Así lo vivimos y te lo contamos.

La segunda jornada de Sónar día empieza titubeante. El tiempo no termina de asentarse, alternando en todo momento, lluvias, nubes y sol. Musicalmente comenzamos en Sónar Dome, bien prontito comenzando con la actuación de JackWasFaster, del cual algunos no conocíamos su discurso y nos sorprendió muy gratamente con su sonido acido, space disco, y sus desarrollos dignos de una película.

A partir de ese momento, al menos para el que aquí suscribe, las siguientes propuestas estaban como el día, con más nubes que claros. Costaba encontrar continuidad en el recorrido, el cual nos llevó desde los sonidos africanos de Ata Kak hasta la tenebrosa puesta en escena del dueño de Hiperdub, Kode9, acompañado de Lawrence Lek. No terminamos de encajar la dureza del británico, más interesante desde mi punto de vista en su set nocturno tras la actuación de Jarre.

Kink en Sónar + D

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Encontramos un soplo de aire fresco en la master class del polaco Kink dentro de Sónar + D, haciendo una soberana exhibición de las sorprendentes virguerías que se puede hacer con un equipo basado en elementos Pioneer. A partir de este momento todas las piezas encajaron. La performance de Niño de Elche + Los Voluble, aunque cruda y dura como la vida misma, resulto sublime y reveladora. Tremenda ovación del respetable al transgresor artista y cantaor. Sin duda una de las grandes actuaciones del Sónar. Pasamos a tiempo por el Village para ver la parte final de la sorprendente, por curiosa, propuesta del londinense Danny L. Harle, una mezcla de Eurobeat, voces infantiles y melodías que llegaban a recordar a desaparecidos subgéneros como el Happy Hardcore o la Makina. Más de uno se teletransporto a Pont Aeri. Santigold, aunque con el Village completamente lleno no terminaba de enganchar a todo el público, que pasaba su actuación un poco a su bola. El Sónar Dome acogía la actuación de Underground Resistance, que si bien comenzó irregular, termino en un inigualable orgasmo colectivo, que solo consiguen hitazos como el String of Life o el Jaguar, tocados en directo, con instrumentos y momentos que iban del jazz a la salsa. Una comunión inigualable entre público y artista. Tuvimos tiempo aún para ver el comienzo de Gerd Janson, repartiendo beats entre el disco y el acid. Su set pintaba excitante, pero tomamos camino hacia Sónar Noche, Jean Michel Jarre nos esperaba.

Niño de Elche + Los Voluble

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Underground Resistance

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El tremendo espectáculo de luz, imagen y sonido de Jarre tenia a las miles de personas que se congregaron para verle en Sónar Club, completamente embobadas. Una puesta en escena de esas que no se ven muchas veces en la vida. El francés hizo un recorrido que pasó por alguna pieza de su último trabajo, mención especial a su colaboración con Pet Shop Boys, pero que encontró sus grandes momentos deteniéndose en clásicos como el Equinoxe part 4 y Oxigene 2 y 4, y una interesante revisión de Oxigene 8. Inolvidable.

Jean Michel Jarre

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En Sónar Lab la apuesta de Hot Shotz comenzaba percutiendo cerebros, brutos y muy raveros, aunque con poco público. El concierto de Anonhi resulto hipersensible, un show directo al corazón. Poco después tomaba el Sónar Club James Blake, con un concierto en el que supo alternar momentos “románticos” con espacios mucho más intensos y techneros. El momentazo estuvo en la interpretación de “Trim”. Soichi Terada ofreció un set de Housazo japonés, lleno de alegría y buen rollo. Una de las apuestas más interesantes de la noche. Momento para Kerri Chandler, sin sobresaltos, buen House marca de la casa con espacio para grandes clásicos como el Your Love de Frankie Knuckles. Tras el americano, Helena Hauff y Ben UFO tomaron los mandos para ofrecer un set sin concesiones, Techno contundente de corte europeo y público entregado bajo la lluvia. Por su parte Richie Hawtin en el club ofreció un set de Techno conciso y directo, para algunos un retorno a sus mejores fueros, para otros nada nuevo.

El Sónar Car contenía un maratoniano set de 7 horas de Four Tet, del que tuvimos la suerte de disfrutar durante más de dos horas, envueltos en un espectacular sonido y sin parar de bailar. Completo discurso musical que te transportaba con facilidad desde momentos techno hasta momentos Disco, pasando por espacios para el Afro House o el Bass House. Un set espectacular en el que pudimos disfrutar de momentazos como su track Ye Ye firmado bajo el aka Daphni. Nos costó salir de la zona, pero aún fuimos capaces de llegar a Sónar Pub a ver a un John Talabot más guerrero de lo habitual, a ratos algo sencillo y con poco riesgo, pero igualmente efectivo.

Esto dio de si la segunda jornada de Sónar, prolongada y reveladora. Mañana más.