Autor: Reiss De Bruin
Traducción: Eduardo Pérez Waasdorp

Tras el enorme rédito internacional que han ganado artistas como Black Coffee y Culoe De Song, el foco vuelve a apuntar en dirección de la escena de baile sudafricana. Un país definido por su amor innato por la música, la Nación Arcoíris está viviendo un renacimiento que ha ayudado a estimular GQOM OH! – un sello británico fresco que explora el sonido funky-tech de Durban – y la reciente Boiler Room de Johannesburgo, que involucró a Maya Jane Coles.  Nos embarcamos en un vuelo sin escalas para conocer a los creadores, escuchar los sonidos y probar un atisbo de su vida nocturna…

En el verano de 1988, músicos de todo el mundo fueron a Londres para celebrar el 70 cumpleaños de un todavía cautivo y activista anti-Apartheid Nelson Mandela con un concierto especial en el estadio de Wembley. Encabezado por artistas internacionales como Stevie Wonder, Sting y Dire Straits, fue el contingente de artistas sudafricanos los que acabaron atrayendo la mayor atención (musicalmente, al menos), con artistas legendarios como Ladysmith Black Mambazo, Miriam Makeba y Lucky Dube actuando de forma sobresaliente, ya que por fin recibían el reconocimiento que su amplio talento tanto se merecía fuera de su aislada patria.

Aunque unos pocos consiguieron seguir sus pasos durante las dos décadas siguientes en la escena musical sudafricana – conocida por su variedad, vitalidad e innovación – siguió siendo un asunto básicamente local. Pero ahora, casi 30 años más tarde y poco más de una década después de que DJ Mujava publicara el hit funky-tech ‘Township Funk’, los vientos de cambio (quizá mejor representados en los últimos años por la popularidad en Europa de Black Coffee) soplan una vez más a lo largo y ancho de Sudáfrica a medida que el trabajo de una serie de determinados y jóvenes artistas – que han forjado sus identidades musicales en el caldero cultural de la Nación Arcoíris – se han ido difundiendo como el fuego Valirio.

Ejemplificado por la llegada de Ballantines y Boiler Room a Johannesburgo, como parte de su serie True Music, el resto del mundo vuelve a mirar hacia Sudáfrica en busca de inspiración – y por una buena razón. Invitando a la reina del house londinense, Maya Jane Coles, para curar un line-up especial que mostrase lo mejor del talento local, Culoe De Song, Black Motion y 2lani The Warrior vivirán en la memoria de aquellos afortunados que pudieron presenciarla en directo (o de verlo en streaming online).

El proyecto se completó el pasado mes con el primer True Music EP, que presenta un remix de tech-house armónico de Maya Jane Coles (‘Won’t Let You Down’) por parte de Culoe De Song – un matrimonio que ve sus melódicos mundos colisionar en una explosión de house trópico-tribal. Pero, ¿por qué es ahora el momento perfecto para que los sonidos sudafricanos alcancen un nivel global?

La pareja de Pretoria, Black Motion, tienen una respuesta simple – piensan que la comunidad creativa de Sudáfrica simplemente no estaba dispuesta a exportar su música hasta que hubieran alcanzado el punto donde sus sonidos respectivos se hubieran asentado de verdad, con una identidad y una autenticidad propia. “Los mejores artistas de aquí no quieren hacer solo música house, hay gente por todo el mundo que ya hace eso”, dice Thabo Smal, una mitad del dúo. “Queremos hacer música house sudafricana. Donde otros han perdido el rumbo, nosotros hemos mantenido nuestra identidad y hemos dado nuestro sabor a lo que hacemos. En nuestras producciones como Black Motion, hacemos eso de distintas maneras. Usamos percusión tribal tradicional y otros instrumentos que nuestros ancestros hubieran disfrutado tocando.  Usamos nuestras lenguas. Sudáfrica tiene 11 idiomas oficiales y usamos muchos de ellos para hacer que nuestro sonido sea identificable. El zulú, el tsonga o cualquiera de los otros. Siempre ha sido importante para la gente saber quiénes y de donde somos”.

SENTIMIENTO INTERNACIONAL

Reventando las pistas de baile con su locura cargada de percusión para los sentidos, la seria perspectiva de Black Motion a los directos – estilo ‘Soshanguve’ – es, de muchas formas, un reflejo del país en general. Inspirados por su pasado, aunque mirando al futuro, tienen la pinta de ser la síntesis perfecta entre hombre y máquina.

