Presenta: Transmoderna

Autor: Eduardo P. Waasdorp
Foto: Johannes Bauer

Como cada año, la Isla Blanca acapara la mayor parte de titulares del planeta electrónico durante los meses estivales. Este 2019, una de las grandes noticias del año ha sido la esperadísima incursión en Ibiza de uno de los artistas más reverenciados de la escena con su residencia: Dixon y su Transmoderna, en Pacha Ibiza. Siendo uno de los responsables de traernos la plataforma Innervisions, Steffen Berkhahn – el nombre real de Dixon – ha decidido dar un paso al frente y crear un universo paralelo en el que el clubbing vuelva a retomar el protagonismo en la isla. “No soy nuevo en Ibiza, es decir, llevo preparando esto muchos años”, nos comentaba en los preámbulos de sentarnos frente a frente, “pero nada te prepara para lo que supone hacer una fiesta semanal”.

Con la clara intención de hacer algo que tuviera significado, que llenase los sueños de los clubbers, Dixon es el protagonista de uno de los debuts más interesantes de esta temporada 2019, auspiciado por Pacha, uno de los clubes que más sorpresas está trayendo los últimos años a la isla blanca.

El año de Steffen empezó, a diferencia de otros años, en Berlín. “El año pasado fui con mi familia a India, durante tres semanas desconectando de todo. Este año, en cambio,  nos quedamos en Berlín por mis vacaciones, algo que no hacía desde hace muchos años”. La razón principal: su familia. En el primer año de colegio de su hijo, “Decirle a la profesora de tu hijo que se va a perder parte del inicio de su primer año de escuela no es empezar con buen pie (risas)”.

La otra cosa que surgió fue Transmoderna, ya que la oferta de Pacha se aceptó en enero. “Estaba claro que con eso, no podíamos tomarnos demasiadas vacaciones”…

Así se presenta Dixon. Sin pelos en la lengua, hablamos en profundidad sobre lo que supone Transmoderna, la intrahistoria de porqué fue Pacha y, en general, de lo que significa Ibiza en su vida, en el año que finalmente decidió abrir la puerta… ¡Música, maestro!

¡Muy buenas, Steffen! ¡Hace mucho que no pasabas por nuestras páginas! ¡Es un auténtico placer tenerte de nuevo! ¿Cómo estás?

¡Estoy bien! Muy emocionado, con todo lo que hay que preparar con Transmoderna. Aunque he de decir que la semana de antes de la apertura hubo mucho más trabajo del que me esperaba.

Empecemos por el final… acabas de presentar tu esperada residencia en Ibiza, en Pacha, que has llamado Transmoderna. ¿Cómo está siendo la experiencia?

Está siendo un éxito. Estoy muy contento con el resultado, aunque todavía hay mucho margen de mejora. Ahora ya hemos mejorado mucho y que cosas que pensaba no podríamos hacer, quizá podamos hacerlas dentro de unas semanas. Eso me contenta mucho, porque siento que en Ibiza – por mucho que me encante estar – todo es más “discoteca” que “club”. Es más un show que un club. Nuestra perspectiva es devolver la experiencia de clubbing a los súper clubs, y quitar el foco sobre el DJ y ponerlo en la gente, usando tecnología, no para resaltar a la superestrella, sino para mejorar la experiencia de la gente.

Tiene una imagen muy cuidada, muy psicodélica, como vimos en el streaming que hiciste de la primera noche. ¿Cuál es el leit motiv de Transmoderna?

Transmoderna quiere conectar diferentes tiempos, culturas y fenómenos globales para llevarte en un viaje. En general, yo me considero un artista errante, viajero, que hace que la gente se olvide de su propio mundo, estimulado por una estética transmoderna. Su propia imaginación, su propio yo interior… Muchas de las cosas que hacemos, las hacemos porque queremos entrar en los cerebros de la gente. Suena mucho más pretencioso de lo que es en verdad (risas), pero ese es el motivo detrás de lo que hacemos. No es cuestión de ser rápido, estar sobre-estimulado… se trata de tomarte tu tiempo, entrar en un espacio – sea un club o un espacio digital – y aceptar que la expectativa que tienes puede cambiar.

