MWC 2015.

Texto: Dj Nano

El pasado 29 de marzo fui invitado a actuar en Nikki Beach por mi amigo Danny Ávila a su fiesta Generation Wild, junto a grandes nombres de la escena electrónica como Deniz Koyu, Thomas Gold, Tujamo, Moti, Hiio o el propio Danny Ávila.

Habían pasado ya dos años desde mi última visita a Winter Music Conference y tenia realmente ganas de poder estar presente este año y volver a vivir ese ambiente que sólo se encuentra en Miami por esas fechas. Un evento extraordinario, esperado y siempre bien recibido con una calurosa acogida por muchas de las personas que se encuentran en la ciudad durante esos días.

Tengo que decir que Nikki Beach ha sufrido varios cambios descomunales desde la ultima vez que pinche allí. De hecho, nada más llegar me encontré con un escenario brutal y un montaje que nada tenía que ver al que yo recordaba, ni esperaba. Es más, la última vez que pinché allí, recuerdo que la cabina era una especie de chiringuito en medio de la inmensa terraza que es Nikki.

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La llegada a Miami fue agotadora, con un viaje con escala en Frankfurt incluida y con un avión que salía desde Madrid a las 6 de la mañana, mientras que a las 12 de la noche del día anterior me encontraba actuando en Alicante en el otro festival. Por lo que, de Alicante a Barajas a todo prisa en un coche y de ahí, los 2 vuelos rumbo a Miami, con la mala suerte de no conseguir dormir ni un sólo minuto. Llegar a la aduana siempre supone estar de pie una o dos horas por las inmensas colas que se forman y recuerdo estar muriéndome de sueño en esta espera, pero tengo que decir que nada mas llegar a Nikki Beach y ver el increíble fiestón que había allí montado, el sueño desaparecería y superado por las inmensas ganas de actuar.

Cambiamos de planes allí mismo y Danny me dijo: “¿Por qué no hacemos B2B y pinchamos juntos?”. Para mí algo genial, además de que con Danny me une una gran amistad de hace años, nos compenetramos perfectamente en cabina ya que su energía es muy parecida a la mía cuando nos subimos a un escenario, y juntos los dos, sabía que haríamos explotar Miami.

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Y así fue; Danny tomó el mando después del señor Deniz Koyu (que tengo que decir que hizo una sesión tremenda con muchísima calidad) sabiendo enganchar y congeniar desde el primer momento. No puedo tampoco dejar pasar la oportunidad de destacar la increíble masa de fans americanos que Danny lleva tiempo congregando y consolidando allí. A la media hora Danny me hizo un gesto desde cabina para que me uniera a su set y después de una breve presentación nos pusimos manos a la obra para no dar cuartel a las miles de personas que allí se encontraban. Corto se hizo, pero muy intenso y sin duda uno de los momentos que mejor recordaré durante mucho tiempo. También destacar un par de grupos de españoles que se acercaron a vernos ataviados con sus banderas con nuestros nombres escritos en ellas; siempre hace mucha ilusión ver a gente tan crack a tantos kilómetros de distancia.

Según bajé de la cabina, me fui al hotel y creo que tarde tres segundos en dormirme. El resto del tiempo en Miami aproveché para patinar (ya sabéis que soy un enfermo de este deporte desde muy pequeño y un skater frustrado) y ver amigos que viven allí aprovechando para navegar y comer con ellos.

Por último, me encantaría aprovechar y dar las gracias a Kai Horsmann por un trato increíble y estar pendiente de mí en todo momento, a mi amigo Gonçalo que aún con la paliza de la Winter que llevaba, no se separó de mí, y por supuesto a mi “bro” Danny Ávila por hacerme partícipe de su fiesta en una fecha tan señalada.