La música, siempre, por encima de todo…

Autor: Eduardo P. Waasdorp

Julio de 2011. Esa fue la primera y única vez que Luciano ha protagonizado nuestra portada. Hasta ahora…

7 años han pasado desde esa fecha y el chileno vuelve a nuestro escaparate principal en el mejor momento artístico que se le recuerda en muchos años. Viajamos a Ibiza para hablar con él directamente, en una charla distendida y cercana, en la que Luciano dejó el traje de superestrella para ponerse el de persona, abriéndose en canal para vosotros, queridos lectores, y hablando claramente sobre algunos temas controvertidos y personales. Sin pelos en la lengua. Como quien no tiene nada que ocultar y mucho que decir y transmitir a las nuevas generaciones.

La introducción de esta entrevista es más corta que otras que hemos hecho por un motivo: dejar hablar al maestro. ¡Música, por favor!

Muy buenas Luciano! Qué tal estás? ¿Cómo está yendo este verano?

Estoy muy contento y muy ocupado, pero es algo intencionado. Sabíamos que íbamos a jugar una Champions – digámoslo así – y nos organizamos mucho para tener un verano ocupado en todos los sentidos: mucho trabajo, muchas cosas pasando en el estudio, pero también tener tiempo para mi familia. Cada instante está siendo usado de forma constructiva y creativa.

PRESENTE

Si te parece empezamos por el final. Háblanos de tus últimos proyectos, porque acabas de sacar el EP ‘Sequentia’, junto a Rebelski, que será parte de una serie de cuatro lanzamientos que buscan celebrar los 15 años de Cadenza…

La verdad de ‘Sequentia’ es que es un trabajo que está escrito hace cinco años, lo he tenido durmiendo en mi disco duro todo este tiempo. Parte de cosas personales que me han pasado. He hecho mucha música y me volví un poco dejado con mi persona, me he escondido de todo y he estado como en una cueva durante mucho tiempo. Ahora mismo tengo más de 150 referencias sin editar y con el trabajo personal que he hecho y todo el equipo que me rodea, por fin he encontrado un equilibrio donde la gente me entiende, me ve y me ayuda a sacar todo ese trabajo.

Tenía claro que ‘Sequentia’ lo quería sacar en forma de un álbum… Así que planteamos sacarlo en cuatro partes este año, por el aniversario de Cadenza. Lo dividimos y al final haremos una publicación conjunta de todo.

Justamente, otra cosa que está de actualidad es el aniversario de Cadenza… 15 años con nosotros ya… ¿preparas algún tour especial?

Tengo una idea, que quiero llevar a cabo, y es hacer una especie de gira por los clubes que nos acompañaron en los primeros años, muchos en Alemania – porque residía en Alemania en esa época –. Estoy intentando hacer una mini-gira por Europa, de actuaciones all-night-long, pinchando solo discos de Cadenza en vinilo y en clubes pequeños.

¿Cómo va Cadenza? ¿Cuáles son tus planes más inmediatos?

El sello está saludable. Son 15 años… es ya un adolescente. Cadenza nació como algo muy espontaneo entre mi hermana y yo. Mi hermana es diseñadora gráfica, en esa época estaba terminando en la universidad y yo estaba haciendo música con Philip Kennon. Teníamos nuestro primer disco y decidimos hacer Cadenza. De la noche a la mañana. Pero nunca con la intención de hacer un sello, solo queríamos un disco (nuestro) y la portada (de mi hermana) – ese fue el trabajo final de ella en la universidad. Tuvimos muy buenas respuestas, lo sacamos adelante y ¡así empezamos! Ahora intentamos ser fieles a la filosofía que siempre hemos tenido y a esa pequeña revolución que generó Cadenza en la electrónica.

Otra cosa en la que has estado metido últimamente y que viene ya del año pasado, si no me equivoco, es tu implicación con Burn Residency… ¿Cómo es ser mentor de este proyecto?

La verdad me gusta mucho traspasar lo que hago a gente que tiene talento. Los elegidos por Burn pasan por muchos filtros y tienen una gran oportunidad. Tenerles a todos juntos, dándoles clase y mostrándoles un poco lo que hago, estando en un espacio donde están mis cosas, donde puedo realmente enseñarles lo que he aprendido en estos 20 años de producir, es una cosa que me transmite mucha energía.