“También hay instrumentos nativos que acompañan las culturas a las que pertenecen estos lenguajes”, añade el compañero de producción de Thabo, Rob Murda. “Cada idioma tiene su propio sentido de musicalidad y es importante respetar su legado cuando se usan. Se trata de hacer coincidir y fusionar diferentes aspectos de nuestra cultura con influencias externas para hacer algo fresco y nuevo. Queremos transmitir un sonido crudo que sea inequívoco – sin olvidarnos de quienes somos”.

Siendo testigos del impacto que el idioma puede tener en los directos de primera mano – como el hipnotizante uso de cantos tribales de 2lani The Warrior durante su set en la Boiler Room, unido a una misteriosa habilidad de generar respuestas llenas de pasión de su público – no podíamos estar más de acuerdo.

Culoe De Song, una de las exportaciones internacionales más reconocibles de la nación (que publicó su excelente mix para Watergate el pasado noviembre) lo ve de forma un poco distinta, y mientras los creadores musicales de su país – y oyentes – han estado ocupados divirtiéndose desarrollándose independientemente, libres de la carga de las modas, revuelos discográficos y de género, él cree que la diferencia clave que existe ahora es que la escala de la ambición mostrada por los músicos sudafricanos ha cambiado.

“En los años que han pasado, la suma de la ambición de un artista podía estar en hacerse grande aquí, que se le reconociese en casa, salir en la tele y radio sudafricanas, salir con una celebrity. Cualquier cobertura desde el exterior se veía como la guinda del pastel. Si RBMA o Boiler Room venían, entonces interesaba a nuestros artistas, pero nunca lo considerarían como una prioridad sobre un proyecto local”.

Es una actitud que es mucho más fácil de entender cuando se camina por las calles de Johannesburgo, con la música y los espíritus libres bailando por todas partes, a menudo acompañando e impregnando cada detalle de la vida en Sudáfrica. Tan cliché como pueda sonar, la música está en todas partes, sean los taxistas – y en una ocasión memorable, los policías – que ponen kwaito a casi 100db en sus coches durante el día, raperos zulúes soltando rimas sobre congas fuera de galerías de arte o chavales estilizados que te muestran su perfecta rutina de baile cuando los semáforos se ponen en rojo: sientes que nunca estás demasiado lejos de la acción, sin importar lo que hagas o de donde seas.

Con tantas cosas ocurriendo a las puertas de su casa, uno puede ver porqué la fama en tierras extranjeras puede no ser tan valorada como en otros países. Aun así, con el éxito trotamundos de artistas reconocidos como Culoe y el selector estrella, Black Coffee, sentando las bases de las nuevas generaciones de DJs y productores, es algo que parece estar cambiando con el internet y las plataformas online como Boiler Room, que alimentan los sueños de los artistas locales de poder tocar fuera de su país. “El mundo está más conectado que nunca”, dice Culoe. “Ya que todo el mundo busca ideas frescas y nuevas, es natural que miren aquí. Lo que era raro es que nosotros no siempre hicimos lo necesario para sacarle el máximo provecho a las oportunidades que se nos presentaron. Artistas como Black Coffee o yo, que tocamos en tantos shows en Europa y EEUU, realmente mostramos a la gente que hay un apetito por nuestro sonido más allá de nuestras fronteras, y el éxito que puede llegar con ampliar un poco tus horizontes”.

ATENTOS A… DOMINOWE

Habiendo aparecido en el radar de algunos de los creadores de tendencias más influyentes de la escena y convirtiéndose recientemente en el primer artista en sacar un trabajo en solitario en el sello GQOM OH!, ha quedado más que claro que el productor Dominowe, de 19 años, proveniente del este de Newlands está destinado a acaparar los focos. Ofreciendo tomas sonoras de muchos temas diferentes, dando forma a un viaje evocativo y personal tras su carrera como producción, su trabajo toma influencia de todo lo que ocurre en su vida – sea el baile, la oración o la parte suave de la brujería. ¡Lo habéis oído primero aquí!

ACCIÓN LOCAL

Habiendo establecido que el cielo es el límite en cuanto a expansión internacional se refiere, ¿qué define la música de baile sudafricana en 2017? Expuesto de forma simple, la gente. Bien sea a través de darle forma a influencias externas hasta conseguir algo totalmente diferente o creando géneros completamente nuevos desde cero, la fuerza de la música de baile sudafricana yace en la ingenuidad de sus artistas y el compromiso de sus oyentes – con el gqom siendo el último movimiento en salir de la cinta creativa del país.

El gqom – como el punk, el techno y el grime – nunca quiso ser algo ‘grande’. Habiendo empezando en los suburbios de Durban como un sonido local para la gente local, ese house lo-fi/beats rotos/hibrido tech simple con una sensación tribal y escalofriante nunca consiguió el apoyo de la infraestructura de televisión, radio o sellos discográficos, aunque su popularidad sigue creciendo. Su éxito puede deberse en parte a la naturaleza hazlo-tú-mismo de los jóvenes que lo hacen, a pesar de la falta de recompensa monetaria.

