Sello: Hivern Discs

Texto: Sergio Bifeis

Parece que, como los grandes eventos deportivos, la dupla formada por Marc Piñol y Hugo Capablanca bajo las siglas C.P.I. se asoma cada cuatro años con nuevo material en el sello Hivern Discs. Hace un par de semanas que la etiqueta de John Talabot y cía publicó el vinilo del Meine Hand, el esperado segundo EP de esta formación que ya conquisto a dj’s, crítica y público con su debut El Túnel / Proceso, un trabajo que con el paso del tiempo se ha ido revalorizando.

La apuesta de C.P.I. es un sonido que navega entre un techno atemperado con lisérgicas líneas ácidas que hacen que sus temas se construyan como viajes para que la mente llegue al trance y el cuerpo levite. Si a eso le añadimos cierto poso experimental, el resultado suelen ser bombas con un estilo propio.

En esta ocasión el barcelonés y el burgalés unen de nuevo fuerzas en un trabajo donde su propuesta resulta todavía más interesante porque expanden y profundizan esas dos visiones marcando mucho más lo que va dirigido a la pista de baile y lo que tiene un punto más de música ambiental y vanguardista. Todo ello focalizado en ellos mismos, ya que no hay remezclas mediante. La dificultad en estos casos siempre es superar con éxito las expectativas tras un bombazo que supone un debut tan alabado. En esta ocasión lo logran con soltura. Anoten otro lanzamiento de culto de esta formación tan bien avenida artísticamente hablando.

Hay que partir de la base que este EP ha sido grabado a caballo entre Barcelona, Berlín y Belgrado y son ciudades que en cierta manera están representadas en los cuatro cortes originales que cuenta este vinilo. El primero es ‘Masa y Poder‘ un tema de nueve minutos de duración en los que la pareja nos ofrece un track que no para de crecer y progresar  de forma hipnótica e incisiva pero siempre con cierta calidez, en un sonido que lleva el ADN de Hivern Discs, y por tanto la ciudad condal, en cada beat, sinte y vocal de ascendente tribal. Delicia.

El segundo corte de esta cara A lleva por título ‘Sendero Luminoso‘ siendo una aproximación a parajes más deconstruidos del dub cavernoso y chamánico. Aquí el viaje es ayahuasca sónica con un efecto de casi 8 minutos.

Pero sin ninguna duda el hit es el track que lleva por nombre el EP y que a su vez abre la cara B. Un trayazo ideado tanto para un club sudoroso de techo bajo como para una gran sala de luces cegadoras. Berlín está muy presente con una vocal en alemán extraído de un poema de Efua Theodora Sutherland.

Para cerrar el círculo nos encontramos con ‘Niños de Belgrado‘, una oscura producción ambient que parece una grabación de campo donde el protagonismo recae en las voces y los ecos de lo que parece unos juegos infantiles en plena calle o entre edificios y patios de la capital serbia.

En definitiva, un trabajo muy completo que sabe jugar y equilibrar muy bien la disyuntiva cuerpo y mente aplicada a la música de club y a la escucha reposada en el soundsytem de tu hogar. Un vinilo para disfrutarlo solo o en compañía.