Autor: Eduardo Pérez Waasdorp

Glasgow es una ciudad que está en boca de todos en la industria musical. Muchos de los artistas electrónicos que más han dado que hablar en estos últimos cinco años han salido de esta ciudad industrial situada en las Lowlands escocesas. Siendo la mayor ciudad de Escocia – por delante de su capital, Edimburgo – y la tercera de todo Reino Unido (después de Londres y Birmingham), Glasgow se ha convertido en un auténtico nicho creativo para la música de todos los estilos – especialmente la electrónica. No en vano de ella han salido artistas y bandas de la talla Primal Scream, Franz Ferdinand, Mogwai, Snow Patrol, Belle & Sebastian, Travis, además de haber dado a conocer a Simple Minds, The Jesus and Mary Chain o los ya legendarios Oasis – aunque son de Manchester, los hermanos Gallagher dieron en gran salto en el club King Tut’s Wah Wah Hut de la ciudad…

Si nos adentramos en nuestro espectro musical, en los últimos cinco años han explotado los perfiles de muchos artistas de Glasgow, entre los cuales se encuentran, yendo del presente al pasado, Hudson Mohawke –  como parte de ANOHNI –, Jackmaster, Jasper James, Denis Sulta, Spencer, Rustie, SOPHIE, Nightwave o Will Atkinson, sin contar a los ilustres Funk D’Void, Gary Beck, Kode 9, Silicone Soul, o los legendarios Optimo, Harri & Domenic y Slam, entre otros… y eso sin contar los grandes artistas que han salido de otras ciudades del país, como Edimburgo (Boards of Canada, S-Type o Eclair Fifi), Aberdeen (Lockah) o Dumfries (hogar del amado/odiado Calvin Harris) – eso queda para otro especial.

Con una cartera de artistas tan particular y nutrida – muchos de los cuales han pasado por nuestras páginas durante estos años – en DJ Mag ES nos tuvimos que hacer la pregunta de qué es lo que hace tan especial a esta ciudad para regalarnos tanta calidad musical en tan poco tiempo. ¿Hay un modelo? ¿Qué tienen en común el pasado y el presente musical de la ciudad? ¿Qué ha marcado a toda esta generación de artistas? ¿Qué depara el futuro?

Todas estas y otras preguntas serán tratadas en este reportaje especial sobre la maravillosa ciudad de Glasgow, en la que hablaremos con los protagonistas y haremos lo posible por deconstruirla y poder explicar el cómo y el porqué de tanto talento electrónico…

LOS CIMIENTOS

Glasgow es una ciudad industrial del sudoeste de Escocia, aunque también es un centro neurálgico de comercio, negocios, medios de comunicación y transportes. En palabras de Jackmaster: “Glasgow es una ciudad de clase trabajadora, algo gris, la gente suele decir que es deprimente. Yo personalmente no la encuentro deprimente. Mucha gente de la escena musical la compara con Detroit, por las mismas razones”.

Jonnie Wilkes, de Optimo, tiene su propia perspectiva: Bueno, siempre ha habido una energía tremenda en Glasgow. La música electrónica golpeó a Glasgow como hizo con el resto de grandes ciudades de Reino Unido, pero más que en otras ciudades, en Glasgow florecieron los estilos más interesantes”.

Siendo un lugar amigable, con pasión, alto conocimiento musical, la mente abierta y mucho humor, Glasgow reúne los ingredientes perfectos para el desarrollo de una floreciente e interesante escena musical, en la que su gente se toma la música de forma realmente seria. Con tan solo 600.000 habitantes, es impresionante darse cuenta la cantidad de talento que ha salido de ella en los últimos años – no solo en el ámbito electrónico, sino también en otros estilos, como mencionábamos anteriormente –. Plataformas como LuckyMe, Hyperdub, Optimo, Numbers y especialmente Soma, todas se han aprovechado de la energía que desprende el público de Glasgow, así como de la ciudad en sí misma. Es fácil darse cuenta de esta intensidad viendo cualquiera de las Boiler Rooms que se han desarrollado en el Sub Club, por ejemplo.

