El despertar de un gigante

Autor: Eduardo Pérez Waasdorp

La noche barcelonesa es una de las más dinámicas de Europa. Hacer algo nuevo nunca es fácil ya que, con tantas propuestas en marcha y otras tantas por venir, es difícil hacer algo nuevo y verdaderamente rompedor. Dentro de ella hay varios actores que se encuentran a la vanguardia desde hace mucho tiempo, siendo a día de hoy auténticas instituciones de baile. Nitsa es una de ellas.

Siendo la noche más electrónica de la todopoderosa sala Apolo, Nitsa, durante sus más de 20 años de vida, ha sido un escaparate de lujo para la música más vanguardista en Barcelona, siempre asociada a otro gigante de la cultura musical de la ciudad: el festival Primavera Sound.

Pero como todo gran y longevo proyecto, no se puede vivir siempre de la fama criada antaño, y Nitsa se ha ido reinventando con el tiempo, desde sus orígenes en la Plaça Joan Llongueras, a su ubicación actual, dentro del complejo Apolo en Nou de la Rambla. Este 2017 le ha tocado un nuevo lavado de cara, que se ha centrado en torno a su sala secundaria, la conocida hasta ahora como La [2] de Nitsa (o de Apolo, según el día). Desde el pasado mes de octubre la modesta sala ha pasado a llamarse Astin, un nombre que va más allá de ser Nitsa invertido. Por eso quisimos hablar con dos de sus protagonistas, DJ Coco y Marc Piñol, residentes y responsables de organización y programación, para que nos cuenten más sobre este nuevo proyecto de Nitsa y así poder desentrañar un poco qué hay detrás de esta nueva aventura de la gran sala Apolo

ORÍGENES

El Astin original fue un icónico bar del barrio del Born, más propio de una época en la que no había demasiados sitios donde hacer la previa antes de irse de fiesta, en una escena, según Marc Piñol, donde todo eran bares bastante infectos (risas). Por eso se decidió fundar un lugar que abriese en ese horario, de 6pm a 3am, y que tuviese una programación que rompiese un poco con lo establecido, con DJs más cercanos al disco y al house, pero que no se cerrase a sesiones de otro tipo, como un set de electro de Dave Clarke. También se hacían conciertos, recuerdo haber visto a Spectrum y a Spiritualize, después de Spacemen 3. La programación era bastante de puta madre para ser un bar, recuerda Piñol. Lo que pasó es que llegó el momento en que empezaron a proliferar más opciones de este tipo y el antiguo Astin se quedó un poco pequeño. Y aunque la idea nunca dejó de ser buena, se aparcó hasta este momento, cuando se intenta volver a adaptar un poco ese espíritu, más festivo y abierto, a lo que es la antigua [2] de Nitsa.

DJ Coco, que acaba de ser padre – Solo llevamos un mes y es un poco estresante, el trabajo, pinchar y cuidar del niño…” – nos cuenta un poco lo que hubo detrás de la idea: Apolo decidió darle una vuelta bastante heavy a sus instalaciones y nos encontramos con que una sala en la que ya trabajábamos, que era la sala 2, en la que cabían unas 400 personas como mucho, se convirtió en una sala con otra infraestructura y con una capacidad más grande. A partir de allí empezamos a pensar en qué podíamos hacer y cómo presentarlo a la gente”. Y surgió el tema de Astin: “No tenía los mismos parámetros musicales, era una cosa más variada y que tenía ese punto de diversión y hedonista, en contraste con lo que se suele ver en la sala grande. Por eso lo usamos – además de que seguía siendo nuestro (risas), estaba registrado –, porque pensamos que era una buena manera de retomar eso. De alguna manera concordaba con lo que queríamos hacer: una sala junto a Nitsa, aunque destacando la parte hedonista, divertida, dándole un punto más canalla”.

INFRAESTRUCTURA

Para Piñol, a pesar de que le tenía cariño a La [2], reconoce que tenía ciertas deficiencias: “Era una sala un poco desangelada, fría, y donde la programación no se había cuidado tanto como en la principal. Por eso se decidió hacer una especie de conexión con la antigua sala, el antiguo Astin y La [2], y hacer una especie de fusión de ambas cosas, dotándola de más luz”. Con las innovaciones introducidas – techos de LED muy vistosos y un sonido ultra cuidado, que incluso llega a rivalizar con la sala principal – es una propuesta distinta, a la que se accede tan solo bajando las escaleras.

