El padre al habla

Autor: Eduardo Pérez Waasdorp & Diego Fernández

Con un artista como Juan Atkins, sobran las presentaciones. El de Detroit, reconocido por toda la comunidad electrónica como el auténtico padre e instigador del género, el creador, The Originator en persona, es uno de esos personajes que no necesitan introducción, porque todos hemos leído, releído, visto y catado todo lo relacionado con su vida y producciones.

Siendo el alma creativa de ese Belleville Three que originó el techno y uno de los artistas que ha dejado un mayor impacto en la música electrónica, creador de proyectos como Model 500 o Cybotron, Juan Atkins es uno de esas mentes privilegiadas que van años por delante del resto de los mortales.

Este 2017 lo ha pasado reavivando varios proyectos – Frequency vs Atkins, Borderland –, continuando otros – Model 500 – y dando el pistoletazo de salida a su aventura conjunta junto a May y Saunderson como The Belleville Three en varios festivales. Esquivo con las entrevistas, hombre conciso, de pocas palabras, genio y figura, DJ Mag ES le pilló en exclusiva en una de sus pocos encuentros con la prensa este 2017 – y su único encuentro con la prensa nacional de este curso– para hablar de la actualidad, de sus orígenes y, sobre todo, de su futuro, con alguna sorpresa que otra… ¡Música, maestro!

Antes que nada, Juan, te agradecemos la oportunidad de hacer esta entrevista… ahora nos encontramos en Madrid, ya que tocarás en la sesión Crow, de Lab Espectáculos. ¿Cómo han pasado tus últimas visitas por nuestro país?

Si no me equivoco, creo que la última vez que estuve en España, Kevin, Derrick y yo tocamos juntos en Fabrik. Esa fue la última vez… O bueno, no fue juntos, pero estábamos los tres…

¿Te acuerdas de tu primera vez en España? Una vez hablamos con Derrick y nos contó que esperaba un público mucho más latino… ¿Qué hay de ti?

¿Mi primera vez en España? Fue en Barcelona, aunque no recuerdo demasiado la primera fiesta en la que toqué… creo que fue para un festival…

¿Sónar, quizá?

¡De hecho sí! Creo que fue, sino para la primera edición de Sónar, para una de las primeras ediciones del festival, en la Sala Apolo. Creo que fue uno de esos viajes en los que no pude pasar demasiado tiempo en la ciudad, pero sí que me fui de compras (risas), y me compré un buen par de pantalones. De hecho, fue uno de los organizadores de Sónar quien me llevó de compras, fue todo un detalle.

Hace poco hablamos con otro pionero, Marshall Jefferson. ¿Qué nos puedes decir de la relación entre Chicago y Detroit? ¿Ha habido cierto tipo de rivalidad entre ambas ciudades y sus pioneros?

Siempre ha habido una rivalidad sana y amistosa. Sobre todo, porque Chicago está a solo cuatro horas en coche de Detroit… Bueno, quizá cuatro horas os puedan sonar muy largas aquí en Europa, pero en EEUU es una ciudad vecina. Nosotros siempre tuvimos una competencia sana con ellos. Una historia graciosa sobre Chicago es que Derrick, y yo fundamos un grupo de DJs llamado Deep Space – que nombramos como mi primer sello discográfico, donde saqué los primeros discos de Cybotron – y estábamos compitiendo con otro grupo de DJs llamado Direct Drive, que tenía gente como Delano Smith, Kevin Dysard y otros – también Jeff Mills, como The Wizard, y tenía varias residencias en diferentes clubes – todos ellos eran nuestra competencia.

La cosa es que tuvimos la suerte de conseguir unas Roland 909 y nos vimos en la situación de que Derrick tenía que pagar su alquiler un mes y decidió que teníamos que vender una para poder pagarlo. Yo le dije: “No se lo podemos vender a Jeff, porque la va a usar contra nosotros” (risas). Una de las fiestas que hicimos de Deep Space vs. Direct Drive yo fui el único que tenía una 808 en directo, y lo petamos. A partir de ese momento cualquier DJ que se preciara quería hacer algo parecido, y Jeff estaba pendiente del mercado para conseguir una drum machine que añadir a su set.

