La vuelta al mundo con Daar

Autor: Fati Fatene

Algunos lo conocían como Funkvarosound, otros lo conocen como Daar. Algunos lo recuerdan de las mágicas noches de la capital, pero ahora más que nunca, se le reconoce por éste último aka. Los dos últimos años han sido, para Álvaro Aragonés –sí, otro español afincado en Berlín- los más fructíferos de su carrera. Con dos EPs bajo el brazo, ha desfilado por la alfombra roja dejando claras sus metas, cada vez más cerca. El artista regresa ahora con nuevas directrices, un estilo más reflexivo y cadencias más lentas. Pero con ‘A Place Apart’ y ‘Quetzal EP’, Daar vuelve a demostrar que aunque baje sus bpm, sus trabajos consiguen revolver nuestro interior para trasladarnos a paisajes exóticos y de ensueño. ¡Prees play!

Después de haber estado algún tiempo en Berlín, regresas con un nuevo proyecto bajo el nombre de Daar, con sonidos de cadencias lentas e introspectivas; un sonido mucho más conceptual. ¿Tiene algo que ver la ciudad?

Berlín es una ciudad que para bien o para mal, te influye. No ha sido menos en mi caso, pasé por varias etapas al llegar a la ciudad, y acabé convencido de hacer lo que siempre había querido. Así fue como comencé este nuevo proyecto y puse punto y (creo) final al anterior.

Como Funkvarosound tenías una residencia mensual en la sala Taboo de Madrid. En este momento, tu carrera profesional se orientaba más al formato set. ¿Cómo decides actualmente afrontar cada tipo de actuación? ¿Cómo trabajas cada formato?

Como Daar, al principio no me planteaba nada que no fuese directo, pero como “la cabra siempre tira al monte”, a día de hoy estoy haciendo también sets a vinilo o CD, siendo mi predilección el plástico. Para el formato directo, ando inmerso trabajando con hardware para poder ofrecer a partir de mediados de año el live analógico, pero reconozco que aún está un poco verde.

¿Hay cabida para la improvisación y la espontaneidad en tus directos, o eres de los que prefieren llevar todo bien estructurado y premeditado?

Me decanto por la mezcla de ambos conceptos. Un directo siempre requiere de una preparación, pero hay que estar listo por si el público no está lo receptivo que querrías, y el plan b o c es necesario. Yo personalmente, trabajo partes montadas y partes abiertas a la experimentación.

Generalmente se piensa que el formato live es mucho más arriesgado que el set ¿Crees que tiene mucho más valor una actuación en formato Live que un Dj set?

En mi opinión, transmitir el mensaje que deseas a través de tu música ya es suficientemente complejo como para otorgar un valor u otro en función del formato. Creo que depende mucho de la metodología empleada, y sobretodo del resultado final.

Alemania tiene uno de los panoramas musicales más activos del mundo. Su profunda conciencia musical abarca desde la música clásica hasta el techno. Son razones más que suficientes para que cualquier artista musical acabe enamorado del país. Pero, ¿qué dirías que tiene, y qué le falta a la capital española, para inspirar y sobre todo, apoyar a la figura del productor de electrónica como en el extranjero?

Esta es una pregunta que me he hecho muchas veces en los casi tres años que llevo en Berlín, en los que es inevitable comparar con otras ciudades, e incluso es un tema de conversación habitual.

Creo que Madrid lo tiene todo para estar ahí. De hecho, por lo que sigo, que no es poco, diría que la capital atraviesa uno de sus mejores momentos. Hay propuestas de todo tipo, sesiones de ambient o música paisajística, house, techno… nuevas tiendas de discos, un mayor número de festivales, y en definitiva, movimiento. Lo que ocurre es, que al otro lado de la balanza, están las administraciones, que siguen viendo en la electrónica carne de cañón. En esto es en lo que mas diferencia hay. Alemania no demoniza la escena, al revés, en Berlín se ha invertido recientemente una cantidad importante en acondicionar clubes, debido a las quejas de los vecinos. En Madrid, creo que ya estarían cerrados, como es el caso de mis amigos de El Sótano, por poner un ejemplo de local “perseguido”.

‘A Place to Be’, tu álbum de debut lanzado como Daar fue autoeditado, vendiendo todas sus copias físicas. En este momento muchos artistas están tomando esta vía, quizás porque hay más facilidades para producir y distribuir un trabajo de forma independiente. ¿Qué ventajas y desventajas encuentras tú en la autoedición? ¿Qué tal ha sido para ti la experiencia, teniendo en cuenta que también has publicado trabajos en etiquetas como Sofa Tunes?