Al entrar en la remodelada sala, nos recibe un espacio diáfano, con una barra en mitad de la sala, un techo de LEDs que va hasta la parte trasera de un escenario que no se levanta ni un metro del suelo. Para los que han estado, recuerda – y mucho – a clubes como el Watergate de Berlín. Marc Piñol está de acuerdo: “Cuando me lo comentaron fue lo primero que me vino a la cabeza. Y me dijeron que no sabían lo que era, así que fue una ocurrencia propia. Pero sí, también tiene cierto parecido con el Output de Nueva York, el techo es de luces y según se ilumine puede parecer que es de día. Me recuerda a varias salas, tiene un rollo muy cuidado, detallista, a todos los niveles, y a nivel de programación lo que se intenta es hacer algo coherente con el espacio”. Para Coco, la nueva infraestructura visual seguramente sea la cosa que más define al club ahora mismo. “Es la instalación de la gente de Protopixel, que han diseñado toda la trasera del escenario y todo el techo, con tiras de LED que se pueden modificar punto a punto, toda la iluminación, y la verdad es que cuando entras es lo que da todo el ambiente, lo que lo define totalmente”.

Pero si hay una cosa a la que recuerda el nuevo Astin es al club Nitsa original, al de Joan Llongueras. “La verdad es que varias personas nos lo han dicho, sobre todo los primeros días. El techo, comparado con la sala principal, es bajo, y el escenario mucha gente nos decía que le recordaba al antiguo Nitsa. Sí que tiene ese punto, además es todo negro – al final la principal de Apolo es lo que es, desde hace muchos años – lo que brinda un contraste con respecto a eso”, nos cuenta Coco. Y aunque no tiene la icónica pista giratoria, “en efecto, tiene muchas similitudes y aunque también es una sala de conciertos, el espacio y el diseño es muy de club de electrónica, más que de sala de conciertos.

Para Marc, el nuevo Astin: “Tiene un aire cercano, con la barra en medio, que es casi la columna vertebral de la sala y que algunas personas piensan que es demasiado grande, pero a mí me gusta que sea así, me parece un espacio muy diáfano… Y luego está la zona de La [3], que es una sala que está conectada a Astin y Nitsa, y que permite fumar, con su propia barra y con el techo abierto”.

Además de los cambios a nivel técnico, una de las principales novedades es su aumento de aforo. Con la sala principal de Nitsa teniendo capacidad para unas 1200 personas, Astin ha pasado de unas 400 a doblar su espacio hasta las 800-850. En cuanto a su público, DJ Coco nos cuenta que la internacionalización de la ciudad ha tenido su impacto en ese aspecto: “Nosotros la verdad es que desde hace bastantes años contamos con una gran cantidad de público de fuera, tanto gente que ya vive en Barcelona como turistas o personas que pasan el fin de semana por aquí. La afluencia de extranjeros es bastante fuerte en el club y es algo que lleva ocurriendo desde hace unos 5 o 6 años”. Sin embargo, el público local y fiel es la columna vertebral de club, lo que queda demostrado con iniciativas como el Plastic Club, “un carnet de socio del club, que es nuestra una base de gente de aquí, muy importante y fuerte. Yo diría que el éxito de Nitsa es una combinación de las dos cosas”.

Para Marc, el proceso es algo natural: “Barcelona es una ciudad muy turística y el turista siempre se entera de lo que se cuece”. Es algo que ya se ocurre con el tema de los festivales, que por sí solos atraen gran cantidad de público de fuera de las ciudades. “Muchos turistas no vienen solo por el club, pero se quedan el fin de semana o la semana y se enteran de la programación. Por eso es importante tener nombres interesantes que sirvan de gancho”, opina.

