Magda y NYMA han ido de la mano para crear la controladora VERSUS.

El mercado de controladoras MIDI no es que ande corto de ofertas en estos momentos. Para cada software y estilo de mezcla parece haber una gran gama de controladoras a varios precios disponibles. Cualquier fabricante nuevo en este mercado debe analizar con cuidado qué se va a sacar de la manga para tener una pequeña esperanza de sobrevivir en este competitivo territorio.

Si hay un equipo que puede sacar una controladora que cumpla con todos los requisitos de los DJs y productores más exigentes es el formado por Magda y NYMA (alias del productor berlinés Nima Chatrsimab), quienes se han juntado con Glanzmann DDS y Faderfox para crear la controladora Versus. Esta va dirigida a una clase concreta de DJs/productores, que tengan una curiosidad técnica que no acaban de explotar a la hora de hacer un directo. Dada tanto la experiencia técnica como el pedigrí de este impresionante equipo de diseño, no es de sorprender que la Versus sea algo más que un aparato diferente – lo hace especial.

En lugar de estar dirigido a un segmento concreto del mercado por su precio, como la mayoría de controladoras, la Versus es fruto del amor y la dedicación. Para su diseño y su fabricación se ha adoptado una perspectiva no especulativa. De hecho, no solo no se fabricará en masa, sino que jamás estuvo pensada para la producción en un primer momento – fue concebida como una controladora para el uso personal de Magda y NYMA. El número limitado de controladoras Versus que estarán disponibles al público serán fabricadas a mano en Alemania y Suiza por Faderfox y Glanzmann DDS, lo que significa que la calidad de la artesanía y el acabado de estas controladoras son impresionantes.

Claro que, todo este trabajo de ingeniería artesanal entre Alemania y Suiza tendrá un precio, que queda reflejado en su etiqueta: la friolera de 1500€. Comparada con otras controladoras, la Versus parece cara y es que solo para un puñado de DJs y artistas este aparato se convertirá en uno de sus juguetes favoritos. Las ventas de la Versus seguramente no batirán records, que es justamente lo que se busca, pero la calidad es alta y eso es algo que celebrar, en estos tiempos donde reina la mediocridad, la producción en masa y la soberbia corporativa.

La Versus está diseñada para eliminar la distancia entre producción y mezcla, haciendo de ésta una controladora que encajará perfectamente con los artistas más técnicos, que deseen llevar sus trucos de producción y herramientas a sus DJ Sets o a sus directos. Mientras que no ha sido diseñada específicamente para ningún software, esta controladora funciona genial con Ableton y con los archivos configurados para Traktor 2.5, debido al pasado de NYMA con estos programas. La disposición de los controles encaja tanto con Ableton como con Traktor, con sus remix decks y el futuro formato Stems, pero también podría usarse con cualquier otro software de mezcla o producción compatible con MIDI.

La Versus está diseñada para dar control de dos decks, mediante cuatro faders de 60mm a cada lado (haciendo un total de ocho), cada uno de los cuales tiene botones de group y de asignación de FX dedicados, que dominan la mitad superior de la superficie de control. Luego están los cuatro potenciómetros adicionales con botones dedicados, ubicados en la parte superior para control y asignación de FX. Cada sección de deck tiene su propia sección de loop, completada con una pantalla de dos dígitos, ubicada a cada lado de una sección de búsqueda y carga de canciones con forma de V. La mitad inferior de la controladora está cargada de bancos de botones, con cada sección de deck presentando cuatro botones para el control de pitch y bending, un banco de ocho botones para hot-cue y una innovadora disposición de los botones de control de transport. La calidad del acabado y diseño de la Versus están fuera de lo común, pero dado su precio, esta controladora será un producto bastante exclusivo – lo que nos hace quererla todavía más.

PRECIO

1500€

+info: versus-control.com

Texto: Mick Wilson

Traducción: Eduardo Pérez Waasdorp