Así que Derrick decidió llevársela a Chicago porque su madre se acababa de mudar allí, y acabó vendiéndosela a Frankie Knuckles, y Frankie, que tocaba en el Warehouse en ese momento, tenía como socio a Chip E… Con esa drum machine hicieron ‘Like This’. A partir de ese momento todo el house de Chicago empezó a despegar, también con gente como Jesse Saunders que ya estaba haciendo discos. Pero, desde luego, esa drum machine le puso algo de fuego al movimiento… Obviamente, también estaba gente como Marshall (Jefferson), Larry Heard, DJ Pierre, pero yo siempre hago la coña de que esa drum machine puso la chispa al house de Chicago (risas). Pero nos queremos mucho, somos colegas y siempre que nos juntamos somos como hermanos. ¡Hermanos de otra madre! (Risas).

Eres la persona que dio origen al techno, además de mentor de gran cantidad de artistas. También representas la mentalidad hazlo-tú-mismo… ¿De dónde sale esta actitud tuya?

Bueno, cuando yo empecé, cuando me gradué del instituto y empecé a ir a la universidad (Community College) conocí a este tío que se llamaba Rick Davis – que acabó siendo la otra mitad de Cybotron –. Cuando le conocí fue como si nuestros destinos se cruzasen, no sé si alguna vez habéis tenido la sensación, al conocer a alguien, como si ya lo conocieseis de algo, a pesar de nunca haberlo visto antes. Fue lo mismo que me pasó con Derrick… como si hubiera estado predestinado a conocerles. Rick, para cuando yo le conocí, ya había sacado un disco y yo no sabía que uno mismo podía prensar su propio vinilo. Siempre pensé que tenías que tener a una discográfica detrás y que eso estaba fuera de mi alcance. Por aquel entonces me estaba leyendo un libro que se titulaba Cómo Hacer y Vender Tu Propio Disco

¿Hay un libro sobre eso?

¡Sí! Increíble, ¿verdad? La cosa es que cuando conocí a Rick, él también había leído el mismo libro y ya había completado el proceso, cuando yo todavía ni pensaba en llegar a ese punto. Cuando le conocí y vi que lo había conseguido, nos juntamos y fue gracioso porque era un tío que hablaba de cosas que yo recién estaba leyendo, como secuenciadores y cosas por el estilo. Yo llevé una de mis demos a clase – esto debió de ser en torno al otoño del año 80-81 –, que estaba grabada en una sola pista, tal cual salió del sintetizador, y la gente de clase flipó. Rick era uno de esos tíos estirados que decían “No hago jams con la gente, porque no se lo toman en serio”. Pero después de oír la demo me invitó a su casa (risas). Él estaba mucho más avanzado con los aparatos que yo y tenía cosas que nunca había visto. Entrar en su estudio era como entrar en una nave espacial… Ahora que lo pienso, creo que estaba intentando impresionarme, porque tenía las luces bajas, y lo único que podías ver eran todos los LEDs de los aparatos y sintetizadores encendidos, y eso me dejó perplejo. ¡Consiguió ganarme con eso!

Él ya había hecho un disco, un single a 45rpm que se llamaba ‘Methane Sea’, y que publicó en su sello Deep Sea. Empezamos a improvisar y lo primero que salió de allí fue ‘Cosmic Raindance’ y luego hicimos ‘Alleys Of Your Mind’, que sería la cara A de nuestro primer disco. Lo que hacíamos eran tan bueno que decidimos prensarlo, así empezamos Deep Space Records. Y luego, después de que nos separásemos – que eso es otra historia – yo tenía mis demos, de algunas de las cosas que estaban pensadas para salir como trabajos de Cybotron, pero que al final se quedaron en el aire y, como acordamos nuestra separación, yo empecé mi propio sello que posteriormente sería Metroplex, cuyo primer disco sería ’No UFOs’/‘Future’…

