Más Sónar que nunca

Autor: Julia Lozano, Jonathan Prada, Jorge Lopez Conde y Diego Fernández
Fotos: Alba Rupérez, Fernando Schlaepfer y Ariel Martini.

Solíamos decir que no hay junio sin Sónar, que el festival es sinónimo del sexto mes del año…hasta el cierre de esta edición. El Sónar volverá el año que viene en el mes de julio, así lo indicaban las pantallas de los escenarios de Sónar de Noche del sábado, ante la incredulidad y la confusión del respetable. En una edición que ha vuelto a batir récords y por donde han desfilado más de 126.000 personas -64.000 diurnas y 62.000 nocturnas— a lo largo de sus 3 días y 2 noches, el festival catalán lo ha vuelto hacer. Sónar se corona como el festival electrónico europeo por antonomasia y vigila atentamente los pasos de su edición diurna, que supera por primera vez en su historia a la de su hermano mayor en la Fira de L’Hospitalet de Llobregat. ¿Se ha dejado abandonado a su suerte el cuidado y manutención de Sónar de Noche, o simplemente funcionan mejor los eventos de día? En las próximas líneas resumimos lo mejor –y peor- de una edición que vuelve a hacer historia, en un aniversario memorable y difícilmente repetible.

Fuente del video: YouTube, Usuario: LiveMusiChannel

TANTO MONTA, MONTA TANTO: Gorillaz & LCD Soundsytem

A los que siempre hemos seguido a Gorillaz, nos resulta un privilegio verlos en directo. Es una ocasión más bien poco frecuente, y este año, coincidiendo con el lanzamiento de su LP ‘The Now Now’, el primero en seis años, la banda se dejaba caer por Sónar ofreciéndose como una de las estaciones de arranque. Gorillaz, que en esta ocasión apartaban su apariencia virtual en un segundo plano dejándose ver el rostro al completo, suenan a Big Band, de las tochas. Un Damon Albarn que es blanco pero tiene flow de negro, maduro y seguro de cada uno de sus movimientos y calzándose una sudadera amarilla orquestaba a la perfección una numerosísima formación y una serie de apariciones en escena de primerísimo nivel. Aunque presentaron muchos de sus nuevos temas (‘Lake Zurich’, o ‘Humility’) el público coreaba sus grandes éxitos: ‘Hollywood’, ‘Garage Palace’, ‘Feel Good Inc ‘o el cierre apoteósico, ‘Clint Eastwood’.

Fuente del video: YouTube. Usuario: LiveMusiChannel

A la misma hora pero del sábado sería otro de los clásicos quien llevara la batuta. James Murphy parece haberle cogido el gustillo a eso de vivir junio en la Ciudad Condal. Regresaba este año por partida doble (en Despacio durante Sónar de Día, y como banda a primera hora de la noche), y al contrario de lo que muchos podían creer, está más en forma que nunca. Así como su producción en el estudio varía según cómo le de el aire, sus directos siguen estando más que justificados brindándonos razones para seguir creyendo en la magia.

Aunque el sonido en ocasiones fue demasiado grave, Murphy y los suyos se complementaban en perfecta sintonía haciendo sonar algunos de los éxitos más representativos de su discografía, arrancando con ‘Get Innocuous’ y siguiendo con ‘Tribulations’, ‘Someone Great’ (especialmente emocionante) o ‘I can change’. Casi como colofón final, se atrevieron con ‘Dance Yourself Clean’, que según muchos de los asistentes a este Sónar, serían los 10 mejores minutos de la jornada nocturna del viernes. La hipnótica presencia de Nancy Whang y sus sintes modulares, y la inconfundible voz de Murphy junto con las baterías y percusiones de Pat Mahoney (y las suyas propias) dejaban el listón ardiendo para el resto de la jornada. Sónar de noche no podía empezar mejor…

