Manifiesto de lo Extraordinario

Autores: Julia Lozano & Eduardo Pérez

Es difícil sorprender siempre y destacar por encima de todos los demás. Aun así, Lena Willikens para de hacerlo. Curiosa e incansable selectora y, desde luego, toda una maga a la hora de hilar la narrativa de sus sets, se ha posicionado como referente en la electrónica actual. La alemana, curtida tocando en bandas de noise, es una virtuosa del theremin y confiesa que Ámsterdam es a día de hoy donde se está gestando el meollo de todo.
Nos visitaba en Madrid como invitada de una de las noches de Absolut Manifesto, curadas por El Cuerpo Del Disco. De cerveza japonesa, pioneras de la electrónica y la pizzería de confianza de Kraftwerk, entre otras cosas, hablamos en una tarde lluviosa.

Hola Lena, bienvenida de nuevo a Madrid. Vamos al grano, de Düsseldorf, pero con base de operaciones en Colonia…

En realidad nací en Stuttgart, pero nadie lo sabe… (risas). Lo que pasa es que me mudé a Dusseldorf para estudiar en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf. Es una escuela muy pequeña pero muy bonita. De ahí me mudé a Colonia, luego a Kioto y ahora a Ámsterdam (risas).

(Risas) Cierto, cierto… recuerdo verte un par de fotos haciendo diggin’ por Japón…

¡Eso es! (Risas)

Bueno, estando en Colonia, que ha dado sellos como Kompakt, o nombres como Michael Mayer, Marcus Worgull, ¿te has visto mínimamente influenciada por lo que acontece en la ciudad?

Te diría que me influenció mucho más Düsseldorf. Cuando llegué todavía había un club ilegal, el Ego, que estaba en un antiguo hangar abandonado, que en su tiempo había sido una delegación de correos. La gente que lo organizaba iban mucho a la Academia de Bellas Artes a la que me refería antes. Recuerdo que para mí fue una época dorada; creo que fue la primera vez que escuché techno de verdad, antes lo odiaba. Pero lo odiaba porque no lo conocía; no conocía lo que era el buen techno. Cuando llegué a Düsseldorf tenía veinte años, pero fue cuando realmente me enganché a ese sonido. Además, me llamaba mucho la atención la propia historia musical de la ciudad, donde se notaba que muchísima influencia procedía del interior de la Escuela de Arte. Esta cuadró además con el punk de los 80 en Düsseldorf, Conrad Schnitzler y por supuesto Kraftwerk. Vivía al lado de ellos. Su estudio, el antiguo Kling Klang Studio estaba al lado. Nos encontrábamos tomando pizza por las noches (risas).

¿Es ahí cuando se cruza en tu camino el Salon des Amateurs?

Exacto, empecé en Salon des Amateurs con Detlef Weinrich, Tolouse Low Trax y Vladimir Ikovkic. Fue un sitio muy importante para mí, aquí es donde empecé a experimentar como Dj. Por entonces lo que realmente importaba era la música y no tanto la técnica. Era el sitio al que acudir si querías escuchar música recién publicada, un lugar donde compartir lo último. Empecé justo al abrir el club y sin tener ni idea. No nos fijábamos en las mezclas. Y tras un tiempo experimentando, me dieron la noche como residente.

Y volviendo a Colonia, ¿por qué decidiste mudarte allí?

Cuando me mudé a Colonia ya había empezado el boom de la creatividad, de todo el mundo mudándose a Berlín. Me refiero a artistas, productores, etc. Berlín es demasiado competitiva en ese sentido. Colonia era desértica… La gente es muy amable y abierta, pero nunca creí que gozaba de una escena fuerte e interesante. Y me jode decir esto porque ahí se encuentra mi tienda favorita de discos… ¡del mundo mundial! (risas).

