Rave por la libertad

Autor: Eduardo Pérez Waasdorp
Fotos: Sandy Maibach

Pocas veces irse de fiesta ha tenido tanto significado y tanta razón de ser. Muchas menos irse de rave ha podido acabar con la libertad individual de alguien e incluso con su vida. Al menos en nuestras latitudes. En un país dominado por la ley islámica como Irán, cualquier muestra de cultura occidental es susceptible de ser castigada con penas durísimas y desproporcionadas. Y más todavía si se trata de la música electrónica y sus valores. En ese contexto comienza el documental Raving Iran (2016), dirigido por Susanne Regina Meures, por el que conocimos la historia de Blade & Beard, un dúo de artistas iraníes que luchaba contra la burocracia y la ley del país de los ayatolás para poder forjar una carrera musical y continuar con su pasión por la música electrónica. No haremos spoilers, porque os recomendamos encarecidamente su visionado, pero gracias a Raving Iran pudimos conocer a Anoosh y Arash, sus vidas, inquietudes y anhelos. Anhelos que les llevaron a luchar por sus sueños.

 

Ahora, en 2018, Metacirculo, la serie de eventos organizados por Meta y Círculo de Bellas Artes, los trae por primera vez a España y nosotros nos sentamos con ellos para conocer su realidad más de cerca. Especialmente en un momento como este, en el que la inmigración, los refugiados y las injusticias son temas que están a la orden del día. Oigamos su historia. ¡Música, maestros!

¡Hola Anoosh! ¡Hola Arash! Gracias por recibirnos. Es un gran honor para nosotros y, antes que nada, como activistas de la electrónica, queríamos daros las gracias por tener los huevos de acero… Sois la cabeza de un colectivo silencioso, ¿hay más como vosotros?

Bueno, hay gente que trabaja en la escena techno underground en Irán, pero en total quizá sean menos de 100 personas.

Estáis ahora en Metacirculo, una serie de eventos curados por el colectivo Meta en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Es vuestra primera vez en España, ¿verdad? ¿Cómo os habéis preparado? ¿Qué sabéis sobre la escena de nuestro país, qué os llegaba a Irán?

Sí, exacto. Es nuestra primera vez en España y nos emociona mucho actuar en este evento de Metacirculo. Para nosotros, la imagen que teníamos de España era Ibiza, el sol, el techno y las tapas (risas).

Para aquellos que no hayan oído de vosotros, Blade & Beard, ganasteis mucha notoriedad después del estreno del documental Raving Iran, en el que nos contasteis vuestra historia y qué tan difícil ha sido para la electrónica desarrollarse en un país con tantas prohibiciones como Irán. ¿Cómo surgió todo esto?

Irán es un país con una cultura muy antigua. El arte siempre ha existido en nuestro país, desde hace mucho tiempo, y la gente siempre adora el arte o busca hacerlo en sus diferentes formas.

Después de la revolución islámica de 1979, la comunidad artística perdió su el apoyo oficial del gobierno. Poco a poco, la gente fue perdiendo sus derechos básicos, como la libertad de expresión, incluso los derechos humanos, todo debido a estas nuevas “leyes islámicas”. Pero ese no fue el final de la historia. Esas leyes sin sentido hicieron que se crearan varias comunidades underground en Irán. La gente encontró una forma diferente de poder vivir su propia vida, escuchar su música favorita, irse de fiesta, o bailar. Todo eso formaba parte de las diferentes comunidades underground.

En cuanto a la idea del documental, todo fue iniciativa de la directora, Susane Meures.

¿Os imaginabais que el documental os iba a cambiar la vida de esta forma?

Digamos que sí, nos lo llegamos a imaginar. Pero lo que no nos esperábamos era la escala y dimensión que adquirió todo.

¿Qué os impactó más cuando aterrizasteis en Europa por primera vez, directo a la Street Parade de Zúrich?

La libertad y la felicidad que emanaba de toda la gente que estaba reunida allí, en Zúrich.

En Occidente sabíamos que vuestro anterior presidente, Ahmadinejad, era un extremista de los valores islámicos, pero muchos no saben que Rouhani es clérigo y no uno demasiado moderado – ya que algunos medios, al principio, intentaron venderle como más progresista que Ahmadinejad –. ¿Cambió algo con el nuevo presidente?

Es un tema diferente. Diríamos que no, el solo tiene una retórica mejor que la de Ahmadinejad. Sin embargo, Rouhani (o cualquiera que esté en el gobierno), necesitaría 20 años o más para limpiar todo el desastre que dejó Ahmadinejad, por lo menos.

Por cierto, Ahmadinejad fue arrestado hace poco – quizá debería quedarse encerrado un tiempo –. ¿Qué está pasando actualmente en vuestro país? Parece que hay muchas manifestaciones en estos momentos, ¿verdad?

Ahora mismo un millón de personas salió a la calle para decir que está en contra de tener un gobierno islámico. No nos gusta tener dictadores.

Un informe oficial del gobierno decía que el 80% de los que salieron a protestar eran jóvenes de menos de 25 años. Desde nuestro punto de vista esto es una buena señal para una generación de jóvenes que está literalmente luchando por sus libertades básicas y derechos.

