Más allá de la música

Autor: Eduardo Pérez Waasdorp
Fotos: Arne Grugel

Davide Squillace es un alma inquieta. Una persona que va tres pasos por delante de lo que dicta el presente. Con más de 20 años de carrera artística, el napolitano afincado en Barcelona es uno de los dinamizadores culturales más importantes de la escena.

Aunque los focos siempre estén sobre sus sets o sus producciones, Davide no es solo DJ o productor: es un emprendedor nato, un promotor cultural y creativo que ha servido como catalizador de algunas de las iniciativas más interesantes que hemos visto en los últimos tiempos, consiguiendo juntar a la gente adecuada y creando puentes entre disciplinas con sus múltiples proyectos alejados de los focos de la noche.

Tras haber firmado con la agencia Analog-A, que le ha permitido subir aún más su perfil, la motivación de Davide por crear y pasárselo bien en el proceso ha continuado creciendo, dando a luz a dos nuevos e interesantes proyectos – Blender y Bridge_48 – que prometen dar mucho que hablar en los siguientes años.

Con un sinfín de fechas en nuestro país, tras haber publicado su álbum debut en Crosstown Rebels, el showcase mensual de su sello en uno de los locales más interesantes de Barcelona – Red58 –, multitud de fechas en Ibiza este verano repartidas entre Circoloco y ANTS, pillamos a Davide en su cuartel general de This And That en la Ciudad Condal para que nos cuente, siete años después de haber protagonizado otra de nuestras portadas, en qué momento se encuentra a nivel creativo, cuáles son sus últimos proyectos y como sienta eso de ser padre en esta loca industria. ¡Música, maestro!

¿Qué tal, Davide? ¿Cómo va el verano hasta el momento?

¡Muy bien! A nivel musical, en este momento, estoy un poco parado en cuanto a trabajar en el estudio, porque como ya sabes en verano hay muchas más actuaciones durante toda la semana. Ya dejé hecho el trabajo para que cada tanto salga un trabajo discográfico nuevo con mi nombre, así que ahora estoy centrado en las sesiones. En Ibiza toco seis sesiones para ANTS, en Ushuaïa… Ahora tengo mis sesiones en DC10 con un público, en Ushuaïa con otro, y luego fiestas sueltas, como el Opening de Amnesia…

Este está siendo un año muy especial para ti… después de tantos años en la escena, decides publicar tu álbum debut este año. Con el título ‘Once Upon A Time In Napoli’, ¿por qué ahora? ¿Qué te hizo decidirte?

En el último periodo en el estudio había hecho unos cuantos temas separados y parecía que, al escucharlos juntos, tenían un común denominador: Nápoles. Contaban mi historia de la A a la Z. Ha sido un proceso espontáneo, que es lo que me ha gustado. En ese sentido representa muy bien mi historia en la electrónica estos 20 años. Dediqué mucho tiempo a hacer tours, luego tuve varios lanzamientos de éxito en Desolat u Ovum, pero al mismo tiempo mi sonido evolucionó y eso no se reflejó tanto en los EPs que iba publicando por separado. Por eso también pensamos luego en el formato álbum, porque tiene más fuerza comunicativa.

¿Por qué en Crosstown Rebels y no en tu propio sello? ¿Tuviste más pretendientes?

Básicamente porque mi sello no tiene la estructura y el conocimiento para lanzar un álbum. Crosstown es un fenómeno muy particular, porque han tocado todos los géneros, moviéndose en diferentes espacios y situaciones. Además, han hecho álbumes importantes y saben cómo manejarlos. Fue mi primera opción, llamé a Damian (Lazarus) y le dije que tenía algo que le podía interesar. Somos amigos desde hace mucho, le gustó y listo. No pensé en otra persona para publicarlo.

El álbum tiene 10 temas… una mezcla de canciones para la pista y tracks más introspectivos, profundos o experimentales en algún caso… Es una historia contada de tu relación con Nápoles, ¿qué es lo que más te inspira de tu lugar de origen?

Es algo que no se puede describir con palabras. Es todo lo que me ha pasado en los 20 años que viví allí. Son procesos inconscientes, de cómo entiendes la vida. Nápoles también es un lugar muy peculiar, a los pies de un volcán. Es una cuestión de sentimientos hacia la ciudad. Soy lo que soy por Nápoles y mis otras influencias.

¿Cómo fue el proceso creativo del disco?

