Sello: Houndstooth

Texto: Sergio Bifeis

Lucid Locations es el segundo álbum de Alec Storey conocido como Second Storey que ha editado en Houndstooth, mismo lugar en el que ya publicó hace tres años Double Divide. Un LP doble compuesto por 10 cortes donde el británico despliega multitud de recursos para elaborar un trabajo que difumina géneros y estilos.

Cuesta mucho definir y catalogar Lucid Locations. Es un ejercicio libre donde hay un cruce entre la bass music y el electro clásico. Todo salpicado por gotas techno, algo de ambient y un manto industrial que sirve como argamasa para unir todo. Y hablar de música industrial es hacerlo de un poso grisáceo y pesado que entronca muy bien con lo que nos quiere transmitir Storey.

Estamos ante un LP con pocas rendijas que aporten luminosidad. Mucho pesar y rabia afloran en este álbum grabado entre Suffolk y Londres. Ese estado de ánimo tiene su explicación en composiciones como ‘Ajunlei 8′, ‘No Such Location‘ y ‘Off Beat World‘ que fueron gestados en los tres días posteriores al cierre de fabric London el año pasado (hay que recordar que Houndstooth es una filial discográfica del popular club londinens). La otra influencia que arrastra el disco es lo relacionado con el Brexit, por eso el tono tan introspectivo y cierto toque exasperado.

Quizá por eso tenemos un trabajo tan profundo donde cada línea de bajo está procesada de forma concienzuda. No solo la fuerza y el empuje de este elemento es algo a destacar para comprender la furia que presenta por un lado el LP (hay tracks a 155 bpms) donde a veces se nota cierta influencia esquizoide aphextwiniana, también tenemos otras virtudes que emanan de Lucid Locations como son las grabaciones de campo, el uso de sintes bien

Storey pretende reflexionar sobre su sentido de pertenencia a un hogar y un lugar con todas las dudas que se pueden plantear. No solo a nivel personal, Suffolk está tan presente por el arraigo que desarrolló en su adolescencia, sino a nivel más general con la situación política de Reino Unido. Al final esa mezcla de nostalgia por el pasado y enojo por el presente hace que quede una obra tremendamente disruptiva con sus altibajos que seguramente tenga mucho que decir cuando se presente en directo. Porque lo que no cabe ninguna duda es que Lucid Locations es para disfrutarlo más en una sala que en el salón de casa por el maregmanum emocional que supone para el propio artista.