Texto: Gerardo Cartón (ex-Director General de PIAS SPAIN y Socio Fundador de Playmoss).

Hace un par de meses, un conocido periódico norteamericano afirmaba en una de sus secciones digitales que en el mundo había contabilizados unos siete millones de grupos musicales. Hablamos aquí de bandas con una cuenta en Soundcloud, Bandcamp o similares, y que, por lo tanto, aspira a desarrollar una carrera más o menos profesional dentro de su ámbito más cercano.

Hace unos cinco años, y abrumado por la cantidad de maquetas que recibía en PIAS, llegué a decir que en el mundo había más grupos que gente interesada en escuchar música, y fíjate tú por dónde, el tiempo me ha dado la razón.

Pero a mi lo que me asusta no son los siete millones de conjuntos musicales. Ni siquiera la cantidad de canciones que puedan componer entre todos ellos y que nadie jamás escuchará. A mi lo que me asusta es que, si hay este número de bandas, dupliquen o tripliquen dicha cifra, y el resultado lo tendremos en Dj´s. Para empezar, porque hoy en día, la mitad de los componentes de los grupos son pinchadiscos. Pero, sobre todo, porque la chavalada actual se compra antes una controladora que una guitarra, y porque la música de moda es la electrónica.

Nada de lo que he dicho hasta ahora tiene un tono de crítica ni pretende ser peyorativo. Simplemente estoy constatando una realidad que, por una lado hace que la vida pueda ser maravillosa, como decía mi admirado Andrés Montes, puesto que cuanta más música haya en el mundo, más luminoso este será. Pero por otro lado, a la música le está pasando algo parecido a lo que ocurrió con la fotografía hace años, que la excesiva popularización de dicho arte, ha devaluado la calidad del mismo.

Hoy en día, con un teléfono móvil de acta tecnología y un par de efectos en Photoshop, cualquiera puede hacer fotos de una calidad impresionante, casi a nivel profesional. De igual modo, con una controladora y un equipo medianamente bueno, cualquiera puede hacer una sesión a la altura de un Dj semi-profesional. Está claro que en todos los campos artísticos siempre habrá genios, y estos son inigualables, pero en, llamémoslas, las categorías medias e inferiores de dichas artes, hay una saturación y un batiburrillo de “artistas”, que hace que muchas veces el bosque no deje ver el camino.

Si os fijáis en los carteles de los festivales nacionales, cada vez hay más Dj´s y menos grupos, pero mi pregunta es…¿ Realmente son Dj´s a la altura de un Laurent Garnier, un Dj Shadow o un Skrillex ? ¿ Harían esto mismo los promotores contratando a grupos del montón para que cubrieran ese hueco de las cuatro de la tarde o las cuatro de la mañana en el que nadie quiere actuar y que hay que pagarlo cuanto más barato mejor ? ¿ Por qué muchos de estos Dj´s actúan gratis sólo por pintar la mona y decir que han actuado en este o en aquél festival ?

Creo que este tipo de comportamiento le está haciendo un muy flaco favor al oficio de Dj y creando una sensación entre el público de que cualquiera puede pinchar. Esperpentos como Paquirrín y otros muchos nombres que no merece la pena nombrar en esta revista, son prueba fehaciente de que las cabinas se están convirtiendo en muchos casos en un cajón desastre en el que todo vale, y esto no puede ser bueno en ninguno de los casos.

Espero que este artículo sirva un poco para concienciar al personal de que, no por tener técnica se tiene arte, y menos en una época en la que la tecnología ha posibilitado que dicha técnica pase a un segundo plano puesto que hoy en día está todo automatizado. Un Dj tiene que ser, ante todo, un excelente selector de temas, con una cultura musical amplia y vasta, y a ser posible, estar curtido en mil cabinas antes de subirse al escenario de un festival. Esto siempre fue así, hasta que de pronto, entre catorce y veintiún millones de personas decidieron que ellos también podían ser Jeff Mills de un día para otro.

No, señores promotores, esto no es así. Y nuestros oídos están empezando a resentirse cada vez que entramos a una discoteca de provincias o acabamos la noche en un festival no especializado en electrónica. Por favor, acaben con esta hemorragia antes de llegar a la gangrena.

Permitidme que acabe esta reflexión soñando con un futuro no muy lejano, en el que los Dj´s serán robots con sensores-detectores de niveles de adrenalina, serotonina y melanina en los cuerpos de los clubbers, y pincharán una u otra canción, o harán una u otra mezcla, basándose en dichos parámetros sensoriales.

¿ Sueño o pesadilla ?

El debate está servido.

Texto: Gerardo Cartón (ex-Director General de PIAS SPAIN y Socio Fundador de Playmoss)