El disco fue realizado entre Nápoles, Los Ángeles, Barcelona y Roma. En L.A. estaba uno de los cantantes – Alex Nazar –, y mientras estaba de gira me quedé trabajando dos semanas. En Nápoles hicimos varias grabaciones de la parte acústica, junto a un percusionista napolitano llamado Paki Palmieri, un “máquina” con una cultura infinita. Es una persona con la que quiero volver a colaborar, sin duda. Y luego, Barcelona porque es donde vivo y tengo mi estudio. En cuanto a técnicas he usado una mezcla entre lo analógico y lo digital. El arreglo final lo hice con un amigo, Santos (Sante Pucello), y no quería mezclarlo yo porque no quería que fuera un mix subjetivo. Por eso se lo pedí a Martin (Buttrich), porque es el mejor y que él haya hecho la mezcla final le da un plus increíble. Su oído y su estudio son simplemente impresionantes.

En ‘The Sin’ introduces tu siguiente proyecto, Telemaco. ¿Nos puedes contar de qué se trata? ¿Cuándo sacarás el álbum con este proyecto?

Esto tiene su historia. En realidad el primer álbum que hice en mi vida fue hace 22 años, tenía 12 temas y lo hice bajo el nombre de Telemaco. En esta época estaba más metido en texturas y sonidos más experimentales, y como no conocía a mucha gente quedó sin editar. Algún tema incluso llegué a publicarlo en Desolat, uno que se llama ‘Illusive Reality’. Telemaco tiene un alma indie, también tiene cosas de géneros diferentes, pero sobre todo de técnicas de creación diferentes. El proceso en el que estoy ahora es fijarme en cómo otras personas hacen música, qué técnicas utilizan y que yo todavía no utilizo, para explorar lo que puede salir de ahí con Telemaco en mente. Con suerte saldrá el año que viene y es la trilogía que ya he mencionado en alguna ocasión.

¿Y qué hay de tu antiguo alias, Eriko Tanabe? ¿De dónde viene?

Es parte de la trilogía. Surgió cuando empezó a salir el llamado glitch house, pero en Nápoles no podía hacer eso porque no había público. El alias viene del libro Kitchen, de Banana Yoshimoto, donde había un personaje – Eriko Tanabe – que era hombre y se transformó en mujer, y a la vez tenía que hacer de padre y madre. Esa dualidad me encantó. La idea de este proyecto ahora es trabajar durante cierto tiempo con mi modular e incorporar todos los elementos que haga con un sampler moderno y usar esa técnica con las texturas del modular, hacer unos cuantos mixes y llamar a varios amigos que toquen elementos acústicos para ver qué tal y cómo funciona.

Pero no solo tienes trabajo en solitario… ¿Qué hay de tu proyecto conjunto, Better Lost Than Stupid? Nos presentasteis ‘Dynamite’ el año pasado… ¿Para cuándo nos presentáis el codiciado álbum?

Pues acabamos de firmar con Skint/BMG y estamos trabajando en el álbum, acabamos de hacer un remix para Gorillaz y cuando publiquemos el año que viene el disco, haremos una gira, que consistirá en varios live shows – como una boy band (risas). Pero de momento, hemos decidido parar de actuar para centrarnos en el disco y en el siguiente single, que saldrá en septiembre.

Vives en Barcelona desde hace muchos años… ¿Cómo percibes la escena de la ciudad en la actualidad?

Yo veo que hay dos posibles respuestas a esta pregunta: por un lado está la escena de la gente que baila; por el otro, la escena de la gente que vive, produce y trabaja en la música – DJs y productores –. Creo que nunca como ahora ha habido tantos productores de talento viviendo en Barcelona, hay grupos de trabajo muy fuertes, al igual que clubes y promotores.

Justamente queríamos hablar de eso… Cantidad de grandes artistas han decidido vivir en Barcelona, una ciudad que muchas veces pasa desapercibida…

Barcelona es una ciudad viva, que crece constantemente y que genera una serie de necesidades en el sector – porque todavía no es una ciudad como Londres, Berlín o Ámsterdam –, sobre todo en los servicios. Y también hacen falta espacios de mediano tamaño: tenemos el Red58 que es un local muy bonito; está el Macarena, que sigue ahí… Pero luego ya pasamos a grandes discotecas, como Input, Pacha Barcelona o Razzmatazz. Se abrió un espacio nuevo que se llama Laut, pero en el que aún no he estado…

¿Pero cuál es el principal problema de la escena en Barcelona, en tu opinión?

Yo lo veo así: tenemos mucha gente joven, de calidad, que no tiene un espacio donde exprimir su potencial. Y sobre todo, no hay dinero. O la gente no quiere gastar. Y hay otro factor: Barcelona ha sufrido mucho el último año a nivel emocional y político, y es algo que no se puede negar. Para nosotros, que somos extranjeros, fue como un limbo porque no sabíamos qué iba a pasar. Como emprendedores, que buscan invertir, no fue fácil tomar decisiones, ya que no sabíamos si se podía invertir en la ciudad o iba a ser demasiado riesgo. Pero al final hemos tomado la determinación de apoyar la escena en Barcelona a fondo, porque pensamos que las dificultades se pueden superar y que hay un gran futuro.

