El Gran Don

Autor: Ben Murphy
Traducción: Marina Casas Herce

Don Letts es indiscutiblemente uno de los DJs más influyentes en la historia de Reino Unido. Sus sesiones de dub reggae en The Roxy, Londres, a finales de los 70 hicieron que los punks se sumergieran en ese sonido, llevaron a muchos grupos a incorporar el dub a su música y sus experimentos en Big Audio Dynamite – con Mick Jones de The Clash y otros – ayudaron a cruzar los caminos futuros del hip-hop cargado de samples y el rock. Y aunque ahora es un director bien considerado, aún tiene su programa de radio en 6Music cada semana y sigue pinchando por todo el mundo. DJ Mag charla un rato con el gran Don…

Progenitor del punk, cirujano de samples, un extraordinario director de cine: Donovan ‘Don’ Letts es el más grande. Este londinense con raíces jamaicanas ha influido enormemente en la cultura y la música de UK. Llevaba Acme Attractions, una tienda de ropa en Kings Road hacia mediados de los 70, pinchaba dub para The Sex Pistols y The Clash y salía por ahí con Bob Marley y Debbie Harry antes de convertirse en DJ residente del primer club punk de la capital: The Roxy. Sus sesiones animaron a grupos punk y postpunk a incorporar sonidos caribeños a su música pues, todos, desde The Slits a The Ruts y The Clash se movían al ritmo de su mezcla de punk y reggae.

Como miembro del grupo Big Audio Dynamite con Mick Jones, incorporaba retales de samples en un rock influenciado por el hip-hop mientras que, como director, Don ha grabado cientos de videoclips para artistas como The Pretenders, Fun Boy Three y Elvis Costello. De hecho, es como director por lo que más se le conoce ahora: los documentales sobre el punk, The Clash, el hip-hop, Sun Ra y Gil Scott-Heron; todos muy bien considerados. Además, Letts dirigió Dancehall Queen, una película que fue éxito comercial en 1997, en la que representaba de forma ingeniosa y brillante la cultura de las discotecas en Jamaica.

Aún es DJ. Hace 10 años que presenta el programa Culture Clash Radio en 6Music y lo celebra con una nueva compilación de temas que varían desde el grupo electro Whodini, a Holger Czukay (miembro de Can), Bryan Ferry y Nina Simone, entre otros. DJ Mag se puso en contacto con Don para descubrir más sobre esta nueva mezcla y sobre una vida increíble hasta la fecha…

Tu nueva compilación para ‘Culture Clash Radio’ es muy ecléctica. ¿Estabas buscando capturar el espíritu del programa en todas sus vertientes?

Para mí, la música es algo muy personal, egoísta. Solo estaba intentando ampliar la percepción de la gente sobre lo que estoy haciendo. Ni siquiera eso, solo estoy intentando pasar temas interesantes, tío. No creo que esté intentando enseñar algo. Por aquellos entonces hacía mezclas para todos mis amigos y simplemente continúo pasando música. No hay nada más profundo.

Hay tantos buenos temas por ahí y muchos se escapan precisamente por haber tantas cosas. Te pone en una posición en la que tienes que ser capaz de conservar y referenciar; y mi compilación es una extensión de ello. También hay cosas obvias pero no intento ser súper guay. Soy como Popeye, soy lo que soy.

¿Disfrutas el proceso que conlleva hacer el programa cada semana?

Desde hace diez años; que es por lo que he hecho la compilación. Celebrar 10 años en los que 6Music me ha permitido poner lo que me diera la puta gana. Nunca me han dado nada que poner, y hay gente que lo pone en duda; pero me da igual. Tienes el deber de intentarlo y darle un empujón a las cosas para que salgan adelante. Cada semana, el 25 % de la música es nueva. Eso me hace conectar con lo que está pasando porque supone un esfuerzo extra. Encontrar 10 temas nuevos cada semana que haya pasado y que me gusten es jodido. Nunca pongo nada que no me guste. Ni de coña.

¿Cuál fue el primer tipo de música por el que pasaste?

Mi herencia es de Jamaica y en Jamaica, como en tantos otros sitios del planeta, la música no es algo que los niños practiquen; tus padres la escuchan, tus abuelos también. Está ahí. Una parte intrínseca de la cultura que no tiene nada que ver con el negocio del pop. Mi viejo tenía un soundsystem al que llamaba Duke Letts Supersonic Sound. Eso fue a finales de los 50 y principios de los 60. Pero no tenía nada que ver con los soundsystems que conocéis ahora, con esos altavoces masivos. Era un aparato austero que hacía a la gente reunirse los domingos, después de la iglesia. Para los inmigrantes jamaicanos era una forma de estar en contacto con los demás y con lo que pasaba en Jamaica. Mucho se hacía a través de la música. Escuchaban Toots & The Maytals, escuchaban a Prince Buster; pero los viejos jamaicanos también escuchaban un poco de Nat King Cole y Fats Domino. Esa fue la generación de mis padres. Lo del ska y el reggae estaba a punto de pegar fuerte cuando mi padre tuvo que crecer y cuidar de sus hijos; y se deshizo del pequeño equipo.

