Horst o cómo cerrar con broche de oro la temporada de festivales de verano…

Autor: Laura Carrasco
Foto: Olmo Peeters / Maxim Verbueken / Illias Teirlinck 

Llevo prácticamente una semana respondiendo a la misma pregunta cada vez que me encuentro con un amigo que había cotilleado mis stories del fin de semana: ‘Pero, ¿y ese sitio donde has estado?’. Y es que, aunque cualquier documento que haya publicado deje bien claro que estuve en un festival, la propuesta de Horst va mucho más allá del festival al uso y aquí te empapas de arte y música, perfectamente integradas en un entorno que te deja con la boca abierta desde el minuto uno.

Primera edición en la base militar ASIAT, aunque sexta en su trayectoria general, y ya te das cuenta de que no tiene nada que ver con otros festivales en los que has estado. Especialmente cuando dos enormes torres te reciben a medida que vas llegando a los accesos. Dentro te encuentras cuatro escenarios muy bien repartidos entre zonas verdes y naves industriales, como para que no te tengas que pegar grandes pateos, y cada uno contando con un diseño único. Si bien guardan una relación: el musicón que te encuentras en todos ellos.

Empezamos el festival el viernes, un poco tarde, con una Shanti Celeste descalza, un tanto subida de bpms en comparación a lo que nos tiene acostumbrados, pero acertando en todos los temas, house enérgico, directo a la pista del escenario Opposite of Lost a orillas del rio y con las torres otra vez de background, que se levantaban en la oscuridad.

Cabe decir que nuestra primera toma de contacto con el festival fue ya de noche y tuvimos que ir directos adonde sonaba la música. Ya tendríamos tiempo de investigar a la mañana siguiente… Indiscutible para mí era continuar con Sherelle, en el escenario contiguo que venía a ser un cráter en el suelo. De ahí su nombre, Ceiling for a Crater.

Tenía muchas ganas de conocerla en directo tras ver su Boiler Room y he de decir que cumplió con las expectativas notablemente, mezclando jungle, drum n bass y por último footwork como no podía ser de otra manera, ya que debajo de su chaqueta entreabierta, asomaba la camiseta con el logo de Teklife.

Seguimos la ruta y nos acercamos al único escenario indoor, una nave industrial donde entramos por inercia en cuanto escuchamos ‘Headhunter’ de Front 242. Detrás de eso solo podía haber una persona: Marcel Dettmann, que cerró la jornada del viernes a golpe de techno, al más puro estilo berlinés.

Al abrir el segundo día con Paquita Gordon, te da la impresión de que estás retomando el festival en el mismo sitio donde dejaste la noche anterior, pero esta vez rodeados de los primeros asistentes y con algunos rayos de sol que se colaban en la nave. Cuesta relacionar lo que sonaba en el escenario 90*360 con la temprana hora del día: una mezcla de trance, acid house, techno y progressive a vinilo sin ni siquiera despeinarse, recital de tres horas que al final agradeces haber podido presenciar de la forma más fresca.

Se podría decir que el resto del sábado lo pasamos dentro del Feathers Stage, una estructura de madera con una bola disco en el interior levantada en medio de la parte más natural del recinto, donde se sucedieron Dj Nomad, Lawrence Le Doux y Loud-E: ritmos africanos, disco, funk… progresión de temas cuidadosamente seleccionados que hacía que no quisieras irte por miedo a perderte algo y en la que por supuesto sacar el Shazam era algo inevitable.

DTM Funk abre nuestro domingo y nos muestra la parte de la escena local que agrupa Horst y aún no habíamos tenido ocasión de disfrutar. Muy buena elección, ya que se te olvida el cansancio de dos días de festival a tus espaldas en cuanto suenan los primeros bajos de ‘Msichana’,de Tanzania Soundsystem, mezclada por el dj belga.

Merecida mención a Mark du Mosch que levantó a un Feathers Stage abarrotado de gente y que junto con el atardecer del cielo de ASIAT dio paso a Peach quien dejó boquiabiertos a los amantes del sonido UK que, como yo, asistían por primera vez a uno de sus sets.

Si tuviera que elegir un momento de la edición de 2018 clave para decidirme a repetir, sin duda sería el cierre de MCDE, así que lo puse en la lista de sets que no me podía perder. Otro acierto. Selección musical exquisita, Danilo que ya se siente como en casa y gente completamente enloquecida subida en lo primero que pilla a modo de pódium despidiendo el festival. Tal y como lo recordaba.

Y es que Horst no consiste en ir solo a escuchar música, Horst es de esos festivales en los que te das cuenta de que ya no nos quedamos satisfechos con un line up y buen sound system, de lo que también van sobrados, si no que esperamos vivir una experiencia a nivel general. Y sinceramente, su puesta en escena, su entorno y su público hacen que la sensación que se te queda es la de haber asistido a un festival que cumple totalmente con tus expectativas.

+info: https://horstartsandmusic.com