Si nos vamos a remontar a los inicios de la escena electrónica en Glasgow, hay que centrarse en tres pilares: Soma, el Sub Club y la tienda Rubadub. Si bien es cierto que hubo otros centros musicales y actores de importancia en la historia de la ciudad, como el edificio del sindicato estudiantil de la Glasgow School Of Art (que dio vida a varios ganadores del premio Turner, como Franz Ferdinand o Travis, además de servir de incubadora para plataformas y noches como Numbers, Optimo, Ballers Social Club, Fortified o Divine) a medio camino entre club y lugar de reunión, clubes como The Arches, Stereo o Wrong Island, entre otros, ninguno de ellos tuvo la importancia o la longevidad suficiente como para llegar a ser recordados a día de hoy con el respeto de las tres antes mencionadas.

Este 2017 se cumplen 25 años de la fundación de Soma, el sello comandado por Slam. Siendo una de las plataformas más reverenciadas y respetadas de la industria, Soma fue el primer sello discográfico en publicar música de Daft Punk, además de tener en su catálogo a Alex Smoke, Surgeon, Funk D’Void, Percy X, Silicone Soul y otros ilustres. Siendo uno de las discográficas pioneras del sonido techno, apoyando a un estilo que sufrió mucho durante sus primeros años de vida y que ahora vive uno de sus mejores momentos, tanto Orde Meikle como Stuart MacMillan – o sea, Slam – han sido testigos privilegiados, además de protagonistas y catalizadores de los cambios que han dado forma a la cultura de club durante todos estos años.

Aunque Jackmaster reconocía que: “siendo sinceros no tengo muchos discos de Soma”, también admitía que “lo que sí que influyó mucho en mí es que Soma tenía propia carpa en T in the Park. Y con 16 años podías ir a sus fiestas una vez al año y siempre traían a unos DJs impresionantes. Recuerdo que me impresionó mucho ver a James Carter, Laurent Garnier, Fatboy Slim, DJs muy respetados… Eso fue muy importante, fue una de mis influencias principales cuando estaba creciendo”

Otro de los hijos predilectos de Glasgow, Funk D’Void, resumía a la perfección la combinación de algunos de estos elementos: “Creo que poder ver a Slam y a los artistas de Soma fue probablemente mi mayor influencia. Es realmente bonito ver cómo funcionaron las cosas, en retrospectiva. Además, ser joven en los 90 fue algo inolvidable y poder nutrirme artísticamente en una época tan potente para la cultura musical fue un privilegio”, nos contaba hace unos años.

Aunque los propios Slam reconocen que su éxito no sería posible sin la existencia de otra institución de la ciudad: el Sub Club. “Nosotros solíamos hacer los sábados en el Sub Club durante gran parte de los 90, junto a Harri, que era el residente de los sábados. En 1990 Glasgow fue la Capital Europea de la Cultura, por lo que de forma excepcional nos concedieron la licencia de apertura hasta las 5am, algo nunca visto” – hay que recordar que las licencias de apertura en la ciudad funcionan hasta las 3am –. “Fue un momento especial para la escena, en la que se fusionó el acid house con la nueva ola de música house y eso provocó que se juntaran no solo los amantes de la electrónica, sino también las bandas de indie”, reconocían, en una entrevista a DummyMag.com de 2014.

Pero Sub Club no siempre fue todo un oasis de música y apertura. De hecho, al principio de su historia, a mediados de los 80, Sub Club era uno de los lugares más exclusivos de Glasgow, con unos precios desorbitados que impedían que los amantes de la electrónica pudieran acceder a él. Incluso, se cuenta que muchos tenían que ahorrar durante semanas para poder permitirse entrar y pegarse una buena fiesta. En esa época todo estaba separado – el indie, por un lado, los góticos por otro y la música de baile solo podía escucharse en el Sub Club.

Keith McIvor – alias JD Twitch, de Optimo – nos lo contaba recientemente: “El clubbing en Glasgow a finales de los 80 y principios de los 90 era bastante pobre. Al principio los clubes se negaban a poner las nuevas formas de música de baile – el techno de Detroit, la música rave británica o belga y el acid house – y los clubes que sí que ponían esta música seguían anclados en el pasado, con estrictos códigos de vestimenta, políticas de admisión elitistas y una política musical en pañales”. La gente se solía ir de Glasgow a clubes de las cercanas Ayr y Saltcoats para escuchar los sonidos más vanguardistas. Esto provocó que mucha gente también acabase en Edimburgo, en las noches Pure, curadas por el propio Twitch y que tuvieron el honor de traer por primera vez a Europa a artistas como Hawtin, Green Velvet, entre otros.

