La vida en dub

Autor: Diego Fernández

Tanto monta, monta tanto. Así se las gastan Aaron Coyes e Indra Dunis, marido y mujer que componen, tocan y giran en familia –o casi- bajo el sobrenombre de Peaking Lights. Con ‘The Fifth State Of Consciousness’, su último y quinto largo formato como plato fuerte en lo que va de año –y quizá el LP que probablemente mejor defina, represente y plasme su sonido hasta la fecha- nos sentamos con el dúo experto en neopsicodelia, dub-reggae y pop sintetizado para que nos adelanten las sorpresas y demás preparativos que esconden en la chistera para su inminente actuación en la próxima edición de FIB Benicassim.

¿Qué tal chicos, cómo va el verano? ¿Dónde os pilló ahora mismo?

Por ahora todo perfecto. No nos quejamos. Ahora mismo estamos en Italia en el Adriático disfrutando del sol y el mar salado. La verdad es que es el sitio perfecto para buscar inspiración.

Siendo vuestro quinto álbum de estudio, ‘The Fifth State Of Consciousness’, ¿quiere el título simbolizar esos 5 álbumes a vuestras espaldas? Supongo que el nombre es a propósito … 

Sí, claro. Es a propósito. Lo cierto es que manejábamos otro nombre para el álbum pero creíamos que tampoco encajaba tan bien como éste. Así que en el último minuto decidimos darle una vuelta y acabamos con este título. Supongo que intenta encajar con la posición en la que nos encontramos actualmente en la vida así como el número de álbumes que llevamos a nuestras espaldas. Como se dice vulgarmente, un afortunado accidente.

En esto de la electrónica desde 2007/8, ¿qué principales diferencias resaltaríais desde, por ejemplo, vuestro ‘Cosmic Logic’ de 2014? Me refiero a esa progresión sonora…

‘Cosmic Logic’ fue realmente un disco raro en todo su esplendor. Nos dedicábamos a escribir y componer en el estudio por separado ya que justo acabábamos de tener nuestro segundo hijo. Recuerdo que fue súper difícil encontrar el sonido que buscábamos y la mayoría de ideas no nos convencían; nos parecían muy simples y planas. En cambio, con este último trabajo, hemos conseguido meter más horas en el trabajo y grabar de forma conjunta. Hemos podido volver a nuestra raíces y al jamming mutuo para componer nuevos temas. En cierto modo te diría que ha sido como retroceder un paso…pero para bien.

Que por cierto, no he escuchado ningún tipo de colaboración a cargo de vuestro hijo en esta ocasión…(risas)

(Risas)Nada de colaboraciones de críos, pero nuestro perro – Roky- hizo un cameo aullando en ‘Coyote Ghost Melodies’.

¿Cómo lleváis el girar, componer y manteneros fieles a vuestra carrera musical componiendo entre vosotros una familia? Cuán difícil es distinguir y separar el trabajo de la familia?

La verdad es que puede ser la mayor experiencia de tu vida pero también puede acabar por estresarte demasiado; diría que es, en cierto modo, como un arma de doble filo. Me refiero a que en muchos casos, te das cuenta de que solo trabajas. Nos ha llevado algo de tiempo el saber distinguir cada uno de nuestros roles y dejar al otro el espacio que necesite para hacer su trabajo, de la mejor manera posible.

Leía hace poco que vuestros hijo viajan con vosotros. Es este su primer paso para adentrarse en el mundo de la música? ¿Os gustaría?

Ninguno de los dos forzaríamos a nuestros hijo a dedicarse al mundo de la música. Si por voluntad propia les gustara, nos encantaría, claro. Dicho esto, ambos tienen voces increíbles y les encanta cantar y tocar diferentes instrumentos. La verdad es que escuchan mucha música. Son niños bastante bien criados y acostumbrados musicalmente. Pero quién sabe a qué se dedicarán en un futuro…(risas).

Creo que una de vuestras mejores virtudes es el uso y aproximación hacia herramientas analógicas desconocidas. Sabiendo que Aaron se dedica a la fabricación de nuevos instrumentos y sonidos compuestos y producidos por él mismo, cuántos de estos habéis usado en el álbum? ¿Cuáles?