El poder compartir cosas con esta juventud – y ojo, que ellos también me enseñan cosas a mí – me fascina. Aprendo mucho de las generaciones jóvenes, que tienen otras formas de llegar a hacer música. Yo tengo una forma muy old-school de hacer música, que se ha ido mezclando con el mundo digital. Y eso es algo que a muchos de ellos les cuesta entender y la conversación es muy interesante y muy fructífera.

En Chile también tienes una gran implicación con la plataforma Dj School… ¿Qué nos puedes contar?

En los últimos tiempos he encontrado una facilidad y un aprecio por compartir y enseñar a jóvenes, dándoles mi experiencia. Trato de darle ánimos a todos estos jóvenes que tienen un sueño muy grande, para que vean que soy un tipo cercano, humilde y simple… Y que uno realmente no necesita más que tener los pies en la tierra y creer en lo que hace para hacer realidad los sueños.

Por otra parte, este año además has vuelto a la que ha sido una de tus casas en Ibiza, Ushuaïa, durante más de 11 fechas a lo largo del verano para el concepto recién estrenado de Dystopia. ¿Qué nos puedes contar?

La implicación con Dystopia surge a través de Yann (Pissenem), la persona que está detrás de todo Ushuaïa. Yann y yo empezamos nuestra relación antes de que Ushuaïa fuese lo que es hoy. Tenemos una historia de amistad y profesional muy larga, que ha pasado por diferentes etapas de madurez. En cierto momento cada uno cogió su propio camino y ahora ha sido el mejor momento para reencontrarnos. Ambos estamos en un muy buen momento en nuestras vidas y se dio la oportunidad de hacer algo nuevo en Ibiza con Dystopia. Decidimos dar el salto juntos, intentando hacer una nueva propuesta en un espacio tan bonito como Ushuaïa.

Ha habido muchos cambios en Ibiza en los últimos tiempos. ¿Cómo ves el futuro de la isla?

Yo creo que el único cambio real que he podido notar en Ibiza es que me he vuelto más viejo (risas). Es decir, que hoy día hay gente más joven que llega a la isla con los mismos ojos que yo al conocerla hace 20 años. La isla siempre ha tenido la capacidad de reinventarse.

Ahora, si yo tuviese algo que decir, diría que hay que tener mucho cuidado… La isla se ha vuelto muy cara y el sector servicios es el que domina todo. Una cuestión que mucha gente no parece entender es que lo que de verdad importa es el pueblo, la gente de abajo. No las mesas. Porque las mesas se llenan cuando el pueblo se lo pasa bien. Si no hay pueblo, no hay mesas. Por eso lo más importante es la gente, la gente que llena tus mesas regularmente.

Especialmente, ¿qué opinas de la subida de otros destinos de fiesta en el mediterráneo como Malta o Croacia, en detrimento de Ibiza?

Si yo pudiera dar un consejo, en general, sería: hagan las entradas más baratas, hagan a Ibiza más friendly. El dinero lo van a seguir haciendo, sus negocios van a seguir subiendo con todo el sistema de los VIPs y todo eso. Pero lo más importante es la gente de abajo. La que te llena la pista de baile. Para mí es más importante la gente que viene a bailar.

¿Cuál crees que es el principal motivo?

Hay muchas empresas que han querido llevar todo al límite, y se pierden a gente muy válida y preciosa por el camino. Y que muchos otros sitios, como los que mencionas, se han convertido en la alternativa porque la gente de abajo, de donde vengo yo, se lo pasa súper bien y puede permitírselo.

Al final esas oportunidades surgen porque lo que te gastas aquí en una semana, te sirve para tirarte un mes en Croacia u otro sitio. Y son lugares igual de bonitos, con gente igual de simpática y que se ha convertido en una competencia directa.

Cambiando de tema, este año también estrenas festival en tu Chile… Magik Garden, que lleva el nombre de la fiesta que desarrollas en Suiza. ¿Por qué quisiste llevar el concepto a Chile? ¿En qué consiste?

Bueno, Magik, como sabes, es el nombre que usaba de joven para pinchar y hacer grafiti en Chile. Según mi madre es porque era fan de ‘Magic’ Johnson (risas). Yo no me acordaba… (risas).

