Elliot Adamson nos trae una de sus recetas preferidas, Spaghetti Marinara

Llevo cocinando desde que tengo memoria. Recuerdo hacer sopa de guisantes de un libro de cocina de Roald Dahl con mi abuela cuando tenía 6 o 7 años y supongo que ese plato es muy similar a ese por muchas razones. Al igual que un buen DJ, un buen cocinero debe combinar elementos complementarios con buena técnica para crear algo que sea más que la mera suma de sus partes.

Este es un plato italiano realmente simple que representa esa idea realmente bien. Fácil y barato de hacer, resulta ser vegano, es brutal y espero que os haga parecer saber de lo que estáis hablando, si alguna vez tenéis que mostrar cómo se hace en una revista (risas).

MÉTODO

Llenad una cazuela con agua y sal hasta que tenga la salinidad de agua marina. Si no estáis seguros, os recomiendo ir más a la playa (risas). Es importante este paso, ya que permite concentrar el sabor del plato en la pasta.

Pelad los ajos sin romperlos y cortadlos en rodajas. Podéis machacarlo también, soltando las encimas que incrementan lo picante, aunque este plato requiere más presencia del tomate.

Calentad el aceite de oliva virgen extra en una sartén y añadid los ajos cortados. Cuando estén dorados añadid los tomates troceados en lata.

Para este momento, la cazuela ya estará hirviendo. Añadid los spaguetti sin tocarlos, ni trocearlos.

Ahora, añadid las hierbas aromáticas y la pimienta a la salsa. Es un buen momento para añadir extras a la salsa, quizá algunos vegetales o, como en este caso, en el que añadí el fondo de una botella de vino tinto. Cocinad la pasta según el tiempo de cocción que aparezca en el paquete, hasta que esté al dente.

Mientras la pasta se cocina, reducid el líquido que haya soltado la salsa y si queda muy seco, rehidratadlo con la propia agua de la cocción de la pasta. Esto ayudará a que la salsa se quede pegada a la pasta.

Dos minutos antes de que la pasta termine de cocerse, añadid cualquier hierba fresca y aromática – albahaca, perejil, orégano –. Las hierbas frescas pierden su aroma si se añaden demasiado tarde, así que es mejor añadir hierbas secas y frescas en diferentes puntos de la cocción. Y guardaos unas pocas para decorar.

Cuando la pasta esté cocida, escurridla y añadid la mayor parte de la salsa marinara a la cazuela y mezcladlo. Servid haciendo espirales de pasta entre dos tenedores, a modo de nido. Añadid el resto de la salsa por encima y decorad con las hierbas frescas. Rematadlo añadiendo pimienta recién molida y un poco de vuestro aceite de oliva favorito – yo usé uno muy bueno, de Puglia.

Es un plato simple pero genial, gracias a que las técnicas usadas sacan el máximo partido a los sabores de cada ingrediente. Sentíos libres de usar los pasos como guías y cread vuestras propias salsas de tomate. Encontrad vuestro ritmo. ¡Que viva la pasta!

* Extraído de DJ Mag ES 101