Hemos usado varias piezas a las que haces alusión y muchas técnicas de procesamiento un tanto extrañas. Cada track tiene como mínimo uno de estos sintes. Como decía antes, en este disco hemos retrocedido varios pequeños pasos. Creo que hemos jugado mucho con la experimentación y manipulación de cintas a lo largo de todo el trabajo. Estamos muy contentos.

Este ‘The Fifth State Of Consciousness’ viaja entre psicodelia, lo fi, dub, reggae y Balearic. ¿De dónde vienen todas estas influencias?

Si te digo la verdad, no te sabría decir. Simplemente es música que por H o por B, me ha ido llamando más la atención que otra. No puedo explicar el por qué; es como es, bajo una forma muy etérea…

Sé que usáis la 16/8 Soundcraft Series Two de 1976, tal y como hacía Lee Scratch Perry en su tiempo. Es este la aproximación perfecta hacia un sonido mucho más dub y reggae? Quizá el sonido definitivo de Peaking lights?

Creo que tal y como yo usaba la maquina era un poco diferente a cómo la usaba Lee Scratch Perry, quiero decir, su set up consistía en 4 tracks y la maquina, además de diversos músicos increíbles. En mi caso, yo disparaba sonidos desde el dispositivo y los iba mezclando según salían, pero he de ser sincero, The Upsetters (banda de Scratch Perry) es un grupo tan talentosos de músicos que Indra y yo jamás podríamos ni asimilarnos; eso es magia auténtica. ¡Tener un grupo así es lo más!

Hablemos del directo. ¿Cómo es esa escucha y coordinación mutua? Entiendo que Indra sigue y sugiere la melodía mientras Aaron improvisa y texturiza el sonido? ¿Quién lidera el proceso?

Ciertamente te acercas bastante…en mi caso, me paso constantemente improvisando y haciendo jams a lo largo de la mayoría del set. Indra, por su parte, se ocupa de las vocales y muchas de las melodías.

Diríais que se resume a un viaje sonoro alrededor del disco(o los discos), o improvisación pura y dura?

Diría que se basa en un 50% en improvisación y un 50% en programación. Sin duda, el live es bastante diferente al disco porque lo tocamos en directo, pero sigue siendo el disco, con las mismas canciones…

Qué hay del estudio? Imagino que primero os habéis curtido en el directo. ¿Cuánto de ahí se ha grabado para luego traspasarlo al estudio? ¿Quién hace qué?

Ambos intentamos hacer las cosas según nos venga la inspiración. Puedo componer y escribir letras o líneas de vocal así como los ritmos; y viceversa en el caso con Indra. Ya te digo, en realidad depende. Y por supuesto, en el caso que nos quedemos bloqueados o sin mucha inspiración, el otro toma la palabra para salir del bloqueo. Pero sí, nuestro jams son parte integral de la escritura y composición de cada track.

¿Qué hay de los visuales? Entendemos que un trabajo así debe ir acompañado de un entramado visual. Apostáis por la conexión con el público destapando y jugando con las emociones u os limitaréis al intelecto de únicamente escucha?

Un poco de ambas. Me encanta cuando nuestro público va hasta el culo de LSD y tiene orgías en esquinas oscuras. Y ya cuando tocamos con un sistema de sonido en condiciones, eso es increíble. La música penetra el cuerpo de los asistentes así que en este caso los visuales pueden ayudar y mucho.

Hablando de directos, estaréis en el FIB de Benicassim este año. ¿Qué debemos esperar?

¡Esperemos! Aún seguimos poniendo al día todos los visuales; ¿quizá algo hipnótico? Ya se verá…

Qué bandas no os vais a perder vosotros?

No hemos tenido la oportunidad de echarle un vistazo a todo el line up pero espero poder ver cosas que ni haya visto nunca ni me suenen, y que me impacten de verdad; que lo recuerde.

Siendo honesto, os conocimos gracias a un remix de Jon Talabot. Contadnos, cómo llegó esto a buen puerto?

¡Simplemente se lo preguntamos (risas)! Nos encanta ese tío…

Y por último chicos, qué os deparará este 2017? Algún nuevo proyecto en mente?

Estamos trabajando en un banda sonora de la que no te puedo adelantar muchos más detalles pero esperemos que vea la luz en otoño o invierno a más tardar. También estoy preparando alguna cosa a título individual, y quién sabe, quizá otro largo formato el próximo año. Aunque dudo que ese sea doble, vaya.

¡Gracias por la charla!

¡Gracias a ti!

* Extraido de Dj Mag Es 078