Yo llevaba mucho tiempo queriendo hacer un festival en Chile, mucha gente me lo decía… Al final surgió la idea y el momento, logramos juntar a buena gente en mi tierra y hemos podido hacerlo. Nos hemos juntado con gente de Europa, amigos de un sitio y de otro, y se está generando algo muy bonito.

PASADO

El pasado abril hablaba con John Acquaviva, que estuvo este año en Chile explorando el desierto de Atacama y varios lugares, como Valparaíso y Santiago. Él recordaba cómo fueron sus primeras visitas y como os conocisteis cuando eras muy joven… ¿Qué recuerdas de esa época?

Yo la recuerdo como la mejor época de mi vida. Cuando los pioneros empezaron a venir a Chile, John (Acquaviva), Derrick May, hubo gente que vino para ver el eclipse a principios de los 90 y yo era muy jovencito. Iba junto a mi mejor amigo – que está presente aquí hoy, Adrián –. Éramos los dos DJs, ambos conocidos en nuestro país, en esa época. Éramos unos 10 o 15 en total, por todo Chile.

Y era todo muy diferente, no es que uno aspirase a ser DJ… nosotros, cuando tocábamos, lo hacíamos desde el armario de una discoteca que se llama Blondie. Y la discoteca tenía un agujero en la pared, que daba a una pseudo-pista de baile con tres altavoces conectados. Nosotros pinchábamos dentro del armario y mientras yo ponía un disco, Adrián miraba por el agujero, y me decía cómo reaccionaba la gente. ¡Bueno! Digo gente, pero como mucho había 15 personas (risas). Y cuando le tocaba a él, yo miraba por el agujero…

Nosotros no aspirábamos a nada, no es como hoy día que hay gente que después de tres años tocando ya está subida a un jet privado. No aspirabas a ser DJ, todo salía del amor por la cultura, que se parecía a la punk. Una cultura anti-heroes, anti-sociedad, muy industrial y muy anti-todo. Así era el techno.

Hablando de Detroit, me gustó mucho ver el post que hiciste durante el Movement Detroit, en el que hablabas de la señora mayor en silla de ruedas que fue a verte tocar… ¿Qué tan importante es para ti participar en un evento como Movement?

De partida, Derrick May es uno de mis mentores. Es uno de los que me acogió cuando era joven, que sacó uno de los primeros discos que edité y el primero en empujarme, en creer, en decirle a la gente: “Oye, ojo a este blanquito de Sudámerica que está por ahí”. Y le agradezco mucho a él y a Detroit, que fue una de las primeras ciudades en las que logré formar parte de algo.

Era un blanco entre muchos negros, todos ídolos y mentores míos, como Juan Atkins, Kevin Saunderson, Derrick… Y siempre he guardado cierto apego por ella. Volver esta última vez fue como volver a mis raíces, porque la música de Detroit fue como mi raíz musical. Formar parte de un festival así, con toda la gente importante que forma parte de él, que son muy buenos amigos, fue algo muy especial.

¿Qué sientes cuando ocurren cosas como tu encuentro con esa señora?

De entrada, cuando te pasan cosas fuertes como las que me han pasado – enfermedad, accidente o algo genético – remontar de nuevo es algo muy difícil. A mí la señora me tocó el corazón y valoro mucho a la gente que tiene la fuerza de ir hacia delante y da igual la edad o lo que sea, están ahí en medio y viene a disfrutar de la buena música y tiene una capacidad sensorial mayor. Y esa señora, lo divertido y que me tocó mucho, es que llegó al frente del escenario, pero estaba como analizando las cosas todo el rato.

Cuando terminé de tocar se fue. Después me la encontré mientras caminaba y me empezó a hablar. Me dijo: “Te quiero comentar algo. Tu música es curativa”. A mi se me paró el cuerpo, casi me pongo a llorar. Me dejó atónito. Y es algo que a mí me pasa. La música me cura. Y todo este año ha sido una bendición. Por tener salud, por hacer bailar a la gente y hacerla feliz, y no estar en un sistema que te tiene agarrado por el dinero. Ahora me liberé de todo eso y me da lo mismo todo. Estoy en un sitio porque estoy feliz de estar, para compartir.