Cuando discutimos esta residencia con mi equipo, decidimos no reducir Transmoderna a Pacha, sino tener una noche que fuera parte de un movimiento más grande. Un movimiento que tiene sus raíces en el clubbing pero que la extiende a una presencia física y digital fuera del club. Durante los próximos meses vamos a crear muchas cosas que podrán verse fuera del club y vamos a colaborar con muchos expertos en diferentes aspectos técnicos: tenemos muchos diseñadores industriales, de moda, artistas, hackers, creadores de códigos, artistas digitales…

Hemos visto antes la máquina que está sobre la cabina… Su mecanismo es impresionante, parece que estuviera viva… ¿Quién es la mente detrás de los diseños?

En efecto, es una instalación quinética, de Heleen Blanken, una artista visual y escultora que conozco desde hace años, pero con quien nunca había trabajado a este nivel. Al principio pensaba: “Vale, voy a hacer una residencia en Ibiza. Es el paso comercial que voy a dar y me voy a volver aburrido y voy a acabar haciendo lo mismo durante 20 semanas y la música se va a resentir”. Sin embargo, lo que ocurrió fue que abrí mi mente a muchas cosas que estaban pasando a mi alrededor, pero que nunca había incorporado a lo que hago y de pronto estoy rodeado de este equipo fantástico, con una visión tan creativa para hacer Transmoderna, con un resultado muy divertido y avanzado a la vez, dándome una energía brutal y ganas de hacer cosas nuevas. No quiero decir que estuviera “dormido”, pero toda esta experiencia me ha despertado y me ha dado nueva dirección.

¿Por qué Transmoderna y no Innervisions?

Es una pregunta legítima… Si te das cuenta lo que hemos hecho en los últimos años, siempre hemos separado las cosas. Primero quisimos montar un sello, que fue Innervisions. Luego, el segundo paso fue la distribución. Decidimos llamar a nuestra distribuidora Muting The Noise. Empezamos una agencia de eventos, y la llamamos Lost In A Moment. Y la idea detrás de esto es que Innervisions sea siempre el núcleo y la base de lo que hacemos, pero con estas diferentes empresas – también con nuestra agencia de bookings, Temporary Secretary. Dándole un nombre diferente abres el campo a la experimentación y tienes la oportunidad de incorporar nuevos u otros elementos de forma natural y progresiva. También siento que cuando te subes a un gran escenario no puedes hacer la misma fórmula una y otra vez. Yo, personalmente, me aburriría muchísimo…

Además de agotar al público y al propio concepto…

Exacto. Se trata de abrir tu mente,  tus brazos, y aceptar las influencias, a la vez creando algo que sea más grande que lo que había antes. También tengo que decir que una de las fuerzas que han movido mi vida durante los últimos 20 años ha sido mi mujer. Ella es la responsable de los cover arts de Innervisions de los últimos cinco años y con Transmoderna hemos unido fuerzas. Es una contraparte tremendamente buena y con su papel en este proyecto siento por primera vez que el circulo se ha cerrado.

Creo que, como pareja, ese debería ser el objetivo de todos, ¿no?

No estoy seguro de que esto funcionaría para todas las parejas. Pero ella no se limita a trabajar conmigo, de hecho no viene del mundo de la música electrónica. Tiene un doctorado en Cultural Media Art, es escritora y ponente en conferencias internacionales de arte. También tenemos una firma de moda juntos que se llama Together We Dance Alone…

En tu ponencia para RBMA el año pasado, dijiste que te habías tomado tu tiempo para pasar por algunas puertas que se te habían abierto con el paso de los años. Esta residencia es, definitivamente, una de esas puertas… ¿Por qué ahora sí y antes no?

