Tocando la puerta

Stefan Kozalla es único en su especie. Este alemán – conocido por el gran respetable como DJ Koze  (leído como Kozi) – es un mago de los platos. Un chamán que con su selección mística y sus habilidades mágicas con los ritmos consigue ponernos a todos en un trance como pocos selectores de la actualidad.

Con un background que viene de otros estilos musicales como el hip-hop, DJ Koze se ha convertido en uno de los artistas más respetados de la escena gracias a su filosofía y talento a la hora de publicar auténticos rompepistas, sin alejarse de la profundidad y la honestidad que tanto se valora y echa de menos en la escena musical actual.

Este año, Koze está en boca de todos tras la publicación de su tercer largo, ‘Knock Knock’, que lanzó en su propio sello Pampa Records – plataforma que goza del mismo estatus de respetabilidad y veneración que el propio Koze – catapultándose a las listas de medio mundo por su calidad. Calidad, simpleza y saber hacer que imprimió en el auténtico banger del trabajo, la ya icónica ‘Pick Up’.

Nos sentamos con Stefan justo antes de su paso por el Mad Cool Festival y anticipándonos a una de las fechas que se vislumbran como más interesantes y sorprendentes de la agenda del alemán este año – Dystopia, en Ushuaïa Ibiza, el próximo viernes 24 de agosto – para presentarle nuestros respetos y para preguntarle por su afición al jiujitsu brasileño. Porque en esta vida, no todo iba a ser música, maestro…

¡Hola Stefan! ¿Cómo va tu verano? ¿Dónde te pillamos ahora?

Me pilláis en alguna parte de Cataluña, en un pequeño pueblo, donde vivo la mitad del año. Estoy alejado de todo, pero es muy bonito. Y este sábado me voy a Madrid, para el Mad Cool Festival, y luego me vuelvo a mi pueblo.

Acabamos de escuchar el remix que hiciste de track ‘Humilty’ de Gorillaz. ¿Cómo surgió la colaboración?

¡Sí! Ellos me preguntaron si era posible hacer el remix de ese track y encajó todo rápidamente. Me mandaron el original hace unas tres o cuatro semanas y todo ha ido sobre ruedas. ¡Y me encanta! (Risas)

¿Qué tan diferente es tu proceso mental cuando haces un remix?

Para mí es más fácil. Yo lo comparo con encontrar la solución a un acertijo. Porque tienes que romperte un poco la cabeza y encontrar la forma en que funciona, teniendo unos ingredientes predeterminados. A partir de eso, de alguna manera, tienes que sacar algo nuevo. Yo siempre pienso en el mundo en el que vive el artista que me lo propone. Además, en este caso, me encanta la música de Damon Albarn y de alguna forma siempre intento meter mi mundo – mi pequeño planeta – en el del otro y que ambos encajen. Es como una pequeña historia de amor, especialmente si me gusta el original. Es todo un reto ya no hacerlo mejor, sino hacerlo diferente. Tiene una perspectiva e impacto propios.

Has tocado recientemente en el Mad Cool Festival de Madrid, una propuesta de grandes proporciones en la capital. ¿Eres más de festivales? ¿O te gusta más la intimidad del un club?

Umm… (risas). De alguna forma me gusta la atmosfera de superficialidad que hay en los festivales. Está bien porque no siento la misma presión: si a la gente no le gusta mi música, se puede ir a ver a otro artista, como a Depeche Mode el sábado. Pero también está claro que es una cuestión más superficial y no tan profunda como un bolo en un club, que siempre es más especial.

Este año está siendo bastante grande para ti y Pampa. Tu álbum, ‘Knock Knock’ ha sido una de las mejores cosas que hemos escuchado este verano. Tenemos el álbum puesto en bucle en la oficina. Es muy diferente de tu anterior largo, ‘Amygdala’. ¿Dirías que es una vuelta a tus raíces o más bien una progresión de tus anteriores largos?

¡Muchísimas gracias por el apoyo! No sé, quizá ahora soy un poco más libre para no concentrarme demasiado en si la música funciona en el club. Tan solo he intentado hacer música que me gustase y he pensado muy poco en si el DJ podía ponerla en algún set. En cierto modo diría que es como dices, he vuelto a seguir mis raíces en el hip-hop, el soul, indie… Mientras más mayor te haces, más se interesa uno en hacer canciones como tal, no solo tracks o herramientas para un momento en la pista de baile. Para mí es un momento creativo interesante, y me gusta. Sobre todo me gusta la idea de que suene un poco a pop.