Hablando de Metroplex, Derrick nos dijo que cuanto teníais trece años ya sabías que ibas a tener un sello y que lo llamarías Metroplex…

Bueno… Todos sabemos que a Derrick le gusta dramatizar un poco las cosas (risas). Con 13 años era demasiado pronto. Aunque sí que sabía que iba a dedicarme a la música…

Metroplex es la abreviación de “Metro-complex”, que es una palabra que aprendí del libro Future Shock (1970) de Alvin Toffler… había una asignatura en el instituto que se llamaba Estudios del Futuro, y la bibliografía de referencia de esa clase era ese libro. En él, hablaba de cómo la transformación de la sociedad industrial en una sociedad tecnológica iba a tener un impacto en nuestra vida y cómo hacemos las cosas, y predecía cosas que hacemos ahora hace más de 30 años. Metroplex salió de ese término, que hace referencia a dos o más ciudades que crecen tanto que se fusionan y se vuelven una – siempre se pensó que ocurriría con Detroit y Chicago – o como es el caso de Dallas y Forth-Worth.

¿Y cómo va Metroplex? Porque acabas de sacar la reedición de ‘No UFOs, de Model500, con remixes de Luciano y Moodymann. Ver entre los nombres el de Luciano nos sorprendió un poco…

Lo de Luciano fue una decisión consensuada entre mi equipo y yo. Alguien lo puso sobre la mesa y dije bueno, vamos a darle una oportunidad, ¿sabes? Y yo creo que, al final, equilibra bastante bien el lanzamiento.

Y, ¿qué hay de Model 500? ¿Ha sido esta re-edición la previa de un posible disco?

Seguramente continuaré con mi trabajo con Model 500, habrá más música en camino y el directo lo iremos mejorando. Ahora mismo, con Model 500 es con el alias que más he trabajado los directos, durante los últimos 10 años, básicamente.

A principios de este año salió tu colaboración con Orlando Voorn, Frequency vs Atkins pres. Mind Merge. Después de tantos años de vuestro primer lanzamiento, ¿Cómo han cambiado la tecnología, y especialmente internet, la forma en que colaboráis?

Bueno, en nuestra primera colaboración tuvimos que sentarnos juntos en el estudio. Pero esta vez ¡tan solo teníamos que compartir archivos! (Risas). Ha sido un concepto interesante… No sé si se consigue la misma química que estando juntos. Pasa lo mismo que cuando colaboré con Moritz (Von Oswald), es la química la que crea las cosas, y es difícil capturar ese mismo sentimiento y la chispa tan solo compartiendo un archivo, del que no puedes tener un feedback instantáneo. Como ahora, que estamos aquí sentados, uno frente a otro, y colaborásemos, si yo toco una tecla o ajusto un sonido y te pregunto ¿qué opinas? Y me dices “Bueno, creo que igual tendrías que ajustarlo un poco más o de esta manera”. Eso no lo consigues compartiendo archivos.

Hemos leído que tus influencias son bastante old-school. ¿Qué hay de las nuevas producciones? ¿Te llaman la atención? ¿Te inspiran de alguna manera?

¿Ahora? Bueno, en la industria ya casi no hay nada nuevo. Recuerdo el tiempo en el que estaba de compra, veía mi música, y las grandes discográficas me decían: “Hay que hacer crecer al artista, tiene que descubrirlo y formarlo durante un año o dos antes de que salgan al mercado”. Eso está totalmente desfasado. ¡Ahora hay tantísima música! La cosa ya no se centra en el artista.

Creo que la última vez que de verdad le presté atención a algo que hacía un gran artista fue a Kraftwerk o cuando surgió todo el movimiento drum & bass, alguien hizo que me fijara en 4Hero. En los últimos años eso es lo que ha llamado mi atención, gente como Goldie, LTJ Bukem, Roni Size y artistas de ese palo. Eso fue lo último en lo que me fijé.

