En esta serie de entregas, os contamos cómo han ido varios festivales a los que hemos acudido esta temporada

A Summer Story
La crónica ¿del mejor A Summer Story?
Autor: Enrique Soto

Es muy fácil hacer una crónica positiva cuando acabas de dejar un festival hace una semana o un mes o, sobre todo, cuando ese festival es el primero de la temporada de verano y tus ganas de música, luces y experiencias te hacen verlo con ojos que quizá no son lo suficientemente críticos.

Pues bien, tenía ganas de hablaros de lo que ha sido A Summer Story en este idilio de verano festivalero y quería hacerlo con perspectiva.

El 22 y 23 de junio de 2018 llegaba la cuarta edición del festival número uno en Madrid y alrededores. También ha sido el número uno en verano, porque ha sido el primero en abrir la lata de temporada de festivales y también ha sido, para mi gusto uno de esos festivales difíciles de olvidar.

La edición de 2017 puso a A Summer Story en el mapa de festivales con una tercera edición que dio mucho que hablar. La cuarta edición de este festival suponía un reto a todos los niveles en la Ciudad del Rock y la organización lo sabía, así que parieron un festival de dos días con grandes diferencias de estilos musicales para atraer al máximo público posible y contentar a todos (o casi todos). Un primer día, el viernes, en el que el techno era el protagonista y un segundo día en el que el EDM y Oro Viejo de Dj Nano iban a mover hasta Arganda del Rey a cualquier amante de la música electrónica.

Mainstream y underground tenían así divididos sus públicos, por días. Si bien es cierto que en ambos días había representación del estilo no mayoritario ese día, estos últimos fueron escenarios anecdóticos cuando jugaban fuera de casa.

Voy a ser sincero, el mainstage se lo comió todo, ambos días. Eso sí, con el permiso de Oro Viejo by Dj Nano, que atrajo gran parte de las miradas el segundo día.

El primer día, excepto una tímida escapada para ver a Les Castizos y Dj Nano, fue difícil salir de un escenario principal que emanaba calidad sesión tras sesión de techno. Era como un imán. Amelie Lens, Andrés Campo, Loco Dice, The Martinez Brothers… los he visto varias veces en directo, pero lo de esta noche fue increíble, desde la contundencia industrial de Amelie, pasando por los ritmos del loco y la soberbia sesión de Andrés Campo, todos fueron magníficos. Difícil de superar. ¿Difícil? No. Casi imposible.

Y digo casi imposible porque llegó la magia convertida en sesión de techno, la unión de Joris Voorn y Kolsch.

Sinceramente, después de varios meses, todavía tengo la sensación de haber estado en la mejor sesión de techno que he escuchado en mucho tiempo. Se veía a la gente sonriendo, bailando sin parar… feliz. Nadie diría que eran las 8 de la mañana cuando se esto se acababa, porque la inyección de energía que supuso esta sesión, unida al increíble amanecer que convirtió al mainstage en una pieza dorada con los reflejos del sol, podría haber hecho que estuviéramos bailando hasta el medio día. Olé.

El sábado llegó muy rápido, los que habíamos optado por pagar un hotel en Arganda logramos disfrutar del día algo más, ya que los atascos que se formaron en las salidas y entradas de la Ciudad del Rock convertían en una auténtica odisea el viaje en coche de los miles de asistentes que optaron por el coche como medio de transporte.

Sí, había llegado el día. Había llegado el día de Armin Van Buuren, Dimitri Vegas & Like Mike, Axwell & Ingrosso, Oro Viejo y Brennan Heart. Y es que este era el principal reclamo de un día y noche más que intensos en Arganda.

Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien con Dimitri Vegas & Like Mike. No os lo vais a creer, pero se me pusieron los pelos de punta. Fue una sesión divertida, amena, con toques de todo un poco. Fueron directos a la yugular y acertaron. De Armin, ¿qué vamos a decir? El día que destaque por no hacerlo con pasión, con novedades, con profesionalidad… ese día será noticia.

No podemos decir lo mismo de los suecos Axwell & Ingrosso, se les nota que estaban con otras cosa en la cabeza (¿SHM puede ser?). Faltos de energía y sorpresas, estuvieron descafeinados y solo en momentos puntuales como Sun is Shining se puso del revés la pista.

Este fue el momento en el que nos fuimos como una bala a ver lo que nos deparaba Dj Nano y su Oro Viejo. Un opening brutal que “tocó la patata” de todos los que estamos ahí y una primera canciónl, ‘Smile’, que desencadenó la locura en su escenario y que no perdió energía en ningún momento. Dj Nano jugaba en casa y ganó con creces.

Después de los belgas DM&LM nos sorprendió en el cartel un CYA que no sabemos muy bien qué hacía en ese slot y este fue el momento en el que mucha gente que esperaba al cierre de Brennan Heart se fuera a cenar, a sentarse en el Memorial de Avicii o morir en uno de los puestos de los patrocinadores del festival, que hizo de su stand un cementerio de gente agotada por muchos bailes y más sonrisas que nunca en esta primera historia de verano.