Crudo, energético y sin ataduras, la ascensión del gqom – desde las profundidades de las bases de Durban hasta las playlists de los creadores de tendencias en Europa – ha retenido su identidad mientras conseguía apelar a una audiencia mayor y underground.

Su conexión inherente a sus raíces es lo que ha inspirado a tanta gente fuera de su lugar de origen. “Nunca pensamos que se volvería así de grande”, dice Que T, una de las mitades del duo de Durban, Destruction Boyz. “Pensamos que estábamos haciendo algo pequeño en Sudáfrica por nosotros mismos, pero no para de crecer, cada vez es más y más grande.

“Sentimos mucha responsabilidad para representar la escena de una forma genuina ante las audiencias extranjeras. La música tiene que reflejar lo que realmente pasa en Durban. Estamos orgullosos de ser sudafricanos y nos encanta que el mundo nos quiera por ser nosotros mismos – hemos creado una imagen y un sonido del que nos podemos enorgullecer. Es importante mostrar nuestro país bajo un foco de luz positiva. Que nosotros, como chavales de los suburbios, nos hayamos convertido en embajadores de nuestro país para el mundo con nuestra música es realmente impresionante”.

Una escena humilde, de alguna forma igualitaria por naturaleza, en la que la vasta mayoría de tracks siguen dándose gratis en internet, compartidas entre amigos para pinchar en clubes o fiestas. Este espíritu de comunidad es la clave del desarrollo continuo del movimiento, explica la otra mitad de Destruction Boys y compañero de producción de Que T, Goldmax.

“El gqom es orgánico. No es algo que se diseñase para vender. Esto es importante, ya que le dio tiempo para formar propiamente su propia identidad y convertirse en lo que es hoy en día sin ninguna presión por hacer dinero. Empezó gracias a nosotros, para nosotros, en el equipo o software que podíamos permitirnos o al que teníamos acceso.

“Es difícil de describir, pero fácil de sentir”, añade Goldmax. “Una vez que la música se apodera de ti, no hay nada que hacer. En seguida hay un entendimiento entre el oyente y el productor, ¡ya que la gente que baila el gqom también es la que lo hace! La mentalidad es distinta a la de cualquier otra escena. Puede que haya similitudes con el hip-hop, el grime o el house, pero siempre es gqom claramente. Lo vivimos”.

¿Y cómo se siente la pareja sobre que otras partes del mundo – en particular Reino Unido – se fijen en su sonido? “Nos encanta”, grita Que T. “Estamos muy contentos de que la gente se vea influida por nosotros. No nos preocupa que se apoderen de la escena, porque sabemos que no pueden hacer las cosas como nosotros. ¡Las cosas son muy hardcore aquí! Algunas veces, después de hacer un tema gqom, ¡me he metido tanto dentro del tema que siento que necesito meter mis pies en agua caliente para relajarme y recuperarme!”.

UNIDAD GQOM

Así que, ¿por qué estas pequeñas muestras de música de baile sudafricanas han pegado tan fuerte entre los oyentes europeos? Siendo que la principal fortaleza de este sonido yace en la energía incomparable de sus directos, hay muchísimas ganas de música más aventurera y buscadores de música que excavan los recovecos del paisaje sonoro sudafricano, ya que encontramos afinidad entre los con los toques electronicos familiares – beats rotos con toques funky, líneas de bajo empolladas y percusión tech rodante – mientras que nos trasladamos a un nuevo completamente nuevo – en el caso de gqom, un tanto misterioso.

Encontrando su lugar entre los distintos gustos, en sets compilados por selectores rompe-barreras como Benji B, Addison Groove y Kode9, no es de sorprender que los tracks gqom hayan encontrado su sitio entre los sets de funky, grime (por el drama) y el disperso y más esquelético acabado del dubstep y drum & bass reciente en Reino Unido.

Es en esta yuxtaposición en la que el jefazo de GQOM OH!, Nan Kolè, cree encontrar el corazón de la atracción que siente el extranjero por mucho del sonido underground sudafricano.

“De vez en cuando necesitas algo que remueva el orden establecido, algo que reviente la escena por sí mismo, a la vez que de nuevo vigor a los géneros antiguos”, explica.

“En muchas formas, no hemos tenido una nueva escena que deje un impacto serio desde el dubstep, que revitalizó la electrónica, inspirando toda una serie de nuevas innovaciones. Para mí, el gqom tiene el potencial de hacer lo mismo. Es por eso que mucha gente se ha inspirado por su potencial revolucionario y ha difundido la palabra”.