Otro de tus principales proyectos, que tiene su sede en Barcelona, es This And That Lab, que parece estar bastante fuerte en la escena, ¿de qué salud goza la plataforma?

This And That Lab no es solo un sello. Es un espacio físico – que se encuentra en el Carrer de la Diputació, en Barcelona –, un nicho creativo que funciona como coworking, en el que tenemos como “huéspedes” a Grade Management, Bullit Agency, Lada Films y otros actores locales e internacionales, además de espacio para crear otros proyectos. En el mismo lugar tenemos nuestras oficinas y estudios de producción, y tenemos el espacio del sello, del proyecto Blender, en el que estoy muy metido, y toda la parte administrativa.

¿Y qué hay del sello?

En cuanto al sello, hubo una temporada que fue más lento, pero ya está de nuevo funcionando a pleno rendimiento. Ahora firmamos a artistas como Haiku 575, Alfa Romero, Lorenzo Bartoletti, Tresmanos, Matteo Spedicati y Lancaster, que forman parte integral del sello y de nuestra residencia mensual en Red58. Me he vuelto a involucrar como antes y ahora estamos en medio del proyecto SSFW (Spring, Summer, Fall, Winter), una serie de releases – 4 al año – cada uno con versiones A y B, entre artistas consagrados y gente nueva y desconocida.

¿En qué talentos deberíamos fijarnos? ¿Qué otros artistas aparecen en este SSFW?

Althoff es uno de los más interesantes que hemos encontrado. También se ha involucrado Anja Schneider, Niconé, Ray Okpara, Mathias Kaden, Markantonio, Basti Grub, Nandú y muchos otros.

¿Y qué más hay programado?

Hemos hecho un buen calendario de releases: mi EP junto a Butch acaba de salir; luego vendrá el de Matteo Spedicati, con remix de Althoff; luego un EP conjunto de Basti Grub con Cuartero; y después otra vez yo con Ray Okpara, con remix incluido. Estamos poniéndolo todo para que al menos haya un release al mes y con la máxima calidad que nos caracteriza.

Vemos que hay muchos nombres poco conocidos. ¿Te gusta cazar nuevos talentos?

Sí, me encanta ver que hay cosas frescas, de calidad y con hambre artística. De ahí sale el proyecto SSFW, de mezclar a artistas conocidos y desconocidos, porque muchos sellos hacen el release del desconocido con remix de un artista consagrado para darle un push. Esto funcionaba bien con el vinilo, porque tenias que comprártelo todo. Ahora con el digital muchos se compran solo el remix, y dejan de lado el original desconocido. Nuestra idea es crear una especie de Caballo de Troya, en el que el artista consagrado hace de puente para el artista desconocido y está funcionando muy bien.

Antes me hablabas de dos proyectos de los que no hemos oído. ¿Qué me puedes contar de Bridge­_48?

Bridge_48 es un ambicioso proyecto que busca ser el primer club privado hecho por productores, para productores. Quiero que sea una nueva manera de crear, compartir y difundir la música del futuro, basado en un modelo de negocio 360 donde el artista tiene un lugar donde desarrollar su carrera artística rodeado de otros talentos. La idea es que sea un club al que te tengas que afiliar y que esa membresía te de acceso a una serie de horas de uso. Es un espacio con varios estudios, con estándares muy altos en cuanto a la calidad del sonido, intentando así que la gente que tenga sus estudios caseros también tenga un lugar con estándares profesionales. Y no solo eso, sino también va ligado a las ganas que tenemos de ser mentores y de nutrir a los artistas.

¿Qué mas ofrecerá este espacio?

También habrá servicio profesional de mastering y mezcla – aspectos donde muchos artistas no llegan – siempre con el aprendizaje en mente, pudiendo usar los estudios para incentivar la creatividad y que cada uno lo use a su manera. Está abierto 24 horas, los 7 días de la semana y ahí estará con nosotros gente como Martin (Buttrich), Guti, Francesco Tristano (casi seguro de forma permanente), mientras que el resto de espacios serán rotativos. También habrá una aula, que puede transformarse en auditorio, donde cabe un piano de cola corto y se podrán hacer conciertos; y hay una terraza muy bonita y funcional. Es un lugar para conectar, ya que todos los estudios están conectados a nivel tecnológico.

¿En qué estado se encuentra Bridge_48?

