Explorando las fuerzas de la naturaleza

Autor: Fati Fatene
Fotos: Paco Montanet / Marta Capilla

Daniel R.Mesa aka Daniel Van Lion está de estreno. Y lo hace por la puerta grande, y para el sello MENTA. El productor Andaluz acaba de lanzar ‘Tropismes,’ su primer trabajo en largo formato, que ya ha conseguido una buena acogida por parte de la crítica nacional. Diez cortes originales conforman una obra en la que se exploran diferentes registros musicales, para crear composiciones electrónicas oscuras y progresivas. Con claras influencias del IDM, Daniel van Lion intenta plasmar en ‘Tropismes’ su propia visión sobre la misteriosa naturaleza y nuestra posición en ella; y propone una vuelta reflexiva a los orígenes más primitivos del ser humano.

 

‘Tropismes’, es el nuevo trabajo que presentas bajo la etiqueta MENTA. Tu primer trabajo largo, que cuenta con 10 cortes originales, supone un proceso de abstracción, de profunda observación y análisis, en tanto que encuentras inspiración en un enigma tan complejo como es el de las fuerzas que rigen la naturaleza. Sin duda, un buen reto. ¿Qué te lleva a dar este importante paso en tu carrera?

Después de unos meses tocando tras publicar el EP ‘Fugu’, me topé con el libro “Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal”, de Stefano Mancuso y Alessandra Viola. Es un ensayo que demuestra que las plantas son mucho más “inteligentes” y más parecidas a nosotros de lo que pensamos. Esto me llevó a interesarme más por el tema y a leer teorías de otros biólogos como Francis Hallé o Suzanne Simard o incluso John Ellis –el padre de la botánica moderna y el que descubrió las plantas carnívoras–. Cuando salía al campo aprovechaba para pensar sobre las cosas que había leído, a veces incluso me llevaba uno de esos libros conmigo. De ahí empezaron a surgir las primeras ideas para llevar estos pensamientos al terreno sonoro en una suerte de diálogo entre yo como ser humano y las especies vegetales, cuyo fin no era otro que el de encontrar la semejanza entre sus vidas y la nuestra.

Antes de ‘Tropismes’, publicaste otros trabajos cortos, entre los que encontramos ‘Introduction to a Natural Era’ (2014) y ‘Fugu ‘(2015). ¿Por qué hasta ahora no te has lanzado con un largo? ¿Qué sucede para que pienses que es el momento perfecto para trabajar con un formato largo?

Supongo que porque hasta ahora no sentí la seguridad que se necesita para lanzar un disco largo. Sacar un debut da respeto, y miedo, incluso. Si ha sido ahora y no antes es porque he sentido que tenía algo interesante que contar en diez canciones.

Me ha llamado mucho la atención el videoclip de Ginko. Con Israel Seoane a la dirección y MENTA a cargo de la producción, propone un regreso a nuestra condición más humana, representando conceptos estéticos que tratan de evocar la observación de la naturaleza, siguiendo la línea narrativa de tu LP. Mediante los referentes musicales y estéticos utilizados en esta obra, intentas representar tu propia visión del caos.
Precisamente, esta descripción es la que me llama la atención. En este videoclip en concreto, juega un papel fundamental la geometría. Los planos son simétricos, y en cierto modo armónicos, a pesar de que tanto sonoramente como visualmente el trabajo posee claros tintes de “oscuridad”. ¿En qué consiste tu propia visión del caos? ¿Crees que la naturaleza es armónica, o que por el contrario, posee un equilibrio dialéctico?

Soy de los que creen que la naturaleza es perfecta. Nada sucede porque sí. Solo el humano cuenta con la capacidad para mandarlo todo a la mierda. Y así nos va. Precisamente de esto trata el vídeo: de una entidad en busca de algo de naturaleza viva en medio de un mundo distópico en el que los bosques están calcinados y las heladas han destruido cualquier atisbo de vida… El hombre de nuevo.

Esa “bestia”, que aparece en algunas secuencias del vídeo, con su danza siniestra… ¿representa alguna entidad mística? ¿Qué relación encuentras entre el mito y la naturaleza?

En las leyendas de los pueblos del norte siempre se ha hablado de apariciones en carreteras o en bosques. Suelen ser personajes altos, grandes y sin rostro, y casi se vinculan a la muerte. De ahí la “bestia” del vídeo. El concepto del mito está presente también en el tema ‘Hoia Baciu’, un bosque que se conoce como el Triángulo de las Bermudas de Transilvania y donde han pasado millones de movidas extrañas. De siempre me han entusiasmado los paisajes boscosos, sobre todo cuando cae la tarde. Es como una especie de obsesión que tengo desde niño. Un día me pregunté: ¿Qué sonido tendría este bosque para mí? Y me senté a tocar.

