Recordamos esta entrevista en exclusiva que dió Jeff Mills a DJ Mag ES en nuestro número 105 de septiembre con motivo de su nuevo trabajo ‘Sight, Sound And Space’

Autor: Eduardo P. Waasdorp
Fotos: Cortesía de Jeff Mills y Axis Rercords

Sentarse con Jeff Mills es siempre enriquecedor. El genio de Detroit, ahora basado en Miami, se sentó con DJ Mag ES en exclusiva durante el pasado agosto, el día después de haber cerrado el main stage de Dekmantel. Con él, hablamos de sus últimos proyectos – como el recopilatorio que publica este 4 de octubre, ‘Sight, Sound And Space’ – y le inquirimos sobre la actualidad de la escena y otros temas candentes de este curso. Aquí os dejamos – sin adulterar – un extracto de nuestro encuentro de más de una hora con Jeff (estad atentos a la versión completa, que publicaremos pronto en la web de DJ Mag ES). ¡Música, maestro!

¡Hola, Jeff! ¡Cuánto tiempo! ¿Cómo estás? ¿Cómo va tu año?

¡Hola y gracias! Ha sido muy productivo, sin parar. Mi año empieza siempre después de enero, mes que me tomo libre, y es cuando hago la mayor parte de la producción para el sello. Todo empieza a rodar en torno a marzo y para verano ya estamos a tope. Es justo ahora cuando empiezo a pensar en los nuevos proyectos y cosas que exploraremos, para empezar a moverlo en septiembre durante el invierno.

Ayer cerrabas el main stage de Dekmantel, aunque no era tu primera vez haciéndolo para el festival. ¿Cómo ha sido tu relación con la organización?

Ciertamente, he tocado para ellos varias veces y les he visto crecer, hasta ser lo que son hoy en día. Creo que ahora dominan el arte de hacer un festival en Holanda. Estoy feliz de ver que aunque el espacio siga siendo el mismo, el público no para de cambiar. Parece que las generaciones anteriores están pasando el testigo a las nuevas y están convenciendo a la gente joven de que tienen que mantener esa tradición.

Empezando por el final, este mes de octubre nos traes ‘Sight, Sound and Space’, un nuevo proyecto multiformato, que recopila mucho material – casi todo inédito – en tres CDs y un libro. ¿Cómo de importante es para ti, como artista, sacar proyectos multidisciplinares como este?

Son más de 40 tracks que hemos sacado del archivo. Algunas han sido publicadas en vinilo y álbumes, otras han salido en otras compilaciones y otras tantas son inéditas. Es un gran volumen de trabajo y lo que he intentado hacer, en general, es mostrar las cosas de todos estos años que creo han sido importantes, en términos de mostrar la diversidad de la música electrónica. Hay cosas que he hecho para películas, para instalaciones de arte, piezas clásicas… como demostración de la versatilidad de este género. Siempre que he sacado un trabajo así de extenso, como ‘Sequence’ en su momento, significa que estoy listo para cambiar y seguir en el siguiente paso de mi carrera. En la actualidad estoy  trabajando mucho con un estilo muy concreto de música, que haré más en el futuro, y es esta fusión electrónica de jazz, avant garde, que vamos a desarrollar con Spiral Deluxe…

En los diferentes CDs, exploras los conceptos de Vista (Sight), en forma de la música que has creado para el cine; el Sonido (Sound), con tracks que tienen un sonido “especial”; y el Espacio (Space), con algunas de tus producciones inspiradas en el espacio exterior. En general, explora tu carrera y la progresión de Axis durante estos años. ¿Cómo ha sido el proceso de recopilado?

Cuando reviso el material veo varias cosas. Una de ellas es que hay un crecimiento personal, como artista y músico, que giran en torno a épocas en las que tuve torrentes de ideas que se reflejaron en mi música. Como el periodo de Sleepers Wake, en torno a 2006. Entre 1996 y 99 me gustaba mucho más lo clásico, y el resultado fue Metropolis. En 2010, cuando me centré mucho en las películas, hice más música para bandas sonoras.

