De primeras, tendemos a creer que los mundos de la música clásica y electrónica están a años luz.

Pero hay más paralelismos y fusiones de los que se pueda imaginar y una nueva ola de artistas de electrónica y compositores está encontrando inspiración al reconectar la música dance con su pasado clásico. DJ Mag habla con Marc Romboy, Jules Buckley, Max Richter, Carl Craig y muchos más para ver qué se cuece…

Autor: Ben Osborne
Traducción: Marina Casas Herce

Hace un año o dos, si le preguntabas a alguien si creía que un LP de música clásica iba a llegar al nº1 de las listas de pop, sería bastante raro que respondiera que sí. Si entonces preguntabas qué artista estaría detrás de tal LP, sería incluso más extraño que hubiesen respondido Pete Tong, el icónico Señor de la Electrónica de la BBC Radio 1. Pero el pasado noviembre, eso fue exactamente lo que pasó. Que Pete Tong alcanzó su primer nº1 en las listas de UK con un LP de música clásica.

En los últimos años, un nuevo movimiento de compositores, productores, músicos y DJs han estado fusionando las culturas de la música clásica y la electrónica que tan diferentes parecían. A veces trayendo de vuelta algunas caras familiares. Carl Craig, por ejemplo, ha lanzado un álbum de su repertorio con arreglos para orquesta. El señor del drum & bass, Goldie, ha tocado su obra ‘Timeless’ en el Royal Festival Hall con la Heritage Orchestra y ha presentado su nuevo álbum, ‘The Journey Man’, con ellos en festivales y salas de conciertos. Y la orquesta de cámara de Manchester ha colaborado con DJs épicos de Manchester como Mike Pickering y Graeme Park para lanzar ‘Hacienda Classical’. Además del LP de Pete Tong, ‘Classic House’, que incluye colaboraciones del compositor/director de orquesta Jules Buckley y la Heritage Orchestra.

Todos estos proyectos combinan temas de electrónica dentro de piezas orquestales, un logro destacable. Aun así, no constituyen por sí mismos un nuevo movimiento. Después de todo, el Balanescu Quartet recompuso a Kraftwerk en 1992. Pero estas exploraciones entre géneros son solo la punta del iceberg de un movimiento que está empezando a prosperar y que se ha estado desarrollando desde hace 15 años. No es una coincidencia, por ejemplo, que el compositor que trabaja con Pete Tong en ‘Classic House’ sea Jules Buckley. Su asociación con los movimientos electro-clásico/no clásico/indie-clásico (por nombrar algunos géneros) nos lleva de vuelta a los comienzos de la escena.

A primera vista, la combinación electro-clásico parece un choque de mundos contradictorios: la música de las clases superiores contra la liberación rítmica de la pista de baile. Pero ahondando un poco más se encuentran bastantes paralelismos.

James Heather ha pasado su vida profesional con un pie en cada campo trabajando para el sello pionero Ninja Tune, siendo a la vez un virtuoso pianista. “El mundo clásico es más elitista, pijo, más sujeto a normas” admite Heather. “La gente no se siente parte de él, incluso aunque les guste cómo suena. Pero los mundos se están fundiendo. Mira The Proms y cómo la BBC6 Music y Mary-Anne Hobbs se han involucrado”.

Desde un punto de vista musical, James dice que los géneros tienen mucho en común. “Ambos son instrumentales por naturaleza, basados en técnicas compositivas, ritmo y melodía” explica a DJ Mag. “Escucha ‘Outskirts’ de Booka Shade y dime que la música clásica y electrónica no funcionan juntas”.

“La distancia entre ambas siempre ha sido más pequeña de lo que pensamos” dice Vanessa Reed, directora de la PRS Foundation que ha servido de pivote a la hora de apoyar a muchos artistas nuevos. “Hubo gente como Vares a principios del siglo XX que estuvo intentando inventar sonidos nuevos. Más tarde, Stockhausen influenció a The Beatles y a otros artistas pop… ha pasado por muchas más mentes de las que la gente piensa”.

SIN LÍMITES

Con artistas en activo aficionados a géneros que van desde el techno tradicional hasta temas propios de la cima de las listas de ventas, el nuevo movimiento cubre un gran rango de estilos musicales. Y los artistas involucrados parecen estar listos para meterse en cualquier género, cosa que también los hace resistir a ser etiquetados en un género por sí mismos.

“Hay una nueva generación muy interesante de artistas con formación clásica que quieren pasarse a la electrónica” dice Reed. “Algunos ejemplos claros son Anna Meredith, Floating Points y Mica Levi (conocida como Micachu), que viajan entre los géneros”.

