Sello: [Kompakt].

Bien arranca el álbum con ‘Antropofagia’, una inteligente propuesta de techno y arpegios melódicos. Esta sensación de síntesis voladora y bailable se mantiene en ‘Joker’, el problema es que acto seguido se desinfla de golpe y porrazo. La culpa se la achaco a la transformación del bueno de Gui hacia sonoridades más cercanas al house costero. Deep funk, fresquito y demasiado fácil de digerir. El de São Paulo se mantiene en esta orilla llena de soniquetes cálidos, vocales soulful, wahs de guitarra e incluso filtros houseros a la vieja usanza en títulos como ‘Get the Party Started’, ‘Wait For Me’ o ‘Too Late’. Eso sí, como en el tenis, los campeones tienen la capacidad de guardarse un buen resto. Cuento hasta tres: ‘Abaporu’, ‘22’ y ‘Where I Belong’. En los dos primeros nos envuelve de nuevo en papel de regalo una de techno oscuro y saltarín (‘Abaporu’) descrito con melodías analógicas y mucho más que mera sensibilidad en el caso de ‘22’. Y el tercero en discordia, ‘Where I Belong’, su más claro acercamiento al pop electrónico instrumental de pinceladas 90’s. ‘Palin Dromo’ cierra el álbum; un atardecer de ambientación electrónica, tonos cálidos y pianos que invitan a la despreocupación.

BRUNO GARCA
6.6