A fondo
08·03·2017

EL ARCHIVO DE GREG WILSON PARTE 3*

Para conocer el futuro, primero hay que saber el pasado…

Texto: Greg Wilson

Editado Por: Josh Ray

Traducción: Eduardo Pérez Waasdorp

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SELLOS CLÁSICOS: PRELUDE RECORDS

Prelude Records fue uno de los grandes sellos underground de Nueva York, que estuvo activo desde 1976 a 1986, publicando discos de artistas como D Train, Sharon Redd, Musique y Unlimited Touch, así como el influyente ‘Kiss FM Mastermixes’, dos compilatorios importantísimos del 82 y 83, con la participación de los DJs Shep Pettibone y Tony Humphries, que traían nuevas versiones de las canciones recientemente publicadas por Prelude y otras discográficas. Fundada por Marvin Schlachter, que anteriormente había llevado Scepter/Wan Records y trabajado para Chess, Janus y Pye, Prelude Records nació gracias al cierre de la división estadounidense de Pye, una empresa británica, que seguía operando desde las mismas oficinas de la calle 57.

Prelude fue uno de los sellos disco que prosperaron, después de la supuesta “muerte” del género en 1979. Siendo fundamental en acercar diferencias entre la época del despertar del disco en 1970 y la posterior explosión del house a finales de los 80, el sello rompió barreras, ayudando a introducir elementos dub en música de club – con una la producción/mezcla primarias, igual que su filosofía.

Esto quedó cristalizado con la llegada de un chico de 24 años llamado François Kevorkian, quien empezó a trabajar con la empresa en 1978, asumiendo rápidamente la función de remezclador. Su primer intento tuvo un éxito tremendo, gracias a ‘In The Bush’ de Musique y producido por Patrick Adams.

Nacido en Francia, Kevorkian (a quién todos conoceréis hoy como François K) se había mudado a EEUU en 1975, y durante un tiempo estuvo trabajando como percusionista, junto a uno de los grandes revolucionarios del remix: Walter Gibbons (que pinchaba por aquel entonces en el club after-hours de Nueva York, Galaxy 21). En 1977 consiguió aprender por su cuenta a editar cintas – la preparación perfecta para lo que estaba por venir en Prelude, donde estaría trabajando los siguientes cuatro años, haciendo una serie de remixes clásicos para el sello, incluyendo ‘You’re The One For Me’ y ‘Keep On’ de D Train, ‘Beat The Street’ de Sharon Redd y ‘Body Music’ de Strikers (que mezcló junto a Larry Levan). Al dejar la compañía en 1982 para montar su propio estudio, Kevorkian seguiría remezclando algunos lanzamientos de Prelude, junto a tracks en otros sellos.

Para mí, Prelude fue muy importante durante la época electro-funk de principios de los 80, junto con algunos grandes sellos neoyorquinos, como West End, Streetwise, Tommy Boy o Emergency, y que supondría una importantísima parte de mi playlist. En 2015, participé en una mesa redonda donde se debatía la cultura del remix/edit en el ICA de Londres, junto a François, que habló con mucha soltura sobre su época en Prelude.

Cuando el sello cesó su actividad, Schlachter vendió el catálogo a la empresa canadiense Unidisc, que todavía sigue siendo su propietaria a día de hoy, habiendo publicado hace poco gran parte de la colección del sello en formato digital a través de Beatport.

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LUGARES CLÁSICOS: CRACKERS, LONDRES

Ubicado en la calle Wardour, en el corazón del Soho, Crackers fue quizá el local más importante de música negra en Londres en los 70 – con el DJ Mark Roman a la cabeza al principio, luego con George Power. Aparte de un joven Paul ‘Trouble’ Anderson, que inició su carrera allí, el local ha sido citado como inspiración por DJs de la talla de Norman Jay, Jazzie B, Fabio o Terry Farley.

Jay recordaba a la clientela como “muy gay”, aunque “no fuese un club gay per se, pero estaba de moda y mucha gente iba”. Sin embargo, fue la audiencia negra, joven y enérgica, que iba al centro de la ciudad desde algunas de las zonas más duras de Londres, la que de verdad definió el ambiente de Crackers. Desde fuera, parecía un típico antro de la época, sucio y poco fiable, pero dentro, el festín musical de soul, funk, disco y jazz-funk era soberbio, mientras algunos de los mejores bailarines de la capital tomaban la pista de baile para demostrar sus pasos.

