Nos proponemos analizar esta relación con profesionales del sector.

En unos pocos días se iniciará la esperada vorágine de festivales, puede que estés entre quienes ya saben a cuáles van a ir e incluso ya han comprado la entrada o que formes parte del grupo de indecisos e indecisas que no termina de decidirse dada la abrumadora oferta. En cualquier caso, no hay duda de que este verano una pulsera de estridente color bailará en tu muñeca mientras tú alzas los brazos al aire en plena catarsis fruto de la felicidad que sólo la música en directo es capaz de provocar. Y puede que hayas ido a disfrutar del añejo grupo de rock, del virtuosismo del ukelele de la banda indie, de las rimas improvisadas del rapero de turno o de los beats del Dj de moda, pero sabes que la última hora de la noche, o la primera de la mañana según se quiera mirar, tendrá una banda sonora creada a partir de sintetizadores y cajas de ritmo. Porque hoy en día te resultará arduamente complicado encontrar un festival que no disponga de una mínima oferta de música electrónica, sobre todo si hablamos de los eventos más populares. Una generalización, la de este género, que a veces trae consigo mala prensa cuando hablamos de drogas.

Image title

La relación entre la música electrónica y las drogas existe, no descubrimos nada nuevo al afirmarlo. Ahora bien, el debate comienza cuando tratamos de aclarar si se trata de una vinculación inherente, simbiótica, donde un elemento te lleva irremediablemente al otro en una retroalimentación constante o si por otro lado, se trata de una mera y simple conexión circunstancial que tiene poco o nada que ver con lo específico de este género musical.

Hemos charlado con profesionales del sector, Djs de los diferentes subgéneros y promotores con el objetivo de construir una imagen global a partir de sus perspectivas particulares que nos permita entender de mejor modo este vínculo.

Al final del artículo se puede encontrar un Anexo con unos breves apuntes sobre la biografía y trabajo de los profesionales que han participado. Así mismo, en este espacio especificamos que el artículo se ha construido en base a las respuestas obtenidas a las siguientes cinco preguntas:
-¿Dónde situarías históricamente la relación entre música y drogas?
-¿Cuál crees que ha sido el papel de las drogas en la evolución de la música?
-¿La relación actual entre música y droga crees que es positiva o negativa?
-¿Consumes o has consumido drogas en eventos musicales?
-¿Crees que hay una mayor relación con la droga en ciertos estilos o subgéneros musicales?

El punto de partida es obvio, tratar de dilucidar desde cuándo consideran ellos que existe esta relación. Muchos se retrotraen hasta la Prehistoria o aluden a sociedades con un tipo de organización tribal, donde la música y las drogas eran utilizadas conjuntamente durante los rituales como herramientas para entrar en estado de trance. En palabras de Alekos es “algo afincado en las raíces más profundas de nuestra historia”, Gerardo Cartón va un poco más allá al afirmar que “el hombre empezó a cantar antes que a hablar, así que la música siempre ha estado presente en todo lo que ha tenido que ver con espiritualidad”. El otro escenario dentro de esta división histórica al que algunos han aludido es la década de los sesenta y el desarrollo del movimiento cultural hippie ligado a determinados eventos como el festival de Woodstock de 1969, para Moa supone “la primera relación clara entre música y droga como símbolos de la libertad espiritual”. Jorge López Conde recuerda la definición que la RAE otorga al término droga para evidenciar que su relación con las artes está fuera de toda duda y que en ese sentido no se puede, o no tiene sentido, establecer qué se desarrolló antes. Nuke lo explica al decir “creo que la relación entre la música y las drogas es la misma que existe entre el hombre y su modo de pasarlo bien, desde la antigüedad hasta hoy en día. Es un tema cultural. Estamos hablando de drogas hoy, pero es lo mismo que hablar del vino en las bacanales romanas”. Si bien es cierto que no todos coinciden en situarlo en el mismo momento histórico, y que de hecho hay quienes prefieren abordar la cuestión desde un punto de vista antropológico, lo que resulta innegable es que ninguno cree que esta relación se iniciase específicamente con el género electrónico.

