Sello: Feline

Texto: Sergio Bifeis

Si nos fijamos en las últimas referencias de Suara, y en las que están por venir, vemos que el sello de Coyu está virando hacia unos terrenos que se alejan progresivamente del Tech House pistero de manual (etiqueta por la que principalmente se le conoce a la disquera gatuna aunque su abanico sea más amplio) y está apostando por una serie de nombres mucho más rebuscados para su público habitual. Pero ese trabajo ya comenzó hace un par de años con el subsello Feline donde saca a la palestra talento nacional planchando la música en vinilo. La cuarta referencia ya ha llegado a las tiendas y lleva la rúbrica de un veterano de la escena como es Nacho Marco.

El propietario de Loudeast Records y que ha editado material en sellos de prestigio como Freerange, Ovum, Madhouse, We Play House o Plastic City sigue la estela de los Clip, Kresy & Skygaze y Baldo para entregar un 12″ llamado Acid Bay. Un título que no puede ser más descriptivo.

El valenciano es una de las caras conocidas que tiene Roland a la hora de presentar sus productos y cuando alguien habla de la marca nipona a la inmensa mayoría nos viene a la cabeza 909 y 303. Dicho en otras palabras: Techno y Acid. Pues precisamente eso es lo que nos encontramos en ‘Acid Bay‘. Es una herramienta que bordea la fina línea entre el Techno a bajas revoluciones con unos cortantes hi-hats y el House más incisivo. El peso obviamente lo lleva una serpenteante línea ácida que se retuerce y penetra en la sien para repercutir en el resto del cuerpo. Puro baile.

Un tema redondo y sencillo que está abierto a numerosas interpretaciones en cuanto a remezclas y ese es el otro valor añadido del vinilo: las diferentes lecturas que hacen de ‘Acid Bay‘ distintos artistas.

Ferenc nos adentra en un viaje electro que destaca sobre el resto por esa atmósfera etérea y hasta cierto punto marciana. MM apuesta por un toque mucho más mental donde el leitmotiv ácido lo deja en un segundo -y hasta tercer- plano prefiriendo explorar las posibilidades de una bassline bien engrasada y expansiva. Coyu, por su parte, prefiere afilar el tema original echando más gasolina al fuego dando el paso definitivo a una calificación puramente technoide para quemar zapatillas. Sin medias tintas.

Al final nos queda un notable EP, que es al Dj lo que al mecánico un juego de llaves inglesas: herramientas sonoras, que si bien no aportan nada que no hayamos visto antes, su gran ejecución te permiten solucionar el trabajo en cualquier situación.