ASTIN/NITSA: EL YING Y EL YANG MUSICAL

Según lo que hemos visto hasta ahora, en su poco tiempo de vida, Astin es una sesión que va en una dirección diferente, más luminosa, a la programación del Nitsa, que se acerca más al techno… Pero, ¿cuál es la política musical? ¿Es Astin el ying y Nitsa el yang? En palabras de DJ Coco: “La idea es un poco que Astin complemente a la sala principal. Y aunque es complicado darle una entidad sonora durante toda la programación, sí que estamos programando todo aquello que suena más disco, más house, cosas con un punto más de diversión, incluso un toque más pop”. Para Marc Piñol, es como debería ser. “Precisamente Nitsa es una sala que ya es muy abierta en cuanto a programación, es una sala que durante 20-25 años ha programado todo tipo de propuestas. Si te vas a un estilo muy específico, lo que va a ocurrir es que se convertirá rápidamente en un nicho, y eso nunca dura”. Y aunque siempre es difícil dotar a un proyecto nuevo, de estas características, de una identidad en tan poco tiempo, Marc cree que la idea de hacer un contraste es la mejor.

Coco matiza que, aunque se intentará programar cosas más variadas en Astin, “Hay momentos en los que la sala, aunque es muy grande, no es tan grande como la principal de Nitsa… entonces cuando traigamos algún nombre de house o disco que es muy grande tendrá que ir a Nitsa, por la capacidad. Pero sino, las cosas que tienen ese punto un poco más pop o disco/house las intentaremos llevar a Astin, para que haya un contraste entre ambas salas”.

A nivel de programación, y visto lo visto en los últimos dos meses, está claro que se ha intentado hacer que la programación de Astin sea más luminosa, pero que a la vez de cabida a esos sonidos raros o peculiares que más puedan llamar la atención, así como programar más bandas en directo, intentando sacar provecho al escenario bajo, ya que siempre favorece y da más vidilla ver una banda de cerca. Aunque siempre hay dificultades, como cuenta Marc Piñol: “Hay noches en que está claro que, si arriba hay un nombre del techno tipo Marcel Dettmann, abajo lo tienes muy claro, tienes bastante manga ancha para hacer lo que quieras. Pero si arriba hay algo más housera, como uno de los habituales como Michael Mayer, esa noche tienes que buscar un tipo de contraste. Eso lo haremos poco a poco”.

En lo musical, estos meses han pasado artistas tan variados como Erol Alkan, Hot Chip, Shanti Celeste, Adesse Versions, Kasper BjØrke, Arca, Eclair Fifi, Jessy Lanza, o este diciembre Juju & Jordash, Red Axes, LindstrØm, Honey Dijon, Tama Sumo o Kim Ann Foxman… traer a gente de esta calidad y de tintes más de culto, ¿es rentable/difícil? DJ Coco lo tiene bastante claro: “Difícil no es, porque con todos ellos trabajamos habitualmente… Rentable ya te digo que no (risas). La noche en sí – su programación –, con los cachés que manejan algunos DJs, no es para un club de esa capacidad. Pero el esfuerzo se hace porque da más nombre a una programación que va pasando todo el mes y te sirve para que sea aceptable y rentable muchos otros días”.

Para Marc Piñol, la cosa no se trata de ser rentable, sino del riesgo de programar nombres no tal habituales en la escena barcelonesa: “Por ejemplo, Arca es una propuesta más arriesgada dentro de lo luminoso que hablábamos antes. Y ojalá cada fin de semana fuera eso, pero es algo complicado porque propuestas tan complicadas de entender como la de suya y que a la vez sean tan populares no se encuentran todos los días. Son de esas noches que vale la pena el esfuerzo, porque de primeras sabíamos que no las teníamos todas con nosotros”.

Otra parte importantísima de la programación de Astin – y de Nitsa – es la que forman sus residentes. Siendo un grupo verdaderamente nutrido, compuesto por los propios DJ Coco y Marc Piñol, además de DJ Fra, han con el tiempo han surgido nombres como Morgan Hammer, Arnau Obiols, Shelby Grey, Dafoe, Kosmos, Ferdiyei… Marc nos cuenta: Es verdad que al final somos muchísimos… ¿Qué cómo nos turnamos? Depende mucho de nuestras agendas, en mi caso, como pincho mucho fuera, al final pincho los días que puedo”. Pero como en todo buen equipo, es cuestión de comunicación y de hablarlo. “Al reunirnos para planificar, ponemos sobre la mesa nombres que hemos cerrado para dentro de uno o dos meses, y hay alguno que pide que le guarden según qué fecha, porque le hace especial ilusión. Entonces se guarda esa fecha y no hay problema”. Sin embargo, a la hora de programar ya más o menos los responsables de programación saben quién encaja con qué. En palabras de Marc: “Cuando vino Erol Alkan, por ejemplo, ya se sabe que Coco va a hacerle el opening, porque son amigos desde hace 20 años y porque sus estilos encajan. Pero si hay alguien más experimental, pues buscamos a alguien un poco más extravagante, o que tenga un poco de mano izquierda a la hora de tocar sonidos más extraños. Al final nos repartimos de forma bastante equitativa, es algo extraño, pero funciona muy bien”.