A mí me llevaron al Crackers en un par de ocasiones, gente que conocía y que trabajaba en los departamentos de promoción de varias compañías discográficas de Londres, y todos se referían al club como una visita obligada. Su ambiente se parecía al de The Timepiece en Liverpool y como imagino sería el del Rafters en Manchester por aquella época, con un público compuesto mayoritariamente por chavales negros y con discos que eran las últimas importaciones de EEUU. Habiendo comenzado su residencia de seis noches a la semana en 1973, que le supuso una ganancia de tan solo 63£ en total, Mark Roman fue el que sentó las bases. Al año siguiente, rememorando épocas pasadas, aparte de sus fiestas regulares, el local empezó a albergar una sesión de viernes tarde tremendamente exitosa y para el verano del 76 llegaron a atraer a más de 1000 personas – muchas de las cuales dejaban de ir a clase o al trabajo para acudir a la sesión.

Roman dejó el club en 1976, dejando como sustituto al griego de nacimiento George Power, que construyó un legado aún mayor que su predecesor – con un público casi completamente negro, ya que la escena de punk atrajo a gran parte de la audiencia blanca de las noches de Roman.

Power llamaba a los bailarines ‘boogie boys’ y usaba esa frase con frecuencia, cuando utilizaba el micrófono – como hacían los DJs en aquella época. El género boogie, nacido de la etapa de los grooves crudos de Londres a mitad de los 80 y que se referenció en el disco-funk retrospectivo de finales de los 70/principios de los 80, aparecería finalmente gracias al término acuñado por Power. Después de su aventura en el Crackers, que acabaría en 1981, George Power crearía sus legendarias sesiones en el Electric Ballroom de Camden, antes de convertirse en el cofundador de la emisora Kiss FM de Londres.

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DJs CLÁSICOS: DJ KOOL HERC

Ilustración de DJ Kool Herc de Pete Fowler

Ha habido dos grandes momentos en los que los caminos de la música jamaicana y la música negra norteamericana se han cruzado. La primera fue la adaptación jamaicana del rhythm & blues estadounidense a finales de los 50, lo que resultó en el ska y que posteriormente llevaría al rocksteady, reggae y todo lo demás. Después de tomar estas influencias, Jamaica pagaría el préstamo con intereses, dando las semillas que sembrarían las bases del mayor movimiento musical de finales del siglo XX, gracias al papel de un tal Clive Campbell, de Kingston. En 1967, con 12 años, se mudó al 1520 de la Avenida Sedgwick, un edificio alto de más de 100 apartamentos en el Sur del Bronx, sitio que ahora es reconocido como el lugar de nacimiento del hip-hop.

Habiéndose expuesto, siendo niño, a los llamados soundsystems en Kingston, Campbell aplicó la perspectiva jamaicana al Bronx, pero en lugar de poner el reggae de su tierra natal, empezó a desempolvar el funk más sucio que se podría ofrecer en EEUU, y que encajaba perfectamente con la decadencia urbana que afligía a las comunidades negras de ciudades como Nueva York. La fuerte y atlética complexión de Campbell le supuso ganarse el apodo de ‘Hércules’ cuando estaba en el colegio y empezó a hacerse llamar y a firmar como Kool Herc, cuando formó parte de una crew de grafiteros a principios de los 70, los Ex-Vandals.

Dando fiestas con su hermana en la sala comunitaria del 1520 de la Av. Sedgwick, Campbell empezó a ver como los que bailaban se volvían locos cuando la batería y la percusión iban hacia el frente y se concentró en los breakdowns, o breaks/breakbeats, como llegarían a conocerse después. Este fue el momento definitivo para un embrionario hip-hop y su aplicación – a la que Herc se refería como “el carrusel” –, que involucraba un vertiginoso popurrí de breaks para enloquecer al público. Aquí yacen las raíces del breakdance y los b-boys, cuando los chavales envalentonados querían demostrar sus habilidades en la pista de baile. También podemos encontrar las raíces del turntablismo.