He pasado momentos increíbles en Ibiza, pero me di cuenta de que me divertía cada vez menos. Incluso si, sobre el papel, estuviese en la mejor fiesta del mundo y todo estuviese perfecto, me di cuenta que cada año lo disfrutaba menos. Llegué al punto de decir que no iba a volver a Ibiza y se lo dije a un par de amigos, que me dijeron lo estúpido que sonaba eso… Porque si hubiese tenido una noche de mierda en Múnich, no diría: “No voy a volver a Múnich nunca más”. Pero si no te gusta algo, ¿por qué no hacerlo uno mismo? Además, las ofertas que tuve en el pasado siempre eran para la noche de los lunes, martes o días entre semana. Desde el punto de vista familiar, son esos días los que tienes para pasar con ellos. Por eso siempre dije que no.

Antes hablabas de que el objetivo de Transmoderna es que la gente se meta en sus propias mentes. ¿Qué otros objetivos tienes con esta residencia?

Sigo pensando que esta isla necesita un cambio.  Siento que hay demasiadas cosas emocionantes pasando en la música, moda, tecnología o arte que no están bastante representadas en la isla. Y sé que soy parte del “sistema”, no soy un tío loco, joven y alternativo. Pero supongo que lo que ofrecemos aquí estamos trayendo un poco equilibrio a Ibiza. No es que no haya nada bueno, pero cuando ves las 10 noches más grandes en los super clubes, se nota la necesidad de algo diferente, que rompa con la fórmula establecida. Es nuestro primer año y si tenemos éxito, hay una historia que contar y que puede integrar a mucha gente.

¿No juegas a muchos videojuegos, verdad?

No (risas).

Lo pregunto porque en alguna ocasión mencionaste que antes de tu participación en el GTA After Hours, no sabías qué era la franquicia. ¿Cómo ha sido tener el apoyo de Rockstar Games en este proyecto?

Después de trabajar juntos el año pasado, resulta que Sam (Houser), el presidente y co-fundador de Rockstar, en su corazón y en su vida, es un raver de los buenos (risas). Sabe mucho de electrónica, incluso era seguidor de lo que hacemos en Innervisions desde hace tiempo. Y cuando trabajamos juntos vio que yo no soy del tipo de “coge el dinero y corre”, que intenté hacer algo interesante… Y Rockstar no quiere limitarse y siempre está abiertos a hacer algo nuevo.

¿Cómo ves el tema de los streamings en la actualidad?

Tengo que decir que no estoy muy a favor del tema de hacer streamings. Creo que para experimentar la música que se toca en un evento, tienes que estar físicamente allí y sentir la conexión con la gente. Y recordé cuando salía, al principio de mi carrera, todos los descubrimientos musicales que hice estaban asociados a muchas cosas que hacían la experiencia, inolvidable. Ahora te sientas en la oficina un lunes por la mañana y cuando paras para tomar café te pones a ver un streaming de algo del fin de semana. Y crees que sabes lo que está pasando, te gusta una canción y la cosa es que esa canción jamás tendrá un recuerdo asociado a ella, más allá de que paraste a tomar café un lunes por la mañana. Por eso estoy, generalmente en contra de los streamings desde eventos o festivales.

Dicho esto, ya no vivimos en los 90 y estoy dispuesto a aceptar que tiene su lado positivo, y los veo, pero también es cierto que la experiencia de streaming es un poco estática y falta de imaginación. Así que la pregunta era cómo podemos añadir algo de valor extra a la experiencia de streaming para que la gente en casa: A) tenga una experiencia visual más increíble y B) no se sienta como un cliente de segunda, sino que sienta esa conexión con la música de forma diferente a los que están en el club. No solo mostrábamos lo que pasaba en el club, sino que usamos tecnología avanzada para hacer que la gente que lo veía en sus pantallas vieran algo futurista, multidimensional y muy artístico.