Fuente del video: YouTube. Usuario: hawtinista

 BIENVENIDO MR. SÓNAR: Laurent Garnier

Garnier y Sónar van siempre de la mano, y en esta celebración de semejante aniversario, nadie mejor que el francés para cerrar el festival. Y decimos cerrar porque el francés echó el telón de cierre hasta en dos ocasiones; una, durante Sónar de Día, haciendo un repaso a sus propias referencias ante un abarrotado Village; y otra, poniendo la guinda al pastel, como marcan los cánones Sónarísticos, a la noche del sábado en el escenario SonarPub. Un set, para no desafinar, épico y cargado de super hits de ayer, hoy y siempre.
Sonaron su mítico ‘Crispy Bacon’, ‘Knights of the Jaguar’ de Rolando, ‘Spastik’ de Plastikman, ‘Domino’ de Oxia o el momento estelar con ‘Poney Part 1’ de Vitalic (que siempre anima el cotarro). Sí, tal y como muchos pensaréis, nada nuevo bajo el sol, prácticamente una sesión calcada a su último cierre en el festival catalán. Quizá vaya siendo buen momento en decirle al maestro electrónico francés eso de “renovar o morir, maestro”. ¡Pero qué demonios, Garnier el Garnier y punto!

 SONARDÔME, EL SALVAVIDAS DIURNO: Tony Humphries, Emma Jean ThackRay y Cora & Clip

Quizá por su menor aforo o porque el rollo diurno tiende a congregar un mayor –y mejor- atractivo en su programación, Sónar de Día volvió a batir a su hermano mayor. Aunque el Village no es lo que era, dedicándose ahora a aportar poco o nada motivacional y auténtico, y con el personal cada vez más a gusto entre el bailoteo fácil y descarado entre ritmos urbanos, en su mayoría, procedentes del Reino Unido, lo cierto es que sus jornadas diurnas se comen con creces a las programaciones de L’Hospitalet. Es posible que su espíritu CCCB tan añorado por muchos haga sentir como en casa a otros tantos, lo que es obvio, visto las cifras oficiales, es que los clubbers se sienten cada vez más cómodos ante el evento en el centro de Barcelona. Es aquí donde poder ver los directos de nombres como Undo, que aprovechaba a presentar su último largo en formato Live a temprana hora y que resultó ser de lo mejorcito de su jornada; el deseado directo de Maribou State, con banda incluida (lástima que sonara demasiado bajo para el albedrío esparcido por el Village); o el ambient y downtempo de una agrupación como ATZAR.

Fuente del video: YouTube. Usuario: elgranguru666

Pero si hay un salvavidas desde hace 14 años durante el día, ese es el escenario comisariado por Red Bull y su Academy. Éstos volvieron a brindar una masterclass de contrataciones para todos los gustos. De aquí y de allá, ex-alumnos o ilustres personajes consolidados y o pioneros de sus respectivos países y géneros. Por aquí desfilaron Yuzo Koshiro y junto a Motohiro Kawashima, arreglistas, programadores y compositores de música para videojuegos japoneses como ‘Streets of Rage’, en un aquelarre visual y sonoro donde repasaron sus antiguos trabajos al frente de diferentes estilos musicales de videojuegos, deleitando al personal con su influencia del house y techno de Tokio en los 90.

Tony Humphries, algo tocado de salud y amarrado a una banqueta alta nos regaló lo que fue sin duda el set más especial del jueves. Pasando por clásicos del house cantado como ‘Alright’ de Urban Soul, ‘The Chase’ de Vanessa L. Smith o pepitas del sello EasyWest, el de Nueva Jersey se mantuvo impasible durante todo un set en un escenario tapado, más oscuro que de costumbre. Incluyendo bastantes remixes firmados por él mismo, se marcó el ‘I Need You’ de Sinnamon pasando por la contundencia de Reese y su ‘Rock To The Beat’, ‘Casa Fiesta’ de Joshua Healt o ‘Piano Lover’ de Re Tide.

Fuente del video: YouTube. Usuario: Dixie Fed

Otra que no quiso faltar a la suruba sonora organizada por Red Bull fue el nuevo talento del que todo el mundo habla. Una joven británica perteneciente a la nueva ola de jazz procedente del Reino Unido. La de Emma Jean Thackray fue de esas actuaciones memorables. A primerísima hora de la tarde del viernes saltaba a la palestra uno de los talentos más interesantes que ha aportado la escena británica de jazz contemporáneo de estos últimos años. Su directo: arrollador, junto a otros 4 músicos que presentaron temas de sus últimos dos trabajos en largo formato, ‘Walrus’ y ‘Ley Lines’. Era de las actuaciones más esperadas y resultó ser de las mejores- si no la mejor-. Algún días se recordará, y nosotros podremos decir que estuvimos ahí, papando jazz del bueno.