LUCIANO: LA PERSONA

Cambiando de tema, la última vez que tu y yo nos vimos fue en 2016. Este año, tras la trágica muerte de Tim Giegling, sacabas un post abriéndote en canal en tu Facebook personal, del que mucha gente se hizo eco, en el que reconocías tus problemas de salud asociados a la industria y al abuso de medicamentos controlados y no controlados, la ansiedad, etc…

Te puedo decir que me di cuenta de que el verdadero milagro – ese que uno siempre está buscando – es estar vivo. El verdadero milagro es el presente, lo que sucede en cada momento. Poder disfrutar, amar, compartir. Esas son las cosas que nos mueven a todos.

Ir en contra de eso es algo desmesurado, egoísta y poco agradecido por mi parte. Entonces vino esa gran bofetada que me dio la vida, una oportunidad para abrir los ojos y despertarme dando gracias por la suerte de estar vivo, de poder abrazar a la gente que quiero, el poder decirles a mis hijos que los amo y ya está. El cálculo de la probabilidad de que el semen de tu padre se juntase al óvulo de tu madre y que eso te haya dado la vida a ti en concreto es casi milagroso. Hay que vivir de forma agradecida. Eso fue lo que me pasó. Después está el empezar a valorar lo que uno hace en la vida, pero lo primero es lo primero.

Después, por el tema de Tim… yo tengo una hija de 17 años. Me acuerdo cuando Tim venía a nuestras fiestas de Vagabundos, aquí en Ibiza. Era un joven muy discreto, muy talentoso… No es mi estilo musical, pero lo que ha hecho, lo hizo con sus manos. Llegó a donde llegó por algo. Y me dio una pena extrema, además de que justo en ese momento cumplía un año de mi “accidente”, por el que tuve que irme a una clínica a que me enseñaran muchas cosas…

Algunos critican que cualquiera hoy en día use las Redes Sociales para hablar de sus problemas personales, porque lo ven como una especie de maniobra de PR…

Tuve una discusión con mi equipo, sobre si hacerlo público o no. Y decidimos hacerlo público porque también es una manera de aceptarme como soy, aceptar lo que hice y aceptar lo que fue. Te puedo contar 20 años de las fiestas más locas del mundo, experiencias no me faltan. Por eso tengo que plantear esta segunda mitad de mi vida de otra manera y de usar todo lo que construí de forma aún más creativa.

Porque creo que cuando andas por ahí destruyéndote, te pierdes muchas cosas importantes que tienes que hacer. Porque piensas que es importante estar de fiesta por ahí, con todo el mundo, y después necesitas cuatro días para recuperarte. Ahora me doy cuenta que durante esos cuatro días puedo hacer muchas más cosas creativas e importantes hacia la gente… cosas menos egoístas y más luminosas.

¿Se lo has contado a tus hijos?

Sí, lo he podido compartir con mis hijos, porque son lo que más me importa. Yo les conté que papá estaba enfermo y tuve que abrirme, contarles mi historia y dejar de esconderme. Y ya está. Hay que seguir adelante. Me siento completo, feliz, cada día me levanto con más ganas de hacer cosas. Me he vuelto a enamorar de mi trabajo y de la gente que me ha acompañado y que tengo la suerte de seguir teniendo a mi lado. Unos se han caído del barco, otros se subieron… al final es lo que me toca vivir y acepté eso.

Vemos que la familia es algo que es muy importante para ti y que mantienes a tu alrededor de diferentes maneras… ¿qué opina tu familia de todo lo que te rodea?

Mi familia no opina mucho (risas). Al menos mis hijos han nacido rodeados de este ambiente, siempre han sido parte de esto. Para ellos yo creo que la familia se ha agrandado más allá del concepto tradicional, ya que hay gente que me lleva acompañando muchos años y saben que papá siempre está con 10 o 12 personas en casa y que siempre he sido alguien que se rodea de otras personas.

Mi mamá está contenta, yo crecí en un ambiente parecido, ella fue la que nos inculcó eso. Y no opinan mucho, porque lo tienen como parte de su vida.

¿A alguno de tus hijos le ha salido la vena musical?