Los line-ups son bastante cortos para lo que se acostumbra en Ibiza… ¿Es esto parte de lo que decías de volver a las raíces, en tu lectura para RBMA?

Tampoco le intentaría dar más vueltas al asunto. Desde el punto de vista de un clubber berlinés, por ejemplo, seis horas y media no son nada (risas). Podría incluso estar yo solo toda la noche. De hecho, al principio quería hacerlo así, “Dixon All Night Long Every Night”, pensé que sería una declaración y una forma de ser diferente a todos los demás en la isla. Pero me di cuenta de que sería un poco egoísta, porque se trata de una plataforma para presentar a otros artistas. Pongamos un ejemplo: Trikk. Es uno de mis artistas emergentes favoritos en este momento. Darle a él la oportunidad de presentarse aquí es, para mí, un logro más grande que estar yo solo delante de la gente.

Pero el tema de los line-ups reducidos no es algo especial. De hecho, yo lo veo de otra forma: ¿Por qué cojones no lo está haciendo todo el mundo? ¡Estoy seguro de nadie quiere pinchar solo una hora y media!

Hay otras dos cosas que nos sorprendieron de la confección de los line-ups de Transmoderna. Una es que has apostado por dos españoles a los que poca gente asociaría con Ibiza: John Talabot y Pional. De hecho, hay muchas fiestas que directamente no tienen a ningún español en su roster. Otro nombre que nos sorprendió es Virgil Abloh. No es alguien que de primeras, uno esperaría en un line-up curado por ti…

La principal idea era crear una buena mezcla. No solo representar un sonido, un género o una edad. Cuando quieres cambiar pero estás dentro de un sistema demasiado tiempo, es difícil hacer este cambio. Creo que Virgil (Abloh) representa uno de los caracteres que yo siento como el nuevo estándar en el mundo. Cuando echas un ojo a las diferentes industrias en la actualidad, la revolución o los nuevos movimientos nunca surgen de gente que está “dentro de la caja”. Siempre es gente ajena a la industria. Para la industria musical fue Apple, la que cambió todo. En la automovilística, ha sido Tesla. Y en la moda, ha sido Virgil. No hablo de la calidad de nada, te hablo de cambiar el sistema con nuevas ideas.

John Talabot y Pional vienen de uno de los mejores sellos españoles y de los que más sigo. Cuando hice los line-ups, no tenía demasiados nombres fijos, pero en lo que me fijé fue en quién está en Ibiza y quién no está…

Y ellos rara vez están…

¡Exacto! Y también hay muchos artistas que no quieren estar. De hecho hubo dos o tres artistas que me preguntaba: ¿Cómo es que no pinchan nunca en Ibiza? Y me di cuenta de que no quieren… Me pasó con dos de mis artistas favoritos. Afortunadamente, estoy en la buena posición de poder contactar a cualquiera y que al menos las puertas y los oídos estén abiertos. Pero cuando mencionas que es en Ibiza, algunas puertas se cierran…

Mi objetivo con esta residencia es que tenga tanto éxito, que la gente que este año me ha dicho que no y la contacte el año que viene, diga que sí. No por los números, sino por la experiencia.

Eso me lleva a mi siguiente pregunta… ¿Qué es Ibiza para Dixon?

Cuando empecé a venir aquí, como hace 12 años, era un lugar del que había oído maravillas, especialmente a principios de los 90. Y esto me lleva a algo muy gracioso… Si eres de Berlín, y cada año hay gente que dice “Berlín está acabado”. En el 1993, 97 y 99. Y hay gente que vino a Berlín en 2015 y dijo que era una pasada, y ahora dice que se ha terminado. Y con Ibiza pasa lo mismo. En ese sentido, hay una gran conexión entre Ibiza y Berlín (risas). Desde que vengo a Ibiza la gente dice: “Sí, sí, pero hace cinco años era mucho mejor”.