¿Y cuál es? ¡No nos dejes así! (risas)

Es A-Musik, trabajé bastante tiempo ahí, y la verdad es que me encanta. Son especialistas en música experimental. Pero con el paso del tiempo dejaron de hacer tantas fiestas, fueron tiempos un poco más tranquilos…(risas).

Volviendo a la etapa de Salon des Amateurs, entiendo que aquí es donde comenzó tu conexión con Ivkovic, pero me parece curiosa la importancia que se le daba al Dj residente antiguamente, y cómo ha cambiado la historia respecto a la actualidad, donde parece que ya apenas importa…

Te doy toda la razón. Y estoy bastante segura de que jamás hubiese llegado a donde estoy hoy sin haber podido ser residente de Salon des Amateurs. Jamás en mi vida planeé ser Dj profesional, ni en mis mejores sueños. Ni aun pinchando ya 3 o 4 años en el Salon concebía que pudiera vivir de esto el resto de mi vida. Tenía alguna que otra esperanza, pero poco más. Tener un sitio donde poder experimentar y comunicarte con el público es algo increíble, aunque no tengas una técnica descomunal. Esto brinda una libertad increíble. Del Salon, todos sus residentes somos muy eclécticos Ivkovic, Jan Schulte… Creo que todos gozamos de una amplitud de miras muy interesante y no nos gusta seguir -ni ver cómo otros siguen- el patrón esperado o sets predecibles. Creo que al público le gusta que le sorprendan…Si tienes una residencia, tampoco quieres repetirte día tras día. Esa especie de rutina no me gusta; no funciona conmigo. Siempre intento buscar cosas nuevas, hacer un buen digging y sorprender…

Pasemos a Cómeme, sello de Matías Aguayo. Eres una de sus artistas más prominentes. ¿Cómo es vuestra relación, cómo surge esto?

Cuando me mudé a Colonia, esa misma noche, había una fiesta al lado de mi casa. Me la recomendaron unos amigos porque tocaba Christian S. Era como mi fiesta de bienvenida en el sótano de un restaurante africano (risas). Me pareció brutal, tanto la fiesta, como el set y empecé a hablar con ellos hasta que acabamos haciéndonos amigos. Les invité varias veces a tocar a Salon de Amateurs, y como Christian es de los mejores amigos de Matías, nos acabamos conociendo. Al final acabó mudándose a mi casa, desde Paris, y vivimos juntos durante un tiempo. Y el resto, como se dice vulgarmente “es historia” (risas). Empecé a tocar en sus fiestas hasta acabar sacando la referencia.

Dime que no lo produjiste, precisamente, en ese apartamento, viviendo los dos juntos… (risas).

(Risas) ¡En realidad, sí! O por lo menos la mayoría del trabajo. Luego la mezcla y los retoques los hicimos en Berlín. Matías se mudó a Berlín y ahí ya acabó rodando todo.

¿Fue ahí cuando te interesaste de verdad por la producción? Quiero decir, ¿es algo que, en tu caso, te sedujo de repente, lo tenías ya rondando en la cabeza o lo decidiste como una necesidad para explorar como DJ?

Lo cierto es que llevaba haciendo música durante años. Era un rollo más jamming y en una banda de noise… música más orgánica, pero ya tocaba con el theremin, mis sintes, etc. Pero el paso final de saltar a producir música de forma individual quizá no surgió como una necesidad sino más bien como curiosidad personal. Pensé, ‘Eh, sería genial producir algo que luego pueda pinchar’, ¡Y funcionó! (risas),

¿Cómo acaba uno pegándole al theremin? No es muy usual…

En realidad fue gracias a Pamelia Kurstin, probablemente una de las mejores músicos en cuanto al theremin se refiere. La fui a ver en un concierto y aluciné. Salí de ahí diciendo “joder, necesito ese instrumento, necesito saber tocarlo”.  Y luego ya comenzamos a hablar, congeniamos muy bien y la acabé invitando a actuar a le Salon des Amateurs.