¡Hay tantísima música y tantos discos saliendo cada día! Tus oídos se cansan. Y con los años que pasan cada vez parece más difícil encontrar nueva música y que sea buena y te guste, y tienes que escuchar más, más y más. ¡Es agotador!

Y con respecto a las nuevas generaciones que salen de Detroit, aparte de Moodymann, gente como Kyle Hall, Recloose, la nueva hornada de UR – Jon Dixon, De’Sean Hones –, Omar S… ¿Qué opinas de ellos? ¿Continúan con el legado?

Sí. Y no solamente están continuando con el legado, sino que están llevando las cosas más allá, están haciendo progresar al movimiento, lo están haciendo avanzar. Son gente excelente…

Es algo que no llegó a ocurrir en Chicago, porque el movimiento house de Chicago como que se quedó atascado, no hubo gente que continuara con el legado. ¿Qué fue diferente en Detroit?

En Detroit había una dinámica completamente distinta. Para empezar, Chicago es más grande que Detroit. Había más dinero y, por lo tanto, más problemas. Más política, ¿sabes? Todo lo que acompaña a una gran ciudad. Creo que eso fue lo que dañó a su movimiento. Gente como Larry Sherman quizá les hizo más mal que bien a las carreras de los artistas… porque claro, te pones en su lugar, eres joven, estás empezando con 17 o 18 años, yo me desencantaría si un tipo me timase por intentar sacar mi música. Y creo que eso tuvo mucho que ver con que el movimiento perdiese fuelle.

Otra cosa que hicimos en Detroit fue llegar a los chavales jóvenes, creo que de alguna forma nos dimos cuenta que alguien tenía que continuar con nuestro legado y no creo que en Chicago llegasen a pensar en ello. Todos pensaban en sí mismos, y eso es algo que todo el mundo sabe sobre lo que ocurrió en Chicago.

Pero no es solo cosa del techno. Detroit nos ha dado nombres como Eminem, White Stripes, Iggy Pop, The Stooges, Alice Cooper… ¿Qué hay que se han dado las condiciones para la creación de estas bandas? ¿Es todo parte de la influencia de Motown?

No solo fue parte de Motown. Incluso Motown fue parte de otro movimiento. Hace poco estaba hablando con alguien sobre esto, con un artista que hace su música con partes robóticas que imprime en una impresora 3D y que dependiendo del movimiento que haga hace tonos. ¡Es una locura! Bueno, a lo que iba (risas), estaba viviendo en Berlín y se mudó de nuevo a Detroit para seguir con su arte. Y le pregunté ¿Por qué te has ido de Berlín, donde todo el mundo quiere ir, para mudarte a Detroit? Y me dijo: “Tío, hay una energía en Detroit que no hay en ninguna otra ciudad. El único sitio donde se encuentra es aquí”. Y yo estoy de acuerdo, hay un algo en Detroit… puede que sea un cementerio indio en alguna parte (risas), que tiene su efecto sobre la gente y su música.

Así que Juan Atkins no sería quien es si hubiese nacido en Londres o Berlín…

¡Para nada! ¡En ninguna otra ciudad! No creo que hubiera tenido el éxito que he tenido y no sería quien soy si no hubiera salido de donde he salido.

Cambiando de tema y volviendo a Cybotron, ¿qué hay del proyecto? ¿Hay planes de revivirlo en el futuro cercano?

(Risas) ¿Qué te ha hecho hacerme esa pregunta?

¡Tenemos nuestras fuentes! (Risas)

Te voy a contestar con lo siguiente: No hay comentarios (risas). Pero puedes decir que estamos en camino para un relanzamiento de Cybotron, ponlo así.

Otra tendencia que hemos visto, especialmente con algunos artistas de Detroit como Robert Hood o Kevin Saunderson, es el paso adelante que han dado sus hijos: Lyric, o Dantiez y Damarii. Nos acordamos de ver a tu hija junto a ti en el documental High Tech Soul… Ella, ¿ha seguido tus pasos?