Fuente del video: YouTube. Usuario: side b

Lo de Cora & Clip merece también líneas aparte. Aunque muchos puedan o quieran pensar que se trataba de un más de lo mismo, de algo visto ya varias veces en Sónar, lo de la gallega y el catalán juntos es un desparrame sonoro de órdago.
Por primera vez juntos, sin ordenadores, solo maquinas, complicidad desmesurada y con los nervios a flor de piel, saltaron al escenario de las cortinas azules con su enérgico y casi improvisado directo. Como si de una jam session se tratara, y con ansias de mostrar lo que iban haciendo con sus respectivos modulares y sintetizadores, las dos pantallas del Dôme reflejaban la coordinación a 4 manos, la compenetración a base de guiños y toqueteos en el hombro y las sonrisas de orgullo y disfrute de los responsables de tal agitación en la pista. Soltando bombo y efectos –Cora- y trasteando entre frecuencias y atmósferas a base de módulos –Clip-, el dúo se sacó de la manga un live de los que, desgraciadamente, cada vez se ven menos por el festival catalán. 10 de 10 para un directo puramente analógico que de menos a más, fue reventando la pista de un oscuro Dôme prácticamente a la misma hora que Rosalía.

SINÓNIMO DE ÉXITO: Thom Yorke y MCDE & Jeremy Underground

El paso de Thom Yorke por cualquiera que sea su escenario es sinónimo de éxito. Bien con sold outs o con salas a reventar -como el caso que atañe- el amor y regocijo del británico con Barcelona viene de tiempo atrás. Sus seguidores estuvieron en una nube durante todo el concierto. Acompañado por Nigel Godrich, arrancaba con ‘A Brain In A Bottle’ y siguió regalando un sin fin de temas no editados como ‘Not The News’, ‘Imposible Knots’, ‘I Am A Very Rude Person’ o un arrollador ‘Two Feet Off The Ground’. Repasó algunos tracks tanto de The Eraser como de Tomorrow’s Modern Boxes, marcando la tendencia de lo que fue un recital emotivo y ultrasensorial ayudado por Tarik Barri en las visuales. El cierre, después de un set list de 13 tracks, vino de la mano de los inevitables Atoms For Peace y su orgásmico ‘Default’, que dejaron un sabor de boca bien dulce a un abarrotadísimo Sónar Club. Esperamos con ansia la edición de los temas ‘Traffic’, ‘Twist’ y ‘The Axe’ que también tuvimos la oportunidad de escuchar.

Fuente del video: YouTube. Usuario: Resident Advisor

Otros de quitar el hipo fueron la unión entre el germano y el francés, que se ve se manejan a la perfección cuando comparten cabina… y discos. Lo cierto es que a Danilo es mejor darle de comer a parte, se sobra a sí mismo. Se escucharon joyas en su vasta mayoría, pero la continuidad de la sesión no fue a lo que acostumbran cuando uno y otro están solos a los mandos. Evidentemente, sabemos donde nos jugamos los cuartos; estamos en Sónar y cerrando no uno de sus escenarios, si no el festival al competo.
Por ende, bien de cera a altas revoluciones para el personal, algo que, como venimos avisando desde tiempo atrás, se está empezando a dar demasiado en las cabinas del festival. ¿Hubiese disfrutado más el clubber medio con actuaciones separadas? La forma de encadenar de Jeremy, como siempre, más housera, tirando más bien poco de disco y su house, no tan fino como el que selecciona para su sello. De Danilo no tenemos la más mínima duda: no MCDE, no party. Ahí queda.

LA FUERZA DEL DISCO: Dj Harvey y DESPACIO

El caballeroso Harvey Bassett fue de lo más espectacular, fino y memorable que recordamos en esta, y cualquier edición de Sónar. Con un nivel a años luz de lo que se ofrecía en los demás escenarios, propuso un set que jamás rebasó los 120 bpm, algo poco visto en este festival de la mano de un Dj… y mucho menos de noche. Sacándose de la manga joyas como el remix de Dj Kaos de ‘Breakthrough’ de The Backwoods o la versión promocional del 75 de ‘Spanish Hustle’ de The Fatback Band, Harvey iba rompiendo todos los clichés y moldes estilísticos.
En seis horas, podéis imaginar la electricidad que recorrió una pista a medio llenar, para gozo y deleite de los más sudorosos; ya sabéis… La pregunta del millón no es cómo llega a marcarse estos sets un tipo como Harvey, si no de dónde diablos se saca esos edits…bendita maleta. Acabando con una baraja entera de temas de cierre que soltó uno tras otro, nos acordamos de Fela Kuti, del ‘Could It Be Magic’ de Donna Summer -bajando el ritmo en cada uno- para terminar de trastornarnos con un sublime ‘Lost in Music’ a 113bmp. Cuanto más bajaba el pulso, más loco se volvía el respetable. Ante esto solo nos queda quitarnos el sombrero para no volver a ponérnoslo jamás.

