Recientemente saltaba la noticia de que, nuevamente, una súper estrella de la electrónica – en este caso mainstream – había fusilado un tema de un productor menos conocido.

Se trata de David Guetta y el agraviado es el productor sudafricano Daniel Baron, muy reconocido en su país, pero del que casi no tenemos datos de este lado del hemisferio.

La polémica afecta al tema ‘Light Headed’ (2018), que el francés firma con la archiconocida vocalista Sia, en el que supuestamente habría robado la melodía del track ‘Children Of The Sun’ (2016). Como esto es una revista escrita, y a no ser que lo estéis leyendo en la versión digital no vais a tener la oportunidad de escucharlo directamente, os describimos la situación: el original es un track de mainstream, con una factura decente, con la estructura de la mayoría de tracks de similar estilo y con una cadencia característica en su melodía y vocales; mientras que el de Guetta, aunque tiene una rítmica diferente, con cierto aire break, en cuanto empieza el build-up y está a punto de entrar la melodía con el break, todo empieza a ser evidente…

La cosa es que Mr. Baron dice haber intentado contactar con Guetta, para que antes de que pasase a mayores, simplemente le acreditase. Ha sido la no respuesta del francés lo que ha provocado que todo esto se haga público. Y aquí surgen varias cuestiones… ¿Por qué pasa esto? ¿Qué lleva a un artista como Guetta a cometer presunto plagio de un productor sudafricano? Eso solo queda en su conciencia, pero salta a la vista que no es un fenómeno aislado y que cada vez es más evidente.

También es revelador ver cómo afrontan la polémica unos y otros. Por ejemplo, recordaréis que, recientemente, Axis Records, de Jeff Mills, sacó un disco que llevaba una canción atribuida a Mills por error.
¿Qué ocurrió? Se reconoció, se apechugó y se pidió perdón en tiempo record, compensando al artista en el camino – va a ser interesante ver lo que va a alcanzar en Discogs el pressing de ese disco raro, si es que se llegó a distribuir, con un track de Jeff que no lo es, tan solo por haber sido sinceros y honestos desde el primer momento –. Lo que ha hecho Mills es una virtud. Lo que ha hecho David, bueno… os dejamos eso a vuestra interpretación.

Recuerdo que en una entrevista en esta revista, Mills expresaba que Guetta tiene “un conocimiento y un entendimiento musical muy profundo. Creo que lleva el negocio hacia su terreno”. Entonces, ¿por qué se ve siempre rodeado de cierta polémica? ¿Por qué esto no ocurre con otros cabezas de serie de la electrónica mainstream? Es un tema complejo y que tiene una causa subyacente que la industria no quiere afrontar…

La forma en la que consumimos música a nivel de masas, casi como quien se compra papel higiénico – y no solo hablamos de las cuentas gratuitas de plataformas de streaming, a las que estamos enganchados aunque cada tantos temas nos aparezca un odioso anuncio –, está demandando que los artistas más grandes publiquen más y más temas para poder estar continuamente en el centro de los focos.

Y es que en el show business, o te dejas ver o estás muerto. Al menos eso parece ser lo que tienen ciertos artistas en la cabeza, que parecen estar enganchados a una notoriedad innecesaria, bajo la premisa de “toda publicidad es buena publicidad”.

En el caso de que finalmente se demuestre o desmienta el supuesto plagio, no pasará nada y esto quedará en anécdota a olvidar – a ver quién es el valiente que le pregunta a Guetta por esto, a ver si hace una espantada a lo Borrell y te hunde el medio –. Y en el caso de que sí, tampoco. Guetta seguirá teniendo su ejército de fans que dirán, como Taylor Swift, ‘Haters gonna hate, hate, hate’ y Mr. Baron engrosará su cuenta corriente con la compensación económica. Eso si todo esto no se diluye por un acuerdo privado entre las partes…

Pero aquí, lo que nos debería preocupar es qué mensaje se manda. ¿Qué le dice esto a un chaval joven en su habitación que sueña con el estrellato? Eso es lo que realmente tenemos que atajar como colectivo y que no se quede en meras anécdotas.

Está claro que vivimos en la era del sampleo, en el de la “inspiración” en el pasado y a eso hay que sumarle que las capacidades tecnológicas que nos permiten hacer muchas cosas que antes no se podían. ¿Quizá es que la copia va a volver a convertirse en una forma de elogio? (Eudoxa, para los que queráis aprender algo de retórica clásica). Si es así, esperemos que también empiecen a crecer los bemoles para reconocerlo y apoquinar donde haya que hacerlo…

* Extraído de DJ Mag ES 099