“La música electrónica es un espacio abierto, sin límites y resulta atractiva para los compositores” coincide Max Richter. “Siempre estamos buscando nuevas maneras de contar historias y nuevas herramientas. Los compositores siempre han dirigido el desarrollo tecnológico, bien sea con la incorporación de nuevos instrumentos en las orquestas en el siglo XIX o bien sea con el auge de lo electrónico en el siglo XX”.

La amplitud de los géneros involucrados la ilustra claramente la lista de artistas con los que Jules Buckley ha colaborado. Incluye a Henrik Schwarz, Gregory Porter, Arctic Monkeys, Goldie, Emeli Sandé, Dizzee Rascal y muchos más. Y esta lista no es ni exhaustiva ni extraña entre sus colegas.

Aunque esto sea una novedad en la actividad de lo electro-clásico hoy en día, también encaja en una línea temporal que se remonta al principio de la música electrónica. Esta historia involucra a artistas como Kraftwerk, Brian Eno y David Byrne, Steve Reich, John Cage y Philip Glass. E incluso ejemplos de fusiones más recientes como William Orbit y Aphex Twin. Las conexiones históricas aun van más lejos, hasta los primeros instrumentos electrónicos como el telarmonio de Cahil (1897) que se usaba para tocar música clásica. Y Luigi Russolo que intentó crear un nuevo género de música y, de hecho, describió el techno en 1913 y encontró los apoyos más fervientes entre los compositores clásicos de vanguardia de principios del siglo XX.

PIONEROS

Los mayores desarrollos en la música electrónica después de la Segunda Guerra Mundial vinieron de la mano de la exploración de las técnicas compositivas, a través de pioneros de la musique concrete, como Pierre Schaffear y de la elektronische musik de Stockhausen. En contraste, los nuevos géneros de música comercial que florecieron en los 50 y 60, con notables excepciones como Jean Jacques Perrey, estuvieron muy poco interesados en las técnicas electrónicas hasta el amanecer de la psicodelia. De 1967 en adelante, la música electrónica se abrió a la comercial, principalmente porque The Beatles la adoptaron como parte de su caja de herramientas psicodélicas. De aquí en adelante, la música electrónica progresó gradualmente hacia la pista de baile por medio del rock progresivo, el glam, el disco, Kraftwerk, el electro, el hip-hop, el techno y el house. Pero la mayoría de los que la practicaban perdió el interés en la conexión histórica con el mundo clásico. No obstante, en los últimos 15 años, a sabiendas o no, un número cada vez mayor de artistas ha empezado a inspirarse en las raíces clásicas de la música electrónica.

“Todos los pioneros – Philip Glass, Karl-Heinz Stockhausen, Steve Reich – me han hecho mejor” explica el productor de techno Marc Romboy, que acaba de lanzar un álbum basado en Debussy, un compositor del siglo XIX. “Tuve el honor de improvisar con Eberhard Kranemann, ex miembro de Kraftwerk y con Harald Grosskopf, de Ashra. Me influenció mucho a la hora de ser más arriesgado e ir más allá de lo establecido”.

“Las raíces del actual movimiento electro-clásico se remontan a principios de los 2000 y a un periodo en el que la música dance tocó fondo. La nochevieja del milenio había sido un desastre y el público y los medios de comunicación se habían cansado de la fórmula predecible de los clubs comerciales. En esta atmósfera, una escena de club underground empezó a centrarse en la creatividad y el experimentalismo, con un nuevo énfasis en la experiencia del público y la autenticidad de las veladas más pequeñas e inusuales.

Fue en este entorno en el que surgieron algunos de los que practican el electro-clásico hoy en día, encontrando su hogar en un periodo musicalmente más abierto. Para muchos, el haber crecido rodeados de música dance en los 90 fue una progresión natural. “Me encanta hacer música de géneros distintos” dice Gabriel Prokofiev, el compositor y productor de grime que está detrás del sello Nonclassical. “Las ideas sobre el arte de clase alta y el de clase baja son muy divisorias y fundadas en el esnobismo”.

Prokofiev empezó creando una fusión de música clásica mientras que también se hacía un hueco en las escenas de electro y grime que se estaban desarrollando entonces en Londres. “De 2003 a 2011 estuve trabajando en una especia de carrera triple, con Spektrum (su grupo en directo) y produciendo con el sobrenombre de Medasyn para Lady Sovereign, Envy, Shystie y Caspa Codina” recuerda. “Y compuse mucha música clásica. Era toda una motivación estar involucrado en estilos contrastados. Aunque mantuve los proyectos separados, fue inevitable que se mezclaran. Los ritmos de grime tienen cabida en los cuartetos clásicos de cuerda. Y las cuerdas y la electrónica de vanguardia se convierten en lo que marca el ritmo.

