Del 12 al 14 de julio se celebró la tercera edición del Mad Cool Festival en Madrid. Tras dos ediciones cargadas de polémica, este año auguraba un futuro más prometedor.

Autor: Princesa Chicle
Foto: Andrés Iglesias/Mad Cool

Además, haber conseguido el apoyo necesario de las autoridades de Madrid para facilitar un transporte público rápido y durante las 24h era otro de los extras que prometían unos días plácidos rodeados de la mejor música.

Mad Cool propuso un cartel a la altura de festivales internacionales y con una tremenda variedad de nombres y estilos entre los que se encontraban Pearl Jam, Queens Of The Stone Age, Depeche Mode, Sampha, Tame Impala o Dua Lipa. Esta oferta pronto catapultó la venta, permitiendo un tempranero sold out de 240.000 entradas.

Sin embargo, lejos de servir como aliciente, semejantes cifras se acabaron traduciendo en un primer día de caos y falta de previsión, que ni siquiera la calidad musical que presentaba pudo remediar (y sin mencionar la falta de más mujeres sobre los escenarios).

El jueves 12 se abrieron las puertas del festival a las 17:00, permitiendo la entrada directa a aquellos que tuviesen la pulsera ya activada. Sin embargo, aquellos que todavía tenían que recoger su pulsera se vieron afectados por una cola de más de tres horas y una organización que no estuvo a la altura.

Para muchos fue una auténtica decepción entrar al festival a las 21:00h, habiéndose perdido casi la mitad del cartel. El resto de accesos al festival tampoco estuvieron correctamente habilitados y provocaron situaciones desagradables y una sensación de malestar entre los asistentes, que incluso llegaron a tirar las verjas para entrar al no haber personal de seguridad.

Dentro del festival la situación no mejoraba, y aunque el espacio era lo suficientemente amplio, los servicios no estaban preparados para el volumen de gente del primer día. Mientras, en el escenario Mad Cool, MGMT puso el broche final a la jornada de desesperación y caos, consiguiendo que la gente se fuese con la esperanza de que al menos la música iba a ser la salvadora del día – tras el aluvión de críticas y quejas la organización, todo sea dicho, mejoró los servicios y los accesos durante los días siguientes, consiguiendo salvar la papeleta por las justas.

Otro de los puntos que parecían favorecer al festival fue la variedad de zonas musicales. Sin embargo, desde algunos escenarios se escuchaba la música de otras zonas, algo inadmisible y la razón que provocó la cancelación de Massive Attack al momento de salir a actuar, ya que se escuchaba el concierto que daba Franz Ferdinand. En esa misma carpa, Odesza realizó una actuación de gran calidad y en otros escenarios, artistas como Jain o Sampha hicieron vibrar y emocionar al público con sus directos, confirmando que la música acudía al rescate del festival, una vez más.

El último día se notó la mano de la organización y su intención de mejorar el resultado de las anteriores jornadas, pero otra polémica estaba servida: el cantante de Queens Of The Stone Age dio una lección pidiendo abrir las zonas VIP (que estaban prácticamente vacías) para que todo el mundo pudiese disfrutar del concierto en primera línea.
La música de Depeche Mode, Nine Inch Nails, Underworld o Kase O, entre otros, hicieron que el festival, pese a los inconvenientes, mereciera la pena.

Es increíble que un festival que cuenta con un cartel tan potente como el Mad Cool se vea afectado por una previsión escasa, que provocó el descontento de sus asistentes tanto nacionales como internacionales.

Parece que en esta edición se olvidaron que el motor que empuja un festival son los asistentes, los artistas y la música. En mi experiencia, un cartel con artistas de la calidad que propuso el Mad Cool no puede fallar en la organización. Espero que para las próximas ediciones se tomen un tiempo para pensar en sus errores y recapacitar, potenciar sus virtudes y mejorar la calidad de servicios para que el festival llegue, por fin, a estar a la altura.

* Extraído de DJ Mag Es 091