Electrónica delicada en ‘Dissolvi’

Steve Hauschildt es un experimentador sonoro que formó parte de la banda Emeralds y que poco a poco ha ido labrando su propio camino sonoro. Para la publicación del que es su sexto álbum ‘Dissolvi’, el norteamericano ha dejado el sello Kranky que se había encargado de la mayoría de sus lanzamientos para recalar en Ghostly International.

Elementos electrónicos, instrumentos acústicos y grabaciones de ambiente se enlazan con suavidad en ‘Dissolvi’, creando paisajes ensoñadores que parecen a punto de disolverse. Los temas creados por Hauschildt, que cuenta con colaboraciones como las de Julianna Barwick y GABI, están llenos de matices y sonidos en apariencia ornamentales pero que constituyen un mundo en sí mismo, si se les presta atención.

El LP ‘Dissolvi’ se compone de ocho pasajes, se puede conseguir y escuchar completo en diferentes plataformas.

El título del álbum, una referencia a cupio dissolvi, la frase latina que significa “Deseo ser disuelto”, no necesita tomarse de forma unidimensional o como puramente solipsista. Sin embargo, sirve una referencia adecuada. Los fenómenos fisiológicos son de interés para Hauschildt. Estas reflexiones recónditas encuentran su salida. Las canciones tienen una orientación cerebral, pero más allá de toda explicación, la música es realmente visceral. El movimiento ocular involuntario inspira el “Saccade” sereno, cercano a la sangre sospechosa. Hauschildt empluma suave percusión bajo los estribillos repetidos del músico de Los Ángeles Julianna Barwick, juntos formando una sugerencia esbelta de las ansiedades provocadas por la vigilancia moderna; si se observa a todo el mundo constantemente, no hay individuo ni yo, solo una población ampliamente monitoreada y torpemente catalogada. Me viene a la mente el trabajo del poeta de Chicago Carl Sandburg: “Yo soy el pueblo, la mafia, la multitud, la misa”. El individuo se disuelve en la multitud taxonómica.

Los impulsos tecno minimalistas proporcionan una línea estilística para Dissolvi. Las frases de sintetizador y los ritmos de batería se afianzan en momentos selectivos, como estructuras sincrónicas sobre las cuales nieblas nebulosas, como la entusiasta voz de Gabrielle Herbst, también conocida como GABI en “Syncope”, se aferran a la nube y producen una deslumbrante grieta en la conciencia. La pieza central de 7 minutos “Alienself” reitera esta lógica creativa, burbujeante como un cuerpo de agua amorfa en un planeta de baja gravedad, a punto de disolverse, pero nunca completamente desmaterializado.

El álbum fue construido en Chicago (donde ahora reside Hauschildt) y parcialmente en Nueva York. “Gran parte de ella se grabó en un estudio sin ventanas que eliminó las referencias elementales o estacionales al tiempo en la música”, dice Hauschildt. “El enfoque esta vez fue mezclar el álbum e incorporar un conjunto más amplio de instrumentación. Describo mi enfoque compositivo como cuasi-generativo”. Adoptando nuevos métodos y curiosidades filosóficas, y, a su vez, ampliando el alcance de su repertorio, Hauschildt propone una experiencia fascinante y profundamente rica en escuchar, ser y desentrañar.