Llamémoslo magia

Autor: Ángel Manrique

Edu Imbernon, cabeza de Fayer uno de los sellos más importantes del panorama nacional acaba de publicar Chapter One, junto al compositor y pianista Nico Casal. Esto pasaría desapercibido si no fuera porque Edu es uno de los artistas españoles con mayor proyección internacional, y Nico el compositor de la banda sonora del oscarizado corto Stutterer. En esta primera parte de un capítulo que promete dar una serie realmente interesante, nos sentamos a hablar con los dos creadores para conocer la intrahistoria de esta inverosímil unión, en la que lo clásico y lo electrónico se dan la mano para crear una auténtica pasada de disco…

¡Hola, Edu! ¡Hola, Nico! Muchas gracias por atendernos. Lo primero es lo primero: ¿en qué momento os topáis el uno con el otro, y decidís unir fuerzas e ingenio para avanzar musicalmente algo juntos?

Edu Imbernon: Llevaba meses buscando un compositor del corte de Nico junto a mi manager, cuando escuché lo que el hacia (su disco, ‘Alone’). Me enamoré de su música, el hecho de que es español ayudó mucho. Nuestros managers son ingleses y eso imagino que también ayudo en el proceso, ya que son ellos los que se comunicaban en todo momento hasta que coordinamos la primera sesión de estudio.

Nico Casal: Todo surgió las navidades pasadas por medio de mi manager. Un día me habló de un productor español que había escuchado varios de mis temas y le apetecía coordinar una sesión para componer algo juntos. Nunca había tenido una experiencia  así y a pesar de que me gustan los retos, mi primera reacción al escuchar la música de Edu fue un poco confusa. Me encantaba pero no tenía nada claro cómo podíamos encajar mi piano clásico y yo ahí. Después de varios emails, Edu me invitó a pasar unos días en su estudio en Valencia y al conocernos en persona conectamos de tal forma que todo fue muy fácil. Conocer y trabajar con Edu ha sido una de las mejores cosas que me ha traído este 2018.

¿Cómo definiríais esa atracción? ¿Tipo imán, admiración? ¿Se puede decir que la credibilidad mutua ha crecido con el paso de los meses, vamos, desde que os habéis encerrado en el estudio de grabación juntos?

EI: Yo le llamo magia, venimos de dos mundos completamente diferentes dentro de la música, pero compartimos visión y muchas cosas a nivel personal también de nuestro pasado. El momento que nos sentamos y empezamos a componer notamos esa conexión, y cada vez va a mas ya que nos conocemos mas el uno al otro.

NC: Totalmente de acuerdo con Edu. En este caso creo que fue magia. Es difícil encontrar a alguien con quien conectar tan rápido a nivel personal y musical. Creo que nos complementamos muy bien y para mí es un lujo, es un mundo tan ajeno a mí que aprendo un montón trabajando con él. Las horas en su estudio se pasan demasiado rápido.

A todo esto, es el momento idóneo para que nos contéis sobre esa exquisitez de dos caras que acaba de publicarse llamada Chapter One, ¿cómo ha sido el proceso de composición (cómo os habéis repartido el trabajo), luego grabación y por supuesto, qué tal está funcionando?

EI: La primera canción que hicimos fue ‘Levitate’. ‘Chapter One’ llegó en la segunda sesión de estudio unos meses después. Para ‘Levitate’ yo había preparado un loop básico percusivo y alguna secuencia de sintetizador básica para empezar, el primer día Nico ya tenia el piano grabado, primera toma además.

Principalmente lo que hacemos es jugar con sonidos y acordes, yo estoy con algún sinte programando una secuencia y Nico a la vez tocando con el piano, hasta que encontramos el camino. La verdad es que no suele costar mucho, nos compenetramos a la perfección. El disco está funcionando súper bien, mucha gente me ha escrito con palabras muy bonitas sobre el disco, es algo especial y un poco atemporal, pero ahí es donde creo que reside la magia de la música.