Ahora estamos en un periodo de pitch a productores, haremos diferentes reuniones y pruebas a ver quién encaja mejor con la filosofía y los espacios, si pueden aportar ideas nuevas…

¿Hay algún requisito?

Una de las reglas de la casa: no se admiten vagos. Puedes venir a pasar el rato a hablar de música, aportar ideas, proyectos, pero no puedes estar de brazos cruzados en un espacio como este. Este es el inicio de Bridge_48.

Vemos que hay un cierto espíritu didáctico en todo esto, ¿te gusta enseñar?

Acabo de hacer una masterclass para Marc Marzenit y su plataforma, Aulart, que se  ha centrado en los modulares. Ha sido un desafío para mí porque no soy muy bueno explicando las cosas. Marc dice que no es así y que ha salido muy bien, pero no me siento preparado para enseñar. Aunque estoy contento por haberlo hecho.

No sabíamos que te gustaban los modulares…

Ahora son una moda, pero mi primer modulo lo compré hace 20 años. Entonces era algo que parecía prehistórico, pero en realidad era futurista. Aprendí a usarlos – porque para hacerlo bien hay que estudiar mucho – de forma muy básica. Luego dejé de usarlos y ahora lo he retomado, y me ha tocado volver a usarlos y, por ende, volver a aprender a usar cada modulo. Al final siempre cometes el error de comprar más de lo que puedes abarcar. Es peor que una droga.

Además de Barcelona, la relación más larga la has tenido con Ibiza. Circoloco y ahora ANTS son las sesiones a las que más se te asocia… ¿Cómo has visto la evolución de la isla en estos últimos años? ¿Se han asentado los estilos más underground?

Bueno depende qué consideres underground. En Ibiza nada es underground, no entendido como estilo, sino por su alcance. Ahí está discotecas como Amnesia o fiestas como Cream o Cocoon. Al final Ibiza nunca ha sido gran capital del underground, en el sentido que los números que se manejan son de mainstream. Uno no ve 12 mil personas bailando techno más que en festivales o en Ibiza. En una sola noche pueden llegar a ser 25 mil si sumas todos los clubes y fiestas que se hacen en la isla. Es un festival cada noche. Donde sí que ha cambiado Ibiza ha sido en el negocio del entertainment, con la apertura de las macrodiscotecas todos han tenido que seguir el ritmo.

Fuiste padre hace poco más de dos años. ¿Cómo ha cambiado la paternidad la forma en la que ves el mundo? ¿Y tu percepción de la industria?

No mucho (risas). En realidad siempre he tenido una mentalidad inversora. Cuando uno está soltero tiende a gastar más y luego cuando te haces padre ya empiezas a ahorrar para los hijos. Yo siempre he sido ahorrativo. En cuanto a salir por la noche es algo que me encanta y lo seguiré haciendo. El problema es la mañana después (risas), cuando vienen a despertarte, pero uno lidia con eso de la mejor forma posible y listo. Además estoy muy metido en mis proyectos, hay partes duras, complicadas, sobre todo viajando tanto. Lo importante es tener claro que no importa cuánto tiempo pasas con tus hijos, sino que el tiempo que pases con ellos sea de calidad. Eso es lo más importante.

Este año el tema de la salud mental en la electrónica ha sido sensitivo y algo de lo que se ha hablado en muchos encuentros como el IMS… a ti, ¿te ha pasado factura trabajar en la música electrónica a nivel mental?

Sí, claro. A nivel emocional sobre todo. Yo creo que el problema más grande es la falta de sueño y el hecho de cambiar tus biorritmos cada cuatro días. Eso es lo que más factura pasa y lo que cada vez se hace más difícil.

Está siendo un año completo para ti en todos los sentidos… Álbum debut, una agenda repleta, pinchar en los mejores festivales… pero ¿qué haces cuando no estás de gira? ¿Cómo administras tu tiempo libre? ¿Tienes algún hobby?

En realidad mi único hobby ahora mismo es estudiarme los módulos para aprender a usarlos (risas). Eso me lleva mucho tiempo. También el motocross, me compré una moto, pero no la he usado… Mi hobby son mis hijas. ¿Tengo tiempo libre? Sí, y lo paso en el estudio. Es una burbuja de placer.

Después del verano, ¿qué más planes tienes este 2018?

Me gusta estar en el estudio con otras personas porque aprendo cosas y viceversa. Por eso me gustaría retomar el formato de colaboraciones. Me gustaría hacer algo con Niconé, más cosas con Butch, estoy trabajando en remixes para Ezikiel, y también para Ray Okpara y Cuartero. Me gusta vivir la música de forma colectiva y creo que esta es la mejor forma de hacerlo.

¡Gracias por tu tiempo, Davide!

¡A vosotros!

* Extraído de DJ Mag Es 91