Para conocer el futuro, primero hay que saber el pasado…

Texto: Greg Wilson

Editado Por: Josh Ray

Traducción: Eduardo Pérez Waasdorp

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SELLOS CLÁSICOS: SUGAR HILL RECORDS

A principios de los 80, parecía que toda Nueva York era un hervidero de nuevas ideas, pero una zona en concreto, más que ninguna otra, consiguió capturar el espíritu del momento. Hablamos, por supuesto, del Boogie Down Bronx, donde el hip-hop había empezado a desarrollarse de forma más o menos aislada, desde que DJ Kool Herc empezase a hacer de las suyas a principios de los 70. Nueva York estaba predestinada a presenciar algo grande y, con el cambio de década, en los primeros años de los 80, Sugar Hill Records de pronto se encontró en la vanguardia de la revolución musical.

Apodada ‘La Madre del Hip-Hop’, la responsable de éxitos como ‘Pillow Talk’ (1973), Sylvia Robinson y su marido, Joe, fueron pioneros del emergente sonido hip-hop, marcándose un éxito mundial con el ahora legendario ‘Rapper’s Delight’ de The Sugarhill Gang en 1979. Aunque esto era solo un aperitivo de lo que estaba por venir, ya que el sello sería el posterior responsable del impresionante ‘The Adventures of Grandmaster Flash On The Wheels Of Steel’, de Grandmaster Flash & The Furious Five, un disco hecho enteramente a partir de otros discos; mientras que ‘The Message’, también de Flash & Los Fives, en 1982, sería la confirmación de la mayoría de edad del hip-hop. Esto también marcaría el final de la relación entre Flash y el rapero Melle Mel – resultando en la coexistencia de dos Grandmasters, Flash y Mel, que grabaría otro clásico de Sugar Hill, ‘White Lines (Don’t Don’t Do It)’, una nada disimulada historia sobre cocaína, como Grandmaster & Melle Mel.

1982/83 fueron los años en los que el sonido electro empezó a redefinir la música de baile, con Afrika Bambaataa, Arthur Baker y los Grandmasters en la vanguardia de este nuevo movimiento musical. Había una gran apertura a la expresión en el Nueva York de la época, ya que los músicos negros tomaban influencias de artistas blancos como Kraftwerk, Human League y Gary Numan, imitando los avances en el corazón de Nueva York, donde los artistas blancos tomaban su inspiración de la música negra. Las reglas estaban siendo reescritas por toda Nueva York y esto tendría un enorme impacto, tanto en EEUU como internacionalmente.

En un triste giro del destino, Sugar Hill y otro innovador sello del momento, 99 Records, cayeron presa de un pleito legal alrededor del copyright de ‘White Lines’, que se ‘basaba’ (por decirlo bonito) claramente en el ‘Cavern’ de Liquid Liquid, un éxito underground, pero sin acreditarlo en ninguna parte.

La batalla legal continuó hasta la eventual victoria de 99, pero Sugar Hill no podía pagar y se declaró insolvente. Después de todo el estrés causado por la situación, Liquid Liquid abandonó una más que prometedora carrera, sin duda amargado y desilusionado por toda la experiencia. No fue hasta 1995, cuando Duran Duran (¿no había otros?) hizo un cover de ‘White Lines’, que sus creadores intelectuales (es decir 99 y Liquid Liquid) pudieron percibir, por fin, los royalties.

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LUGARES CLÁSICOS: THE TWISTED WHEEL, MANCHESTER

Aunque el movimiento Mod (de Modernist) se originó en el Soho londinense a finales de los 50/principios de los 60, en 1967 la escena de clubes en la capital se había inclinado más hacia la psicodelia. El Mod, sin embargo, continuó con su conquista hacia el norte, con fiestas semanales en el Twisted Wheel de Manchester, un imán para aquellas hordas de jóvenes en scooter.

El Twisted Wheel había habierto en 1963 en su ubicación original de la calle Brazennose, con DJ Roger Eagle comandando la cabina, un evangelista de la música negra que se había mudado desde su ciudad natal, Oxford, en 1962. Eagle es reconocido como el padrino del Northern soul, aunque cambiase de rumbo musical antes de que la escena se arraigara en la segunda ubicación del club, en la calle Withworh, hacia el final de la década.

