Es un tremendo honor tener la oportunidad de sumergirnos y luego compartir con todos vosotros algunos de los ‘secretos de estado’ mejor guardados por el danés Trentemøller

Acaba de publicar “Obverse” y su estudio de grabación ha sido clave ¡Entremos en él!

¡Hola Anders! Comencemos por el origen de todo esto… ¿qué fue lo primero que provocó tu interés por la composición y producción musical?

Yo más bien diría que fue la propia música, en su más amplio espectro, y no únicamente la electrónica, sino la Música -con mayúsculas- la que me atrajo y apasionó desde el principio. Desde que era un chaval. Solía sentarme siempre, y esto durante toda mi infancia, en el piano que teníamos en  casa. Allí me ponía a tocar cualquier cosa que hubiese escuchado antes en la radio. La verdad es que no se me daba mal, aprendí mu rápidamente, y eso que era todo de oído. Me decantaba sobre todo por las canciones pop.

Cuando cumplí los 10 años compuse la música para una obra en el colegio. Fue aquella la primera vez que de verdad me di cuenta que era bueno en algo. Y desde entonces, y hasta ahora, me ha encantado componer mi propia música. Ya en edad más juvenil, ya sabes, rollo quinceañero, formé parte de una banda, una que montamos yo y unos cuantos amigos en el colegio. No hacíamos versiones, tocábamos solamente nuestras canciones.

Un tiempo más tarde, nada más cumplir los 20 tacos, probé en distintos grupos… en todos ellos tocábamos especialmente indie y Brit pop. Fue en el momento que descubrí un ‘sampler’ cuando me quedé prendado por otras sonoridades. Coincidió además con todo aquel estallido en Bristol del sonido trip hop. Aquello me volvió loco, me encantaba, en especial formaciones como Portishead. Ellos fueron la principal razón por la que comencé a probar y producir cosas distintas. Una especie de híbrido electrónico con algo de rock. Beth Gibbons y los suyos me siguen fascinando, son aún de mis bandas favoritas de siempre. Esa música, esas melodías, ¡vaya si son buenas esas melodías!

¿Quiénes fueron esos primeros artistas o bandas que inspiraron más seriamente tu labor creativa?

Después de aquellos pasos que acabo de contra, y si además nos centramos en cosas más electrónicas, es de recibo citar a Suicide. Quedé instantáneamente prendado con ese sonido tan crudo. Un delicioso puente entre rockabilly, electrónica y punk. Sonaban tan frescos y sucios al mismo tiempo ¡y aún lo hacen! ¡Y todo aquello sin guitarras! No tenía ni la más mínima idea de que la música electrónica pudiese sonar tan chula. Ellos me robaron el corazón a las primeras de cambio, algo que por ejemplo no sucedió del mismo modo con Kraftwerk, o al menos no captaron mi interés de la misma manera.

¿Y si hablamos de máquinas, cuáles fueron las primeras joyas en caer en tus manos y por supuesto claves para tu desarrollo como artista?

Por supuesto. La primera máquina que compré fue un Ensoniq ASR 10. En él se podía sampler y contaba con un secuenciador incorporado. Tenía solo 2 MB de memoria RAM, pero la expandí a 16 MB. Solía hacer temas completos solo con ese cacharro, y con esos 16 MB. Ahora mismo lo pienso y me parece una auténtica locura. Pero sabes qué, todas aquellas limitaciones espabilaban enormemente la creatividad. Con el tiempo la sustituí por ordenador Atari ST con el Cubase instalado. He trabajado con ellos durante muchísimos años.

Buceemos un poco más en tu estudio, si te parece ¿Eres tan amable de guiarnos un poco por él?

Bueno, vamos allá. Tengo una gran cantidad de aparatos externos, tales como compresores, ecualizadores, efectos de saturación, reverberadores, estantes de los años 80 para realizar retardos… como veis, mucho equipo para generar múltiples efectos. Por ahí tengo también mi queridísimo Revox B 77, un magnetófono de bobina abierta, el cual sigo utilizando siempre que se tercia, que viene a ser todo. Me encanta la autenticidad que aporta el sonido de cinta. Es imposible obtener esa misma calidad con ningún plugin existente, por mucho que se esmeren. De hecho reconozco que utilizo muchos plugins también. Incluso los que emulan la cinta analógica, pero que va, nunca suenan al 100% igual, pero son útiles para otras cosas.

