Aprovechamos la ocasión para charlar con su director Petro.

Durante lustros hablar de la escena electrónica madrileña era hacerlo de GOA, ambos conceptos estaban intrínsecamente unidos en un circulo infinito que se retroalimentaba, y lo cierto es que todavía es así. GOA ha sido una de las marcas y espacios que más ha contribuido al desarrollo y visualización de la electrónica en el país, siempre un paso por delante, pionera abriendo caminos que luego muchos han seguido. El sábado 26 de noviembre cumple 22 años y lo hace con el mismo espíritu con el que empezó, cargada de fuerza y energía para seguir haciendo de la electrónica su forma de vida. Disfruta de la entrevista que tuvimos la oportunidad de realizarle a su director Petro, donde nos habla del pasado, del futuro, de momentos únicos, de adaptación a nuevos tiempos, de cachés inalcanzables, pero sobre todo, nos habla de GOA.

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– ¿Qué ha cambiado en la noche madrileña desde que abrieseis GOA en 1994 hasta la actualidad?

Uff… o mejor, ¿qué no ha cambiado? Pienso que no ha cambiado la energía de los madrileños. Esa manera de salir como si fuera el último día de tu vida. La noche de Madrid siempre ha sido abierta y tolerante. Es fácil hacer amigos y divertirse en grupo, aunque sea con desconocidos. Pienso que la escena madrileña siempre ha sido muy inclusiva y eso la hace tan especial.

– ¿Y en vosotros?

El resto no sé… yo estoy igual… jaja

– Se podría decir que GOA ha pasado por diversas y muy diferentes etapas. De club pequeño a Rave, de ahí a macro-evento multitudinario, y en los últimos tiempos vuelve a formatos un poco más pequeños. Se podría decir que en cuanto a afluencia de público y despliegue de producción GOA ya tocó techo ¿Qué se puede esperar de GOA de aquí en adelante? ¿Cuáles son las nuevas motivaciones y objetivos?

Nunca hemos previsto un techo para GOA. Si hemos tenido formatos más grandes o más pequeños siempre ha estado condicionado al espacio en el que la lleváramos a cabo. Adaptamos la producción al espacio. GOA es el alma y el espacio físico, grande o pequeño, no deja de ser el envoltorio. En cualquier caso, en mi imaginación GOA siempre es un club.

– Durante varios años GOA fue sinónimo de vanguardia en lo que al ocio musical se refiere. Probablemente en la actualidad la marca ya no sea tan diferente o tan innovadora, pero sí que ha formado parte importante en la educación del público español, precursora de muchas tendencias y métodos. Desde tu punto de vista, ¿cuáles son los aspectos más importantes que ha aportado GOA a la escena española?

De nuestro lado GOA es una manera personal de interpretar un evento de música de baile y del lado del público, una manera de estar dentro de algo de lo que formas parte. En GOA se nota mucho el sentimiento de pertenencia al club. Y lo programamos y lo mimamos como tal.

Para mí esa diferencia ha sido trabajar un macro evento como si se tratara de un pequeño club. Programando para unos pocos y mimando el detalle, que sólo apreciarán unos pocos. Es la fiesta a la que me hubiera gustado ir como cliente. GOA es innovadora por defecto, lo cual no significa que nos vendamos a la tendencia.

– En GOA habéis traído a Madrid por primera vez a algunos de los artistas que posteriormente se han convertido en los “héroes” del presente. Me vienen a la cabeza nombres como Solomun o Ame por citar dos, artistas que contratabais para las carpas de Fabrik y que a día de hoy llenan grandes eventos ellos solos. ¿Qué opinas de sus astronómicos cachés actuales? ¿Tiene sentido entrar en una guerra de promotores para continuar engordando estas cifras a golpe de talonario?

Sí, la lista es larga. Pienso que a día de hoy tienen el caché que merecen porque venden entradas, que es lo que buscan los promotores. Nadie se lo pagaría si no fuera así. Money talks. Pero esa no es nuestra guerra.

– Durante estos años tendrás anécdotas de todas las clases y colores posibles. Cuéntanos una que al recordarla aún dibuje una sonrisa en tu cara y otra que preferirías no haber vivido.