Cuando empezó lo del ska y el reggae yo aún era adolescente, tendría unos 13 o 14. Ese era el atractivo de la pista de baile. Eran los críos blancos y negros moviéndose, sobre todo, al ritmo de la música jamaicana y un poco de Motown. Por entonces se llevaba lo de los skinheads. Hablo de la versión estética, no de la fascista. Hice un documental sobre ello el año pasado. La gente no se da cuenta de que, en un principio, todo aquello consolidó el primer movimiento multicultural de este país en donde los chicos blancos y los negros se juntaban gracias a su pasión por la música y la ropa. Irónicamente, el movimiento queda secuestrado y se convierte en algo terrible; pero al principio estaba bien. Los hijos de inmigrantes y los jóvenes blancos de clase trabajadora bailaban al ritmo de esta música.

Como DJ en The Roxy ponías dub y eso ayudó a introducir el reggae a una audiencia punk. ¿Viste alguna afinidad entre ambas formas de música/cultura?

“Estaba en medio de una combinación de reggae y soul. Siempre andaba compaginando las dos. Iba al Q Club, encima del Ronnie Scott, Lacy Lady y esos sitios. Y entonces, la movida reggae pegó fuerte y, de la noche a la mañana, también los soundsystems propios y Shaka, Coxsone y demás. Y a los punks les dio por ello. De algún modo terminé siendo DJ en el primer club punk-rock: The Roxy. Esto fue durante los primerísimos días del punk-rock así que no había temas británicos de punk-rock por entonces por lo que estaba claro que iba a poner algo en lo que yo estuviera metido. Todo iba sobre el dub reggae. El club abrió en el 77.

No muchos hacen esta conexión, pero algunos me dicen ‘Don Letts, ayudaste a empezar todo esto de las fiestas punk reggae’, lo cual es más o menos cierto, pero se les olvida que ya tenía precedente en la juventud blanca de clase trabajadora, metida en la música jamaicana debido a los primeros skinheads. Si conoces la historia, hubo una continuidad. The Roxy abrió en el centro de Londres y había gente a la que le flipaba el reggae por entonces: Joe Strummer, Johnny Rotten, Paul Simonon. Estos tíos no necesitaban a Don Letts, ya habían dado en el clavo. Pero estos tíos interactuaban con los negros, así que molaban. Había toda una horda de blancos al margen que no se mezclaba con negros y creo que los que fueron a The Roxy, quizás a esos les descubrí el sonido. Poniéndolo todo en contexto.

Fue algo bonito. Principalmente era una combinación extraña de grupos punk en directo haciendo lo suyo y, entre medio, interludios de reggae con bajos fuertes, lo cual era un alivio. Muchos de los grupos punks… no eran todos buenos (se ríe). Hubo momentos brillantes y cosas que me impactaron de verdad y me ayudaron a ser quien soy hoy en cuanto a toda la movida punk del DiY. Eso era el punk, no solo una banda sonora, era una subcultura completa. Soy producto de ella.

Después pasaste a dirigir The Punk Rock Movie. ¿Cómo fue estar involucrado en el punk desde el principio?

A principios de los 70 había visto The Harder They Come, la peli más famosa en Jamaica y me hizo darle vueltas a que no me importaría expresarme de forma visual. Pero no había ninguna puta oportunidad a principios de los 70 para un negro joven, se suponía que debería estar conduciendo un autobús o algo así por aquellos entonces. El punk llega con su ética del DiY y decido pillar la cámara e intentar filmar lo que estaba pasando por delante de mis narices. Tenía aspiraciones de hacer una película.

Tras filmar a los grupos que me gustaban durante semanas, leí en la NME que ‘Don Letts está haciendo una peli punk-rock’. Pensé ‘qué buena idea, la llamaré The Punk Rock Movie’. Esta peli fue lo primero que grabé, poniendo junto todo mi material. Por suerte, dentro de toda esta movida punk-rock del corta y pega, funcionó. Es un documento de la época. Pero, personalmente, ya no puedo verlo. El sonido, aunque fuera apropiado por entonces, estaba sin pulir. Era Super8, visualmente una maravilla. Pero el ruido, ¡no lo puedo soportar! Afortunadamente, después de 40 años, me gusta pensar que he mejorado de alguna manera.

