Digger de diggers

Autor: Diego Fernández
Foto: Sarge

Pocas presentaciones necesita un tipo como Andy Votel. Dj, productor, diseñador gráfico e incansable digger, este británico que mantiene que su amor por la música llegó por casualidad, sabe de música -de todos los tipos- un rato. Experimental, funk, jazz, funk, disco, noise, metal, punk, rarezas avantgarde… más de 10.000 discos atestiguan su fanatismo por los sonidos olvidados de antaño. Discos que gracias a su inestimable altruismo, le hicieron fundar Finders Keepers, uno de los sellos a la cabeza de las mejores reediciones de esta última década.

Al frente de una disquera que ha conseguido reeditar y relanzar proyectos y carreras de gente como Suzanne Ciani, Jean Claude Vannier o Alejandro Jodorowsky, y aprovechando su paso por el Independent Label Market de Barcelona, nos sentamos con Andy Votel para charlar sobre joyas olvidadas y reeditadas en la actualidad, los principales problemas de propiedad intelectual que afronta el sello o sus espinitas clavadas, que puede que un día vuelvan a ver la luz en formato vinilo.

 

Sabiendo que llegaste a la música por error y que a tus padres no les gustaba -o le prestaban gran atención- ¿de dónde sale ese gusto por el coleccionismo musical?

Siempre he sido muy fan del mal funcionamiento y ruido, por lo que en realidad lo que me gustaba de pequeño eran los discos rotos, poner los discos a sonar al revés o jugar con las velocidades de los bpms. Esto me llevó a disfrutar de la música compuesta por sonidos raros e inusuales… Y justo ahí surgió el hip hop, con la gente haciendo scracthing y loops, que fue lo que me enganchó por completo.

Desde entonces, he sido fan de las cosas que quizá no deberían -o podrían- sonar en los discos de pop, yendo desde tiradas muy pequeñas de punk y free jazz, hasta el pop arriesgado cantado en diferente idiomas. Mi amor por los discos siempre ha sido algo anti-autoritario o escapista.

Imagino que habrás comprado discos caros, ¿cuál ha sido el más caro? Que por cierto, ¿cuántos discos tienes?

He estado “adelgazando” mi colección durante los últimos 5 años, principalmente porque mudamos Finders Keepers Records a mi pueblo natal, así que la atracción de tener demasiados discos disminuyó. También pienso que el aspecto de la comunicación que brinda el compartir discos es buena para el alma.

En casa probablemente tenga 5000 y en el trabajo hay otros 5000 que están ahí por una buena razón. Cuando comencé a comprar discos, éstos eran casi obsoletos y muy baratos, es lo que más me llamaba del hecho de “coleccionar”. La inflación de los precios de los discos han absorbido potencialmente el alma de lo que hacemos. Con el paso de los años he pagado varias veces 250 libras por un disco, pero cuando se trata de negociar o intercambiar discos, he intercambiado algunos que han sido mucho más caros… Simplemente no es sostenible.

Supongo que Finders Keepers ha resucitado una larga lista de artistas que la industria intentó destruir

Finders Keepers hacéis una labor arqueológica para publicar referencias y como norma general no publicáis música contemporánea. ¿Cuál es el modus operandi real de FK?

Lo que intentamos con Finders Keepers en cada lanzamiento es que sea único, que no tengas nada parecido en tu colección, y cuando lo logramos es que el sello está haciendo su labor de manera correcta. También tenemos sellos que se centran en la música contemporánea como Twisted Nerve y Pre-Cert (con Demdike Stare) pero Finders Keepers es la madre de todos.