Recuerdo con mucho cariño una vez que tras un problema técnico en un recinto al aire libre a las afueras de Madrid, nos quedamos sin electricidad – ni aire acondicionado en las salas interiores, ni hielo, ni música… en fin, todo lo que de ella depende…- durante ¡más de cuatro horas! La gente seguía en la puerta haciendo cola para poder pagar y acceder a la sala. Por más que les explicábamos que no era posible porque no había luz, nadie atendía a razones. Querían estar en GOA y con GOA, con música o sin ella. Eso es a lo que se llama fans incondicionales.

En la parte del olvido me gustaría que estuviera una ocasión en la que, por una orden de precinto del espacio, nos vimos obligados a cancelar GOA a unas horas del comienzo, con el consiguiente disgusto de todos y sin nada que poder hacer al respecto.

– ¿Cuáles son las ideas más locas que has implantado en GOA con una buena aceptación por parte del público y cuales nunca te atreviste a intentar?

El atrevimiento es parte de nuestra esencia. GOA es diferente, así que tiene que ser creativa por defecto. Se me ocurren mil cosas locas que hemos hecho y se me pone una sonrisa en la cara al recordarlas.

Por ejemplo, todas esas temáticas disparatadas tan ajenas al techno y al underground y tan cercanas al corazón de todos, como Mary Poppins, Grease, Tim Burton, Rocky Horror Show, Drácula de Coppola, los KISS…

En nuestro 18 aniversario, decidimos que como GOA ya era adulta merecía un show con contenido para adultos. Pero la cosa no quedó ahí. Hicimos una sala secreta y restringida al público, con alto contenido erótico y a la que sólo se podría acceder convenciendo al portero de que ese era tu sitio… En ella llevábamos más lejos el espectáculo que se podía ver en la Main, sólo para unos pocos afortunados… Aquella idea loca se llamó MyPleasure y hoy es una fiesta independiente, de estética fetish y alto voltaje, con gran cantidad de público gay y diversión adulta a ritmo de techno. Una propuesta única en España.

– ¿Qué eventos, festivales o marcas te han inspirado a lo largo de estos años para ir creando el imaginario de GOA?

Aunque es evidente que nadie vive aislado en este mundo, GOA no se ha mirado nunca en el espejo de los demás. Mis compañeros de trabajo se enfadan mucho cuando son otros los que se miran en el nuestro. A mí me gusta. Pienso que cuando una marca ocupa un lugar en la escena, es su obligación alimentarla y llevarla más lejos. Desde el diseño de cartel, a la programación, al espectáculo o al concepto global en sí, GOA es una fiesta donde los pequeños detalles marcan las grandes diferencias.

– ¿Fue más receptivo, libre y abierto el pasado para intentar nuevas concepciones en el ocio o es la actualidad el momento más preparado para la experimentación? Arguméntalo.

No creo que el pasado fuera más receptivo que ahora. La creatividad está donde estuvo siempre. Sólo hay que dejarla fluir. Son las prohibiciones las que limitan la experimentación. Límites de horarios, restricciones desproporcionadas en los aforos, ausencia de transporte público nocturno, 21% de IVA, escasez de espacios, desaparición de licencias, estigmatización del ocio… ¿Quién toma el riesgo? Piensa en Berlín y por qué pensamos que su escena es creativa y funciona.

– Personalmente, ¿cuales son tus retos actuales y donde te ves dentro de 10 años?

En un chiringuito de playa.

– ¿Musicalmente GOA ha evolucionado acorde al gusto de sus creadores o a lo que ha ido marcando la tendencia del mercado?

No me identifico con los cazadores de tendencias. Las tendencias pasan, los conceptos quedan. GOA es la suma de muchas cosas y siempre hay cosas interesantes que escuchar. Con frecuencia digo que hay muchos grandes artistas con nombres pequeños. Y por eso algún día Solomun, Seth Troxler, Jamie Jones, Henrik Schwarz, Ame, Pan Pot y muchos más vinieron por primera vez a GOA.

– Soplemos las velas de estos 22 años. Pide un deseo para GOA.

¡Hecho!

Feliz cumpleaños

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