Después de un comienzo titubeante, a mediados de los 90 llegó el momento perfecto para el clubbing en la ciudad. El Sub Club, con su techo bajo, su gran sistema de sonido y su aforo limitado, era un hervidero de gente y empezó a forjar su fama como uno de los mejores clubes de todo el continente, en el que se podía ir de fiesta casi todos los días de la semana. Especialmente importante fue la labor de Slam, durante los sábados junto a Harri en su fiesta Atlantis.

Pero sobre todo la noche de los domingos, que corrió a cargo de Optimo y su noche homónima – Optimo (Espacio) – que consiguió romper con la tradicional idea de fin de semana y que abrió la veda a una forma diferente de entender el clubbing. En palabras de Jonnie Wilkes, la otra mitad de Optimo: Para nosotros el techno y el house que se llevaba en Reino Unido en 1996-97 no era nuestro rollo. No era un buen momento, porque se estaba convirtiendo en un ambiente muy masculino, muy agresivo y aburrido. Las mujeres no querían venir a las fiestas porque encontraban que el ambiente y la música eran hostiles y nosotros queríamos hacer una fiesta divertida, donde pudiéramos poner la música que quisiéramos y en la que la gente se sintiera libre de hacer lo que quisiera, sin código de conducta ni vestimenta. Solo diversión”.

Además de Slam y Optimo, otros importantes catalizadores de la música dentro del Sub Club fueron sus residentes más longevos: Harri y Domenic. En 1994 Slam dejaría su residencia en el club y eso abrió las puertas a Domenic Capello – uno de los jóvenes DJs más prometedores de la ciudad en el momento – para formar dúo junto a Harri (alias James Harrigan) y, a partir de ese momento, convertirse en una leyenda musical de la ciudad, gracias a su noche de los sábados, Subculture, que sigue funcionando a día de hoy.

Aparte de Soma y del Sub Club, el tercer pilar de la electrónica en Glasgow es la tienda Rubadub. Abierta desde 1992, han sido incontables los DJs que han pasado y se han nutrido dentro de sus paredes, especialmente algunos de los DJs de la nueva generación que han surgido y triunfado en la ciudad. Nos lo contaba Jackmaster en su momento: “Yo empecé a dar vueltas en Rubadub desde que era un niño, Rubadub lo es todo para mí. Gracias a ellos tengo una perspectiva mucho mejor de la escena musical, también conocí allí a Hudson Mohawke, tenía acceso a la música que acababa de salir y todo mi conocimiento musical ha salido de allí”. La tienda fue fundada con el anhelo de sus dueños de traer esas piezas musicales casi imposibles de conseguir venidas de Chicago, Detroit y Nueva York directamente a Glasgow, y también para poder distribuirlas por todo Reino Unido. Desde entonces ha servido como un punto neurálgico para la vida musical de la ciudad, adaptándose a los tiempos y a las nuevas tecnologías. A día de hoy no solo se trata de una tienda de discos, sino que también se encarga de la distribución de las primeras marcas de máquinas de producción electrónicas. “Todos en esa tienda están muy metidos en la música.

Cuando estás con gente musicalmente bien formada y a los que les gusta tanto la música, se convierte en algo muy beneficioso para cualquier DJ”, comenta Jackmaster, quien trabajó durante gran parte de su adolescencia y juventud en la tienda, organizando los discos, hecho que también formó gran parte de su carácter como selector y artista electrónico.

PASADO Y PRESENTE SE ENCUENTRAN

Habiendo establecido los cimientos y los puntos sobre las íes, nos toca conectar ese pasado glorioso con el presente más que prometedor de la ciudad.

Las conexiones no paran de aflorar. Optimo y Slam, cada uno a su manera, dieron el pistoletazo de salida, junto a Harri, que luego acogió a Domenic. H&D juntos, como dúo, ayudaron a moldear a toda una generación de jóvenes que ahora son reverenciados por todo el mundo. Slam y Soma hicieron posible que muchos de esos jóvenes pudieran nutrirse de la mejor música electrónica, gracias a su carpa en T In The Park, a sus sesiones en Sub Club y alrededores, y sin olvidarnos de las publicaciones del sello. Además, influyeron en artistas como Funk D’Void o Gary Beck, que a su vez hicieron carrera por Europa convirtiéndose en embajadores de la ciudad en el resto del mundo.