La música que se oía allí, predominantemente publicaciones soul en sellos como Motown, Stax y Atlantic, puede describirse como la música de discoteca original. La escena llegó a un nuevo clímax cuando, en The Twisted Wheel y otros bastiones de la música soul en el Norte y las Midlands, los DJs empezaron a explorar los archivos sonoros con más profundidad, en su búsqueda de desenterrar los discos más raros, especialmente aquellos publicados por sellos pequeños de Detroit, ciudad donde Motown tenía su sede.

Uno de los principales DJs que fueron pioneros del cambio hacia la búsqueda de los singles más raros fue Carl ‘Farmer’ Dane. Excavando en su colección mientras era residente de The Catacombs, un pequeño pero importante local de Wolverhampton, se hizo una reputación por desenterrar gemas sonoras ocultas hasta el momento. Estos discos los prestaba a DJs en The Wheel donde recibían mayor exposición, empezando con esto una especie de fiebre del oro/vinilo, irrepetible en cuanto a la insana pasión compartida y compromiso que consiguió engendrar.

A medida que el funk fue asentándose a principios de los 70, hubo una gran cantidad de personas que prefirieron quedarse con esa atmosfera del soul de los 60. Esta tendencia había sido percibida, un par de años antes, por Dave Godin, un amante de la música negra americana desde los 50’ y que fue gran responsable de la creación del sello Tamla Motown en Reino Unido. Fue Godin quien acuñó el término Northern soul, haciendo referencia al tipo de discos que los hinchas de los equipos de fútbol del norte de Inglaterra compraban en su tienda de Londres, Soul City, en sus viajes a la capital a finales de los 60.

Después de visitar The Twisted Wheel, Godin, que también escribía para el magazín Blues & Soul, hizo un artículo fuertemente entusiasmado por el ambiente y la energía de la escena del norte, convirtiéndose en uno de sus mayores defensores – causando que el movimiento escalara en perfil y notoriedad. Es gracias a personas como Godin, Eagle y Dene quienes gracias a su amor obsesivo por la música negra americana, sentaron las bases para la impresionante subcultura que nació dentro de este local.

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DJs CLÁSICOS: DAVID MANCUSO

UN DJ INFLUYENTE DONDE LOS HAYA, QUE NI SIQUIERA SE CONSIDERA DJ, PREFIRIENDO LA DESCRIPCIÓN DE ‘ANFITRIÓN MUSICAL’…

A principios de los 70, con el ideal hippy de paz y amor roto y la Guerra de Vietnam dividiendo a un EEUU presidido por Nixon, una presencia reveladora emergió en Nueva York para ayudar a sembrar las semillas de la cultura disco. David Mancuso había asistido a las charlas y fiestas privadas del gurú del ácido (del psicodélico, no de la música) Timothy Leary, en el cuartel general de lo que él llamaba La Liga Para el Descubrimiento Espiritual (League For Spiritual Discovery) en Nueva York. Siguiendo el consejo de Leary, Mancuso empezó a experimentar con el LSD por su cuenta, en su loft en Nueva York, haciendo “cintas de viaje” eclécticas y atmosféricas para dar acompañamiento musical a estas reuniones.

La gente se levantaba y bailaba de vez en cuando y cuando este aspecto de la experiencia empezó a gustar más, Mancuso mejoró su sistema de sonido y reorganizó el espacio. Gays/heteros, blancos/negros, todos eran bienvenidos siempre y cuando todos entrasen con la actitud adecuada. Las fiestas en The Loft, como se les conoció posteriormente, fueron una experiencia de inclusión e integración en toda regla.

Dos décadas después, cuando – siguiendo al acid house – algunas personas empezaron a hablar de los DJs como si fueran figuras chamánicas, quizá fueron culpables de llevar su euforia inducida por el éxtasis un poco demasiado lejos. Sin embargo, si había alguien merecedor de ese tratamiento sería sin duda Mancuso, muchas veces descrito como una figura mística, ya que guiaba conscientemente a sus invitados a una experiencia de autoexpresión, ayudándoles a desinhibirse en un ambiente seguro, para que ellos pudieran estar más cerca de su naturaleza esencial/niño interior.

