Autor: Cristina León

Cristina León es periodista, traductora, DJ y residente en Ibiza desde hace más de 15 años

Una de las Mecas de la electrónica, Ibiza, madre del ‘Balearic Sound’ y el destino turístico musical número uno, vive su momento más crítico, desde que las autoridades endurecieron sus niveles de tolerancia con la música en espacios exteriores al aplicar con rigor la Ordenanza de Protección del Medio Ambiente y la Salud frente a la Contaminación Acústica. Cada ayuntamiento puede o no aplicar esta ordenanza, la cual estipula que los locales que ofrecen entretenimiento musical en espacio exterior deben tener equipos limitadores y no superar los 65 decibelios.

Es importante aclarar que 65 decibelios es el nivel de ruido que hace una aspiradora, un grupo de personas al discutir, incluso el tráfico de los coches alcanza los 80 decibelios. La música de un DJ a 65 decibelios es fácilmente ocluida por las conversaciones de las personas a su alrededor.

El límite de decibelios para el horario diurno recomendado por la OMS es de 65 decibelios. Sin embargo, los decibelios miden los niveles acústicos que van desde motores de coches, maquinaria para construcción o hasta un concierto de jazz. La música no es ruido, es arte. La música es cultura, es la expresión de un grupo social y su historia. Es el corazón de un artista, la felicidad de un melómano, sea analógica o digital.

Desde 2017, hay varios ayuntamientos – algunos que tienen en su jurisdicción algunas de las más icónicas playas de Ibiza – que han aplicado con más severidad la ordenanza. Las autoridades han realizado inspecciones para verificar los limitadores, precintando equipos y aplicando sanciones. Muchos consistorios iniciaron la búsqueda y captura de posibles conciertos, fiestas o cualquier ‘ruido’ musical.

De echo han reprendido a gente cantando, tocando algún tambor o una guitarra en la playa. Algunos locales que organizaban jam sessions y conciertos tuvieron que cancelarlos cuando, momentos antes de comenzar, llegaba la policía para precintar el equipo y multarles. Importantes promotoras de conciertos como Ibiza Rocks, que en años anteriores ofreció directos de New Order, Artic Monkeys, The Prodig o LCD Sound System, tuvo que cancelar sus conciertos.

Quiero recordar el valioso papel que ha tenido la música en la historia de esta isla balear. En 1978 Bob Marley dio un concierto en la plaza de toros. Queen y Monserrat Caballé cantaron ‘Barcelona’ en la discoteca Ku (ahora Privilege); Pink Floyd se instaló en los años sesenta y la isla fue su inspiración para componer temas como ‘Ibiza Bar’. Grandes personajes se enamoraron de este paraíso y compartieron sus creaciones como Mike Oldfield, Frank Zappa, King Crimson, Joni Mitchell, Duran Duran, Nina Hagen y más. A finales de los noventa comenzó la explosión de la música electrónica. Allí comenzó el ‘Balearic Sound’, inolvidables temas chill out a cargo de míticos DJs para emotivas puestas de sol. Desde entonces locales como Es Paradis, Amnesia, Privilege, el desaparecido Space, Café del Mar, Las Dalias, Ushuaïa, Cova Santa, Benimussa Park y un sin número de hoteles, beach clubs y restaurantes han dado vida a las fiestas diurnas en espacios exteriores.

Por otro lado, desde siempre los residentes han hecho conciertos, fiestas  populares con música en playas, casas, fincas, terrazas, mercadillos… La playa de Benirras es otro ícono de la vida musical ibicenca e, incluso, se volvió un atractivo  recomendado por las guías turísticas, donde cada domingo la gente se junta para tocar tambores y así despedir al sol, un ritual que comenzaron los hippies en los setenta.

Pero toda esta romántica historia de la música bajo los rayos del sol, bajo las estrellas está en peligro. Soy testigo de cómo muchos músicos y DJs, tristemente, han perdido su trabajo pues los propietarios de locales han decidido dejar de programar DJs, ya que su música ni se aprecia con la limitación. Lo que pedimos promotores, DJs, periodistas y todos aquellos relacionados con la música es que la música tenga el valor que se merece: como arte, cultura e historia viva de Ibiza.

* Extraído DJ Mag Es 092