Sabemos que igual te han preguntado esto más veces este verano. Cuando hacías ‘Pick Up’, ¿llegaste a prever lo grande que iba a ser? No nos referimos a si lo tenías en mente a la hora de componerlo, sino si cuando acabaste dijiste: “Tío, este tema va a ser tremendo”.

(Risas) Lo gracioso de ‘Pick Up’ es que realmente es un tema que hice hace más de dos años, en una noche, durante unas cuatro horas. Toda la canción. Solo hice un arreglo y lo hice todo en una noche con una botella de vino tinto. La mañana siguiente ya no toqué nada más y ni siquiera sabía que Midland había usado el mismo sample pero de otra forma. Es la canción en la que trabajé menos de todas. Solo tres horas y luego nada. Ha sido una de las sesiones de estudio más directas que he hecho, y creo que es una buena señal, que solo necesite unas horas para ser perfecto. Es como es y es hermosa tal y como es. Especialmente porque no tiene casi ingredientes. Es música simple pero no aburrida.

Sin embargo, nuestro favorito es ‘Lord Knows’. ¿Tienes alguna canción en el álbum de la que te sientas especialmente orgulloso?

Me gustan todas. Pero especialmente la intro. La primera y la última canción son especiales. ‘Pick Up’, evidentemente… ¡Me gustan todas! Creo que cuando obtuve esos sonidos me dije a mi mismo “entre estas dos se va a desarrollar el disco y hacer un viaje que fuese de A a B.

Tus artworks – no solo el de Knock Knock – son muy diferentes a lo que solemos ver. ¿Cuál es el proceso detrás de cada uno? ¿Quién es el autor/a de las fotos?

En esta ocasión la autora ha sido mi novia. Ella ha sido la responsable del artwork porque ella hizo la foto, descubrió el árbol que sale en la portada, ella tuvo la idea de hacerlo al contraluz, con esa sombra… Las fotos se tomaron en el pueblo en el que vivimos en España, lo hicimos juntos y salió así.

¿O sea que el árbol está en España?

Sí, en Cataluña, en la Costa Brava.

Cambiando de tema, tienes una gran relación con nuestro país, ya que vives gran parte del año aquí, ¿verdad?

Sí, no sé. Me siento muy conectado con lo que me rodea. Desde mi infancia, cuando venía a España con mis padres a Mallorca. Desde las luces de neón en el bar de tapas al que íbamos, el olor del aceite, la gente, el idioma, el clima – por supuesto –. El país y la gente en general. Me siento muy conectado, de todo corazón. También, los españoles tiene un lado melancólico y oscuro que me gusta mucho… Y los catalanes son diferentes. Son gente especial. No son como el resto de españoles… y tampoco quieren serlo (risas).

¿Y cómo va tu español?

¡Muy mal! Estoy aprendiendo todavía, pero debería tomármelo más en serio. Aunque, la verdad, no hablo demasiado. Y donde vivo con eso me basta para sobrevivir (risas).

Lo publicaste en el propio Pampa, que se ha convertido en uno de los sellos más respetados de la escena. ¿Cómo va? ¿Cuáles son tus planes más inmediatos?

No lo sé (risas). Tan solo publicar buena música. No nos ceñimos a una agenda apretada. Somos pacientes y si descubrimos buena música la publicamos. Y si no, llegará algún año en el que no publiquemos nada. Así se simple. No le puedes poner presión. Además somos unos consentidos (risas), un poco tiquismiquis con lo que firmamos y lo que pensamos que debería salir publicado. Creo que el mundo tiene suficiente música y solo tiene sentido publicar más música si es algo único y especial, y no solo una herramienta o un track que esté bien, sin más. Es como contaminar. Por ello tenemos unos filtros duros y altas expectativas con nosotros mismos. Ya estamos viejos y somos lentos – como una tortuga – así que todo lleva un poco más de tiempo. Es como cocinar a fuego lento.

Este año también tocarás algunas fechas en Ibiza. Una ha llamado nuestra atención: la de Dystopia, en Ushuaïa. A ciegas, antes de pasar por ahí a finales de mes, ¿qué piensas de la propuesta?

Parece que es algo diferente a lo que se viene haciendo en Ibiza. Lo he hecho porque creo que es una experiencia nueva e interesante para mí, probar algo que normalmente no hago. Me gusta probar las cosas al menos una vez para saber si estoy en lo correcto o no. Tengo una mezcla de miedo, emoción, y curiosidad, por supuesto.