En Ravin Iran, vimos el trabajo que hacíais intentando promover la cultura musical electrónica en un país en el que todas las formas de cultura Occidentales están prohibidas. ¿Hay más activistas como vosotros trabajando en Irán ahora?

Tenemos que especificar que no es solo en la música electrónica o solo música. Hay muchos artistas y estilos diferentes, y muchos de ellos son miembros activos de sus profesiones, con grandes aptitudes.

Pero lo cierto es que no hay muchas salidas allí, no hay un buen futuro. Nunca se sabe hasta cuándo se puede ser artista.

¿Qué tan grande es la escena? ¿Hay más gente luchando?

Por supuesto. Cuando éramos más jóvenes, con 16 o 17 años, había unas cuantas personas que estaban muy seriamente metidas en la electrónica. Pero hoy en día hay mucha gente joven a la que le flipa la electrónica en Irán.

Para las mujeres parecía ser especialmente difícil, pero como vimos en el documental, muchas se arriesgan para poder disfrutar de la música. ¿Qué hubiera pasado si os hubieran pillado?

Digamos que el castigo es el mismo para hombres y mujeres, pero a una escala diferente. Siempre son más duros con ellas.

El año pasado, cuando fuisteis a presentar el documental en Reino Unido, el gobierno de allí os prohibió la entrada al país. ¿Qué le diríais a esos políticos que hacen soflamas anti-inmigrantes en algunos países de Occidente?

Lo sentimos mucho por ellos, porque todavía no entienden que la gente normal es muy diferente a los que gobiernan. Nosotros seguimos creyendo en el poder del arte y del amor.

¿Cómo habéis estado desde dejar Irán?

Hemos pasado un largo periodo, muy duro, en las montañas suizas, en el campamento para refugiados allí. Hemos conocido a gente muy diferente, de diferentes culturas, y hemos aprendido mucho de ellos. Hemos visto como la humanidad es algo real. Podríamos decir que estuvimos en un mundo paralelo durante dos años.

Imaginamos que no podéis volver sin ser perseguidos…

Desafortunadamente, es así. No podremos volver en unos cuantos años…

En el pasado, la única referencia de artistas electrónicos iraníes que teníamos eran Ali Shirazinia y Sharam Tayebi – o mejor dicho, Deep Dish, que luego hicieron carrera en solitario como Sharam y Dubfire –. Ellos se fueron de Irán siendo niños y desarrollaron sus carreras en Occidente. ¿Los tuvisteis como referencia en algún momento? ¿Pensasteis en pedirles apoyo?

Creo que la mayoría de amantes de la música en Irán están orgullosos de Deep Dish. No pensamos en ello, pero tener el apoyo de Sharam o Dubfire sería algo tremendo para nosotros o para cualquier DJ del mundo.

Entonces, ¿cuáles fueron vuestras influencias?

Básicamente, Sasha y John Digweed.

También sois productores, ¿Qué influencias encontramos en vuestra música?

Nuestro estilo musical se acerca al techno melódico. Usamos muchos sonidos melancólicos y melodías con trasfondos atmosféricos.

Hay una larga lista de prometedores artistas iraníes ahora mismo, gente como 9T Antiope, Sote, Siavash Amini, Nesa Azakikhah, or stablished as Sevdaliza (who performed at Sónar festival), Ash Koosha, Ardalan, Navid Izadi, Omid 16B o Namito, sin contar con la leyenda Behrouz… ¿Habéis estado en contacto con alguno de ellos?
Nos hemos hecho amigos de varios de ellos en nuestros Facebook privado, pero aparte de Namito, no hemos tenido el apoyo o el contacto con ninguno de ellos. Pero sabemos que muchos sí que han visto el documental.

¿Qué es lo que más echáis de menos de vuestro país? Además, claro, de familia y amigos…

La comida y las raves underground (risas).

Haciendo retrospectiva, ¿ha valido la pena el riesgo que habéis corrido? ¿Lo volveríais a hacer?

Sí, creemos que sí. Si pudiéramos volver a 2014 entonces lo volveríamos hacer, sin dudarlo. Hemos aprendido mucho, realmente mucho, pero una de las cosas más importantes para nosotros fue ser pacientes y creer en nosotros mismos.

¿Qué os espera este 2018? ¿Cuáles son vuestros planes de futuro?

Hasta ahora muchas cosas han pasado, para las cuales no estábamos listos. Pero desde octubre de 2017 hemos empezado a hacer los planes para 2018, creando nuestro propio sello llamado FUTURIST en Berlín y hemos intentado desarrollar más la idea de una forma correcta. Hemos cambiado varias veces de equipo de booking/management, porque esas personas y sus problemas ralentizaban nuestro ritmo de trabajo. Finalmente intentaremos construir nuestro propio equipo y empezaremos a hacer un trabajo mejor con nuestro nuevo equipo.

Hay varios EPs en camino de Blade & Beard, que lanzaremos a lo largo de este año a través de FUTURIST y otros sellos.

¡Gracias por vuestro tiempo, chicos!

¡A vosotros!

* Extraído de Dj Mag Es 085