Bajo la epidermis de un genio de nuestro tiempo

Autor: Bruno Garca

El ecuatoriano –aunque nacido en Limoges, Francia- Nicola Cruz va desde luego a lo suyo. Y bien que hace. Él posee esa seguridad de la que otros rehúyen –o directamente no alcanzan- al lograr ser contagioso a la vez que amable con su público mostrando sin tapujo lo que han sido sus ancestros. Su música, su pueblo. Su sonido, su entorno.

Es de hecho el autor contemporáneo más auténtico, ya un todo referente, de las sonoridades andinas y en general, del folklore de todo un continente ¿Qué nos quedaremos cortos a medida que escribimos? Seguro. Pues cada vez viaja más, y se impregna de la esencia de cada visita. Nicola luego coge su marmita, vuelca tranquilamente todo ese puñado de ingredientes, y como por arte de magia se suceden trabajos tan impresionantes -e impresionistas- como “Prender el Alma”, o su más reciente “Siku”.

Aprovechamos su esperadísima visita para actuar el viernes 14 de junio en el festival madrileño Paraíso, para que nos hable un poco (esta vez toca que sea de un modo compacto) de las vueltas que da… su vida.

Se podría decir que con su estreno en formato largo, “Prender El Alma” (ZZK Records, 2016), Nicola abrió los ojos y sobretodo los oídos de medio mundo con una particular forma de redescubrir el folclore andino. Sin embargo, y ya venidos al presente -con “Siku” (ZZK Records, 2019)- su abanico se ha expandido a otras capas, otras culturas como la africana, la asiática, o la brasileira.

“Yo creo que mi visión siempre fue amplia, muy global, y se puede notar cuando actúo como selector musical.  Lo único que me hacía falta era tiempo para hacer reposar estas ideas y hacerlas canciones;  en este caso, todas las que están contenidas en “Siku”.  En el resto de música que pongo afuera en distintas discográficas, también creo que se puede dar esta exploración; considero que la música es infinita, y en absoluto me planteo las limitaciones.”

En su nuevo largo se percibe claramente uno de sus últimos viajes, Japón, país que presta sus esencias a canciones como por ejemplo “Okami”. Pero como avanzaba ahí no se aparca la cosa. Ya me imagino al amigo cruz palpitando y excitado en cada excursión por el mundo ¿Soñaría alguna vez de niño que podría volar con tanta facilidad y conocer los pueblos y culturas de tantos países?

“La verdad es que se trata de una oportunidad que se me ha presentado, y de la que me siento muy agradecido todos los días y la aprovecho al máximo.  La mayoría de mi vida la he dedicado a la música, y poder verla y entenderla desde otros ángulos… todo esto es más de lo que puedo pedir.”

Y posiblemente, de lo que alguna noche podría haber soñado de peque. Aunque por mera curiosidad, ¿con qué otros ámbitos se nutrirá una persona tan absorbente como él? Y ahora sí, estando siempre despierto: “pues siempre me gustó mucho la Biología, es algo que estudio a diario.”

Sin venda en los ojos, pongo el dedo índice en otro punto del Mapamundi: Brasil. No menos maravillosa es la interpretación de Nicola Cruz adentrándose en el espíritu más cálido de aquel país.

Brasil es un universo gigante, tanto en territorio como en cultura, me haría falta otra vida para poderlo explorar a fondo.  Sin embargo, las tres veces que he visitado el país, me he encontrado de una manera muy espontánea grabando y compartiendo momentos con nuevos músicos, es algo que no me esperé.  A su vez, estudio algo de percusión brasilera, que de alguna manera me acerca a sus cadencias y acentos musicales, entonces creo que nos entendemos bien.”

Ojalá coincida que en este mismo momento tengas de fondo sonando piezas como «Criançada». Una composición donde participan músicos como Castello Branco o Felipe Torquato. La simbiosis es tal, que parece han trabajado juntos desde siempre

“Para “Siku”, grabé en muchas ocasiones con los mismos músicos, gente muy cercana y a la que admiro ¿Tal vez eso da lugar luego a una sensación de… ‘banda’?”

Ahora vuelvo a ser yo quien tiene cosquillas y me mata la curiosidad.  Aunque se lo hayan preguntado infinidad de veces, sería un gustazo saber de primera mano qué le hizo primero mariposas ¿serán los soniquetes y texturas electrónicas, o sería la música de esos ancestros ecuatorianos?

“Yo creo que fue la tecnología la que llegó primero para mí; crecí en una época de mucho desarrollo, y a una gran velocidad.  Pude ver la transición de estudios modernos de música, a cosas más simplificadas.  De pasar de un dominio análogo, a uno digital, y de vuelta al mundo análogo.  Eso creo que me llamó bastante la atención, lo expresivo que se tornaba el sonido, cada vez más con el tiempo.  A su vez, me di cuenta que siempre he estado expuesto a la música ecuatoriana, inconsciente de alguna forma, solo lo traje para adelante hacia el consciente.” Al tuyo, y al de tantísima gente, Nicola.