Image title

Llegados a este punto cabe preguntarse cuál ha sido el papel que han jugado las drogas en el desarrollo y evolución de los diferentes géneros musicales, y es aquí donde encontramos mayor divergencia de opinión. Flekor cree que el uso de estas sustancias no ha derivado más que en cuestiones negativas siendo una causa importante de muertes, tanto de artistas como de público. Sin embargo, Gerardo Cartón considera que su papel ha sido decisivo, quien afirma que gracias al uso de ácido por parte de grupos como The Beatles o Pink Floyd el rock se intelectualizó, es decir, se volvió más complejo y sesudo superando la temática frívola. Sergio Parrado lleva esta hipótesis más allá al enunciar que “sin ellas algunos genios no serían tan genios”. Nuke, por su parte, incluye una nueva perspectiva al plantear que quizá este uso influye más en el público que en los y las creadoras. Una doble óptica del asunto que no deberíamos pasar por alto.

A la hora de categorizar este vínculo como positivo o negativo se introduce la variable del individuo por encima de la generalización; Imek, Dub Elements o Xpansul la consideran en este sentido como una opción que cada persona decide si tomar o no. Mayoritariamente prima la sensación de un mal vínculo, porque cuanto menos provoca la estigmatización como señala Nuke. Aunque Elesbaan sin embargo, cree que puede ser provechoso siempre y cuando no se pierda de vista un sentido concreto del arte.

Con total honestidad muchos de ellos confirmaron que en algún momento han consumido drogas, y en algunos casos lo siguen haciendo de manera esporádica, pero también nos encontramos con casos como el de Nuke o Flekor que nunca han recurrido a este tipo de sustancias. Todos destacan su uso recreativo, en ese sentido sería usado en su faceta de público y no de creador, y de hecho no únicamente ligado a eventos musicales. Moa: “ahora suelo consumir más por placer personal porque la música es mi verdadera droga, si no hay buena música ni consumo ni me lo paso bien así que para mí las dos cosas van bastante de la mano”, Gonçalo: “miro hacia el pasado y no la asocio con la música. No es una relación estrecha. No sólo la tomo en eventos musicales, y no en todos los eventos musicales las tomo”. Vicente One More Time se desmarca de esta posición cuando nos cuenta: “creo que cuando mas consumía era precisamente cuando estaba haciendo música, ya te he dicho antes que creía que había partes del cerebro que no funcionaban en condiciones normales y también creía que había otras que sólo funcionaban consumiendo algún tipo de droga. En la actualidad ya no lo tengo tan claro porque creo que sigo haciendo temas como mínimo tan buenos como los de antes sin consumir nada”. Y en otros casos su consumo tiene que ver con una etapa concreta de la vida, tal es el caso de Toño de Dub Elementsen su momento de adolescente rebelde, si que probé algunas, pero de eso hace más de diez años. El porqué, pues precisamente por eso que comentaba, es esa época en que casi todo lo que haces o experimentas, lo haces por primera vez, pero no fue algo asociado a la música o los eventos musicales”. A partir de todas estas declaraciones podemos admitir cierto tipo de generalización en el uso de drogas, pero también que ésta no es mayor que la que puede existir en cualquier otro ámbito de ocio.

Si existe el tópico general que vincula drogas y música electrónica es lógico pensar que existan otros que ciñan este vínculo a subgéneros específicos, y así se lo planteamos a ellos. Algunos nos mencionaron ejemplos concretos de este tipo de tópicos de acuerdo a su propia perspectiva como Gerardo Cartón: “no creo que el Hard-Techno o el Dubstep sean estilos que propicien la ingesta de droga, ya que son bastante físicos y machacones. En cambio, la EDM, con su rollo “épicosuperhappy” o el Deep House, se prestan más a ello, puesto que son estilos, digamos, más mentales que físicos. En cualquier caso, épocas como la del Acid-House o la del Trance, no creo que se vuelvan a repetir”; Imek: “hay determinados subgéneros alrededor de los cuales se han popularizado determinados hábitos de consumo, como por ejemplo ocurrió con el MDMA y el House a finales de los ’80, pero no creo que haya un determinado estilo de música “con una mayor relación con la droga” que el resto”; o Moa: “quizás sea más fácil que encuentres Cocaína en una fiesta house en Ibiza…o que si buscas Ketamina mejor te vayas a un Tecnival…pero en cada sitio he visto de todo. La droga abunda en cualquier género musical”. Y es que como afirma Alekos: “no creo que el hecho de que la música sea electrónica o no, constituya un factor determinante en la ecuación. Creo que tienen mayor influencia los complementos circunstanciales que rodean a la música electrónica, ya sea en clubs o en recintos abiertos con miles de personas por la cantidad de estímulos visuales, auditivos y físicos”.