Hablando de FK, ¿qué problemas os ha supuesto el tema del sampling sobre los derechos y las licencias de los autores/artistas? ¿Qué situaciones legales habéis pasado con FK? Supongo que algún problema habrá habido al respecto…

Siendo honesto, prácticamente todas las relaciones han sido buenas porque somos muy honestos con nuestros artistas desde el principio sin tener ilusiones de grandeza o brindar falsas expectativas. Cuando entras en la vida de un artista y lo sacas de la “jubilación”, tienes que ser honesto con él y contigo mismo y decir que lo harás lo mejor que puedas, y esto requiere experiencia. La mayoría de nuestros artistas acaban siendo buenos amigos y vuelven al sello para publicar sus nuevas referencias, y eso es muy gratificante para nosotros.

Hemos combatido muchas batallas legales en nombre de nuestros artistas, que han sido sampleados y pirateados a lo largo de los años. De hecho, actualmente nos encontramos con una situación estresante después de haber estado pagando los royalties a un manager de una cantautora que parece haber desparecido del planeta sin pagar a su artista, algo muy preocupante y triste porque la artista se piensa que nosotros somos los malos de la película… pero tenemos una metodología y ética de trabajo muy transparente por la que agradezco de corazón todo el apoyo y ayuda de Doug Shipton y nuestro abogado, con los que llevamos trabajando más de 20 años. Supongo que por estas cosas son por las que preferimos tratar directamente con los artistas. También es evidente que hay muchos intermediarios y grandes sellos discográficos que lanzan música y nunca pagan a sus artistas, así que es mejor conocer personalmente a tus héroes y convertirlos en tus amigos de verdad.

¿Dirías que ha cambiado esto el curso de la música que consumimos hoy en día?

Esta es una pregunta muy amplia pero específica para ciertos tipos de música. Pero la respuesta es sí por muchas razones.  Cuando compraba hip-hop a comienzos de la década de los 90, me centré en los productores que comenzaban a samplear para ver cómo recontextualizaban los viejos discos para hacer nueva música… A partir de ahí intentaba comprar los discos originales, que no era tarea fácil.
El hecho de que las compañías discográficas y los managers no quieran pagar el sampleo o compartir las ganancias se traduce en que van en contra de cualquier forma de sampleo, lo que ha acabado destruyendo esa forma artística.

Yo estoy totalmente a favor del sampling, siempre y cuando el tema financiero sea lo más transparente posible, pero debido a que el proceso depende de la auto-referencia, la cosa acaba con re-samples y más re-samples, lo que eventualmente termina dividiendo los créditos de composición entre demasiada gente y esa acreditación/reconocimiento cada vez tarda más en llegar. La cosa se pondrá peor si no implantamos un sistema revisado.

Supongo que la única manera de que esa forma de arte sobreviva en los tiempos que corren es que la música sea gratuita, que es como, evidentemente,  nació el hip hop antes de que existieran los discos de rap. Supongo que el regreso a la cultura del mixtape es el único camino para la gente a la que realmente le importa. También tenemos que acordarnos de consumir música de diferentes maneras y no exactamente como la industria te dice que la escuches.

Hay que apoyar la música en directo y apreciar la música vía el teatro y cine. No hay nada que la industria odie más que los discos de segunda mano… No puedes comprar un disco de segunda mano de manera correcta, es ilegal. Así que la respuesta es sí, ha cambiado mucho, pero el cambio se ha llevado a cabo para beneficiar a los sellos y a los abogados; en mi opinión, no son progresiones creativas.

Desde su fundación en el 99, habéis reeditado a gente como Jean Claude Vannier, Bruno Spoerri o Suzanne Ciani. ¿Qué te suscita el re-interés por rescatar obras totalmente olvidadas y cuál es la cara del artista en cuestión cuando le explicas tus intenciones? Entiendo que no todo el mundo reaccionará igual…

Creo que estos discos fueron muy avanzados a su época y fueron considerados o impublicables o fracasos comerciales. Antes de la era de la información tal y como la conocemos hoy en día, éramos puras víctimas del marketing y de las modas; como un rebaño de ovejas. Esta mentalidad parece que ya no tiene que existir.
Durante los 60 y 70, todo el mundo compartía la misma banda favorita como una estrategia de status social y la industria además fomentaba los charts y las competiciones que acabaron dejando miles de daños colaterales musicales a su paso. Si eras de los que pensabas un poco más allá o no compartías sus ideales, te desmoralizabas fácilmente.
En la actualidad, mi hijas y sus amigos tienen acceso a tanta música que cada uno tienen sus artistas individuales favoritos que incluso van cambiando de forma diaria o semanal; no hay prejuicios, no hay correcto o incorrecto… justo como la forma de arte debería ser.