Ellos y muchos que se quedaron por el camino, ayudaron a crear un carácter y una identidad musical que contribuyó a forjar la personalidad de las generaciones venideras y que se han materializado en una hornada de artistas excepcional e irrepetible. Si no hubiese sido por ellos, una tienda como Rubadub no hubiera tenido sentido, ya que esta nació para satisfacer la necesidad que todos los pioneros crearon en esos jóvenes por la música electrónica, además de la suya propia.

Así llegamos a tener a los Hudson Mohawke, Jackmaster, Jasper James, Denis Sulta, Rustie y compañía que nos encandilan no solo a nivel de actuaciones, sino también con sus producciones.

En boca de Slam, en una entrevista al medio italiano ParkettChannel.it el año pasado: “Creemos que es extremadamente importante tener un lazo especial con nuestro lugar de origen. Glasgow es una de las ciudades de Reino Unido en las que el techno tiene unas raíces más sólidas y pasamos muchos años intentando desarrollar y fortalecer nuestro estilo. Además, es la ciudad donde está ubicado nuestro sello, por eso necesitamos volver tan asiduamente”. Y, vistos los resultados, esa conexión es recíproca.

Ambos componentes de Optimo viven en la ciudad, y aunque su selección musical es totalmente opuesta a la de Slam – con un repertorio más variado y cercano al house, al disco y al jazz – su idea es parecida y su influencia fundamental. Tal y como dice Jonnie: Estos chicos solían venir a nuestras fiestas y sé de buena mano que se vieron tremendamente influidos por lo que experimentaron y por la música que pusimos”. Y Keith desarrolla: “En Glasgow siempre ha existido una energía tremenda, una escena musical muy nutrida. Una buena parte de ese talento está siendo reconocido y parece que en todas partes del mundo se están dando cuenta de lo que está pasando en la ciudad”.

Y quizá el mejor ejemplo de esa conexión entre pasado y presente es la existente entre Harri y Jasper James. El verdadero nombre de Harri es James Harrigan, y Jasper se apellida Harrigan. Así es. Su relación de padre e hijo ha trascendido lo familiar y este mismo año hicieron su primer b2b público en el Sub Club, con Boiler Room como testigo. “Fue bastante enervante, siendo sincero. Solíamos pinchar durante horas, tocando la música nueva del otro que íbamos encontrando, en casa. Me encantaba cuando lo hacíamos”, contaba Jasper a nuestros compañeros de DJ Mag UK el mes pasado. También reconocía como se sentía que a Harri le pidiesen fotos y autógrafos por Glasgow, mientras a él le decían lo mucho que molaba su padre. Ahora, incluso piensa en llevárselo al Hideout Festival en Croacia, a sabiendas de que a su viejo le encantaría la experiencia. De ser conocido como “el chico de Harri” a ser Jasper James y petar el escenario del DGTL junto a su compañero de piso y mejor amigo, Jackmaster, el pasado mes de agosto hay tan solo unos pocos años de diferencia.

Y la historia de Jackmaster (Revill de apellido) no es menos espectacular. Con un TDA auto-reconocido, una juventud atormentada, problemática y llena de altibajos, Jackmaster es un alma libre como un pájaro. Como él mismo ha dicho en más de una ocasión, “la música salvo mi vida porque tiene ese poder que viene del corazón, del alma. Así que al ser honesto con la música, la gente se da cuenta de que no estás allí solo por ser famoso o por el dinero. La música es transparente, no engaña”. Jack ha ido subiendo poco a poco al olimpo de los selectores, siendo reconocido por propios y extraños como uno de los mejores DJs del mundo. Habiendo mezclado recientemente su propio DJ Kicks, quedando en las primeras posiciones del último Top100 de RA, además de ser portada de nuestros hermanos británicos el pasado mes, Jackmaster va camino de convertirse en una auténtica leyenda de la música electrónica, en uno de esos eruditos DJs de culto que serán reverenciados por las generaciones venideras.