De hecho, compusiste un tema para una BSO sólo con el theremin, si no recuerdo mal…

Sí, para una película japonesa llamada ‘Girls in the Harbour’, una película muy bonita, en blanco y negro. Creo que lo toqué un par de veces, pero no hay una grabación como tal; fue preparado exclusivamente para el directo. De hecho, la película se emitió en el LiveSoundtrack Festival de Barcelona.

¿Volverías a repetir la experiencia?

Desde luego, me encantó. De hecho, estoy trabajando en un proyecto similar titulado ‘Phantom Kino Ballet’, no sé si te sonará… (risas). La idea se basa en una instalación visual donde experimentamos durante una hora con videos, música de terceros, y vocales. Es una instalación bastante rara, pero creo que ha quedado curiosa. El público está sentado en cojines, que nosotros hemos diseñado, como toda la instalación, para poder verla y el rollo es disfrutar de esa intimidad.

Me gustaría preguntarte por NTS Radio. ¿Cuán importante es la radio para la carrera de un DJ en la actualidad? Antes tener un radioshow era muy importante, tanto para artista como para público, pero ¿qué hay de los tiempos que corren? ¿Cómo lo ves tú?

Para mí personalmente, lo es.  Yo empecé con eso. Es súper importante tener ese contacto. Incluso echo de menos esa época en la que tenía un contacto directo con la radio. Ahora empezaré otra ronda regular de programas en NTS y realmente tengo ganas, porque como DJ, si pinchas un disco regularmente tienes que hacer a la gente bailar (risas). Pero en mi caso tengo tanta música que quiero mostrar y compartir… y siempre que tengo la oportunidad de poner música que no sea de baile, cosas más de escucha, la tomo. Así que es perfecto tener el show en NTS y a la vez hacer que la gente conozca cosas nuevas. En cierta forma me gusta abrir las mentes de las personas. Si alguien ha tenido una buena noche bailando uno de mis DJ sets, quizá luego siga lo que hago en el programa de radio y acabe descubriendo algo nuevo.

En 2015 publicaste ‘Phantom Delia’ tu álbum debut. Sabemos que lo llamaste así por ser gran fan de Delia Derbishire. ¿Cómo fue conocer a otra pionera de la electrónica como Suzanne Ciani el año pasado en Sónar? En Madrid hace poco en un festival de cine, el Rizoma, después de proyectar el documental, hubo una charla coloquio vía Skype con ella. ¡Super interesante!

¡La conocí! ¡Sí! ¡Es adorable! Es gracioso cuando te sientes orgulloso y feliz de que una artista femenina consiga el crédito y atención que se merece después de tanto tiempo. Espero que no sea una moda, que finalmente sea algo que llegue para todas. Quizá algunos promotores y managers se sientan obligados por toda la cuestión de lo políticamente correcto, pero eso también está bien (risas). Es algo que tenía que pasar. Y si pasa ahora con otras artistas como Midori Takada, o la propia Ciani… creo que trabajaron tan duro e hicieron cosas tan interesantes, incluso más que sus colegas hombres, por lo que se merecen ese reconocimiento.

Bueno, hablando del tema femenino, este año nos alegra ver que las artistas femeninas están teniendo una representación mucho mayor que en otros años, en festivales como Sónar y Dekmantel, por ejemplo, y que además es así por lo que representa su arte y no solo por ser mujeres. ¿Cómo te sientes? ¿Crees que lleva pasando unos años o es algo nuevo?

Me acuerdo hace dos años que algunos promotores decían que si no había artistas femeninas en su line-up era porque no eran buenas. Ver que ahora gente como Marie Davidson, Courtesy, Charlotte Bendiks, Elena Colombi, Clara 3000… claramente puedes decir porqué tienen éxito: porque tienen una gran habilidad y talento. Siempre sentí un poco de pena porque el recurso y el talento de todas esas artistas quedase desaprovechado. Ahora parece que hasta los grandes festivales se han dado cuenta de eso y han dado el paso. Para mí empezó antes, creo recordar hace unos tres o cuatro años, que me sentaba con algunos promotores en pequeñas fiestas y hablar del tema, pero siempre en pequeños círculos.