Leí que una vez decía «muchas veces hago música muy cercana al techno más puro…»

Me pregunto en voz alta ¿en cuáles de sus fases diría que su sonido ha estado más sombreado por este género surgido en Detroit?

“Hasta la fecha, mucha de mi música está influenciada por el techno. En muchas de estas veces rápido y agresivo, e incluso distorsionado.  Me gusta lo expresivo que puede llegar a ser este sonido.”

Paramos un poco el beat, los giros oscuros y las revoluciones para hablar un poco de las grabaciones de campo. Sobre todo desde que Nicola se dedica a esto profesionalmente.

Documentar requiere mucho grado de entendimiento, compresión, y responsabilidad.  Es una herramienta muy poderosa, que puede relatar historias secretas, pero a la vez, puede llegar a ser un contenido un tanto sagrado y hay que ser cuidadoso en la manera en que se expone luego a públicos mayores, a grandes masas (si eso es finalmente necesario).”  Debe ser algo único verlo adentrarse en enclaves tan alucinantes como la selva amazónica, la sierra de Quito, o ladear junto a él y sus trastos la costa de su amada Ecuador.

Hasta lograr ese fascinante equilibrio suyo entre lo sintético y lo orgánico. Lo brujo y lo terrenal… ¿cuántas vueltas le dará a las cosas? ¿Le morirán muchas neuronas en el camino?

El proceso siempre es diferente, subjetivo, ambiguo, depende de muchas cosas que uno no puede controlar muchas veces.  Tal vez la mejor práctica es intentar estar constantemente limpio y abierto para que la música fluya a través de uno.”

Sé que costará mucho sonsacarle información sobre si se ha redimido alguna vez de algo, bien en lo musical, o porque no, en lo personal… “Pues imagino que sí, las conquistas son muchas y personales.” Tenía que intentarlo. Me encontré una vez con una lectura –en la publicación amiga Neo2- donde nuestro protagonista hablaba abiertamente sobre su búsqueda de una intención, la mística. Concretamente decía algo así como que “es algo que busco en la composición y en mi vida, lo hago de una forma ritualista, si voy a componer preparo el espacio y tengo una imagen previa de lo que voy a hacer.” Y es que si, uno le da al play, se empapa de sus notas, y queda patente que Cruz se enfrenta una y otra vez a eso llamado misticismo: “Me interesa traducirlo a diferentes lenguajes.”

En otro orden de cosas. Algunos apuntes sobre la importancia del apartado visual para él. De sus vídeo-clips y de las imágenes que nutren sus directos. “Toda esta, es una parte bastante importante para mí. Me resulta de lo más interesante ir creando diferentes tipos de planos sinestéticos.”

Será todo esto uno de esos prismas que compartió alguna vez en una reunión familiar, alguna donde se sentó por ejemplo con sus padres y abuelos y donde distendidamente surgió el tema de su particular manera de re-visionar con electrónica e imágenes toda aquella tradición popular que los vincula. 

“Pues creo que sí.  De hecho me gusta compartir con ellos todas esas diferentes visiones, que son además de muchas épocas distintas.  Luego, cada uno se expone acorde a los tiempos que vive.”

Como apuntaba en la presentación, y es algo que me apuesto el meñique tenías controlado de antemano, tendremos este verano a Nicola Cruz actuando en Madrid. La cita es concretamente el viernes 14 de junio, y en la segunda edición de uno de los festivales que mejor acogida han cosechado durante estos últimos tiempos: el festival Paraíso en el Campus de la UCM en Madrid ¿Cuál será la puesta en escena con la que nos sorprenderá y, qué sensaciones percibirá ya cara a este encuentro?

“La verdad es que todavía no tengo muy claro que haré para Paraiso, mis shows en vivo son siempre diferentes, si bien es cierto que habitualmente apuesto por que suene música nueva.  Por lo que puedo ver y leer acerca del festival, pinta que todo está muy bien cuidado.”

Pensamientos positivos, y currados al milímetro. En Paraíso se apuesta siempre por la sostenibilidad, la comodidad, la gastronomía, el arte visual que despunta ahora… y en este 2019, por un cartel representado por artistas musicales de hasta 15 países distintos. Esto honra a los programadores. Como nota final ¿Habrá estado Nicola Cruz en algún otro evento de filosofía similar? Y parece que… “si, algunos.  Me gusta especialmente cuando un festival es independiente y no se usan patrocinadores; ah,  y que uno no tiene que tocar en la carpa ‘Doritos’ o ‘Movistar’, ¿me entiendes, verdad? me gusta más el DIY.  En el Lollapalooza de Chile, sea por nombrar un festival de aire mainstream, todo el escenario estaba abastecido de energía eléctrica de paneles solares, aquello me pareció genial.”

Pues nada, ahora dejémoslo descansar un poco. Que no son ni tres, ni cuatro, ni cinco los viajes y aventuras que le esperan este verano. Mientras esperamos verle sobre el escenario, le dejamos reposando este rato y por supuesto disfrutando de sus vivencias, ideas y nuevas ambiciones. Y como no, también de la Biología.

* Extraído de DJ Mag ES 101