Otro de las grandes exportaciones de Glasgow es Hudson Mohawke. Amigo de adolescencia de Jackmaster y Rustie (del que hablaremos en breve), Mohawke – cuyo nombre real es Ross Matthew Birchard – es quizá el productor y artista con más éxito de Glasgow de los últimos años. Sus directos son carne de festivales como Sónar o Coachella, es asiduo de las noches Numbers, citas de la RBMA y en nuestro país también se ha presentado en ciclos como Electrónica en Abril de La Casa Encendida o Mulafest. Sin embargo, se le conoce más por sus producciones: temas cargados de bajos, líneas pesadas y ritmos trap revienta pistas. Su perspectiva ha sido requerida por los artistas más populares de la industria, como Kanye West (‘Mercy ft Big Sean, Pusha T, 2 Chainz’ o en muchos temas de su álbum ‘Yeezus’), Azelaia Banks (‘Jumanji’), Drake (‘Connect’), Lil Wayne (‘Lay It Down ft. Nicky Minaj’) o A$AP Rocky (‘Everyday ft. Rod Stewart, Miguel & Mark Ronson). Todo lo que toca HudMo se convierte en oro, incluido su último proyecto, ANOHNI, junto a la propia artista Anohni y Oneohtrix Point Never – cuyo álbum ‘Hopelessness’ fue todo un éxito tanto a nivel de ventas como en su directo.

El tercero en discordia en este grupo es Rustie. Siendo otro de los amigos cercanos de Jackmaster, Rustie – alias Russel Whyte – es otra mente privilegiada en esto de la música. Su perspectiva única le ha llevado a firmar trabajos con Warp, LuckyMe, Hyperdub y Numbers (las tres últimas, plataformas nacidas o con lazos fuertes con Glasgow) y su estilo, muy influido por la bass music, el trap y el dubstep, es tremendamente único y personal. El propio Jackmaster nos hablaba de sus dos amigos: “Siempre digo lo orgulloso que estoy de ellos. Porque nos hemos ayudado mutuamente y ahora están trabajando con algunas de las estrellas del pop más importantes del mundo… Ellos crecieron en Glasgow y me tenían a mi como su referencia. Que ahora tengan más notoriedad es algo bueno también… estoy muy orgulloso de ellos y cada vez que se marcan un hito en sus carreras digo ‘Ya no se puede llegar más arriba’. Y de pronto enciendo la tele y me sale un anuncio de coches con un tema suyo”.

SOPHIE es otro miembro de la familia Numbers-Jackmaster que ha vivido un gran éxito en los últimos años. Samuel Long, actualmente basado en Los Ángeles, es otro prodigio surgido de la ciudad, que saltó a la palestra con los singles ‘Bipp’, ’Elle’, ‘Lemonade’ y ‘Hard’. Con una perspectiva hiperquinética de música pop y texturas sintetizadas electrónicas, mezcladas con voces femeninas artificiales y agudas, es uno de los productores predilectos de Madonna y asiduo del sello PC Music, de A.G Cook. Un auténtico experimentalista de la música al que vale la pena echar un ojo.

Finalmente, otro hijo predilecto de Glasgow y co-fundador de Numbers es Spencer – alias Calum Morton. Siendo quien enseñó a Jackmaster el arte de la mezcla, Spencer empezó muy joven, con 13 años, embarcándose en un viaje en el que lleva más de una década de fiestas y publicaciones de primer nivel. Con una trayectoria casi paralela a la de Jackmaster, ha firmado con Warp y ha sido uno de los actores clave en la expansión de Glasgow como un nicho creativo de primer nivel en el ámbito de la música electrónica más vanguardista.

UN FUTURO BRILLANTE

Si los que mencionábamos antes – Slam, Optimo, Funk D’Void, Gary Beck, Harri y Domenic, y Jackmaster, Jasper James, HudMo, Rustie y SOPHIE, entre otros – son el pasado y el presente musical de la ciudad en temas electrónicos, hay toda una serie de artistas que vienen pisando fuerte y que son el futuro de la misma. Como nos decía JD Twitch:En Glasgow siempre ha existido una energía tremenda, una escena musical muy nutrida. Antes has mencionado a los más conocidos, tremendos músicos y DJs, pero hay una cantidad enorme de gente que no está teniendo la misma atención que ellos y que también tiene un gran talento. Estoy muy orgulloso de ellos, pero me encantaría que todos obtuvieran ese reconocimiento”.