 

En este sentido, otra cosa que nos ha encantado es tu remix de Lena Platonos para Dark Entries. Una artista femenina remezclada por cuatro artistas femeninas, Avalon Emerson, Kim Ann Foxman, Borusiade y tú.  Y teníamos la curiosidad si la idea había sido de Dark Entries o fue algo que salió de ella.

¡Adoro a Lena Platonos! Realmente no sé de quién fue la idea. Pero cuando me lo pidieron no sabía que iba a ser un EP con remixers solo femeninas, nunca hablamos del concepto. Quizá lo mencionaron, pero no estaba al tanto, en cualquier caso, me encantó la idea. Y debería pasar también con las fiestas, si van a hacer un line-up de solo chicas tampoco hay que mencionar que va a ser solo femenino. Eso educará aún mejor a la gente, porque solo vas a una buena fiesta, con buena música y son las chicas las que pinchan. Es una idea con mucha fuerza.

 

También te quería preguntar… Cuando un promotor como Absolut se te acerca, para que te “Unas al Manifesto”… ¿Cómo te sientes? ¿Conocías a alguno de los otros artistas de la noche?
Sabía que Horse Meat Disco tocaban, pero no conocía a los demás. Todo festival tiene un branding. Cuando tomas la decisión de que vas a vivir de ser DJ, es un poco difícil evitar el branding y los sponsors, porque dependes de eso. Creo que puede ser un poco ingenuo o quizá idealista ir en contra de eso. Una cosa que sí tengo que tener presente es la situación política de los países los que voy. En algunos casos pregunto a mis amigos si ya han pinchado allí y si se sintieron cómodos, en Rusia o Israel, o Turquía o lugares por el estilo, incluso aunque te ofrezcan grandes sumas. Si hay algo que no cuadra, es mejor estar informado.

Si echas la vista atrás, ¿hay algún momento concreto en el que te dijeras “me voy a ganar la vida con esto, soy una profesional”?
Sí, con lágrimas en mis ojos, cuando renuncié a mi trabajo normal, en la tienda de discos que te comentaba antes. Trabajaba allí los lunes y los miércoles en otra tienda de discos, trabajaba en las dos tiendas de discos en Colonia. Hasta que no pude más. Cuando dejé esos trabajos me puse triste, pero al mismo tiempo quise ir a por todas.

Después de esto vas a París, tocarás en Concrete, y luego en Barcelona. Y siempre esperamos lo inesperado con tu selección musical, ya que nos llevas en auténticos viajes. Te atreves a poner cosas que a la mayoría ni se le ocurriría y siempre suena bien y hace que la gente se divierta. ¿Cómo te las arreglas para hacer la maleta?
(Risas) Bueno, hace como dos años empecé a digitalizar mis discos, algo muy necesario, pero también un auténtico coñazo. Sigo comprando discos y luego los digitalizo, inmediatamente después, para ahorrarme tiempo. Hay muchas razones, pero una de las principales es que muchas veces he tenido problemas técnicos con el feedback en los clubes, depende al club donde vayas. En esa época todavía llevaba CDs conmigo y mis discos y siempre acababa poniendo los pocos CDs que había cogido. Ahora con los USB es mucho más fácil prepararlo todo para un set, en donde quiera que estés, me gusta mucho tener esa flexibilidad. Considero realmente importante Tan solo tienes que llevar tus archivos y preparar tu set. Aunque es un engorro. Aún hay veces que es domingo, tengo que viajar, y me doy cuenta de que se me ha olvidado digitalizar un disco y es como ¡Nooo!

¡Gracias por tu tiempo, Lena! ¡Ha sido muy fácil hablar contigo!
!Gracias a vosotros!