Armonía y caos. Son dos conceptos creados por el hombre, dos ideas que esclarecen su eterno enigma por la búsqueda del sentido de todo cuanto existe. De hecho, todo cuanto observamos en la naturaleza, incluso las plantas, han sido tus musas para este trabajo, se alejan del equilibrio y de la simetría perfecta. ¿Qué piensas con respecto a estos dos conceptos? ¿Qué significan para ti, dirías que son antagónicos?

No pienso que las plantas se alejen del concepto de perfección. Precisamente creo que cuanto más natural es algo más perfecto es. Que para nosotros algo sea impredecible no le resta perfección ni armonía. ¿Qué es y qué no predecible? ¿Quién lo decide? Es de nuevo el ser humano el que está detrás de este dictamen, simplemente porque algo no sucede como esperaba. Pero, ¿acaso la espontaneidad vuelve menos perfecto al sujeto? No lo creo.

El término Tropismos, hace referencia al movimiento de orientación de las plantas ante diversos estímulos. En cierta forma, hace referencia al “baile de las plantas”. Quiero centrarme ahora en el “baile del hombre”. Y es que, la propia historia nos revela que el hombre siempre se ha empeñado por establecer una relación ritualista entre la naturaleza, la música y el baile. ¿Qué opinas tú sobre esta relación pitagórica?

Me interesa de qué manera el hombre a través de su historia se ha relacionado con el mundo natural, llegando incluso a venerar a ciertas especies o sacando provecho de ellas. Siempre he visto una relación muy clara entre estos ritos ancestrales con las raves. Al final, se trata de bailar al ritmo de la música en un bosque puesto de psicotrópicos. No ha cambiado tanto… Pienso que encontrarse inmerso en la naturaleza contribuye a forjar cierto sentimiento de comunidad, y por supuesto, a desarrollar la creatividad ya sea en las artes, en los ideas o incluso en el sexo.

En este trabajo podemos ver claras influencias del más ambiental IDM. Cadencias lentas y texturas densas que intentan representar esa complejidad de la naturaleza, e inclusive del hombre como parte de ella. Sin embargo, también encontramos tintes houseros.  ¿Qué piensa su propio autor? Durante el proceso de creación, ¿a qué géneros te aproximas más, o qué estilos piensas que te han influencian más?

Bueno, nunca diría que es un disco de techno pero tampoco lo contrario. Creo que es un disco de música electrónica con partes más rítmicas y otras más introspectivas. Durante el proceso de creación no suelo pensar mucho hacia dónde quiero tirar, más bien me dejo llevar. Siempre he oído mucho experimental e IDM, y últimamente me he estado interesando más por géneros que no conocía mucho, como el Doom o el Black Metal. Peor también escucho tecno, folk o flamenco. A decir verdad, creo que me influencia más mi estado de ánimo que lo que escucho.

Tropismes’ está incluido en el top del mes de varias de las publicaciones musicales más importantes. Buena acogida a nivel nacional. ¿Lo esperabas? ¿Qué expectativa te crea de cara al futuro?

Siempre es una buena noticia formar parte de un Top de lo que sea (risas). No me marco demasiadas metas, procuro hacer bien lo que hago y, oye, si funciona, pues mucho mejor. En todo caso, estoy muy agradecido por la acogida que está teniendo.

Háblanos sobre tu perspectiva del panorama nacional, en cuanto a oportunidades para el artista musical

Cada vez hay más programas destinados a la promoción de artistas emergentes, aunque sigue siendo un tipo de acción muy ligado a marcas de bebida, ropa, etc. Es una lástima porque sería genial hubiese más ayudas de este tipo que vinieran del Estado, pero tampoco podemos pedir peras al olmo. Por otra parte, la situación también cambia según qué estilo hagas. Cuando haces música electrónica que se sale de la “música de discoteca”, es difícil que te programen en festivales más generalistas. España es y seguirá siendo popera por mucho tiempo, ya se empeñen algunos en pensar lo contrario. Das ist noch Berlin.

Realmente, cuando escucho tu trabajo observo un horizonte lejano. Referencias a conceptos universales, y además, te inspiras en diversos géneros vanguardistas que te aportan una visión cosmopolita. ¿Hacia dónde proyectas el futuro de tu carrera?

Me encantaría algún día hacer el score de alguna peli. Un thriller rural, por ejemplo. O una de terror. Una versión gallega de The VVitch me vendría bien. ¿Quién se anima?

¿Y por último, qué esperas de este 2018?
Que haga bueno fuera y dentro.

* Extraído de Dj Mag Es 088