Veo que hubo cosas que me influyeron que eran más visuales, como la moda, el diseño y la arquitectura… Pero al mismo tiempo, también me fijo mucho en lo que pasaba a mi alrededor en esos momentos, en el sentido de qué estaba ocurriendo en la industria.

También me gustaría hablar de tu anterior trabajo, el LP ‘Moon – The Area Of Influence’, que sacaste para celebrar el 50 aniversario de la llegada a la luna. Me voy a poner un poco filosófico… Este hito, creo, está entre los 5 mayores logros de la humanidad como especie. ¿Crees que veremos algún logro parecido, como llegar a Marte, en lo que nos queda de vida?

Yo creo que sí. Incluso en un par de años. Si no por EEUU, por otro país. Quizá China o India. Veo que esto pueda ocurrir en los próximos años. Incluso que haya gente que nazca en la luna. Nos veo caminando en Marte, como lo hacemos en el desierto de Mojave y que empezaremos a construir en ciertas partes de planetas.

¿Crees que este avance, que ahora parece inalcanzable, vendrá dado porque estamos consumiendo el planeta y vamos a tener que acelerar la carrera espacial para poder sobrevivir?

Creo que la humanidad tendrá que tomar una decisión difícil en cierto punto. Está claro que la tierra no está en su mejor estado y en muchos casos el daño que hemos causado es irreversible. Creo que hay algo que tiene que cambiar. No puedes ir a la luna y contaminarla. No podemos mantener la idea de que unos merecen más que otros.

Es probable que tengamos que volver a una forma más primitiva de pensamiento, en el que todo el mundo tiene un propósito y contribuye efectivamente a la sociedad, que funciona como una máquina, en la que no hay nadie que no haga algo productivo. Tenemos que cambiar a lo grande. A medida que nos acerquemos a ese punto, surgirá la pregunta que surge de vez en cuando: ¿A quién se le dejará ir? ¿Serán solo científicos e ingenieros? ¿O se dejará ir a la ama de casa que vive en Arizona? Eso será algo controversial, quién decidirá, cómo van a hacerlo posible… Creo que no será un proceso fácil y es posible que haya guerras sobre quién ocupará qué partes de la luna.

Volviendo a la música, últimamente se te ve mucho con Tony Allen. ¿Cómo ha sido colaborar con él?

Él es un auténtico maestro. Si eres músico y tienes la oportunidad de verle tocar, es una experiencia única ver cómo maneja el ritmo. Es increíble ver cómo hace fácil cosas que son tremendamente complejas. Como alguien que lleva haciendo música durante la mayor parte de mi vida adulta, poder ver a alguien así es impagable.

Y, ¿cómo llegasteis a colaborar? ¿Cómo os conocisteis?

Ambos estábamos en París, me comentaron que había alquilado un estudio durante todo el mes y estaba invitando a músicos a tocar con él. Me preguntaron si quería ir a conocerle y tocar una jam session a ver qué salía. Cogí algo de mi equipo, tocamos juntos y conectamos en seguida.

¿Está muy mayor, no?

(Risas) ¡A ver, los hay más viejos! (Risas). Tiene casi 80 años, pero oye, ¡mientras más viejo te haces, mejor músico eres! Tienes muchas más cosas que contar con tu instrumento… Es realmente increíble.

¿Qué tenéis planeado en el futuro?

Ahora solo estamos tocando juntos, estuvimos en Madrid hace poco. El álbum realmente fue genial, y tengo que decir que no hubiera sido posible sin François K, que hizo toda la mezcla. Tiene un conocimiento tan profundo de la música en general, que realmente ayuda a hacer mejor cualquier trabajo. Estoy muy agradecido por su trabajo.