NC: Como bien dice Edu, ‘Levitate’ nació la primera vez que nos juntamos, y ‘Chapter One’ la segunda, así que parece que de momento lo estamos haciendo bien en cuanto a aprovechar el tiempo (risas). ‘Levitate’ surgió de un loop que tenía él preparado y ‘Chapter One’ de una progresión armónica que tenía yo por ahí perdida, pero lo increíble de todo es lo natural y fácil que fue el proceso en ambos casos. A mí me encanta improvisar con el piano, puedo estar horas sin parar, y Edu tiene un oído, una sensibilidad y un control de lo que funciona y lo que no que es maravilloso. Y así construimos poco a poco.

Lo difícil muchas veces es descartar melodías o ritmos que nos encantan pero que sabemos que al final saturan el tema y este no funciona tan bien. En este EP intentamos tener presente la idea de “menos es más”. Sobre la acogida, como vengo del mundo del piano clásico, bandas sonoras y soy completamente primerizo, creo que a veces a la gente le puede sorprender que esté metido en este proyecto pero la verdad es que las críticas que me llegan de momento son muy buenas. Este EP ha sido todo un aprendizaje.

¿Es posible que nuestros oídos hayan asistido a la primera semilla el título aparentemente es revelador de algo que seguirá creciendo, teniendo frutos en forma de canciones y quien sabe, qué igual desemboque finalmente en álbum?

EI: Por ahí van los tiros. La idea es seguir grabando música y dado el momento quizás un álbum, Nico y yo siempre hablamos sobre esto, que nos encantaría encerrarnos un mes y sacar un álbum y posteriormente un directo. Tarde o temprano, llegará.

NC: Por supuesto, ojalá. El título tiene ese sentido. Queríamos darle forma de comienzo, como un primer paso, sin tener muy claro qué vendrá luego pero disfrutando también de esa tranquilidad. Lo hemos hablado varias veces y creo que nos apetece mucho a los dos así que estoy seguro de que algo pasará.

¿Y si se tratase de la banda sonora de una película donde necesitaran música original, con un telón de fondo electrónico pero con tintes clásicos (ya fuesen dramáticos o románticos)? De toda la historia del cine ¿nos elegís que filmes existentes hubiese sido un sueño tener la oportunidad de musicar y por qué?

EI: Esto también sería increíble. Por mi parte, me hubiera encantado poner música en la Blade Runner 2049, ya que tras la música de la primera, del año 82, hubiera sido un gran reto.

NC: ¡Sería un placer hacer una banda sonora con Edu! Sería increíble, ojalá tengamos esa experiencia algún día. Se me viene ahora a la cabeza Under the Skin, de Mica Levi. Me hubiese encantado enfrentarme a ese guión y montajes en blanco, lo veo dificilísimo, un gran reto. Lo que ha hecho Mica Levi aquí me parece sublime.

Por cierto, nos corroe la curiosidad ¿qué momento, estación o tramo del año suele ser el que más os inspira a la hora de sentaros a componer? Os es indiferente quizás, las musas van y vienen? Hemos hablado muchas veces con artistas nórdicos y aseguran que tener fuera nieve y frío ayuda para estar más concentrados y encerrados trabajando ¿en vuestro caso?

EI: Yo siempre digo que febrero (que quizás sea el mes más frío del año) es siempre mi mejor mes para producir. También septiembre y octubre son buenos, ya que puedes desarrollar nueva música tras un verano intenso de actuaciones. Es como la vuelta al cole.

NC: La verdad es que hasta ahora creo que no tengo una época al año en la que esté más inspirado. Intento estar siempre trabajando en todo lo que puedo para estar activo. A veces me meto en demasiados proyectos al mismo tiempo, pero creo que me ayuda a ser lo más productivo y versátil posible.

Ya que estamos, Nico: ¿nos cuentas con pelos y señales cómo viviste aquella experiencia en 2016, donde lograste un Oscar por Stutterer, junto a Benjamin Cleary, Serena Armitage y todo el equipo del mismo? ¿La estatuilla fue al Mejor Cortometraje de Ficción verdad?

NC: Efectivamente, el Oscar fue al mejor cortometraje de ficción, del cual yo tuve el placer de formar parte del equipo como compositor de la música. Lo especial de este caso es que Stutterer es el primer corto del director, Ben Cleary, amigo del barrio en el que vivía, en el este de Londres. Lo hicimos sin apenas presupuesto, por trabajar con amigos, por placer y por aprender.