Image title

Se descubre entonces un argumento que ha estado latente durante todo el recorrido, el problema no es el consumo de drogas en sí mismo, sino quienes lo llevan a cabo como señala Vicente One More Timela droga está en todas partes, en la zona vip de un garito superpijo en el que suenan las últimas tendencias musicales o en un festival de hardstyle, la única diferencia es que lo primero está mejor visto”. Y es que como afirma Iván Corrochanola única relación de la droga con ciertos estilos musicales es la que los medios de comunicación intentan vender a la sociedad”.

Comenzábamos este artículo sosteniendo que la relación entre la música y la droga es una realidad innegable, una posición que seguimos manteniendo tras este recorrido. Pero lo que resulta ahora también muy evidente es que este vínculo es previo al nacimiento y evolución de la electrónica. Asociar en la actualidad el consumo de drogas de manera específica, única y excluyente a este género, provocando en muchos casos la estigmatización o demonización social del mismo, es una forma simplista, cargada de prejuicios socioculturales y cuanto menos ridícula de abordar el tema. Los estupefacientes son usados de manera generalizada en nuestra sociedad, en lo que a tiempos y actividades de ocio se refiere por lo menos, podemos aceptarlo abiertamente o adoptar una posición negadora, pero lo cierto es que ninguna de ellas modificará la realidad. Si afirmásemos que se consumen drogas durante la sesión de un Dj casi con total seguridad no nos estaríamos equivocando, pero lo mismo ocurriría si nos estuviésemos refiriendo a un concierto de reggae, de rock, de heavy, de indie, de pop, de rap, de folk…y así podríamos continuar enumerando una larga lista de géneros. En ese sentido es la música, entendida en los términos más globales posibles, la que tiene ese vínculo especial. Fuera de esa afirmación sólo se puede decir que las drogas existen, la electrónica existe y en algún punto ambas convergen.


PERSONALIDADES PARTICIPANTES (POR ORDEN ALFABÉTICO):

Alekos Rubio: reconocido Radio Dj enfocado en las tendencias más mainstream del Dance, actualmente en Hit Fm.

Dj Moa: uno de los pioneros de la escena Drum’n’Bass underground en su Turín natal y posteriormente en Madrid desde su residencia en Twist Club o su activismo en el colectivo Spin Buho.

Dub Elements: el dúo español de Drum’n’Bass con mayor calado internacional.

Elesbaan: uno de los grandes agitadores de la eclosión del Techno en Madrid, ideólogo del club Soma y artífice de las primeras visitas a la capital de varios de los pesos pesados del género a nivel internacional.

Flekor: una de las cabezas visibles de la escena Trance en Madrid, parte del colectivo Harmony Trance y del programa de radio Unika In Trance, con más de 10 años de trayectoria.

Gerardo Cartón: Fue director de PIAS en España entre el 2000 y el 2013 y actualmente se encuentra centrado en su faceta de emprendedor multidisciplinar, con la app www.playmoss.com como punta de lanza y otros proyectos tales como el libro “Manual del perfecto festivalero”, el programa de radio “Pop Goes Art” o su proyecto Dj conocido como “La Movida Madrilona”.

Gonçalo: portugués afincado en España, Dj, productor, promotor, y actualmente programador de festivales de gran calado como el andaluz Dreambeach.

Imek: fue invitado habitual de Soma y promotor, entre otros muchos clubes, de Showcase junto a Alex Under. Uno de los creadores de la plataforma NET28, responsable del boom minimal Techno español y marca bajo la cual vieron la luz sellos como Apnea o CMYKmuzik.

Jorge López Conde: diseñador y melómano, faceta que le convierte además en un reconocido clubber madrileño. Participa en iniciativas para la divulgación de la música electrónica en espacios como Matadero o La Casa Encendida.

Iván Corrochano: fue residente a finales del siglo pasado del club Arena junto a Dj Nano o Ángel Sánchez. Actualmente está inmerso en su proyecto “Acid Clouds” junto a Pedro Viñuela o en eventos como Trancefuxion.

Dj Nuke: Rodrigo, residente y programador de CODE, la fiesta Techno de la sala Fabrik.

Sergio Parrado: Dj y productor vallisoletano afincado actualmente en México y propietario del sello My Little Dog.

Vicente One More Time: veterano Dj y productor, creador del mítico club IN en Alcorcón y nuestro principal representante internacional en la escena Hard Style.

Xpansul: Santi, Dj y productor de Techno con repercusión internacional por sus lanzamientos en sellos como Plus 8, propiedad de Richie Hawtin. Segoviano de nacimiento y actualmente afincado en Honduras