Pero bueno, como te decía, esta línea musical es el futuro de mis trabajos. Está el proyecto de Spiral Deluxe, volveremos al estudio en noviembre. Además, hace unas semanas ya estuvimos en el estudio con un grupo nuevo que se llama The Black Hole Paradox y acabamos de cerrar un acuerdo con Byron The Aquarius para que produzca un álbum de jazz para el sello. Por eso, ‘Sight, Sound, And Space’ es como el cierre de una etapa y ahora es momento de hacer otras cosas, también en el ámbito clásico. Trabajaré en un proyecto que se llama ‘Forbidden Planet’, que irá en esa dirección.

Recientemente en una entrevista con el canal generalista France24, dijiste que la música electrónica solía tener un punto más político. Desde tus tiempos, como miembro fundador de Underground Resistance, ¿cuáles fueron las formas que encontrasteis para expresar ese mensaje político? Especialmente teniendo en cuenta que la electrónica en su mayoría no tiene letras…

En esa época reconocimos que había demasiados obstáculos en la música en general, porque los grandes sellos habían monopolizado todo. Incluso la forma en la que los sellos independientes hacían negocios entre ellos.

Por eso nosotros pensamos que había que cambiar la forma en la que la gente se relacionaba con la industria y, sobre todo, en que había que empezar a decir que no. Que las cosas se podían hacer de forma distinta y que para estar en la industria no tenías que vender tu alma, para llevarte el reconocimiento. Es lo que hicimos Mike (Banks) y yo, proyectar esa idea de libertad, en contra de la esclavitud que proponía la industria musical.

¿Hubo otras motivaciones?

Al venir de Detroit, es evidente que tocamos el problema del racismo y planeábamos meternos más, pero, como sabes, pasaron cosas y me fui. Sin embargo, para cuando hicimos el álbum ‘Riot’, estábamos listos para tocar más ese tema y demostrar lo que ocurría. Porque cuando llegamos por primera vez a Europa y contábamos lo que pasaba en EEUU y la realidad de un sitio como 8 Mile en Detroit, que sirve como frontera tanto física como mental entre la gente, muchos no entendían de lo que hablábamos.

Quizá estaban demasiado alejados de su propio pasado colonial para reconocer que esas cosas podían seguir pasando y que, básicamente, que veníamos de un lugar diferente al que conocían. Por eso vemos la música como una extensión de nuestra vida, por como es nuestro país y creo que no mucha gente aquí entendió lo mala que era la situación hasta que Trump ganó las elecciones. Ahora sí que veis lo mal que está la cosa, también gracias a internet, a las grabaciones y fotos. Ahora veis de donde venimos.

Luego hubo cierta cita que usó el periodista de France24, que puso a todo el mundo a hablar en internet…

Y como sé por donde vienes ahora (risas), déjame decir que la música electrónica y el techno siempre fue algo de las clases trabajadoras. Evolucionó con gente que venía de hogares que se podían permitir comprarle una drum machine a sus hijos. Pero lo que quería decir en esa entrevista, y si leíste el artículo completo…

Lo leí, en efecto…

Entonces habrás podido ver, es que en la actualidad la gente piensa que todo viene hecho. Que como quieres una chocolatina y tuviste que darle a un botón en una máquina para elegirla, ya eres un experto en chocolatinas. La industria, en cierto modo, ha instaurado esa idea de que todo viene hecho y de que el éxito viene de la noche a la mañana, cuando en el pasado realmente había que luchar y trabajar para ello.

Para hacer una fiesta en un sitio, había que pelear con los políticos, alcaldes y policías diciendo que no podías bailar hasta las 2am si querías. No habría suficiente papel en esta revista para contar las historias de los promotores que lo perdieron todo, creyendo en esta escena y haciendo que las cosas ocurrieran para que la música electrónica crecer.

Hay gente en esta industria que ha cambiado todo por hacerse un hueco en la primera línea, arrastrando a sus familias, relaciones de pareja… así que cuando pienso en eso y cómo hoy la gente solo asume y da cosas por sentado, eso es a lo que me refería. A la idea de que no tienes que trabajar para convertirte en una estrella. No tienes que saber producir, ni pinchar, solo tienes que aparentarlo. Ese es el camino equivocado.