Lo que empezó sin grandes expectativas acabó dándonos la oportunidad de estar en la ceremonia de los premios y vivir una experiencia que no olvidaré jamás. Teníamos muy claro que no teníamos posibilidades de ganar, así que fuimos a Los Ángeles con las ganas de pasarlo bien y disfrutar de la experiencia. En el momento que dijeron “… and the Oscar goes to… Stutterer”, todo se volvió loco. Esa noche allí lloramos un montón y tardamos en asimilarlo, pero es algo que me ha cambiado tanto a nivel personal como profesional y guardo como uno de los momentos más felices (y surrealistas) de mi vida.

La mayor/mejor recompensa al final de dedicaros a todo esto, y ser quienes sois sería

EI: Poder hacerlo muchos años y siempre con el mismo entusiasmo e ilusión.

NC: Coincido con Edu. Poder seguir disfrutando de nuestra pasión toda la vida.

Componer y tocar música es compatible con

EI: Casi cualquier cosa, menos la falta de tiempo y bloqueo mental.

NC: Viajar. Tengo la suerte de que si hago una banda sonora, puedo componerla casi desde cualquier sitio y, si todo va muy bien, espero empezar a viajar de vez en cuando para dar conciertos.

Sin embargo no lo es para nada con

EI: Una vida demasiada ajetreada y con poco tiempo para poder desarrollar musicalmente lo que tienes en la cabeza.

NC: Horarios, ni descansos fijos para comer. Si estoy metido en faena, muchas veces se me olvida comer.

Todos querrán saberlo: si la asociación Edu Imbernon & Nico Casal continúa viento en popa, ¿os atreveréis a preparar un live set en directo juntos? Si es así, ¿cómo pensáis que podría constituirse?

EI: Esto es algo que está en nuestras mentes. Yo, personalmente, lo que veo seria: Nico al mando del teclado/piano para acordes y melodías complejas, y yo al mando de cajas de ritmo, sintetizadores y toda la secuenciación.

NC: Por supuesto (hasta escribiría esto en mayúsculas). Sería genial. Ahí el que controla es Edu y se lo dejo a él, pero ojalá algún día tengamos la experiencia. Yo me veo con los teclados a su lado, como estábamos en su estudio, y me imagino con una sonrisa de oreja a oreja pasándomelo en grande.

También nos gustaría saber en que estáis enfrascados cada uno por solitario en este mismo momento Bueno, digamos que estaría cojonudo saber vuestros planes durante los próximos meses.

EI: Personalmente estoy en la recta final del verano, donde he tenido dos meses y medio de apenas estar en casa y alejado del estudio. El invierno y la primavera me cundieron bastante este año y además del EP ‘Chapter One’, tengo ahora por salir un EP en Bedrock y otro en el sello de Lee Burridge, ‘Tale & Tone’, junto a Los Suruba.

NC: Pues la verdad es que estoy empezando con la promoción de lo que será mi primer disco, llamado ‘Alone’. Después de estudiar piano clásico y llevar unos 10 años dedicándome a componer bandas sonoras, me lanzo a la piscina y empiezo un proyecto en solitario. La idea es continuar trabajando en cine y al mismo tiempo empezar a tocar bastante en directo, tanto en España como en Inglaterra (donde vivía hasta hace poco). Después de tanto tiempo como compositor, echo de menos subirme a un escenario otra vez. A ver qué tal, ¡tengo muchas ganas!

Para acabar ¿sois tan amables de contarnos, cada uno, dos retos? Uno posible aún por alcanzar, y otro que por las razones que sean, va a ser que no a estas alturas de la vida…

EI: Un reto posible por alcanzar para mi seria que Fayer fuera una marca global realizando eventos especiales en las mejores localizaciones del mundo. Un reto imposible es el haber sacado mi primer álbum antes de los 30 (tengo 29). Es algo que me propuse hace años pero no he creído que sea el momento aun. Me suelo guiar por instinto para las decisiones mas importantes en mi vida y mi instinto me dice que espere, que merecerá la pena.

NC: Un reto posible, espero, sería hacer una gira el año que viene con mi primer disco, que estoy a punto de publicar. ¡Ojalá! Un reto imposible a estas alturas: estudiar arquitectura, mi otra gran pasión. A estas alturas de la película creo que lo veo complicado…

De nuevo, ¡GRACIAS!
NC y EI:
¡A vosotros!

* Extraído de DJ Mag Es 092