente revolucionario. Esto acompañó al lanzamiento de ‘Buffalo Gals’, un single que vio la luz a finales de 1982 de manos del laureado punk Svengali y el antiguo manager y mentor de los Sex Pistols, Malcom McLaren, quien se reinventó como artista de estudio, convirtiéndose en el embajador por sorpresa en Reino Unido del South Bronx de Nueva York.

Como suele ocurrir en estos momentos cumbre del cruce de culturas, todo surgió por pura casualidad. A McLaren, que estaba en Nueva York buscando artistas que sirvieran de teloneros a sus clientes del momento, Bow Wow Wow, le llevaron a ver “algo que posiblemente jamás existiría en Inglaterra”. Ese ‘algo’ resultó ser una fiesta en un bloque residencial, una reunión al aire libre donde se vio expuesto a la todavía oculta sub-cultura del hip-hop y a Afrika Bambaataa, el estandarte de la Zulu Nation del Bronx, en persona.

Viendo el trabajo de los DJs, apuntó: “Era extraordinario, porque el sonido que salía era totalmente inarticulado, un montón de sonidos crudos, sonidos que podían ser de guitarra, pero que tenían un cierto aire a cincel, y me di cuenta que provenía de la forma en la que jugaban con sus manos en los platos, moviendo los discos hacia delante y atrás”. Pero eso no era todo: “La gente se apartaba hacia los lados y un grupo de chavales empezaron a volverse locos en medio del círculo, haciendo ese baile tan gimnástico”. Lo que McLaren había presenciado sin dar crédito, aunque en el momento no lo sabía, sería algo reconocible fácilmente  a nivel global pocos años después.

Profundamente afectado por lo que había visto esa noche, incorporó el estilo hip-hop a su proyecto de álbum debut, ‘Duck Rock’. Con el genial productor británico Trevor Horn en los controles, el LP abrió nuevos caminos llevando el estudio de grabación a la calle, a todos los continentes, yuxtaponiendo diferentes estilos musicales de una forma única, dando como resultado ‘Buffalo Gals’, que cogió su nombre de un canto juglar de 1844, grabación que se incluyó en el querido filme de Frank Capra, It’s A Wonderful Life (Qué Bello Es Vivir), más de cien años después.

El video de ‘Buffalo Gals’ fue la primera vez que los cuatro elementos del hip-hop (el MC, el DJ, los b-boys y el grafiteado) se mostraron juntos y presentó a los breakers Rock Steady Crew, así como el dúo de la radio de Nueva York, The World’s Famous Supreme Team, rapeando y haciendo scratching (la primera vez que mucha gente, sobre todo fuera de Nueva York, había visto la técnica). Eventualmente, el disco llegaría al Top10 de Reino Unido.

* Extraido de Dj Mag Es 067