Instalado en su arrecife de ficción

Autor: Bruno Garca
Fotos: Yasmina Haddad

Detrás de Efdemin se encuentra Phillip Sollmann. Uno de esos productores alemanes que desarticulan cualquier idea preconcebida por muchos cerraos de mollera que aún guardan la rancia opinión de que, contemporaneidad y minimalismo electrónico, son sinónimo de monotonía. Este señor de Kassel que ahora prospera en la inagotable Berlín, lleva años encumbrando buenísimas atmósferas con el techno y el house como aliados.

Y no ha contado con el respaldo de cuatro gatos. Sellos del talante de Dial, Ostgut Ton, Curle o liebe*detail, que también clubes fetiche como Berghain donde es residente, se lo rifan. Tampoco cocinó pocas remezclas, lo ha hecho para artistas como Aerea Negrot, Tadeo, Johannes Volt, TIGA e incluso Depeche Mode (¿recuerdas aquel “Corrupt”?).

En este 2019 se ha vuelto a testear y redescubrir a sí mismo gracias al lanzamiento de “New Atlantis”, así se llama su nuevo LP de estudio. Un disco inspirado en una obra mística y utópica de uno de los “Sir” de la novela fantástica y filosófica británica. Se trata de un trabajo donde no tengo la menor duda ha crecido en cuanto a lo musical madurando su propio ideal e incluso sumado nuevos conceptos a la lista.

¿Qué corte o cortes de tu flamante álbum “New Atlantis” debería ponerse de fondo ahora mismo nuestro lector mientras se empapa de esta charla?

Quizás lo mejor sería comenzar precisamente por el principio, la canción que abre dicho trabajo discográfico y que lleva por título “Oh, Lovely Appearance Of Death”.

Me consta que esto siempre resulta de lo más difícil para el propio autor. Pero serías capaz de animarte y por favor explicarnos con tus propias palabras la línea conceptual que ha inspirado tu nuevo LP?

Con este nuevo álbum no he pretendido otra cosa que continuar la misma dinámica con la que, bajo el nombre de Efdemin, he trabajado y representado en esta última década. Eso básicamente, aunque al mismo tiempo he querido abrir nuevas puertas, incluso ventanas que nos conducirán a todos hacia lo desconocido. Es por esa mismísima razón que quise titular de ese modo al disco.

Lo veo de momento como un punto de partida. Una declaración de intenciones donde pretendo dejar más o menos claro por donde soy capaz de moverme en un futuro. Quiero hacer esto libremente y en distintas direcciones.

No quiero olvidarme del estupendo y a la vez enigmático título que encabeza tu nueva propuesta musical. Ese “New Atlantis” que si no ando mal encaminado está inspirado en una obra inacabada de Francis Bacon del Siglo XVII…

Correcto. Quedé muy impresionado con su calidad escribiendo sobre temas utópicos. De hecho eso ha sido así desde que descubrí el libro –una utopía donde Sir Francis apuesta por una reforma de la sociedad a través de la ciencia aplicada- que comentas.

Cuando pienso y hago frente a los cambios más radicales que está viviendo la sociedad, la política, el comportamiento humano y la comunicación en general, siento siempre una enorme necesidad de alguna fantasía imposible. Es como una especie de impulso. Así que te doy la razón, este libro sirvió como punto de partida mientras trabajaba en mi nueva música.

¿Eres quizás una de esas personas que no paran de devorar libros? Si esto es así, nos sugerirías y chivarías cuáles son los últimos que te han tenido soldado a las páginas? Y otra curiosidad, sobre la lectura ¿cuándo es para ti el mejor momento y, se disfruta mejor con música de fondo, o solo envuelto en silencio?

Suelo leer libros con asiduidad. Es de hecho lo que más prefiero hacer a la hora de ir en un vuelo. Es la opción más valida que conozco mientras me encuentro de viaje de un bolo a otro. Los últimos títulos que he leído fueron “Vernon Subutex” de Virginie Despentes y “Serotonina” de Michel Houellebecq.

Volviendo al nuevo largo. Mientras escuchaba “New Atlantis” he tenido la sensación de qué te has convertido finalmente en un creador brillante y poco convencional, sobre todo en cuanto a lo que ambientes sonoros se refiere… ¿qué crees que es más importante a la hora de ‘cincelar’ la música que haces?

Mi enfoque ha ido mutando con el tiempo. Ahora mismo me siento más atraído por una música que no sirva meramente para el entretenimiento gracias a sus cambios y eventos que se van sucediendo durante las composiciones. Prefiero que esto sea a través de texturas complejas y luego, sutiles cambios sobre esas mismas estructuras.

Espero que “New Atlantis” funcione también a ese mismo nivel. Como creador me cuesta una barbaridad decirlo por mi propia boca, es que sencillamente me siento imposibilitado de poder juzgar razonablemente lo que son mis propias producciones.

Se trata de tu cuarto larga duración ¿cómo de feliz, aliviado, en definitiva ‘distinto’ a otras veces te has sentido esta vez al culminar dicho trabajo?

Reconozco que me siento bastante bien con todo eso esta vez. Tengo la sensación como que como diferentes partes de mi personalidad, pedazos que ya habían coexistido durante hace bastante tiempo, pero sin evidente conexión alguna, se han encontrado ahora. Es finalmente en esta nueva andadura, en este nuevo trabajo, cuando se han juntado para dar lugar a algo bueno. De otro modo más ordinario.