Además, después de venir aquí, especialmente en los súper clubes, siempre sentí como que no era lo mío. Al mismo tiempo, aparte de ser sobrecogedor, era divertido. Pero al irme, siempre pensaba que había estado bien. También está el hecho de que es verano. Un verano largo, pero solo unos meses. Por ejemplo, Berghain en Berlín está ahí todos los meses, 12 meses al año. Puedes ir cada fin de semana si quieres. Pero aquí está esa magia de ser algo que pasado un tiempo, tienes que esperar al año que viene.

¿Por qué elegiste Pacha Ibiza? Además del hecho de ser los viernes y lo que comentabas antes de pasar más tiempo en familia, sé que tuviste ofertas de muchos otros sitios y que año tras año, tu respuesta ha sido no…

Creo que Pacha en sí, como club, tiene una gran configuración de espacio. Especialmente con la cabina en el centro de la sala (algo que creo que introdujo Solomun hace unos años) la disposición no podría ser mejor. La gente está a tu alrededor, en diferentes niveles, mires donde mires hay gente, como un anfiteatro, y aunque parezca una contradicción, ya no eres el centro de atención. Eres el centro de la sala, pero ya no eres el único punto de atención, porque no estás al fondo de la sala, con una pared o un muro de pantallas detrás y nada más. Por eso me encanta y también que, a pesar de ser un club enorme, no es gigantesco. Incluso diría que para mi gusto es muy grande (risas), pero aún así mantiene esa cercanía que en un macro espacio no tendrías. Y no nos olvidemos del sonido, especialmente este año siento que se escucha increíble desde la pista de baile.

¿Y el resto de España? Porque tienes una gran relación con Sónar…

Tengo una historia muy grande con Sónar. Fue uno de los primeros grandes festivales que me dio la oportunidad de tocar en un gran escenario, cuando yo no era un perfil conocido y ellos estaban arriesgando bastante. Pero aceptaron el riesgo y todo salió bien (risas). Les debo mucho, tengo que reconocerlo. Y este año hablando con Sónar me ofrecieron ser el primer artista en actuar tanto en OFF Sónar como en el propio Sónar, la misma noche. La oferta de poder hacer ambos fue sorprendente y cuando hablamos de ello y cerramos que yo hiciera el set del atardecer en nuestro evento, y el del amanecer en Sónar, todo fue muy romántico (risas) y era una oferta que no se podía rechazar.

Se habla mucho de salud mental tras los casos de Avicii y Keith Flint. Hace cinco años, coincidiendo con el nacimiento de tu hijo, decidiste bajar el numero de bolos que hacías. ¿Cómo han sido estos años? Porque – y esto es pura especulación – supongo que no habrás perdido dinero, ni seguidores, ni se ha acabado el mundo, ¿no?

Supongo que nuestro trabajo es muy egoísta. Le puedes preguntar a mi familia, estoy fuera todos los fines de semana. Otros trabajos tienen otras cosas negativas, no es el fin del mundo. Pero estar fuera es parte de lo que hago y normalmente la familia es la que se adapta, no tú, y es una batalla constante.

Cuando estás en un nivel en el que apenas llegas a fin de mes es muy difícil decir no. Cuando llegas a un nivel en el que todo parece posible, sigue siendo difícil decir que no, pero cuando lo comparas con lo que tienes, debería ser más fácil. Al final del día, aunque todos estén de acuerdo, es difícil decir que no por el feedback que recibes, la locura que vives en torno a esto – especialmente cuando te gusta tu trabajo –. A mí me gusta lo que hago, ser DJ es mi vida.

Cuando finalmente empecé a hacer menos bolos, eso se tradujo en que mis sets eran más largos (risas). Y aunque sobre el papel estaba haciendo menos bolos, todo era más intenso. De pronto empecé a pinchar sets de ocho o seis horas.

