África fue la clave

Autor: Eduardo P. Waasdorp

Las cosas buenas de la vida muchas veces llegan por sorpresa. Tal es el caso del último trabajo de nuestros siguientes protagonistas. Oliver Koletzki y Niko Schwind son dos de los productores alemanes que más han aportado, a lo largo de los años, a la cantera creativa del país germano. Tanto en solitario como – después – en conjunto, ambos han conseguido entregar calidad en los distintos géneros y aventuras sonoras a las que se han enfrentado.

Koletkzi es el capo de Stir Vor Talent, uno de los sellos más respetados y prolíficos de la última década, en la que Oliver ha sabido juntar con su ojo clínico a algunos de los artistas más interesantes de la escena, que luego se han colocado en la primera línea, como Maetrik, Florian Meindl, H.O.S.H., Animal Trainer, David August, Jan Blomqvist, Edu Imbernon, Klangkarussell, Reinier Zonneveld o el propio Niko Schwind a lo largo de estos años. Sin atarse a ningún género y con la música de calidad como única y principal etiqueta.

Niko Schwind, por su parte es uno de esos DJs y productores hechos a sí mismos y que ha conseguido hacerse un hueco permanente entre los profesionales a los que acudir cuando uno requiere reventar una pista de baile. Tras dominar su ciudad, Trier, y conquistar las cabinas de clubes como D-Edge en Brasil, Bar 25 o Watergate en Berlín, Niko llamó la atención de Koletzki y desde 2015 han venido sacando una serie de EPs enfocados en la pista de baile. Además de en el estudio, descubrieron que su compatibilidad se extendía también al escenario, donde además de b2b han desarrollado serios directos que han sido aclamados por crítica y público.

Habiendo situado un contexto, el año pasado ambos se embarcaron en un viaje sin igual a Sudáfrica, donde además de asistir a la versión africana del Burning Man, ambos parieron su último largo, ‘Noordhoek’. De esto hablamos con ellos para que nos destripasen los detalles de la creación de un trabajo tan completo y exuberante. ¡Música, maestros!

¡Hola, Oliver! ¡Hola Niko! ¡Gracias por vuestro tiempo. ¿Dónde estáis ahora?

Oliver: ¡Hola! Pues en este momento nos pillas sentados comiendo juntos, en un restaurante libanés de Berlín, en Friedrichshain…

Antes de empezar, por contextualizar, ¿como os conocisteis?

Niko: Bueno, calculamos que hace unos 10 años, en el famoso y ya desaparecido Bar 25 de esta ciudad. Poco después de eso le mandé a Oliver las primeras demos que recibió para Stir Vor Talent.

Lleváis publicando cortes para la pista de baile desde 2015… ¿Cuándo os disteis cuenta de que podíais trabajar juntos en el estudio?

O: Un día, después de conocernos, me pasé por el estudio de Niko y empezamos a improvisar con todos sus cacharros. Fue evidente, al instante, que nos complementábamos muy bien el uno al otro a la hora de producir.

El año pasado, en abril, decidisteis viajar a Sudáfrica con todos vuestros bártulos, antes de participar en el festival AfrikaBurn – la versión africana del Burning Man – para pasar un mes trabajando en vuestro último álbum conjunto. ¿Qué os inspiró para componer este exuberante ‘Noordhoek’?

N: Tuvimos la idea de viajar a Sudáfrica juntos y dejar que el lugar nos inspirase para hacer música. Especialmente nos impactaron lo que nos rodeaba, la naturaleza, y nuestros encuentros con la gente local. Fue muy especial. Todo eso ha resonado con fuerza en la producción de nuestro álbum y del sonido que destila.

¿Cómo es la experiencia del AfrikaBurn?

O: AfrikaBurn es un festival realmente extraordinario. Puede que sea más pequeño que Burning Man pero las condiciones del lugar son igual de extremas y la calidad es al menos igual que la del original. Es un lugar muy inspirador donde la gente se junta para celebrar la vida y donde cada día se queman estructuras de madera realmente innovadoras y con un diseño increíble, igual que en el original.

Decidisteis llevaros vuestro estudio y vivir en Ciudad del Cabo durante un mes entero antes del festival. ¿Por qué precisamente en la zona de Noordhoek? ¿Qué tiene de especial el lugar?

N: Cuando estábamos preparando nuestro viaje a Sudáfrica, encontramos un alojamiento realmente espectacular en Air BnB por un precio realmente razonable. Cuando llegamos nos dimos cuenta de que también tenía un jardín realmente fantástico, que era simplemente perfecto para que pudiésemos crear el equilibrio necesario entre el trabajo en el estudio y los momentos de relax.

¿Qué otras experiencias vivisteis durante vuestra visita a Sudáfrica?

O: Viajamos y exploramos varias zonas, como la famosa Garden Route, que se extiende 300 kilómetros por la costa sudoeste del país y cuyos paisajes son espectaculares. También hicimos muchas rutas a pie, disfrutando de la naturaleza y visitamos otras grandes ciudades con escenas vibrantes, como Johannesburgo, Durban o Pretoria. Pudimos ver mucho de la realidad cultural del país.