Por eso hemos querido recopilar los tres nombres que más están dando y darán qué hablar en los próximos años. Nombres que son toda una realidad y que serán los baluartes del futuro sonoro de la ciudad…

Denis Sulta 

De nombre real Hector Barbour, Denis Sulta es una de las últimas exportaciones de Glasgow. Tanto como productor, como DJ, Sulta está a la vanguardia de esa nueva hornada de artistas que eleva el nombre de su ciudad a nuevas cotas. Su sonido house distintivo, pensado para la pista, tiene gran cantidad de matices y detalles, que pudimos apreciar recientemente en su sesión en Sónar Festival, que le postuló a encabezar un escenario principal el año que viene. Bajo sus otros apodos, Atlus y Conrad Hart, produce ritmos eclécticos e igualmente melódicos, que se mueven hábilmente entre los diferentes géneros electrónicos.


Ryan Martin

Ryan Martin es miembro de la familia Rubadub y uno tercio del sello y plataforma All Caps – junto a DJ Bake y DJ Nice One – que sale directamente desde Glasgow. Abanderado de la estética minimalista e intensa, Ryan promete ser uno de los grandes descubrimientos de los últimos tiempos salidos de la ciudad.

Inkke

Artistazo donde los haya, Inkke es algo enigmático, pero lo compensa con un amplio catálogo para su edad. De nombre Russell Patterson –, Inkke es cada vez más conocido como productor por su particular sonido grime. Su perspectiva es el maridaje perfecto entre la calle y el estilo, con muchas referencias al rap de Menfis, en forma de temas inéditos.

Tras haber analizado sus origines, su pasado, presente y echado un vistazo a su futuro, queda claro que el sonido de Glasgow no es fruto de la mera casualidad. Sin duda alguna, la ciudad rebosa talento y su vibrante escena es resultado de años de trabajo e influencias de varias generaciones de artistas pioneros, promotores y público. Cada uno ha dejado su impronta en la ciudad a todos los niveles, moldeándola y creando el ambiente que todos conocemos.

Está claro que sin el trabajo de gente como Slam, Optimo o Harri & Domenic, o sin la huella de lugares ya extintos como The Arches o instituciones tan longevas como el Sub Club, la ciudad no sería lo que es hoy a nivel sonoro y, desde luego, no habría dado lugar a una camada de artistas como la que podemos disfrutar a día de hoy.

Con la generación actual y la que está por venir, queda claro que seguiremos hablando de Glasgow durante muchos años. ¡Larga vida!

INSTITUCIONES DEL SONIDO DE GLASGOW (DESPIECE)

The Sub Club

Con diferencia el club más conocido y famoso de Escocia. Abierto desde 1987, con capacidad para 500 personas, el club de la calle Jamaica es la casa de Harri & Domenic, sus residentes más longevos, desde 1994. También albergó la noche Optimo (Espacio) durante más de 10 años y fue hogar de una de las primeras residencias de Slam. House, techno, electro, disco y bass music. Todos los géneros tienen cabida en este legendario club.

La Cheetah Club

Este sótano con capacidad para 200 personas recuerda al afamado Plastic People londinense. El sonido es impecable, la iluminación simple y tiene un ambiente realmente íntimo y cercano. Los promotores están programando a muchos artistas electrónicos últimamente, con nombres de la talla de Theo Parrish, Joy Orbison u Objekt.

The Art School

Habiendo sido uno de los lugares más asequibles de la ciudad, ya no es tan barato. Después de su remodelación de 2014, la sede del sindicato estudiantil de la Escuela de Arte de Glasgow sigue siendo uno de los mejores bares de la ciudad, pero sobre todo un excelente nicho para el intercambio entre música y arte.

Melting Pot

Uno de los clubes más longevos de Reino Unido, se ha visto pasar por su cabina a artistas de la talla de Floating Points, Greg Wilson, Joey Negro, Danny Krivit, François K o Cosmo. Lo mejor: su público, un nutrido grupo de autóctonos de Glasgow dispuestos a bailarlo todo, gracias a su brutal sistema de sonido.

SWG3

Con actuaciones habituales de Slam, Silicone Soul y Optimo, el SWG3 de Glasgow presentará próximamente a artistas de la talla de Ghostface Killah, Altern-8, Dave Clarke, Jamie Jones, Ellen Allien y un largo etcétera. Sin duda alguna, uno de los mejores clubes del norte de Reino Unido.

* Extraído de Dj Mag Es 080