Sí, ella está creciendo como artista ahora…

Pero no se promociona como “la hija de Juan Atkins”…

Creo que ella quiere hacerse su propio nombre, y toma lo que necesita de mí. En su caso, ella quiere ser una artista completa, no solo DJ, aunque está aprendiendo. Yo le digo que tiene que aprender a pinchar, a mezclar, sobre todo hoy en día no puedes ser solo productor. Pero es cierto que prefiere tenerlo como segunda opción. Ahora está terminando su video álbum, llamado “Twelve Moons”, que consiste en hacer un track con su correspondiente video cada mes de este año, pero si vas a su web, www.MilanAriel.com, ahí verás todo su repertorio. Se centra sobre todo en el r&b, con toques electrónicos… Lo cierto es que me recuerda tanto a mí que no puedes ponerla en ninguna categoría musical.

¿Cómo se toma tu familia el hecho de que estés tanto tiempo de tour? ¿Cómo valoras su apoyo?

¿Sabes? Son muy comprensivos. Aunque supongo que no podría estar con nadie que no sea comprensivo con lo que hago. Cualquiera que me conoce desde que nací sabe que para mí la música es lo primero. Al final lo entienden y no me ponen ninguna pega.

Esta forma de vida se cobra su peaje. Hace unos años tuviste que cancelar algunos bolos por los problemas derivados de tu diabetes

Así es, me tuvieron que trasplantar un riñón…

Hoy en día, ¿es más fácil seguir un estilo de vida más sano cuando te vas de tour?

¡Totalmente! Es algo que, si pudiera viajar al pasado y cambiar, lo haría. Dejaría de comer tanta comida rápida. Lo triste es que es parte de la cultura estadounidense… le ponen tantos aditivos y conservantes a la comida, ahora con la ingeniería de los transgénicos, todo porque nos basamos en ser una sociedad comercial. Todo se trata de conseguir un máximo rendimiento con poco producto, y si la gente tiene que sufrir las consecuencias que así sea. Hace poco me enteraba de que en la mayoría de países de Europa ni siquiera se permite usar algunos componentes químicos que llevan casi todos los productos en EEUU.

Creo que eso tuvo un papel importante en lo que me pasó a mí, que desarrollé diabetes tipo 2. Ahora, casi toda la comida en EEUU tiene jarabe de maíz, que es un asesino silencioso. Acabó matando mis riñones. Estuve con diálisis durante año y medio, hasta que mi hermana menor me donó uno de sus riñones. ¡Es mi heroína!

Formas parte de la Greensmith Agency, que también lleva los bookings de otros pioneros…

Algunas veces no tienes que tener una razón para conectar con la gente. Algunas veces simplemente pasa y es algo natural. Y eso es lo que me ha pasado con Dragan (Greensmith). No me tuvo que presentar un folleto con lo que ofrecía o venderme su idea. Un día me llamó y me dijo “Hey, creo que igual te vendría bien tener más bookings, ¿puedo ayudarte?”. Y yo le dije “¡Claro! ¿Por qué no? Consígueme unos bolos con esta tarifa y lo hacemos”. Me llamó al día siguiente y me dijo “Hey, he conseguido lo que me pediste” (risas). ¡Y desde entonces trabajamos juntos! Además de que compartimos principios y manera de pensar, lo que siempre ayuda.

Omar S dijo que nunca se mudaría de Detroit, y citamos: “En Detroit no hay ley. No hay crimen, los alquileres son baratos, al alcalde le importa una mierda, a la policía le importa una mierda… Puedes hacer lo que te dé la gana. Puedes comprarte una propiedad, puedes cometer un crimen. ¡Nadie te va a dar por culo! ¡Nunca me mudaré de Detroit!”. ¿Qué hay de ti? ¿Por qué te volviste a mudar a la ciudad?