“Mi conflicto llegó cuando no tenía suficiente tiempo para promocionar adecuadamente cada proyecto. Posteriormente empecé a conseguir más encargos orquestales así que me tuve que centrar en el lado clásico”.

Al dar un giro a su trabajo, Gabriel no solo dedicó su energía a componer; también se dedicó a promocionar a otros artistas con las mismas ideas empezando un club de música clásica. “Toda la idea de las noches Nonclassical era mostrar a un público extendido que la música clásica no tenía por qué presentarse de la forma tradicional. Que se podía disfrutar en la atmósfera de los clubs. La gente del mundo de la música dance con la que trabajo vino a las noches y se quedaron impresionados con algunos de los sonidos y de las ideas”.

“Al mismo tiempo, el público de la música clásica estaba sorprendido de que la música clásica contemporánea pudiese funcionar en el ambiente de un club. Al igual que los sets de DJ inspirados en lo clásico”, continúa Gabriel. “Podía encajar en la vida moderna de una forma más natural. Cuando los dos mundos se unieron, la gente estaba emocionada e inspirada. Una vez cruzada la puerta y escuchada la música de verdad, todas las preconcepciones se desvanecían”.

EXPERIMENTO

La primera noche ‘Nonclassical’ se hizo en el club Cargo, al este de Londres, en marzo de 2004, poco después de que un joven promotor del entorno, con estudios de música clásica, llamado Chris Wheeler se hubiese unido al personal de Cargo. Chris era amigo desde hacía mucho tiempo de Jules Buckley y ambos fundaron la Heritage Orchestra como un proyecto clásico para el club más entrado 2004. También ayudó que la innovadora marca musical Big Chill se hubiera fusionado con Cargo hacía poco. El equipo que resultó compartía una pasión por los géneros musicales que floreció más allá de lo mainstream. La buena disposición de las veladas como la de Big Chill y Cargo para experimentar con la música ayudó a este nuevo género a despegar. Otros tantos empezaron también a reconocer el nuevo movimiento, incluidos sellos independientes como Brownswood, Warp, Lo, Ninja y Just Good Music quienes firmaron con el pianista y compositor Will Dutta, autor del Concerto For Turntables junto con Prokofiev.

El concierto Nonclassical en el Cargo fue seguido rápidamente del primer lanzamiento del sello. “De primeras lo llamé ‘Nonstop Classical’, ya que estaba codirigiendo un sello de electrónica urbana llamado Nonstop” dice Prokofiev. “Pero el nombre era un poco largo así que lo abrevié a ‘Nonclassical’. Tenía una identidad más marcada. Explicaba lo que era: música clásica presentada de una manera no clásica”.

“En ese momento se celebraban pocos eventos de música clásica alternativa: This Is Not For You era un club clásico más tradicional en el ayuntamiento de Shoreditch. Había noches de clásica en el BarTok en Camden y un evento llamado Rational-Rec.

“En los 13 años posteriores, la escena ha crecido mucho” continua Prokofiev. “Ahora hay noches clásicas alternativas normalmente en Londres: KammerKlang, dd/mm/yyyy, 840, Filthy Lucre, LCMF, MultiStory Orchestra, The Night Shift, por nombrar algunas…”

Max Richter dice que la creciente accesibilidad de los instrumentos electrónicos también ha ayudado a abrir más el género. “Se han democratizado las herramientas disponibles” dice. “La razón por la que construí sintetizadores cuando tenía 13 años era que costaban más que una casa. No tenía muchas opciones. ¡Ahora los puedes conseguir gratis en tu portátil!”.

“Y la cultura de la música ha llegado a un punto en el que no hay tanta dicotomía entre arte de clase alta/clase baja. Parece que todo es un recurso compartido para contar historias”, añade Max.

Otro factor que ha ayudado al desarrollo de esta nueva música fue la economía de la música digital que hizo avances considerables para desarrollar el movimiento electrónico-clásico, lo que ofreció una libertad inesperada a los compositores clásicos.

“Hay mucho que hacer teniendo artistas que quieren más autonomía y control sobre la música” explica Vanessa Reed. “Anna Meredith ha hablado mucho sobre componer para orquestas clásicas que solo tocan su obra una vez sin estar ella involucrada de ninguna manera. Ahora está desarrollando una forma de trabajo en la que puede controlarlo todo. Todo gira entorno a ser una música independiente que crea y toca su propia música”. Reed dice que los artistas de música clásica también han empezado a buscar nuevas formas de llegar al público y de hacer música. “Hay una rebelión contra la forma tradicional de hacer las cosas”, dice. “Hay un ansia por experimentar y un interés continuo en el sonido que la música electrónica puede crear”.