Supongo que Finders Keepers ha resucitado una larga lista de artistas que la industria intentó destruir y por otro lado, quiere crear un nuevo universo musical que permite a esas mentes inquietes, apreciar y aproximarse a esa música.

Te escuché hace años decir que el asunto no se basa en tener discos que nadie conozca, que eso lo puede hacer todo el mundo con una tarjeta de crédito a través de eBay. ¿Qué piensas de Discogs?

Puede que me haya explicado mal o se me haya citado mal, pero estoy de acuerdo que ya cualquiera puede tener una colección de discos raro y antiguos, o incluso empezar un sello exclusivamente en formato vinilo, con una tarjeta de crédito y un ordenador. El digging es diferente, es exactamente eso, adentrarte en lo desconocido, rebuscar entre discos que nadie quiere y buscar por música desconocida, lo que para mi supone la parte fundamental de un Dj.

Esto incluye poner música no esperada en un nuevo contexto, como por ejemplo poner un disco de punk en un club de house, o tirar de alguna pieza de música clásica en un contexto de hip hop; esto es lo que realmente me excita. Creo que todo se basa en el equilibrio.

Yo rebusco por todas partes, también uso Discogs y eBay, soy un adicto, verdad? (risas). Mi única regla es tratar de mantenerme al margen de lo que está comprando el resto de gente. Así que cuando ves los precios subiendo descaradamente en las webs y hay muchos compradores, puedes estar seguro de que lo que estás comprando no es tan original. No estoy aquí para participar en ninguna competición…

Cuál es esa espinita que te hubiera encantado reeditar (o lo tengas en mente)…

¡Nunca es tarde! Nos dimos por vencidos con ‘The Holy Mountain’ de Jodorowsky y Kathmandu (Vannier / Gainsbourg), pero de repente, reaparecieron por arte de magia tras una llamada… así que por ahora, me guardo para mí, mi “wishlist”. Si otro sello se adelanta, eso es otra cuestión… ahora se trata de una competición global. En Barcelona, Jordi y Raul de Wah Wah hicieron una de las mejores reediciones de archivos de todos los tiempos con la banda sonora de ‘Inner Space’ de Agilok y Blubbo, fue una jugada maestra que yo jamás hubiese pensado en hacer. Lo hicieron de manera muy correcta y respetando la comunidad en general.

También hay muchos discos a los que Finders Keepers se le negó la licencia, como ‘Spazio 1999’ de Ennio Morricone, ‘Pour Pauwels’ de Guy Skorniko la BSO de ‘Wizard’ de Ralph Bashki, que más tarde aparecerían en otros sellos; pero tienes que estar contento de verlos -por lo menos- en el mercado, gracias a grandes compañías. Este año, por primera vez, he visto cómo sellos especializados en reediciones ofrecían fees más altos a los licenciantes para aniquilar la competencia, lo que representa un defecto en el funcionamiento del sello. También hay mucha gente que escucha nuestros descubrimientos personales en Dj mixes y shows radiofónicos y luego licencia los tracks para otros sellos. Estas son políticas personales que una vez dieron forma a esta comunidad pero que indudablemente acabarán por romperla. Es algo similar a como cuando alertas a una major discográfica de una grabación de la que ni siquiera sabían que eran propietarios y ellos la reeditan sin ningún respeto hacia el artista original.