Volviendo al tema de esa “falsa” declaración tuya, el titular elegido por France24 fue decir: “Jeff Mills ha dicho que la electrónica es demasiado de clases medias”. La mayoría de medios en España y el mundo se hicieron eco de esto, cuando al leer la entrevista en inglés o francés, en ningún momento dices esa frase o algo que se le parezca. En realidad, haces un análisis de los factores sociodemográficos que rodean a la mayor parte de creadores musicales en la actualidad y la falta actual de mensaje político en la música. ¿Estás cansado de que se te malinterprete a propósito, solo para que un medio obtenga más reacciones en su web?

Ese es el problema con internet y las redes sociales. Es muy fácil hacer creer algo a la gente que no es real. Es simple: si la prensa no es responsable de contar las cosas como son realmente, entonces no os necesitamos. Los artistas y el público nos podemos comunicar directamente y la prensa no es necesaria. Si la prensa no se convierte en un activo, sino en una carga o un obstáculo que distorsiona la realidad, entonces es que no la necesitamos. Encontraremos otra forma de hablar con la audiencia, siempre ha sido una opción. ¿Puede la industria sobrevivir sin la prensa? Yo creo que sí.

Pasa mucho más en medios generalistas, pero lo cierto es que la mayoría de medios especializados pusieron bien grande: “Jeff Mills ha dicho que la electrónica es algo de clase media”…

Lo triste es que la conversación pasó de lo que yo verdaderamente estaba intentando decir, a esta cita sacada de contexto y la gente diciendo que soy idiota por decir una tontería así, cuando en verdad ni siquiera llegué a decir esa frase. Está claro que el periodista necesitaba un titular jugoso y decidió “reinterpretar” lo que yo dije. Pero luego también está el hecho de que a la gente no le interesa hablar de lo que yo estaba intentando resaltar y concentrarse en otra cosa porque es más entretenido hablar de otro tema, ser sarcástico o decir que estoy chocheando por decir que la clase media es tal o cual cosa… Así es la gente. Y dice mucho de cómo la sociedad sigue buscando mirar a la electrónica sin tomársela en serio.

En mi opinión, después de todos estos años, por mi experiencia te diré que a mucha gente le da igual. Artistas, la gente que viene a las fiestas, los promotores… a la mayoría no les importa la industria. Es solo un medio divertido de hacer dinero, de relacionarse, a veces mola, la música es interesante… Pero realmente preocuparse por la industria, por su evolución de una forma positiva. A la gente no le importa eso, ni a este ni al otro lado del charco. Las cosas no se hacen porque la electrónica lo necesite o porque sea una forma de arte…

No sé si esto pasa en otros estilos, como el jazz, la música clásica, lo dudo. Esa es la diferencia que veo, y es algo que pasa en Detroit, Berlín o cualquier otra cosa. Cuando se trata de proteger al artista, al club, a nadie le importa.

Tus plataformas tienen una base de seguidores fieles e importantes, contando cada release por sold-outs. Sin embargo, supongo que os habéis tenido que adaptar de alguna manera a las nuevas formas de consumo musical. ¿Cómo está afectando esto a la salud de tus sellos?

Nosotros, como empresa, nos gusta fabricar cosas, nos gusta el vinilo, el CD. Después de todo el trabajo duro, tener algo en nuestra mano, poder examinarlo, ver si salió como queríamos es fundamental. Sabemos que el mercado está yendo en otra dirección, los portátiles ya ni se hacen con puertos USB, ni hablar del CD. Pero seguimos queriendo hacer cosas tangibles, aunque no hacemos muchas copias y por eso todo se vende.