INTERCAMBIO EUROPEO

Y no son solo productores del espectro más cargado de bajos de la música el que está tomando notas del gqom. La misma Maya Jane Coles, quien encabezó la Boiler Room de Johannesburgo, siente que muchos productores de Reino Unido harían bien en adoptar la actitud que caracteriza a sus colegas sudafricanos. “¡No me había dado cuenta de que era inusual que uno mismo hiciese todo!”, dice Maya con humildad. “Hay tantos artistas en los que me he fijado y que luego me he enterado de que no habían hecho el material que yo creía que era suyo – al menos no en la forma que yo creía – mientras ellos quizá estuvieron en una de las tres sesiones en las que se hizo su track.

“Yo no me sentiría bien dejando que otro hiciera la ingeniería de mi track”, continúa haciéndose eco del sentimiento que muchos productores locales compartieron con nosotros durante nuestra estancia. “Siempre he sido muy directa con mi trabajo y casi siempre he querido hacerlo todo por mí misma. No lo sentiría como mi trabajo si no fuera así. Es genial ver gente que se toma en serio el sentido de la propiedad de lo que hacen y me encanta que un gran número de productores tomen la misma perspectiva. Siendo que la producción es algo tan accesible ahora, la capacidad de compartir tu visión exactamente como la tienes en la cabeza es algo que se ha vuelto más fácil que nunca antes. Y eso está permitiendo que nuevos productores puedan ofrecer una versión sin adulterar de su música”.

Con una compilación de 16 tracks recién salida del horno en el sello berlinés de M.A.N.D.Y, Get Physical, con el nombre ‘African Get Physical’, hay un sentimiento de que este resurgimiento del techno tribal con influencias africanas recién está empezando. Conectando los puntos entre los elementos balsámicos, primitivos y percusivos del house sudafricano y la parte más techy, profunda y más electrónica de las pistas de baile europeas, importando talentos como Aero Manyelo, Ryan Murgatroyd y Thor Rxon (por nombrar unos pocos), Get Physical ha planteado su propia idea del sonido con una declaración muy sólida.

Aunque para todas las interpretaciones y explotaciones externas de la música de baile sudafricana, la clave de su éxito internacional yace, principalmente, en la propia Sudáfrica.  El foco actual ha revelado todo un espíritu de época que se ha definido en los últimos tiempos por sus raíces, un sentido crudo de autenticidad que yace en el corazón de cada track. Y con una cornucopia de cosas que siguen sin revisarse y mucho por venir, ¡nos encantaría descubrir más!

CONOCIÉNDOLOS
LOS SELLOS EN ALZA EN LA NACIÓN ARCOÍRIS…

Sudáfrica tiene una rica historia dentro de la música de baile, con sellos como Soulistic Music de Black Coffee, House Afrika y Deep Forest, que han conseguido dejar su marca a nivel internacional en los últimos años. Siendo la savia de la próspera escena underground, hemos elegido tres sellos que tenéis que conocer para manteneros al día de lo último que sale de Mzansi…

Just Move Records

Como árbitros del buen gusto en la palabra desde Johannesburgo, los fundadores de Just Move Records, Nuno Estevez y Mig Madiq, han permanecido firmes en su objetivo de promover y publicar la mejor música de los artistas menos conocidos de Sudáfrica. Fusionando música, arte y poesía, el sello busca publicar piezas artísticas que cuenten “una historia de lucha, motivación y días más brillantes”, con la pasión del sello por dar un empujón a artistas locales y a los sentimientos de responsabilidad social que sugieren un brillante futuro por delante.

DeepStitched

Habiendo empezado ya con el influyente Do It Now Records, el capo del house de Johannesburgo 2lani The Warrior lanzó su segunda discográfica, con el curioso nombre DeepStitched, en el verano de 2014. Poniendo el foco sobre el talento local, el sello rápidamente se ha ganado una reputación de ser uno de los outlets más vanguardistas al sur del ecuador y habiendo escuchado sus últimas publicaciones, es fácil ver por qué.

GQOM OH!

Vale, nos habéis pillado. No es un sello estrictamente sudafricano. Pero sí que presenta música sudafricana, vadeando a través del mundo anarco-colectivo del gqom para traeros los sonidos más frescos a este lado de Durban.

Siendo idea del selector Nan Kolè, que vive en Roma, lleva escudriñando las oscuras profundidades de kasimp3.co.za – donde los verdaderos prodigios suben sus últimos cortes para que los pinchen los DJs locales – para que vosotros no tengáis que hacerlo.

* Artículo extraido de Dj Mag Es 074