Fuente del video: YouTube. Usuario: Josephine Pepi Pueyo

 DESPACIO

Despacio empieza y se escribe así: pasito a pasito, suave suavecito. Nos vamos pegando, poquito a poquito. Que le enseñes a mi boca tus lugares favoritos.

Porque Despacio es un monumento a la felicidad, y dentro de esos monumentos, espacios temporalmente autónomos, el humor es uno de ellos. Y también hay sitio para ello, ¿por qué no? Pero si algo es Despacio, es un monumento a la inclusión. Allí cabe hasta la exnovia más dolorosa de todas. Y ni siquiera eso te quita esa felicidad que solo Despacio te da: una oda al futuro y a la luz (de discoteca, por supuesto) que te proyecta a lo que debería ser el paraíso o la sociedad. Probablemente Despacio sea la fórmula perfecta de lo que imaginábamos que era el clubbing hace 20 años. Es la tipología sobre la que reflejarse, el standard y la clave, poder estar 45 minutos con los ojos cerrados bailando, sin que el Shazam encuentre nada y con una sonrisa cómplice de amor entre todos los compañeros, amigos para siempre.

El problema o la crítica es esta: ¿qué ha pasado en estos 20 años para que esa fórmula, mitad Paradise Garage, mitad Loft, mitad fiesta en tu casa, siga siendo lo mejor y una de las experiencias más completas posibles? ¿Es esta la cumbre? Y después de mas de 10 horas en Despacio, termina el Sónar XXV y uno mira la agenda para repetir o espera poder casarse para que tus padres puedan vivirlo.

Una lágrima cae en la arena: lo que el pulpo se llevó.

 EL PREMIO SE QUEDA EN CASA: ROSALÍA Y NIÑO DE ELCHE

La vigésimo quinta edición del Sónar ha auspiciado dos de los conciertos más espectaculares e históricos de su vasta y prolífica historia: El Niño de Elche y Rosalía. Espectaculares en el amplio sentido del término, pues la puesta en escena de ambos casi “ensombrece” su contenido musical. Históricos, y lo digo sin retórica, pues es la primera vez que dos artistas españoles igualan, e incluso superan, a las estrellas internacionales de rigor.

El Niño de Elche lo tenía más difícil que la joven artista catalana, pues su concierto de 2015 en el mismo escenario, supuso un antes y un después en su corta pero intensa carrera. Pero Francisco Contreras Molina, que nunca hace un concierto igual que el anterior, esta vez lo tenía claro.  Si por algo se ha caracterizado Sónar todos estos años es por dar cobijo a las propuestas más rupturistas del planeta, y la performance percutiva y dramática con la que el genio ilicitano y el bailarín Israel Galván nos obsequiaron la tarde del jueves, rompió todos los moldes escénicos jamás vistos por los pagos del festival.

Fuente del video: YouTube. Usuario: Abraham Palomero

Pero Rosalía no se quedó atrás en el envite, y rodeada de una decena de bailarinas y un atrezzo digno de Kanye West y/o Beyoncé, dejó completamente estupefactos a los casi tres mil espectadores que abarrotaron Sónar Hall justo un día después. Un estreno de lujo para una artista que no conoce fronteras, ni estilísticas, ni geográficas.

Atrás quedan imágenes memorables como la de Jimi Tenor a caballo, Matmos vestidos de monjes del medievo, o Kraftwerk haciendo un recorrido por su música en 3-D. A partir de esta edición, el vibrador de El Niño de Elche y la moto de Rosalía se suman a esos momentos mágicos e irrepetibles que quedarán incrustados eternamente en nuestra memoria.

La leyenda del Sónar sigue viva, veinticinco años después.