(Risas) Probablemente por la misma razón (risas). Es verdad que viví en California durante un tiempo, pero es que ¡no hay lugar como Detroit! Es cierto que allí estaban todas las grandes discográficas, que pensaba que mi carrera iba a evolucionar… Vas allí y están RCA, Capitol, Universal, todas las grandes… Pero lo cierto es que la gente es tan superficial, y aunque no lo parezca ¡las modas no empiezan en California! Es verdad que hay medios y está la industria cinematográfica, pero si eso no es lo tuyo no tiene sentido que estés allí. No es un sitio donde puedas ir a hacerte rico. Vas allí una vez eres rico, pero no al revés. Y eso lo aprendí a la fuerza. Perdí mi mordacidad y me acomodé a las palmeras, las montañas y las playas. Al final me dije “tengo que volver a Detroit para recuperar mi chispa”. Y no solo eso, sino que muchos pedían el directo y los músicos que yo quería usar eran todos de Detroit. Pero al final, soy un ciudadano del mundo, mi casa es donde yo estoy.

Hemos visto como muchas ciudades están empezando a reconocer el legado de la música electrónica, como Chicago nombrando sus calles en honor a sus artistas más icónicos, o Detroit dándoos la llave de la ciudad

Bueno, y también está la Techno Week, que durante la temporada de festivales se celebra por toda la ciudad… Ha pasado mucho tiempo para Detroit. En Europa, en los 90, ya nos reconocían. A Detroit le costó 10 o 15 años darse cuenta de lo que teníamos en casa…

¿Ha sido demasiado tarde?

¡Mejor tarde que nunca! Es la verdad. Pero, ¿cuál es la referencia que uno usa para decir que algo ha sido demasiado tarde? Hubiera sido más bonito que nos reconocieran antes, sí, pero creo que nunca es demasiado tarde.

A día de hoy, ¿cómo dirías que la industria te ha tratado? ¿Qué consejo le darías a los que comienzan?

Bueno, la misma idea que tuve cuando empecé yo: Seguid vuestro corazón, no tengáis miedo de arriesgar. Si creéis en algo, no tengáis miedo de apostar por ello, y no tengáis miedo de dar el paso vosotros solos para hacer cosas que nadie más esté haciendo. Si seguís las modas y os convertís en seguidores, entonces no hay diversión en lo que hacéis. ¡No tengáis miedo de probar cosas nuevas! Porque las oportunidades, especialmente en la música electrónica hoy en día no tienen límite.

Finalmente, después de un año tan a tope como este, tocando en Coachella y Movement Detroit como The Belleville Three, después de volver a sacar con Orlando Voorn, Moritz von Oswald, las reediciones de Model 500, ¿hay algún otro plan en el tintero… aparte de Cybotron?

(Risas) Bueno, diré que si es que Cybotron llega a volver o no (risas), va a requerir mucha atención por mi parte. Una cosa que he aprendido – y que igual también puede servir de consejo para algún joven talento – es que no se puede intentar hacer demasiadas cosas a la vez. Uno puede pensar que hay que estar en todas partes, y algunas veces eso puede quitarte más de lo que te aporta. Hay que estar enfocado solo en una o dos cosas, para poder darle toda tu atención. Seguiré con Model 500, pero no quiero hacer tours sin tener música nueva, para lo cual me tendré que encerrar. Por eso me voy a concentrar en crear, asimilar todo lo nuevo que ha salido a nivel tecnológico – porque lleva su tiempo – y seguir en ese camino, sobre todo en cuanto a la síntesis modular, que es un poco volver a cómo empezó todo. Al final del día, si no produces buena música, es todo un poco falso. Aunque te toque rechazar unos cuantos miles por concentrarte en volver a sentarte y leerte los manuales de los equipos viejos (risas). Aunque viajando solo siempre te queda tiempo para hacer eso…

Es cierto, no viajas con un tour manager…

No, ¿para qué? (Risas). Tengo que admitir que soy una persona con la que es difícil trabajar, porque tengo mi visión y mi forma de hacer las cosas, que normalmente nadie más tiene o se le ha ocurrido. Así que ¿cómo me va a decir alguien qué tengo que hacer si nunca se ha hecho?

¡Gracias por tu tiempo, Juan!

¡Gracias a vosotros!

* Extraído de Dj Mag Es 083