Es lo que catapultó toda mi mierda y, de ahí en adelante, lo que pasó es que me hice amigo de grupos como The Clash y Public Image Limited y me dieron la oportunidad de hacer sus videoclips. Ya no los hago, pero era un buen terreno de aprendizaje para dejar mis comienzos rudimentarios.

También participaste en el disco de Steel Leg. ¿Cómo fue trabajar con los miembros de Public Image Limited (PIL)?

Lo primero, en la carátula, no soy yo el de la bolsa en la cabeza. Segundo, lo que pasó fue que Jah Wobble y Keith Levene estaban intentando encontrar la forma de sacarle un dinero extra al sello. Estábamos en ello. Tuvieron la oportunidad de entrar en el estudio y componer. Me cogieron y me dijeron ‘¿Quieres probar a cantar sobre estos ritmos que estamos juntando?’ Me senté en el váter y me puse a sacar una letra y a hacerme una guía vocal. Fue algo que afortunadamente retomé más tarde y lo hice en condiciones. Eso fue lo último que oí de ellos, pensé que todo se había olvidado. Meses más tarde, se me ocurre la puta idea de una guía vocal y de convertirlo en un single como es debido. Si lo pienso es bastante divertido porque, a día de hoy, no sé tocar ningún instrumento. Así que el hecho de comprometerme con el vinilo me parece divertido.

Más tarde formaste Big Audio Dynamite con Mick Jones, con influencias del hip-hop. ¿Te inspiraba esa música por entonces?

Big Audio Dynamite fue una combinación de toda la mierda en la que estábamos metidos por entonces que eran las líneas del bajo de Jamaica, los ritmos de hip-hop que venían de Nueva York, toda la guitarra rock & roll de Mick Jones y, además, lo mediático. Yo empecé a meterme en el diálogo del sampleo. Robando trozos de películas. Aquello era súper nuevo por entonces. Ahora no se podría hacer. Fue tan innovador que nos salimos con la nuestra.

No creo que nadie más haya hecho eso aparte de David Byrne y Brian Eno en ‘My Life In The Bush of Ghosts’. ‘[Single de B.A.D.] E=MC2’ tenía sampleos de unas 10 películas. Yo los revisaba mientras los chicos estaban grabando los temas. Con Mick Jones terminé coescribiendo muchas canciones simplemente por tener la oportunidad de trabajar con mi hermano; porque le tengo mucho respeto a Mick Jones. Trabajé con otro de The Clash, con Joe Strummer. Acabé componiendo temas muy buenos con él.

Otro de tus grupos fue Screaming Target, en donde metiste cosas del house y electrónicas. ¿Cómo pasó?

Pensándolo bien, supongo que pudo haber sido un ejercicio del ego. Cuando dejé Big Audio Dynamite solo quería saber qué podía hacer por mí mismo. Tuvimos conciertos geniales en Europa y no me avergüenzo; pero era muy duro. Con Mick Jones, influíamos. Sin Mick, era volver al Chitlin Circuit: compartir habitaciones, viajar en putas furgonetas atestadas. Me lo quité de encima y volví a lo del cine; pero en condiciones. Supongo que una gran parte de todo lo que he hecho desde entonces han sido documentales, además del programa de radio y pinchar.

Has dirigido muchas películas, incluida Dancehall Queen, que tuvo buenas críticas. ¿Qué destacarías de cuando la rodaste?

Estoy muy orgulloso de ello. Nací en este país así que conseguir reconocimiento por esa peli allá en casa… es muy grande. Para un jamaicano mayor, o los jamaicanos por herencia, la que es la polla es The Harder They Come; hubiese ganado por oleada. Para cualquiera de menos de 50 años es Dancehall Queen porque caló hondo, tío. La gente se ve reflejada en la pantalla. Fue cuando los ritmos digitales empezaban y la peli ponía a las mujeres al frente. Desde mi punto de vista, lo que hacía atractiva la historia: eran las mujeres quienes realmente estaban al pie del cañón. Es una historia simplista pero hacerlo y reflejar lo que sonaba y el estilo jamaicano de entonces tiene su gracia. Estoy muy orgulloso de ello.

¿En qué estás trabajando ahora?

Siempre tengo algo entre manos. Intento conseguir dinero para un proyecto sobre el afrofuturismo, por ahora. He hecho documentales sobre Sun Ra, Gil Scott-Heron, George Clinton. Hice algo sobre el hip-hop de los 80 para la BBC llamado Planet Rock, quizás a la gente le interese… Lo último que he hecho es Two Sevens Clash, que empezó a emitirse en Sky Arts el mes pasado. Busca dentro del mito y la realidad de la fiesta punk reggae, lo que nos lleva al punto de partida.

* Extraído de Dj Mag Es 082