Y empezaste a disfrutar más…

Exacto. Ahora mismo estoy haciendo unas 100 actuaciones al año, incluso te diría que he bajado a 90, vamos a ver cómo acaba. Eso, comparado con las 160 de hace cinco años es una reducción considerable. Pero aunque sean menos, la energía necesaria para cada uno es tremenda. Pero sí que es más saludable en el sentido que no estás constantemente viajando, cambiando de rutina. Cuando la gente me ve, estoy sobre el escenario en algún lugar, pero no ve todo lo que hay detrás, la preparación y los sacrificios…

¿Cómo ha cambiado la percepción de tu familia con respecto a tu trabajo?

Yo diría que no mucho. El éxito es una pasada, pero eso no influye en mi vida familiar porque no salió de la nada, vino poco a poco y con firmeza. Eso ayuda a adaptarse. Además, para mi hijo o mi mujer no importa si me voy un viernes y toco delante de 150 o 15 mil personas. Para ellos lo que importa es que yo esté ahí para ellos. Que de cada lunes a vieres, lleve a mi hijo al colegio por la mañana. Pero es como toda relación padre-hijo. Cuando estoy ahí es feliz, cuando me voy está triste. No importa lo que esté haciendo.

La sociedad actual casi nos fuerza a tomar el camino rápido para todo. ¿Qué tan difícil es tener paciencia en la escena electrónica actual?

No creo que sea difícil (risas). Yo siempre he actuado igual, sea en la era digital o en la analógica. Hoy en día mucha gente asocia a tener la atención a las reacciones que provocas online y muchos solo obtienen confianza de eso. Pero creo que para una carrera tenga éxito, hay que empezar por crear una micro comunidad a tu alrededor que te apoye y te critique también. Esto es fundamental. Y como consejo a otros – porque no puedo decir lo difícil que será para cada uno –diría que no vayan a por el objetivo más grande al principio, porque son los objetivos pequeños los que te ayudaran a alcanzar una carrera más sostenible. Un ejemplo que siempre doy: me llega mucha música cada fin de semana, que me entrega en mano la gente. Y te puedo asegurar que dejo de escuchar cuando me doy cuenta que alguien me está dando su propia música. Es una cuestión de tiempo, tengo que hacer una selección, y si me dieras tu demo ahora mismo, probablemente no lo escuchase nunca. Pero si un amigo tuyo me lo viniera a dar, un amigo que te está ayudando, entonces yo vería que tienes a una comunidad a tu alrededor apoyándote y que valora eso que me está entregando. En ese caso seguramente sí lo escucharía. Hay que ir paso a paso si quieres que las cosas salgan bien y sean duraderas.

¿Te gustan los rankings?

Los leo. Creo que uno no debe darle demasiadas vueltas, pero si abriese las páginas de un periódico de hoy y hubiera un ranking sobre el coche más vendido, o el video más visto de YouTube, lo más seguro es que lo acabase leyendo. En ese sentido supongo que todos somos iguales. Pero el problema viene si afecta a tu juicio. Si veo un ranking de las canciones más vistas de YouTube, probablemente las escuche y si no me gustan, pues no me gustan. No me va a gustar porque sea lo más visto de YouTube. Y, obviamente, tengo que reconocer que me benefició haber salido en el chart de Resident Advisor…

Finalmente, Steffen, ¿qué te depara el resto del año? Especialmente después de Ibiza…

Ahora mismo acabo de tomar la decisión de aceptar menos bolos y tomarme algo más de tiempo libre, porque en el presente, para mí todo está girando en torno a cosas que no son pinchar. Crear Transmoderna y el universo que hay detrás está siendo un reto y espero volver al momento de solo dedicarme a ser DJ: ir a un club, hacer que la gente se lo pase bien, relajarme mientras hago el set… y no tener que preocuparme de la producción, probar nuevos láseres y todo esto. ¡Y no te equivoques! ¡Es una locura maravillosa! Pero también es un poco sobrecogedor, en el más positivo de los sentidos…

¡Muchas gracias por tu tiempo, Steffen!

¡A vosotros!

* Extraído de DJ Mag ES 102