No, porque tampoco los he empujado a ello. Ellos hacen su tarea del colegio en el estudio, llevan desde chiquitos bailando ahí dentro, no se si pensaron que yo pilotaba aviones o algo… (risas). Pero yo no les empujo mucho en ninguna dirección. A mí lo que me importa es que sonrían, no me importa lo que hagan mientras sean felices.

FUTURO

¿Qué haces para cuidarte ahora mismo? ¿Cómo controlas el peaje que se cobran tantas fechas que tienes al año?

Deporte, comer bien y sobre todo ser sincero. Conmigo mismo y con los que amo. El remedio más importante para casi todo es la honestidad. Pero ojo, no interpretado como ser honesto con la gente. Hay que ser honesto, sobre todo, con uno mismo.

Este año también te has embarcado en un importante tour con Vagabundos… ¿De qué salud goza tu marca?

La marca Vagabundos va bien. Al principio fueron como residencias, por aquí y por allá. Luego empezamos a discutir si era bueno seguir con ese formato o cambiarlo… Pero para mí Vagabundos tiene otro sentido, es algo nómada. Algo que tiene que ir moviéndose, que aparece, deja una embarrada completa  y vuelve a desaparecer. Esa es la esencia de Vagabundos.

Por eso decidimos hacer cosas muy espontáneas, del tamaño que queremos, y aparecer por aquí y por allá, cuando la gente nos llama. ¡Como cuando aparece el signo de Batman! (Risas). Queremos continuar también con el espíritu musical, seguir contando la misma historia, tratar de ser fieles a esa filosofía que hemos tenido y que nos ha puesto donde estamos. Seguir con el equipo increíble que trabaja a nuestro alrededor, con la decoración divertida y guardar ese espíritu de circo nocturno, con una línea musical muy especial.

Hemos estado indagando sobre tus aficiones… ¡vemos que eres gran fan del futbol! ¿Eres fan de algún equipo?

No en concreto. Me gusta el futbol en general. Soy amante del deporte y juego desde chiquito. Obviamente cuando fui a Barcelona, conocí a un par de personas que me llevaron al campo, ¡me encanta el Barcelona! Pero cuando fui a Madrid y fui a su campo lo mismo, ¡también me encanta el Madrid! Donde sea que vaya a ver un buen partido de futbol me lo paso bien. Mis hijos también están en la misma onda. No soy aficionado a ningún equipo en particular.

También hemos visto que eres un ávido defensor de los derechos de los animales… ¿Colaboras con alguna asociación o hay algo que te gustaría destacar o decir?

A mi me encanta el mar, soy buzo, me gusta el tema ecológico, es algo que siempre he sido fiel a todo eso, lo he defendido y lo cuido mucho. Pero aparte de eso, tengo mi fundación, One Coin For Life, y nos preocupamos del tema de la educación de niños, antes que de los animales. Considero que hay niños que necesitan ayuda en todas partes del mundo y eso es lo primero.

De hecho, acabamos de construir una escuela indígena en la Sierra Nevada de Colombia; también estamos en un proyecto de un orfanato infantil en Kenia, medicalizado especialmente para personas que sufren enfermedades como el SIDA. Son temas que, ya que tengo el poder de crear conciencia, lo voy a ejercer. Crear conciencia no es fácil, a veces hasta tienes que mentir para hacerlo.

Pero he tomado la decisión de hacer lo que sea necesario para general conciencia en la juventud e intentar cambiar lo que se pueda y tratar de mejorar cosas. Estoy lejos de ser un ejemplo, pero hago lo que puedo para poner mi granito de arena. Si cada uno hace lo que puede, al final se consiguen grandes cosas. Si todo el mundo pone su granito, al final se hace una playa.

Finalmente, Luciano, ¿Qué otros proyectos tienes en mente este 2018? Especialmente después del verano…
Mi ambición está puesta toda en el estudio. Tengo un equipo fantástico, que se generó entre mi management y el sello, es un equipo extremadamente fuerte, que me da mayor posibilidad de abrir mis alas, de hacer más cosas, ser más creativo y poder llevarlo todo a un nuevo nivel. Y el trabajo no es solo mío, es de todo mi equipo, y que es un trabajo hecho solo para los más fuertes. Y con la música, siempre, por encima de todo.

¡Muchas gracias por tu tiempo!

¡A ustedes!

* Extraído de DJ Mag Es 092