Texto: Fernando Fuentes

Para intentar entender, prevenir e imaginar como será el futuro del periodismo musical especializado, el reciente Madrid Music Days 2015 reunió a un grupo de profesionales de los medios nacionales, la pasada mañana del 7 de mayo, entre los que tuve el placer de estar. Vaya por delante que a mí, con todo el respeto hacia el título de dicha charla, me preocupa mucho más el presente que el futuro del periodismo especializado; quizá por eso de que sin presente no hay futuro y ahora el patio está jodido y revuelto.

Estado de la prensa musical electrónica en España, año 2015: gran nivel de periodistas tanto en lo que afecta a los veteranos (ejem, con perdón) como en los debutantes; calidad irregular y poco edificante imperante en general en los pocos medios que sobreviven y una alta, y casi insoportable, precariedad global que nos asola prácticamente a todos. Como dato ad-hoc podemos confirmar la muerte de la blogosfera como ya sucediera con las revistas de tendencias gratuitas, y la gran mayoría de ellas surgidas en Barcelona, hace ya unos años. Solo sobreviven media docena de blogs, esos en los que realmente hay calidad y emergencia. El público ha hecho su trabajo filtrando salvajemente y dando vidilla sólo a los de verdad, a los que dicen cosas interesante y diferentes. Y sobre todo a los que nos descubren cosas chulas que oir. Guste más o menos las cosas como son: hoy en día todavía no hay una apuesta firme y real desde lo indie contra la presunta “casta” de los medios –los que son considerados como majors– esos en lo que se supone que trabajan los mejores profesionales del sector ya que son seguidos por decenas de miles de lectores a diario, cada mes, etc.

“Como ya sucediera en la primera década del Siglo XXI seguimos inmersos en una escena de periodistas, no de medios”.

Como ya sucediera en la primera década del Siglo XXI seguimos inmersos en una escena de periodistas, no de medios. Los medios se sostienen porque hay firmas destacadas, referentes del asunto informativo y la crítica, que siguen –a pesar de todo- trabajando en ellos y los lectores los siguen buscando en sus páginas, webs, etc. Hoy aquí y mañana allí y a ningún lector le importará que logo luzca la revista, la web o la radio en la que escribe su prescriptor de cabecera, seguirá confiando, aquí o allá, en ese informador que cree que nunca le ha mentido, que jamás le ha vendido una moto y que sabe que le hará disfrutar con un gran disco, un artista nuevo o recomendándole una fiesta realmente estupenda.

“Sin duda me preocupa que cada vez haya más periodistas especializados en sonidos electrónicos a los que parece que no le gusta la música, claro. Pero me alarma más que haya artistas –productores, liveadores, DJS, etc.- a los que, sin duda, no les gusta la música”.

Sin duda me preocupa que cada vez haya más periodistas especializados en sonidos electrónicos a los que parece que no le gusta la música, claro. Pero más me alarma que haya artistas –productores, liveadores, DJS, etc.- a los que, sin duda, no les gusta la música. Están en esto por otras cosas, persiguiendo otros intereses. Mientras haya gente en España que piense que dedicándose a esto se va a hacer rico o va a follar más, solo acierta en lo segundo, si acaso. Si no hay artistas no hay música y si no hay música no hay periodismo musical, ojo pues.

Los valores del buen periodismo –sea musical o no- en 2015 son los mismos que en 1910. Es algo intrínseco y necesario. Solo es cuestión de refrescarlos y adaptarlos a los nuevos tiempos, espacios y formatos. Y sí, a pesar de la digitalización y del necesario audivisualización del sector de la comunicación, en España la gente sigue leyendo y si algo le interesa se merienda hasta la ultima letra de la noticia, la entrevista o el reportaje. Por ello creo que lo debemos de apostar todo a una nueva prensa musical electrónica que descubra, informe y divierta. En la que la opinión libre y bien fundamentada tome el mando frente al periodismo de corta y pega impuesto a cuchillo por las agencias de prensa y los departamentos de publicidad. Como adornemos esto, y lo hagamos más atractivo para las nuevas generaciones, ya es otra cuestión…

“Los valores del buen periodismo –sea musical o no- en 2015 son los mismos que en 1910”.

Seguramente, contra todo pronóstico, el papel aguanta bien el tirón frente a lo digital. Con el tiempo sucumbirá, pero la cosa va muy lenta. Y la culpa la tenemos nosotros, que somos “muy modernos y digitaloides” pero ¡oh, vaya! seguimos prefiriendo leer las cosas en negro sobre blanco. Mientras los anunciantes paguen más por salir en papel que en digital, sin tener en cuenta de que así pierden impactos en una sangría imposible, el papel seguirá siendo, durante al menos una década más, el formato rey en la prensa musical y de la otra.

En fin, creo que debemos de recuperar y adaptar, a estos tiempos mutantes y apasionantes, la esencia libre, reaccionaria y rupturista del fanzinerismo que nunca hubiéramos debido de perder. Y si todo esto es complementado y aderezado por chulas imágenes y un gran sonido mejor que mejor. Establecer lazos entre lo viejo y bueno y lo nuevo y bueno es la mejor forma de construir un mejor presente que ya es futuro.

PD: Por cierto, un sobresaliente para un MMD que se consolida como una cita indispensable, estupenda y bien organizada para todos los que de alguna forma u otra estamos en el asunto electrónico en España y aledaños. Felicidades y hasta el año que viene.