“La música electrónica siempre va a ir por delante porque es el centro de la tecnología”, continua Vanessa. “Y supongo que lo puedes ver en el trabajo que está haciendo Imogen Heap y en su interés por la tecnología blockchain para criptomonedas como Bitcoin”.

AVENTURERO

Prokofiev dice que los espacios de conciertos alternativos también han ayudado a desarrollar a los nuevos artistas y a un nuevo público: “Primero, hubo una generación de músicos clásicos y compositores que habían estado expuestos a maneras menos formales de presentar la música clásica. Se sienten en casa tocando lo clásico en veladas no tradicionales”.

“También hay un público emergente para la nueva música clásica. La gente está buscando música que sea aventurera y creativa. El público quiere experiencias de música en directo que sean inspiradoras y memorables y están cansados de escuchar la música en el móvil. Supongo que la nueva música clásica se ve como un género de interés para la generación actual de amantes de la música. Ofrece una vía de escape de la música derivada de lo mainstream”.

Mientras el público busca nuevas experiencias, es cierto que las orquestas clásicas están buscando nuevos fans. “Puedes verlo en ejemplos como la Orquesta Contemporánea de Londres actuando con Actress” dice Reed. “Hay toda una agenda que intenta llegar al público de más allá del mundo clásico. Actuar con artistas de electrónica ayuda a alcanzar a todo un público nuevo y a comunidades de futuros fans. Así que está ese deseo de conseguir gente nueva y actuar en espacios nuevos que sean atractivos para ambas partes”.

Al otro lado del panorama, proyectos como el tour Classic House han traído multitudes de fans de música dance al Royal Albert Hall y a otras salas de conciertos convencionales. Pero la carrera de Jules Buckley está arraigada a los momentos más underground del movimiento. Buckley conoció a Chris Wheeler cuando tenían 19 años en la escuela de música y arte dramático Guildhall de Londres. “Chris estaba metido en la música electrónica y ambos aportábamos cosas distintas que conectaban”, recuerda Buckley.

La Guildhall ofrecía un curso fijo de electrónica pero Chris y Jules se matricularon para estudiar trombón y trompeta respectivamente. “Lo pasábamos genial cuando nos convertimos en la sección de viento e íbamos y tocábamos en clubs con DJs” recuerda Jules. Pero fue en esas andadas cuando la semilla del proyecto de la Heritage germinó.

“Estaba buscando una forma de que tocasen mi música y Chris estaba desarrollando su carrera como promotor para Cargo” dice Buckley. “Chris me llamó y me dijo que había estado desarrollando el club y me preguntó si quería montar un grupo. Así que pillé a 35 de mis colegas y les dije ‘¿Queréis hacer algo sin cobrar?’. Entonces nos apelotonamos en el escenario de Cargo y de alguna manera resonó. Y así fue”.

Tras montar la Heritage Orchestra, la carrera de Buckley floreció. Gilles Peterson vio una actuación de la Heritage en Cargo y los invitó a tocar a Maida Vale y a grabar para su sello Brownswood. Grabaron el ‘Concerto For Turntables’ con el sello Nonclassical de Prokofiev y en 2008, Buckley fue el director invitado de la orquesta Metropole, un grupo sinfónico y big band de jazz holandés. En 2013 se había convertido en el director principal.

Desde entonces ha sido invitado a actuar en conciertos no clásicos muchas veces: en The Proms con ambas orquestas, la Metropole y la Heritage y en 2016 ganó un Grammy al mejor álbum instrumental contemporáneo con ‘Sylva’, el LP de Snarky Puppy.

Mientras que ‘Classic House’ tiene versiones clásicas de música electrónica, el nuevo proyecto de Marc Romboy y la Orquesta Filarmónica de Dortmund – ‘Reconstructing Debussy’ – enfoca el tema desde el lado opuesto del campo. La clave de Romboy es reconstruir la música de Debussy desde el lado vanguardista de un productor de techno. La combinación del compositor del siglo XIX y del artista de techno del siglo XXI puede sonar inusual pero Romboy se sintió atraído a buscar en Debussy una música más allá de límites y lazos.