A estas alturas ya no es ningún secreto que estamos en la generación del DIY. En mi caso, comenzaba de cero, con un proyecto nuevo y con ganas de recuperar tiempo perdido. Cuándo terminé los temas del álbum medité la posibilidad de buscarle un sello, pero pasó rápido.

Acabé autoeditándome porque era la opción más real de tener mi trabajo fuera, a mi medida, y pudiendo ponerme plazos y trabajar en consecuencia. Mi experiencia ha sido súper positiva, aunque he notado aún un mayor alcance con la versión remixes del álbum.

Siempre es complicado al principio, la gente no te conoce y desconfía, pero no me puedo quejar… he conseguido mi primer “sold out”.

La parte negativa va implícita en el mero hecho del DIY, mucho estrés, porque todo depende de ti.

Algunos medios creen que la música en la que trabajas actualmente evoca el estilo de Nicolas Jaar. ¿Es, en efecto, un referente para ti?

Sí, por supuesto, es mi artista predilecto y nunca lo he escondido. Me encanta todo lo que hace.

El hilo conductor que da forma a la trama del disco nos traslada a las profundidades de Yutacán. Este trabajo busca influencias en la civilización Maya. La atmósfera sonora que creas en las producciones nos traslada a lo más recóndito de la jungla. ¿Cómo llegas a inspirarte en ello, y qué es lo que te hace tratar de conectar con estas raíces?

‘Quetzal’ es un trabajo que nace tras ver una película. Fue Apocalypto, del gran Mel Gibson, y ha sido uno de los mejores descubrimientos que he tenido. Me inspiró tanto, que fue la excusa perfecta para poder hacer un EP así.

Durante el proceso de creación, si te inspiras en una civilización, entiendo que debes introducirte en ella. Debe haber una previa labor de documentación para elaborar un trabajo de calidad. ¿Ha sido tu caso?

Ya que Yucatán me pillaba un poco retirado, en mi afán por indagar sobre la cultura, me tragué varios documentales y películas, entre ellos, “Maya: Donde Sale El Sol”. La vi en versión original (en maya) y evidentemente no me enteré de nada, pero me sirvió para fijarme en el lenguaje no verbal y en cómo se mimetizaban con el entorno. Fue muy curioso. También empleé varios días en encontrar todas las plantas que utilizaban, para darle título a los temas.

Quetzal EP tiene cierto carácter “ritualístico”. Cuando escuchas los cortes que componen el EP, te envuelve esa sensación de misticismo e introspección. Creo que con la ambientación adecuada y la predisposición incluso puedes sentir cierta conexión con la naturaleza. ¿Buscabas causar algo así en el oyente?

Se trataba exactamente de eso. Intenté canalizar todo lo que me hizo sentir la película a través de mi manera de entender la música; desde momentos frenéticos cuando cazaban a toda velocidad por la jungla hasta episodios mas melancólicos y místicos de sus rituales.

En ‘A Place To Be’, también exploras la geografía sonora, y te lanzas a una aventura experimental a través de diferentes ciudades del mundo. Tu álbum de debut es mucho más pistero, en el sentido en que exploras la escena de los diferentes lugares. ¿Qué te llevó a ello?

Me encanta viajar, y estaba haciendo una lista de sitios a donde quería ir. A la par, estaba decidido a hacer un álbum para arrancar con el proyecto, así que decidí utilizar esa lista como pretexto y concepto del trabajo. Al final, no acabé utilizando todas las ciudades porque el álbum hubiese sido eterno.

En referencia a lo que te comentaba antes sobre la labor previa de “introducción al contexto” ¿podrías mencionar algunas referencias musicales que hayas utilizado en ‘A Place to Be’?

Que recuerde ahora, investigué cosas de artistas como Acid Pauli, David August, el propio Nicolas Jaar o Legowelt. También a Midori Takada, Fatima Yamaha…

¿Y por último, qué expectativas del año tienes en la cabeza?

Tengo pendiente publicar algunas cosas en esta primera mitad de año; saldrá un split en Tandem Tapes con dos piezas íntegramente analógicas, y mis dos primeros remixes para Russian Linesman y Mopa (Loki Recordings y Sofa Tunes respectivamente).

Mas allá de esto, la prioridad de 2018 es mover el culo tras dos años de prácticamente, encierro en el estudio. A partir del mes que viene comienzo con algunas fechas. ¡Allá vamos!

* Extraído de Dj Mag Es 086