La innovadora forma de Herc de manipular los breaks sería elevada a niveles completamente nuevos, más adentrados en la década, gracias a la habilidad de Grand Wizard Theodore, el inventor del scratching, y al grandioso Grandmaster Flash, la primera súper estrella del hip-hop.

Además de a clubes locales, Herc se llevaba su soundsystem, apodado ‘The Herculoids’, fuera a la calle y al parque. Rememorando todavía más al estilo jamaicano, conocido como ‘tostado’, el rapero Coke La Rock animaba a la audiencia mientras Herc ponía la música – gracias a estas fiestas aumentó considerablemente su popularidad.

A diferencia de otros pioneros del Bronx, como Grandmaster Flash o Afrika Bambaataa, Herc nunca pasó la frontera de poner discos a hacerlos. Como consecuencia, su nombre es poco reconocido fuera de los círculos del hip-hop, donde se le reconoce como el padre fundador del movimiento.

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DISCOS CLÁSICOS: ‘ROCK YOUR BABY’ DE GEORGE McCRAE

Habiendose ganado una popularidad tremenda entre la juventud británica en la segunda mitad de los 60, con sellos como Tamla Motown, Stax o Atlantic sacando clásico tras clásico, la música negra estadounidense había conseguido salir de los clubes gracias al amor de la escena por el soul. Sin embargo, con la aparición de un funk más agresivo a principios de los 70, esta nueva cepa de música de baile se vio bastante ignorada por la radio inglesa y solo se escuchaba en los clubes más especializados.

Al otro lado del Atlántico, la era disco empezaba a surgir en Nueva York, liderada por DJs como Francis Grasso (Sanctuary), David Mancuso (The Loft) y Nicky Siano (The Gallery). Sin embargo, fue TK Records, en Miami, propiedad de Henry Stone, nacido en el Bronx, quien nos regaló uno de los discos clave que confirmó la llegada definitiva del disco: ‘Rock Your Baby’ de George McCrae, un single que vendería más de 10 millones de copias en todo el mundo, llegando a copar los charts de multitud de países, incluidos EEUU y Reino Unido.

La canción, como muchas otras grandes, nació fruto de la casualidad. Timmy Thomas, al que se le conocía por su single de 1973 ‘Why Can’t We Live Together’ había estado grabando en los estudios de TK y se había dejado su órgano Lowry allí. Richard Finch, de la banda KC & The Sunshine Band que pronto sería mundialmente conocida, usó la drum machine que venía incorporada con el órgano para crear el ritmo y el track empezó a surgir con Harry Wayne Casey (KC) y Finch componiendo ‘Rock Your Baby’.

Se sugirió como vocalista a Gwen McCrae, pero fue su esposo, George, quien quedó asociado para siempre con esta joya groove de disco downtempo, que es como una brisa de aire fresco, y que fue votada por la revista Rolling Stone canción del año en 1974.

Fue publicada en Reino Unido en el sello Jay Boy, que fue el que lanzó la mayor parte del catálogo de TK en las islas británicas antes de 1977.

En muchos aspectos, el comienzo de la época disco en Reino Unido puede datarse al 27 de julio de 1974, cuando ‘Rock Your Baby’ llegó al nº1 del chart, llegando a convertirse en uno de los temas favoritos de toda una generación. Por poner un contexto, antes de esa fecha, la última vez que un artista negro consiguió un nº1 en Reino Unido (con excepción del primer éxito de Chuck Berry, ‘My Ding-A-Ling’ en 1972) fue tres años antes, con un redescubrimiento de Northern soul, original de 1964, de nombre ‘Hey Girl, Don’t Bother Me’, de The Tams.

Es destacable que, después de ‘Rock Your Baby’, dos de los tres siguientes nº1 en Reino Unido fueran de artistas negros, cuyos temas habían conseguido un gran apoyo al principio por parte de clubes y discotecas – temas como ‘When Will I See You Again’ de Three Degrees y ‘Kung Fu Fighting’, una grabación británica de Carl Douglas, que más tarde conseguiría llegar a lo más alto de los charts en EEUU.

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