De toda esta experiencia disteis a luz este ‘Noordhoek’, un álbum de 12 temas que es un auténtico viaje de influencias, lleno de sonidos interesantes y ambientes africanos. ¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de grabar este disco?

N: Desafortunadamente, las autoridades de aduanas de Sudáfrica confiscaron nuestros monitores de estudio a nuestra llegada, aunque pudimos recuperarlos con la ayuda de unos abogados unos cuantos días después. Así que, a nivel práctico eso fue un auténtico reto. Aparte de eso, sentimos que era importante tratar los sonidos del país de forma respetuosa, lo que creo que conseguimos creando algo completamente nuevo con ellos.

Hay muchos temas a destacar de este disco, pero para nosotros tienen algo especial ‘Olura’ – oscuro, triposo y fotográfico, con toques metálicos – y ‘Kruda’ – un track cargado de luz y positividad –. ¿De dónde sacasteis estas ideas?

O: Hacíamos música durante 12 o 16 horas al día, todos los días. Simplemente fuimos a por ello y, siéndote sinceros, es difícil diseccionar nuestras creaciones a posteriori, sobre todo hablando tema por tema. Todo fue cuestión del momento. ‘Olura’, por ejemplo, la compusimos durante una noche un tanto etílica, en la que vaciamos varias botellas de un vino tinto realmente bueno.

Vuestras anteriores colaboraciones no se han limitado al estudio, ya que habéis desarrollado un interesante directo. ¿Cómo es vuestra configuración?

N: Oliver tiene un gran teclado maestro, con el que hace las melodías. Yo creo los arreglos, con mi MPC.

¿Algún plan de llevar ‘Noordhoek’ al plano del directo?

O: Este álbum lo presentaremos en forma de DJ sets b2b. Pero para el siguiente si que tenemos la idea de volver con un directo en toda regla.

¿Quién es el responsable del artwork? ¿En qué está inspirado?

N: En la portada se puede ver la casa en la que el álbum fue creado. Ese arte es una pintura de la artista Georgia Karidi.

En cuanto a su acogida, ¿cómo lo ha recibido el público? ¿Cómo está funcionando?

O: Estamos muy contentos con cómo se ha recibido el álbum, tanto a nivel de la crítica en prensa y, sobre todo y más importante, por los clubbers. El feedback positivo realmente nos ha dejado atónitos. ¡Muchas gracias!

Aquí en la redacción nos ha encantado. Un servidor lo puntuó con un 8.3/10… ¡Espero que el vinilo nos llegue pronto!

N: ¡Gracias a vosotros por apoyarlo! Realmente lo apreciamos.

Hace poco hablábamos con Black Coffee, sobre el error de concepto que hay en el mundo occidental sobre cómo es África hoy en día. ¿Cómo ha cambiado vuestra percepción tras vuestra visita?

O: Nos dimos cuenta de que el Apartheid sigue estando muy presente en la Sudáfrica de hoy. Por otra parte, fue fantástico ver cómo tantos grandes jóvenes artistas de los townships son ahora capaces de hacer su propio y único sonido y que están obteniendo exposición en escenas más establecidas por todo el mundo, especialmente en Europa.

Sabemos que Oliver tiene su estudio en el Holzmarkt… ¿Cómo es eso de estar creando música en el lugar que una vez albergó el legendario Bar 25 de Berlín?

O: Es un lugar muy especial y querido para mí, donde viví muchísimas noches fantásticas con el paso de los años. Es realmente increíble tener mi estudio allí. Es realmente algo que me inspira tremendamente.

¿Cuál es el estado actual de la escena berlinesa? Algunos dicen que Ámsterdam está tomando el relevo como nuevo epicentro creativo de la electrónica… ¿Estáis de acuerdo?

N: La escena en Berlín sigue estando muy viva, es muy diversa y muy abierta de mente. Cada tanto abren nuevos clubes, y a menudo vemos nuevos festivales estableciéndose en torno a Berlín cada año. Pero también hay un lado negativo: la gentrificación se mueve rápidamente y se está tragando los espacios creativos.

¿Cómo va todo en Stil Vor Talent? ¿Qué planes hay para el sello para el resto del año?

O: ¡Va todo genial! Vamos a lanzar un álbum de la talentosa Giorgia Angiuli este otoño, y vamos a sacar potentes EPs de Sam Shure, Jiggler, Township Rebellion, Moonwalk y de Niko Schwind. Además, vamos a hacer una nueva edición de nuestra serie de recopilatorios downtempo, A Tribe Called Kotori.

¿E individualmente? ¿Qué tenéis planeado para el resto del año, chicos?

N: La temporada de festivales está en pleno apogeo y no podemos esperar poder hacer nuestros sets en el Fusion Festival, Feel Festival, Wilde Möhre y Someroya Festival, además de nuestro Stil Vor Talent al aire libre, ¡claro!

¡Muchísimas gracias por vuestro tiempo!
O y N:
¡Gracias a vosotros!

* Extraído de DJ Mag Es 090