Desde 2010 hemos sido muy cuidadosos con el número de releases e intentamos darlo solo a la gente que realmente lo quiere. Quizá sea un romántico, pero me sigue encantando el CD como formato. Creo que porque soy lo suficientemente viejo para recordar cómo era oír música en un casete y como fue a transición al CD…

Yo era un niño…

(Risas) A mi me encanta el jazz y el jazz se escucha mejor en CD, porque es muy difícil encontrar versiones originales en buenas condiciones en vinilo. Decir que te gusta el CD en 2019 no es estar a la moda, pero esa cultura la ha llevado Axis todos estos años, porque seguimos publicando en CD. ¡Creo que el disco plateado es algo futurístico! Y luego, con Spotify y el streaming, la verdad es que no soy de suscribirme mucho a cosas…

¿Ni a Netflix?

Bueno, a Netflix sí (risas). Pero incluso con eso me pasa como a mucha gente: al final pasas más rato intentando decidir qué ver o escuchar que viendo o escuchando algo en serio (risas)

(Risas) ¡La oferta es demasiado grande!

Al final te duermes y sigues buscando al día siguiente. Pero aunque estés en la comodidad de tu salón viendo mil películas, la sensación que te da ir al cine no la puedes replicar…

¿Ahora vives en Miami, no? La última vez que nos vimos aún vivías en Chicago… ¿Qué te hizo cambiar?

El clima (risas). Ya tuve suficiente de inviernos a -20ºC en Chicago (risas). Me iba de viaje, volvía y todo el tiempo un clima durísimo. Al final decidimos que era el momento de mudarnos a Miami, que era donde pasábamos la parte más dura del invierno cuando vivíamos en Chicago y donde yo ya había vivido a mitad de los 90. La idea siempre estuvo allí y cuando nos quisimos ir, fue nuestra primera opción.

Fue una gran decisión porque también es algo que afecta a la música, estoy mucho más relajado, la luz del sol, el sonido de los animales, la música latina, brasileña… Miami es un caldero de cultura latinoamericana, los cayos… es una mentalidad diferente a la de Chicago, que se centra más en el baseball y las hamburguesas (risas).

¿Y cómo ves la escena norteamericana en estos momentos?

No tengo ni idea. Probablemente sepas tú más que yo. Llevo tiempo sin tocar en ninguna ciudad allí y creo que ya he aceptado el hecho de que nunca va a llegar a ser como en Europa. Creo que la historia de mi país no va a permitir que, por ejemplo, el techno de Detroit sea reconocido como lo que es. El país está demasiado sesgado. Como con el jazz. Si piensas en lo que el jazz le ha dado a la música, y en que llegó a un punto tan culmen que tuvieron que destruirlo y volver a comenzar, porque las ideas eran demasiado vanguardistas… Y el aprecio del propio país por eso nunca estuvo allí. Lo mismo pasa con la música clásica.

El americano medio no aprecia la música más allá y da por sentado que todo le va a venir dado solo por ser americano, eventualmente. Debido a eso, muchas cosas no pasan. O pasan y a todo el mundo le da igual. Por ejemplo: el techno de Detroit, de nuevo. La gente sabe que está allí, sabe que hay artistas como nosotros que gira por el mundo, pero no les interesa.

Es un país que vive un tipo de racismo muy oscuro y profundo. Uno no pensaría que también afectaría a cosas creativas. Si alguien está haciendo algo especial, no debe importar tu color. Pero en EEUU sí importa. No quieren que seamos reconocidos, porque nuestra historia está basada en no reconocer a la población negra por hacer lo que hace.

¿Algo que quieras añadir?

Gracias por darme un altavoz y decir que creo que es importante que se hable más sobre el futuro. Siempre es saludable hablar de eso, incluso si estamos equivocados y nuestras predicciones no se cumplen, hay que tener esa conversación: a dónde van a llevarnos los esfuerzos que estamos haciendo ahora. Eso es importante. Y también que responder “No lo sé”. Es lícito para cualquiera.

¡Muchísimas gracias, Jeff! ¡Como siempre, ha sido un honor!

¡A vosotros!

* Extraído de DJ Mag ES 105