Bailando a golpe de bombo… y copos.

Texto: Diego Fernández

Fotos: Danny North, Andrew Whitton, Jenna Foxton, Richard Johnson, Gobinder Jhitta

Snowbombing es de esos festivales que te la ponen muy muy dura; de esos dónde disfrutas más que cuando regresas a casa con la compra de tu primer 12”. Por eso nos gusta más que un tonto un lápiz y repetimos año tras año sin importar el quién, el cuándo ni el cómo. Y probablemente porque es de los poco eventos europeos, -el más grande en cuanto a nieve se refiere-, donde poder elegir entre retozar en el Artic Disco iglú a 1800 metros, optar por hasta 80 diferentes fiestas de hasta 100 artistas durante 6 días, o deslizarte entre sus casi 400 kms esquiables.

Por eso nos tiembla hasta la rabadilla cada vez que salen a la luz sus fechas anuales o nos enteramos de sus diversos avances de programación. Porque cada edición de Snowbombing que pasa es más bestia, anecdótica e inolvidable que la anterior. Y es que lo difícil en estos casos es precisamente superarse respecto a pasadas ediciones. Y en esto Snowbombing es un jodido experto; en mayúsculas.

En plena primavera pero con visión y tintes de festival veraniego –sólo hay que ver los modelitos de los y las británicas, especialmente éstas últimas- volvía a la carga el evento ubicado en las montañas de Tirol Austríaco, y cumpliendo este año 16 primaveras; 16 primaveras como 16 templos. 7000 clubbers lo atestiguan, en su vasta mayoría británicos. Y sí, británicos festivaleros al uso, pura carne de balconing, disfrazados de cabo a rabo y con bien cargado el bosillo pequeñito de redondas varias. Que no falte de nada. No hay excusas. Como digo, es primavera, -y ya lo dijimos el año pasado- “parece que toca hacer lo que toca hacer”; costosa mirada para un lado y mandíbula para otro. Por doquier. Pero hasta aquí, casi como en España, ¿o no?

Y es que lo emocionante de Snowbombing es la experiencia semanal que te da un sopapo en la cara el último día, cuando te percatas que Snowbombing te va a joder el resto de semana que tienes por delante. Pero es lo que hay. Por eso nos gusta. Por eso, y porque no es el típico festival al uso. Sólo hay que ver como disfrutan los artistas actuando hasta dos y tres veces durante la semana a lo largo de diferentes escenarios. Y es qué ¿quién no querría unas vacaciones pagadas ski, equipo y monitor incluido, en pleno Tirol austriaco, por una módica rebaja en el caché? Y sino que se lo digan a gente como Zabiela, Skrillex Carl Cox, Rudimental o Anja Scheneider, adictos confesos a Snowbombing desde hace años.

Con un mastodóntico lineup, probablemente el más completo de sus últimos años, con headliners como Skrillex, FatBoy Slim, Carl Cox, Rudimental, Andy C, Gorgon City, Basement Jaxx o Sub Focus ya nos olíamos que este año sería diferente. Y encima con novedades en forma de fiestas, más escenarios, mini raves en las telecabinas de la estación e incluso una pop up party en la emblemática y archirecurrida carnicería ‘Hans The Butcher’, con Eats Everything & Artwork a los platos.

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MIERCOLES 8

Comenzaba pues nuestra aventura por el Tirol con una de las fiestas emblemas de Snowbombing -que desafortunamdamente coincidiría con el iglú Artic Disco-; la BackCountry Party. Una fiesta hospedada en esta ocasión por PBR Streetgang, Crazy P y Mat Playford en un pequeño refugio, arropado por sonido Funcktion One y en pleno glaciar austríaco. Buenos beats a cargo de sobretodo Chris Todd y Jim Baron que aprovechando a colar algún tema nuevo de su álbum ‘Walk Dance Talk Sing’, se sucedían los ritmos hasta acabar con el británico Playford partiendo la pana del personal, ataviado éste con mayoritariamente disfraces de tirolesa y sucedáneos. Por la noche, más y mejor; showcase sonoro y visual de la familia Defected, capitaneados por el tan en alza MK y acompañado por sus fieles escuderos Tensnake, Oliver Dollar, Fedora, Cristoph, Sam Divine y Sonny. Os podéis imaginar…y para rematar, Lazarus y su particular house, más osucro que de costumbre.

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JUEVES 9

Pero Snowbombing te permite pasar la resaca a más de 3000 metros de altura, en plenas pistas de esquí, birra en mano y gozando como nunca. Y eso hicimos. Entre bajadita y bajadita, bombo que te parió a golpe de Anja Schneider, Sasse o Jennifer Cardini, en nuestro caso. Pero si los días son duros de cojones, las noches no lo son menos. Y menos todavía si encima te calzan una Forest Party –o fiesta en el bosque-, de cinco de la tarde a diez de la noche, como si de un aperitivo sonoro se tratase, al más puro estilo rave, -cuidada y curada, eso sí-, y con nombres como Heidi, Justin Martin, James Zabiela, Paul Woolford o 2 Many Djs por bandera. Pues eso hicimos. Jurarla y por todo lo alto. Igual de alto, o casi, que el personal al movernos a otro de sus escenarios; el Europahaus, una sala de exposiciones acondicionada y reforzada de nuevo por hasta seis cajas Funkion One con sus subwoofers incluidos y con Yousef y Hot Since 82 como reclamos artísticos. A destacar, y como viene siendo ya habitual en el festival, la actuación del rey midas en esto del Djing, Fatboy Slim. Y es que en esto de poner patas arriba al público británico, se le da de maravilla al de Brigthon. Antes que él, de nuevo Justin Martin, que menos Dirtybird que nunca se enfundó al público al bolsillo con la ayuda inesperada, repentina y espontánea de Zabiela durante un buen rato de su actuación.

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VIERNES 10

Y el viernes, más bombo a golpe de pistas, más ski, y más Forest Party, esta vez con My Un Leng, Idris Elba y una de las actuaciones del festival como el directazo que se pegaron Rudimental. Saxo, trombón, trompeta, violín, batería, bajo, guitarras, vocalistas y coristas incluidos. Un show que demuestra el nivel al que están encaramados los creadores de precisamente el himno de Snowbombing durante el pasado año. Y como broche de oro, Tom Demac y su ‘Days With Poly’ destrozando las paredes del Europahaus, y el showcase de mobilee en Bruck’N Stadl con la señorita Schneider, Rodriguez Jr Live, Re:You y compañía. Deep con ramalazos technoides por doquier, shuffling sin parar por parte de algún que otro mareado, y múltiples jager bombs para izar la bandera de territorio conquistado, de nuevo. A las diez, -de la mañana- en la cama estés, y mejor antes que después, nos despedimos hasta 2016.

Snowbombing, ¡queremos más y lo queremos ya!