Aceptando la paz perfecta

Autor: Eduardo Pérez Waasdorp

En nuestros 86 números han pasado por portada artistas de todo tipo. En común tienen que han sido pilares importantes del desarrollo de esta nuestra industria y que han hecho todo lo que estaba en su mano por innovar o llevar la música a otro nivel, cada uno a su manera.

Sin duda uno de los que más hemos echado en falta ha sido Óscar Mulero. Pero eso ya se ha acabado. Flamante protagonista de nuestro escaparate principal de este mes, el 2018 ha empezado como un tiro para el artista madrileño, con un interesante nuevo álbum, nuevo directo y actuaciones estelares para Boiler Room en Bélgica y Berghain en Berlín, entre otras. Poco hay que Mulero no haya elevado a su máxima expresión, por ello se ha convertido en uno de los artistas más respetados tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. ¡Música, maestro!

¡Muy buenas, Óscar! ¡Es un placer tenerte de nuevo con nosotros!… Acabas de hacer otra Boiler Room, esta vez con un set de lo más especial, celebrando el sonido de Bélgica… ¿Cómo es tu relación con los chicos? Si no recuerdo mal tu primera Boiler fue en Dekmantel hace tres años…

Sí, hay relación con ellos desde entonces. Al año siguiente hicimos una en Berlín y ahora esta.

Como somos bastante observadores, vimos que tuviste un pequeño incidente con una de las asistentes…

Las Boiler son muy salvajes… Es un set que es bastante especial, pero es de todo menos cómodo, por el tener a la gente tan, tan cerca. Un poco de control hubiera sido lo suyo. En Dekmantel también ocurría lo mismo, los tenía muy cerca, prácticamente pegados a mí… En Berlín sí que estaba más controlado. Yo lo que hago es ponerme los monitores muy altos. Forma parte del juego. Vas a hacer este tipo de sets sabiendo que la comodidad no va a ser un factor que vas a poder tener. Es lo que hay.

Hablando de Dekmantel, este año vuelves. Nosotros somos muy fans, ¿Qué tiene ese festival que no tengan los de aquí, de casa?

¡Tiene prácticamente todo lo que les falta a los festivales en España! Un poco por similitud en cuanto a programación y producción, puede ser Sónar, que es el festival más serio que hay a todos los niveles en este país, desde hace muchos años. El resto están un poco lejos en cuanto a programación, producción y demás. Dekmantel cuida mucho su programación, y ¡es muy grande! Copan prácticamente todos los estilos. Yo diría que, dentro de la electrónica underground, es el sitio donde tienes que estar. A mí me encanta, desde luego…

Como decíamos al principio este año empezaba con la publicación de tu EP ‘Acceptance’ en Semántica, de Svreca…Es parte del álbum, ‘Perfect Peace’ y sin duda un trabajo que se aleja de lo que acostumbramos oír por tu parte… ¿por qué este giro?

En mis álbumes siempre he estado flirteando un poco con ese sonido IDM, con cortes y transiciones un poco ambientales. Y para esta vez me apetecía tirar totalmente por ese camino. Alejarme un poco de la pista de baile y material para pinchar, y enfocarme 100% en esto. Por un lado, es una apuesta arriesgada. Por el otro, un poco la necesidad mía de seguir trabajando en otro registro fuera del baile.

Tanto ‘Acceptance’ como ‘Perfect Peace’ son trabajos donde se oye melancolía, estructuras más propias del IDM, ritmos pesados e industriales, downtempo, y profundidad. A ratos percibimos bucolismo y casi tristeza… ¿de dónde surge esta inquietud por este tipo de estética?

Sí, sí que tiene un punto melancólico, en algunas partes de las canciones, y la textura va en ese sentido. Tiene mucho que ver con el concepto del álbum, el título y los temas que se tratan mediante cada canción. No lo sé, creo que toda la música de este tipo que me ha influenciado durante todos estos años – desde los primeros discos de Autechre – tienen un poco esta connotación. Como si escuchas los últimos discos de Boards of Canada, tienen un poco ese punto entre luz y color, y también un poco del gloom que llaman los ingleses.

Cambiando un poco de tercio, no solamente has trabajado en el álbum… También comandas PoleGroup, que se ha convertido en una de las máximas referencias del techno no solo en España, sino a nivel mundial. ¿Qué proyectos tienes planteados para Pole en el futuro cercano?

Pues hay unas cuantas referencias de los artistas del sello. Yo, en solitario, también haré un EP después de verano… Tendremos otro número del recopilatorio que hacemos que son todo temas inéditos de diferentes artistas de la escena techno. El calendario ya lo tenemos cerrado. Al final serán cerca de unas 6 o 7 referencias este año y ya hemos tenido que aplazar alguna para el próximo año, porque hay material muy interesante para sacar…

También estamos trabajando, desde hace un par de años más o menos, con un sello solo digital que se llama Aine y es de cara a nuevos artistas, nuevos productores y demás…

Eres un artista conocido por su exigencia a nivel sonoro y técnico. Muestra de ello es como hace poco más de un año cancelaste una noche en Ibiza, porque el promotor no cumplió con esos aspectos… ¿Te planteas volver a la isla en otro momento? ¿Qué opinas del estado actual de Ibiza?

La verdad es que desconozco totalmente cuál es el estado actual. Y ya hacía tiempo que no tenía la más mínima intención de volver. Pero era una ocasión interesante porque se trataba de un showcase especial de PoleGroup, entonces el acuerdo era disponer de una de las salas que había en ese determinado club y con unas condiciones de sonido que tenían en esa sala – a la que ya había ido a pinchar y conocía el sonido que había. Todo aquello cambió y, como dices, decidimos irnos para el hotel y no hacer la noche. No hacer que la gente que venía a vernos pagase 50 o 60 euros por entrar y que nos fuesen a escuchar con unos monitores que no tienen ni medio metro. A parte, con el precio de las bebidas allí y todo… Me parecía que no era justo.