Me gusta trastear tanto con analógico como con digital. Estoy muy interesado en como colisionan ambos. Otra cosa crucial en mi sonido son mis guitarras y los pedales de efectos. Todo lo paso por ellos. Además de las guitarras, os hablo de sintetizadores, bases rítmicas… e incluso voces. Tengo un mogollón de pedales distintos. Es una locura, de verdad. Debo parar pronto con esta obsesión, mi estudio está invadido por una colección inmensa de pedaleras (risas).

Momento ideal para conocer mejor tu proceso de creación, en especial y aprovechando que lo tenemos encima, de tu ultimísimo álbum “Obverse” (In My Room).

Con “Obverse” he querido, más que nunca, explorar hasta donde puedo llevar mi música trabajándola íntegramente desde el estudio. Siempre me ha atraído el hecho de no querer estar sujeto a ningún límite estilístico específico. También es por eso que a veces me resulta un poco difícil categorizar mi propia música. Básicamente comencé a trabajar en este álbum sin tener ni idea de dónde acabaría llegando todo. Me gusta percibir esa libertad, la de no tener un objetivo final específico en mente. Lo único que sí supe desde el principio fue que este álbum no tenía por qué ser necesariamente un disco que luego, después del lanzamiento, tuviese forzosamente que interpretar en directo con una banda.

Por lo tanto, quería que la música tuviese una estructura más suelta y abierta. Cuando comencé a trabajar en “Obverse”, imaginé que debía tratarse de un LP 100% instrumental. Pero como suele suceder siempre conmigo y con mi sonido, rara vez me ciño a los planes. Huyo de lo meramente estricto. Al principio todo fluía de ese modo, era material que sonaba fantástico con piezas desnudas, instrumentales, pero resulta que al mismo tiempo en algunas de ellas se podrían incorporar perfectamente voces, y estos comenzaron a surgir de la nada. Por lo tanto, tomé la decisión de no forzar mi música en ninguna dirección específica, más bien dejarme llevar por la misma música para un sitio u otro.

Tu lista de contribuciones y colaboraciones es de lo más amplia… ¿Nos descubres cuáles guardas con más apego en la memoria?

Me siento muy feliz, afortunado por todas las colaboraciones que he llevado a cabo durante todos estos años. Fue por ejemplo una pasada trabajar con Rachel Goswell de Slowdive en este nuevo álbum. He sido desde siempre un fan acérrimo de la banda. Tuve por lo tanto que deshacerme de esa autoconciencia y simplemente centrarme en la mera música como con todos los demás. El resultado final ha sido tan placentero, tan perfecto.

Hubo otra colaboración en concreto de la que me sentí siempre muy tocado. Profundamente tocado. Y esa fue junto a Low y Mimi Parker. Si con Slowdive siempre me consideré un apasionado, con la música de Low más de lo mismo. Cuando Mimi me pasó sus vocales, os lo prometo, me puse a llorar. Encajaba tan bien, era todo tan hermoso… Ella disponía de dos tramos para cantar, esa voz sobre la melodía de mis acordes, es cuando la música realmente cobró sentido ¡pura magia! No tuve que cambiar ni una sola nota de la instrumentación previa de la canción. Es extraño que resulte tan sencillo, pero repito, la magia estaba ahí flotando durante la canción, os hablo concretamente de «The Dream», tema que abrió mi anterior largo «Lost».

¿Qué otros proyectos tienes entre manos para lo que resta de 2019? ¿2020?

¡Acabo de ser papá! ¡Es tan increíble y loco la vez! Mi hijo será mi “proyecto” para lo que resta de 2019, 2020… de hecho para el resto de mi vida. Esta es también una buena razón por la que no saldré tampoco de gira con este álbum. Quiero estar en casa con mi pequeño. Pero espero que eso también signifique que puedo comenzar a trabajar en mi próximo álbum, esta vez un poco más rápido de lo habitual, sería una de las grandes ventajas de no parar quieto en un sitio mientras se hace tour por todo el mundo.

Para terminar, ¿nos darías algún consejo de cosecha propia tanto para productores expertos como aquellos que recién acaban de arrancar?

Confiad en vuestro instinto y no sigáis una tendencia de modo o un sonido específico. Para nada esos que están en todos lados de una forma exagerada. No os saturéis con eso y tratad de encontrar vuestro propio sonido. Hagáis lo que hagáis, que sea siempre a vuestro antojo.

* Extraído de DJ Mag ES 105