Ha sido como si tienes ese viejo amigo al que conoces desde siempre y te de repente os dais cuenta que formáis una banda cojonuda tocando juntos.

En tu paleta de sonidos percibimos desde drones, Detroit techno, a instrumentación más convencional como guitarras eléctricas o incluso algún dulcémele… También paladeamos desde soniquetes trance a otras atmósferas más profundas, con un buen pellizco épico a veces. Esto es lo que yo llamo ‘riqueza sonora’. Debe ser complicado pero fascinante trabajar con tal paleta, ¿verdad?

Oh, ha sido un sueño perseguido a conciencia. Me refiero al mero hecho de poder incluir más instrumentos acústicos y mecánicos en mi música, esto sin perderle la cara a la pista de baile. Ha sido en esta ocasión la primera vez en la que ha funcionado tal y como debería ser. Y una vez que me di cuenta que la cosa fluía, lo reconozco, se me empezaron a poner todos los vellos de punta.

En particular, ¿cómo la música de la India o Bali (pensando en ese tradicional gamelán que he identificado por ahí) han logrado seducirte tanto?

Nunca será suficiente para mí obtener más y más material con este tipo de música. Poseo una gran colección de grabaciones propias, me apasiona todo lo que sean cuestiones antropológicas… Oyéndolas luego, pienso siempre en usarlas dándolas un planteamiento poscolonial.

¿Serías tan amable de describirnos el estudio de grabación que te rodea ahora mismo? Seguro que posees algunas piezas, instrumentos interesantísimos de índole tradicional. De culturas quizás de casi todos los continentes… ¿Nos haces los honores?

Tengo un buen puñado de guitarras, un violonchelo, un piano, un sitar, varios gongs y campanas de metal, no sé cuántos instrumentos de percusión y de viento, como por ejemplo flautas… e incluso una zanfona que he exprimido a fondo en la grabación de “New Atlantis”.

¿Recuerdas bien aquella vez en la que terminaste más exhausto, o qué sé yo, más frustrado tras horas y horas encerrado intentando componer algo decente en el estudio?

Confía en mí, esto de lo que hablas, sí que lo conozco con exactitud. El caso es que cuando eso mismo te sucede, no en una ocasión, sino una y otra vez, ya uno se va frustrando cada vez menos, se toma el asunto con bastante más filosofía ya que se logra aprender y luego interpretar cuando la creatividad ha llegado a su límite. Porque si, ésta es limitada y posee un manifiesto marco temporal.

¿Cuánta verdad hay en esa historia que dice que desde que eras un niño no parabas de darle golpetazos a todo lo que se te ponía por delante por la mera curiosidad de comprobar cómo resonaba? Esto y lo que me acaba de decir hace un par de minutos, me hace obviamente pensar que con los años eres de los que ha usado el entorno para grabar y luego usar muchos de esos sonidos en tu propia música ¿cierto?

Eso es muy cierto, y de hecho lo sigo haciendo todo el tiempo. Y en todos lados donde voy (risas). Sin ir más lejos ayer me echaron de una ferretería porque estaba trasteando y golpeando todas las herramientas con las que me topaba. Es algo irresistible, es que los metales suenan tan bien… Aunque desde luego los que trabajaban y estaban en la tienda no debieron pensar lo mismo. En absoluto.

Este tipo de sonoridades suelen ser muy a menudo el origen de mucha de mi música. Pongo como ejemplo “At The Strangers House”, un tema el cual está construido a raíz de un hermoso sonido que proviene de una lámpara de Ikea que tenemos colgada en la cocina de nuestro estudio.

¿Podría ser un buen consejo para los productores más jóvenes que están leyendo estas líneas ahora ignorar tanto como sea posible las normas preestablecidas y en su lugar… qué les dirías?

¡Perseguid vuestro corazón, que no al dinero!

Ya no solo a la hora de degustar tranquilamente en este caso tu música, sino metiéndonos de lleno ahora en la escena de club. ¿Crees que el público está ahora más interesado en descubrir lecturas distintas, más experimentales dentro del sonido electrónico diseñado para la pista de baile?

Al menos eso espero. Pero sin duda alguna eso dependerá siempre del tipo de público y del evento en cuestión. He estado durante todos estos últimos meses interpretando fragmentos del álbum en mis sesiones, para comprobar la reacción de la gente, y tengo la sensación de que ésta ha sido bastante positiva. Creo que les ha gustado.

Tal como expresaba hace un rato, ahora estoy en un humor en el que trato de alejar mis propias fronteras y limitaciones. En cuanto a mis expectativas, pues ahora procuro sentirme igualmente más libre a la hora de tocar, quiero desafiarme más a mí mismo, así como quiero enfrentarme más que antes cara al público. Una vez que se abandona el camino estándar de la música funcional, el efecto conseguido es principalmente una atmósfera más densa e intensa.

Todo el mundo sabe, o debería saber, que eres uno de los residentes más aclamados de Berghain. ¿Cómo valoras la manera en la que se te ha dado la bienvenida y luego involucrado en este sitio tan mítico de Berlín?

Berghain significa por supuesto muchísimo para mí. Es de locos la cantidad de veces que ya tuve la oportunidad de actuar en este sitio. Mi deseo es que eso no decaiga. Por lo tanto, es una auténtica pasada poder publicar un lanzamiento con el sello (Ostgut Ton es la discográfica propiedad de dicho club berlinés). Uno se siente, ¡muy bien!

* Extraído de DJ Mag ES 099