PLANES DE FUTURO

De sobras es conocido el curriculum como programadores de los responsables de Nitsa/Astin, con más de 20 años a sus espaldas. Es por ello que, al final, es difícil encontrar nombres que no hayan pasado por el club, aunque siempre hay alguno especialmente interesante: “(Risas) Yo creo que no hay ninguno. Al igual que si hablamos de nuestro otro gran proyecto, que es Primavera Sound, en el que sí que ha habido algún artista que no han podido venir por algún motivo…”, nos cuenta DJ Coco y continúa: “¡Que ha estado hasta Aphex Twin! Todos los grandes han estado. Sin embargo, un artista que lleva tiempo sin venir es DJ Harvey. Quizá él sea un artista que define a la perfección lo que queremos hacer en Astin y que hace muchos años que no ha estado en el club”.

Marc Piñol coincide y es optimista en cuanto al futuro: “Yo diría que todos los nombres que hemos planteados hasta la fecha están contactados y yo diría que van a salir”. Y aporta una idea fundamental para el futuro del club: “Más que el hecho de que nos gustaría traer a alguien, lo que sí que pienso es que tenemos que estar muy al día de lo que está saliendo y ver qué es lo próximo que puede petar, para adelantarnos al resto. Antes que pillar a la vieja gloria y alguien que tienes para tachar de tu lista, cada día hay que ir rehaciendo la lista con proyectos nuevos y cosas nuevas que te emocionen y te parezcan raras”.

Además, hace una distinción clave entre programar para un festival o para un club: “A nivel de club siempre es más complicado, porque hay que trabajar cada fin de semana, y crear una consistencia. En un festival es mucho más fácil, entre comillas, hacer que funcione una cosa, porque al final con un poco de ojo lo consigues, al ser un escaparate tan grande”. Y ahonda en el romanticismo de la escena de clubbing: “Pero en un club lo interesante es que es un escaparate pequeño, y la gente va o no va. Es una cosa casi romántica, porque no todo el mundo está siempre enterado de quién viene o no viene, al contrario que con un festival, donde todo el mundo se sabe el cartel de A a Z. Mientras que en un club la gente va a pasárselo bien, en un festival en verdad se va más a tachar cosas de la lista…”.

Dicho esto, la última pregunta parece clara, tanto para Coco como para Marc. ¿Cuáles son los planes de futuro que tenéis con el nuevo proyecto?

“Nuestro principal objetivo es consolidarlo y vamos a intentar continuar con una programación como la que estamos haciendo desde el principio, con gente potente, sumando en las dos salas, y que el proyecto se vuelva sólido y que se convierta en uno de los sitios importantes en Barcelona para salir a escuchar electrónica”. Por su parte, Marc opina que: “La piedra fundacional ya está puesta, ya que tenemos bastante perfilados los próximos 3 o 4 meses. El primer mes ha estado muy bien, pero hemos empezado teniendo que separar conceptualmente ambas salas, Astin y Nitsa, y aún hay ciertas cosas que no están del todo claras. Es una cosa que solo se irá viendo a medida que todo se desarrolle”.

Con todo esto, solo queda por ver dónde llegará este nuevo y ambicioso proyecto de clubbing. Está claro que con las credenciales de Nitsa y de sus responsables, el futuro que pueda uno augurar a su alter ego, Astin, parece más que brillante. Y no solo por la fama de quién está detrás, sino porque verdaderamente se trata de un equipo de inconformistas que, con Astin, han buscado darle una vuelta de tuerca a un panorama saturado de más de lo mismo, e intentado arrojar algo de luz y novedad en una escena bien necesitada de savia nueva y aire fresco. Con todos estos ingredientes, será la pista quien juzgue sus intenciones. Nosotros, mientras, bailaremos.

* Extraído de Dj Mag Es 083