Este año el tema de la salud mental está encima de la mesa. ¿Tienes alguna estrategia para mantener tu bienestar mental?

Realmente entiendo el porqué está teniendo lugar esta discusión. Especialmente después de la muerte de Avicii. Yo viví el estilo de vida que llevaba él, pero hace 20 años, y realmente llega un punto en el que uno tiene que cuidarse. Uno no quiere arruinar su salud. Es un trabajo hermoso, emocionante y maravilloso. Pero también es muy duro si uno se sobrepasa. Y si uno se sobrepasa, deja de ser divertido y realmente quiero que me siga gustando lo que hago, sin tener miedo de que me deteriore la salud.

Lo principal, creo, es que uno tiene que seguir lo que dicta el cuerpo. A veces es difícil, porque hay tanto dinero de por medio… y he visto a muchos de mis colegas que piensan “si el dinero sigue lloviendo, yo seguiré usando el paraguas para recoger todo lo que pueda”. Y volvemos a lo mismo, si lo haces demasiado, pierdes la pasión por ello. Y por eso ya no toco tanto. Tengo compañeros que pinchan tres o cuatro veces más que yo…

En efecto, hay momentos en los que uno tiene que echar el freno…

Exacto. Hay dos maneras de hacerlo: puedes hacerte un nombre por ir a todas las fiestas que puedas, por pequeñas que sean, durante todo el año. Puedes estar en Sónar, Mutek, en Primavera, en Fusion, Berghain y en todos lados y obviamente triunfarás si eres disciplinado y trabajas duro. Pero también puedes hacerlo al revés. Convertirte en un artista difícil de ver y no venderte cada semana a todas partes. Y este segundo es más de mi estilo. El hacerlo algo especial. Tanto para la gente, como para mí.

Sabemos que practicas jiujitsu brasileño. ¿Cómo te ayuda a mantener el equilibrio?

Diría que me ha salvado la vida. ¡Así de claro! Porque yo sigo bebiendo y me sigo yendo de fiesta, y no duermo lo que debería y sigo conectado cuando estoy de fiesta. Pero sigo con los pies en la tierra y, en gran parte, es por practicar este deporte. Me llena la vida. No se trata de pelear solamente.

Es algo muy grande para mí y es difícil de describir con palabras. Ahora mismo podría estar hablando dos horas sobre el jiujitsu brasileño… Es altamente adictivo y se acaba convirtiendo en una especie de secta para los que lo practicamos. Incluso sueñas con ello. Forma parte integral de mi rutina diaria y de mi vida. Incluso si ahora no puedo practicar tan a menudo, porque estoy aquí… Cuando estoy en Hamburgo lo hago cuatro o cinco veces a la semana.

¿Y como entró en tu vida?

Fue una casualidad afortunada. Su pureza, lo directo que es… Un amigo que también lo practica dice que es lo único que hay en su vida que no viene con tonterías incluidas. Y es que es así, tal cual. Aunque lo hagas una vez, durante una hora, ya te transforma. No te puedes esconder, no hay mentiras, es súper puro y brutal a la vez. Si lo pruebas, ya no quieres volver atrás.

También te enseña a tener paciencia, porque los pasos que das son pequeños, pero son pasos y te vas dando cuenta poco a poco de lo que significa cada uno. Y tienes que invertir mucho tiempo en aprenderlos, pero vas sintiendo la progresión de cada paso y te hace sentir bien. Te muestra cómo funciona la paciencia, la consistencia y lo que es echarle ganas. Viene todo de dentro. Es como la música, te cambia la vida de forma total.

Y la llena. Realmente me ha ayudado a llenar mi vida en un momento en que sentía que estaba vacía, porque todo el rollo que hay en nuestra industria es demasiado superficial para mí. La gente se junta, la gente se va y no queda nada.

Bueno, Stefan, no te queremos robar más tiempo, ¿qué otros planes tienes para 2018?

Ya tengo preparada nueva música y sigo preparando más. Soy un animal de costumbres y siempre hago lo mismo (risas). Hacer música, vivir intentando cumplir mis sueños y trabajar. Pero, por encima de todo, ¡disfrutando de la vida!

¡Gracias por tu tiempo!

¡Muchísimas gracias a vosotros!

* Extraído de DJ Mag Es 91