A veces, los problemas de licencia pueden ser tan simples como la barrera que puede suponer un idioma. Conozco muchos discos raros italianos que solo se reeditan en sello italianos. Lo mismo con Israel, Polonia, etc. Y la verdad es que no entiendo esa visión. Se supone que esos discos lo que deberían de buscar es llegar a un mayor número de oyentes, ¿no? Finders Keepers casi no ha reeditado discos ingleses, me da un poco de pereza. Nunca debería ser un hobby de conveniencia.

Lo más curioso es que no te gustaba la música de baile como tal. ¿Qué hay de ahora, ha cambiado esto?

Me encantaría que me gustara más la música de baile, es mi punto débil. Creo que lo que pasa es que no me gusta la música que está customizada para lograr una misión preestablecida. No me gusta ningún tipo de arte estilizado. Como ya he dicho, estoy haciendo esto por puro escapismo y re contextualización, por lo que si algo está diseñado o predeterminado, creo que no contribuye satisfactoriamente y que se aproxima demasiado a la mentalidad de un rebaño afín a la industria oldschool.

Tampoco me gusta el rollo de los clásicos o himnos, también son mi punto débil. Pero sí que me gusta ver a la gente bailar, especialmente si no saben qué disco va a entrar después. Me encanta la música electrónica, casi toda mi colección es música electrónica experimental… especialmente cuando el experimento falla. Una de mis bandas favoritas es Kraftwerk, pero solo los 2 primeros álbumes, cuando intentaban hacer hardrock usando baterías de papel de aluminio.

Hablaba con Suzanne Ciani hace unos meses sobre su trabajo y decía que sus logros comenzaron a tomarse más o menos en serio por la comunidad electrónica a partir de la recopilación servida hace varios años por Finders Keepers. ¿Sientes que has continuando abriendo puertas a artistas ya consagrados, dándole la relevancia que no había tenido antes y ayudándola a conseguir nuevas actuaciones en Sónar, por ejemplo?

Sí. Eso es lo que intentamos hacer todo el tiempo. A veces se basa tanto en el artista como en el sello… Es una colaboración. Cualquiera que hable con Suzanne hoy en día quiere que goce del éxito que merece porque es una persona verdaderamente generosa, amable y amistosa, siempre con una sonrisa en la boca. Y sé que todo lo que hemos hecho por ella, ella lo haría por nosotros.

Suzanne es una amiga de las de verdad. Con el tiempo me he dado cuenta de que hay muchos artistas que hicieron música genial, pero que se “perdió” con los años, por razones justificables: ¡porque eran imbéciles! Es triste que haya un pequeño número de artistas en FK que no han tenido éxito porque cabrearon a todo el mundo…

Vuelves a Barcelona, en esta ocasión para el ILM. Para los que no estén familiarizados con el proyecto, ¿qué es y qué intenta conseguir? ¿Cómo siente volver a la ciudad condal y cómo surge tu colaboración en el proyecto? No se me ocurre a nadie mejor que tú para abanderarlo, la verdad…

Me encanta volver a Barcelona. Me siento como en casa porque el público siempre me ha mostrado mucho apoyo y entusiasmo sin saber nunca lo que iba  poner después. Fue una de las primeras ciudades en las que actué como Dj a finales de los 90, y cuando hacíamos las noches de heavy psych, justo cuando empezaba Finders Keepers.

Así que Barcelona ha contemplado muchos de mis cambios personales y siempre me siento con la suficiente confianza como para probar en la pista cosas arriesgadas y diferentes. Siempre he tenido amigos que me apoyan mucho y la ciudad cuenta con varios coleccionistas acojonantes que ya deben de tener más canas, así que eso siempre viene bien para la autoconfianza (risas).

¿Y qué debemos esperar para tu actuación en LAUT?

Punk/Funk/Turk-Jerk/Bike-Psych/Thai-Fi y mucho más…

* Extraído de Dj Mag Es 087