Error digital, reflexiones sobre el mal uso de los plásticos e improvisación audiovisual en directo

Autora: Helena Bricio

Durante los viernes de noviembre y de diciembre, La Casa Encendida ha programado un nuevo ciclo de conciertos y viajes sonoros comisariado por Andrés Noarbe, dueño Rotor Discos y uno de los pioneros nacionales en dedicarse a programar, difundir y promover la música electrónica desde la década de los 80.

El ciclo arrancó el pasado viernes 6 de noviembre con Patricia Escudero y Luis Delgado, con un singular homenaje a Erik Satie, un clásico considerado como precursor del ambient, desde una perspectiva electrónica. El dúo editó un vinilo con el título Satie Sonneries y con motivo de su reedición, Escudero y Delgado revisaron el repertorio utilizando tecnologías actuales para contemporaneizar (aún más) aquella publicación. Para la segunda semana, Maurizio Martinucci, músico interdisciplinar también conocido como miembro de Clock DVA, como TeZ o Most Significant Beat, ofreció un concierto como Pragma, su última encarnación musical.

Olivier Arson, ganador de un Goya por la música de El Reino, tomó el relevo del ciclo presentando su nuevo trabajo que lanzará en 2021. También ha pasado por el auditorio de La Casa Encendida Lucius Works Here presentando su último álbum, que te lo adelantábamos en esta noticia y también Juan Manuel Cidrón, quien ha sabido darle la vuelta a la situación pandémica llevando al escenario del Patio su último disco ‘Los Conciertos que Nunca se Hicieron’.

El pasado viernes 11 de diciembre, el encargado de poner banda sonora al centro cultural de la Ronda de Valencia, en pleno centro madrileño, fue Boris Divider, también natural de la capital. El artista, como te comentábamos en esta noticia, estudió música en el conservatorio pero más adelante el mundo del sonido le atrapó, formándose en el campo de la electroacústica y los sistemas de microelectrónica alrededor del campo musical. Es ahí cuando comienza a conectar con el mundo de la creación visual y la animación gráfica. Boris es el fundador de sellos como Drivecom, Tesla Electronics, Subred y de la nueva plataforma, Artificial Domain, en 2014, donde lanzaba música electrónica y experimental de su propia creación y de otros artistas de estilos sónicos vanguardistas, además de realizar obras audiovisuales.

Los directos audiovisuales de Boris están enfocados a la música electrónica y a la electroacústica de corte secuencial, en los que crea patrones musicales, texturas, ruido visual y grafismo mediante distintas técnicas que va controlando a tiempo real.

La sincronización que se producía en la pantalla del auditorio de La Casa Encendida entre, por un lado, los paisajes sonoros que íbamos escuchando y, por otro lado, los visuales que iban sucediendo en directo, eran, ante todo, impredecibles. Aunque no se puede negar que cuando esa sincronía sucede y uno se encuentra navegando en el espacio sonoro, sintiendo los visuales como un vehículo que catapulta el sonido es una sensación de lo más placentera. Podíamos ver como los asistentes asentían con el movimiento de sus cabezas en un baile distanciado cuando conseguían entrar en ese espacio audiovisual.

Durante el concierto el discurso de las composiciones sonoras en directo se presentó con un claro corte minimalista, pero con una percusión industrial y potente, martilleante, con una progresión ascendente, que se situaba entre el ruidismo y la improvisación.

La palabra error viene de latín, y según la RAE puede significar desde un concepto equivocado a una acción desacertada o equivocada. Sin duda alguna, no fue un error asistir al concierto de Boris, ni parte de su espectro sonoro, en el que descubríamos el error digital sonoro nos permitiría tener un concepto equivocado de la actuación. Fuimos capaces de asistir a un acto audiovisual que comenzó con un pasaje ambiental cósmico con líneas de sintetizador analógico, para después llegar a una meseta de fallos digitales y sonidos más glitch que nos transportaron a un pasaje conducido por una percusión latida. Desembocamos en un entorno melódico y rítmico en el que un lema “Plastic. Plastic. Plástico.” nos hizo pensar sobre la cantidad de plástico que se malgasta en el planeta y el futuro, poco esperanzador, que nos espera. Llegamos al final de la actuación mediante un tramo cuya sonoridad se entrelazaba con unas hipnotizantes esferas para terminar de una manera cruda y contundente. Rumbo a Tierra de nuevo.

Puedes ver los conciertos del ciclo Audioactivity en el canal de Youtube de La Casa Encendida, el próximo viernes Eva Geist nos invita a un viaje musical y cinematográfico ¡que no pensamos perdernos!

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