“Estudié un montón de compositores diferentes y Debussy me emocionaba de verdad con el uso de acordes paralelos, escalas bitonales y pentatónicas” dice Romboy. “Todo esto me recordaba a la música electrónica contemporánea en donde difícilmente se encuentran límites a la hora de hacer música con escalas tonales tradicionales. Creo que compositores como Bach, Stravinsky o Debussy están mucho más cerca de la música moderna de lo que pensamos. Cuanto más lidio con la música clásica, más me doy cuenta de que nos influencian porque influenciaron nuestras influencias”.

“Debussy nunca compuso música basada en una nota tónica. Cuando estudias ‘La Mer’ piensas ‘Por dios, ¿pero hay un tono que no use?’ Me recuerda a cuando no podía tocar ningún instrumento y solo producía música como si fuera un niño jugando solo para divertirse. Perdí este aspecto y ahora estoy explorando ese espíritu de nuevo, componiendo mi música sin pensar en las reglas”.

PROGRESIÓN

El enfoque de Carl Craig en su proyecto ‘Versus’ fue diferente. El último álbum de Carl está basado en un concierto de 2008 en el que recreaba una selección de su producción en forma de piezas orquestales. “Así que lo grabamos y nos costó mucho tiempo, y también le costó mucho volver a mis manos. Creo que por entonces hice unas 70 mezclas”.

Al terminar el LP, Craig redujo los arreglos clásicos y los transportó a versiones electrónicas para crear el Versus Synthesisers Ensemble que está ahora de gira mundial. “Lo mío es hacer música que no esté encasillada” comenta Craig sobre su decisión de ahondar en la música clásica. “Fue componiendo ‘Bug In the Bass Bin’, fuera lo que fuese eso. Fue haciendo discos en Detroit que resultaban ser discos de jazz. Así que montar una orquesta fue una progresión natural”.

“Escuchaba música clásica mientras me hacía mayor pero no era ningún especialista. Toqué el contrabajo así que mi experiencia era poca. A ver, posiblemente las obras más fáciles para cualquiera. Pero siempre ha habido una conexión, no importa cuánto lo quiera rechazar la gente. La música electrónica proviene de la clásica”.

James Heather ha adoptado otro enfoque y ha desnudado la música de vuelta al humilde piano. Dice que otros artistas están llevando las cosas hacia adelante mezclando música electrónica y clásica para darle nuevas formas incluyendo a Johann Johannsson, Nils Frahm, Amon Tobin, Cinematic Orchestra y Hauschka. “Pero la música no siempre tiene que ser multigénero, que parece que es a lo que se le da importancia en la postmodernidad” dice James. “Pianistas como Dustin O’Halloran, Joep Beving, González y Lubomyr Melnyk han conectado al conseguir el poder emocional de un instrumento más o menos nuevo”.

Esto es lo que busca emular. “Soy de primeras pianista y, lo más importante, uno que mayormente escucha electrónica y hip-hop. Trabajé en intentar combinar el piano con sonidos más electrónicos pero no creo que mi verdadero yo esté saliendo. Decidí centrarme en ser tan bueno al piano como pudiera y en encontrar mi sonido. Hay influencias sutiles de la electrónica en mi sonido, pero de primeras suenas más a clásico. Aunque el mundo clásico siempre me ha parecido un poco recargado”.

Max Richter está igualmente cansado de la tendencia de la música clásica hacia el esnobismo. “Mi interior musical está arraigado en la música clásica”, nos cuenta. “Desde adolescente me interesaba la música electrónica y estas cosas fluyeron juntas en mi mente. La música clásica y la electrónica van sobre explorar ideas y encontrar formas de contar historias. Bien te encuentres delante de una hoja en blanco o ante un sintetizador modular sin ningún patch enchufado. Tienes un espacio en blanco. Y tratas de sacar ideas del monstruo”.

“Una de las muchas cosas desafortunadas contra las que estamos luchando es que la música clásica ha mantenido un punto de vista de superioridad moral”, continúa Max. “Que tienes que ser listo o de la clase media para participar en ella. Es una actitud social muy destructiva y cualquier cosa que haga que te lo quites de encima es fantástica. ¡Cualquier cosa que permita a la gente abrir la puerta e involucrarse es fantástica!”.

  • ‘Reconstructing Debussy’ de Marc Romboy y la Orquesta Filarmónica de Dortmund ya está disponible en Hyperharmonic.
  • ‘Behind The Counter’ de Max Richter ya está disponible en Rough Trade.
  • ‘Versus’ de Carl Craig ya está disponible en Infine.
  • ‘Stories From Far Away On Piano (Ahead Of Our Time)’ de James Heather ya está disponible.

* Extraído de Dj Mag Es 082