The Loft puso la primera piedra para lo bueno y lo mejor que saldría de la escena de clubes neoyorquina – Levan, Siano, Knuckles, Krivit, Humphries, Kevorkian y así, sucesivamente. También sentaría un estándar en cuanto a la reproducción de sonido en un ambiente de baile, inspirando el sistema de sonido de locales legendarios como el Studio 54 y Paradise Garage de Nueva York y, posteriormente, el súperclub británico Ministry Of Sound.

Durante las décadas posteriores fue difuminándose, aunque sus fiestas continuaron y Mancuso vivió un renacer con la llegada del nuevo milenio, con el lanzamiento de la primera retrospectiva ‘David Mancuso presents The Loft’ en Nuphonic en 1999, sirviendo como homenaje tardío a sus incontables méritos. Las fiestas regulares de London Loft le llevaron a Reino Unido y en 2004, Tim Lawrence puso carne en los huesos de la extraordinaria aventura ácida de Mancuso con su libro Loves Saves The Day – A History Of American Dance Music Culture 1970-1979.

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DISCOS CLÁSICOS: ‘LOVE MONEY’ de T.W. FUNK MASTER

Hay ciertos discos que consiguen dividir el átomo, creando un sonido totalmente nuevo, momentos fortuitos en el tiempo cuando el artista se saca un conejo de la chistera y el panorama cambia por completo. Este es el tipo de alquimia musical es la que hizo el presentador de reggae de Radio London, Tony Williams, cuando produjo en 1980 ‘Love Money’, su primer intento de track electrónica, inspirado por dos hits del momento, el ‘Rappers Delight’ de Sugarhill Gang y ‘Money In My Pocket’ de Dennis Brown.

El giro estaba en que lo hizo con músicos de reggae, creando sin querer un sonido hibrido en el proceso – era el funk, pero no como lo conocemos, ya que su sensibilidad dub lo separaba del resto. En el aspecto vocal, que por lo que a mi conocimiento respecta, se trata del primer ejemplo de rap en una publicación británica. Se llamó ‘Money (No Love)’ y estaba acreditado a Bo Kool y, del otro lado, se encontraba la versión instrumental ‘Love Money’, de T.W. Funk Masters.

Entonces la escena británica de jazz-funk vivió su apogeo y el tema se convirtió en un gran éxito underground, y todavía mayor cuando un año después otra versión, aún más dinámica, de ‘Love Money’ se puso a la venta en el sello Champagne.

Yo luego descubriría que ‘Love Money’, en sus varias versiones, también se convirtió en un gran clásico underground en Nueva York y luego Chicago y está incluido en las listas Top100 tanto del Paradise Garage como de The Loft.

Si avanzamos hasta 2004, me encontraba leyendo una selección de 12 temas, elegidos por Louie Vega de MaW, en Wax Poetics y ‘Money (No Love)’ está incluida, pero se trataba de un caso de identidad equivocada – culpa de la revista, que tuvo la impresión de que el Tony Williams detrás de este disco era el batería de jazz estadounidense.

Se lo comenté a Andrew Mason de Wax Poetics y rectificó el error en un artículo basado en torno a una entrevista que hice con el verdadero T.W. La parte increíble de la historia es que Williams no tenía ni idea de que fuera responsable de un disco tan importante, que inspiró a los DJs de Nueva York hacia una perspectiva más centrada en el dub en sus producciones y remixes, cambiando los parámetros de la música de baile en el proceso.

Pero no fue hasta el año pasado, durante un panel de discusión sobre la cultura del edit/remix en el ICA de Londres, que François Kevorkian confirmó que este fue el disco catalizador de sus inclinaciones por el dub en su siguiente mix del ‘You’re The One For Me’ de D-Train, que puso los engranajes en marcha en 1981. ‘Love Money’ también sería referenciado después, en 1986, en el mix de Larry Levan ‘Love Honey, Love Heartache’.

* Articulo extraido de Dj Mag Es 063