A día de hoy no me planteo volver, a no ser que haya unas garantías… Realmente no es algo que me plantee ni que de momento considere.

Por el contrario, ha habido clubes más modestos con los q tienes una relación especial, sobre todo en el norte. ¿De dónde viene? Porque no solo eso… Has pasado más por el norte que por el sur de la Península…

Creo que ha habido una afinidad, por un lado, y el factor musical ha sido decisivo. Nuestra música, o al menos mi música en los 90, y todo ese sonido más crudo, rollo Birmingham, funcionaba más en el norte. De hecho, al principio, recuerdo ir a pinchar nuestro sonido al sur a alguna discoteca que luego el resto de días se dedicaba a poner breakbeats y demás. Era un contraste brutal (risas). Por un lado, el factor de conexión a nivel musical y por el otro que el Norte es una zona de España que siempre me ha atraído mucho. Siempre he tenido una gran conexión, no solamente en Asturias, sino también en País Vasco.

Hemos notado una apertura por tu parte, sobre todo cara a los medios, desde hace unos años… ¿Ha sido algo consciente o una progresión natural?

Creo que ha sido una progresión natural. También es cierto que de algún modo soy más visible para los medios ahora de lo que era antes… Quizá también porque no tenía el perfil que tengo ahora y pueda ser más “interesante” para los medios. Puede que ser que también tenga que ver que antes hubiese muchos menos medios a los que le pudiera interesar lo que estaba haciendo. Creo que puede ser un poco de ambas cosas. A día de hoy es legítimo lo que se ha conseguido a nivel de techno en España.

Volviendo un poco al tema de tus trabajos, el año pasado presentabas tu nuevo live, Monochrome, en un entorno auténticamente increíble, rodeado de acantilados… ¿De dónde surgió la idea de hacer la performance allí? A nivel técnico, ¿qué nos puedes contar de Monochrome?

Esto fue rodado el año pasado, en verano. Se tuvo guardada hasta que se empezó a mover el tema del nuevo álbum y demás. Esto vino de la mano de la web de streamings Captcha Family, con quien ya habíamos trabajado en alguna ocasión. A mí me apetecía muchísimo y hablando con Alex, uno de los responsables de Captcha, hablábamos de la idea de hacerlo en un entorno distinto y dijimos de hacerlo al aire libre, en algún entorno natural. Él también tiene una relación importante con Asturias, yo vivo allí, hace que había un nexo… Y uno de mis sitios favoritos para pasear y visitar es el Cabo Peñas. Le gustó la idea y ya empezamos a trabajar en el tema de licencias, permisos y demás. La verdad es que fue muy divertido, una experiencia gratificante.

A nivel técnico, ¿qué tan difícil es llevar a cabo una actuación así? ¿Llevabais generadores o cómo se llevó a cabo?

Lo cierto es que había un restaurante a escasos metros de donde estaba montado el set, y Alex de Captcha habló con ellos, para que nos dejaran puesto un cable la noche anterior. Llegamos sobre las 4am – el equipo ya estaba allí desde las 3am, montando todo con linternas – porque la idea era aprovechar la luz del amanecer o atardecer… El reto es que había que hacerlo en una toma sí o sí, sin fallos, porque perdíamos la luz buena. Por fortuna salió todo a la primera. Si no hubiéramos tenido que esperar 12 horas, para aprovechar la luz del atardecer para repetir.

¿Qué diferencias principales hay entre este y tu anterior proyecto, Biolive?

El discurso musical es totalmente nuevo y las imágenes, digamos, es lo que más dista de Biolive. En Biolive había parte de imagen de cámara, pero muy mezclado con digital. En el caso de Monochrome es el polo opuesto, acorde un poco con el artwork del disco. Cámara lenta, imágenes con ruido, el bruto de las imágenes está hecho con cámaras de 8 y 16mm, blanco y negro. Es muy importante el lado cinematográfico. Justo lo contrario a lo que se suele ver en la mayoría de directos audiovisuales, donde se busca un poco más la sincronía, como es el caso de Biolive, el rollo glitch e imagen digital. Monochrome es mezcla de imagen fija y en movimiento, grabadas entre Noruega, Inglaterra y España, películas que luego se han revelado y a partir de allí se ha trabajado en los visuales.

Todo el directo de Monochrome – visuales y música – lo presentarás en Sónar, ¿no?

Así es. En Sónar estaré haciendo el directo, las imágenes estarán mezcladas por un artista visual que es Javier Bejarano. Javier es un fotógrafo con el que contacté porque me interesaba mucho su trabajo de fotografía en cementerios, en concreto el de Highgate en Londres. A partir de ahí hablé con él y así surgió la idea de llevar los visuales por ese lado y él se encarga de reproducir y manejar las imágenes en directo.

Siendo que has tocado todos los palos de la electrónica, del d&b al house, techno, soulful, trance, ambient, EMB, IDM…y eres referencia de muchos jóvenes productores que, seguramente, te mandarán miles de promos ¿Cómo cribas toda esa música? ¿tiras de ellas?

Por supuesto. Escuchar todo lo que te llega diariamente es muy complicado. Por eso uno tiene una selección de sellos a los que sigues un poco la pista, por trayectoria, y siempre hay que estar atento a sellos nuevos. Me suelo fijar en artistas nuevos, que cuanto te llega algo que te encaja ya vigilas más su trabajo. Ahora llegan cantidad de promos, de sellos, etc… Es un trabajo laborioso. En el caso de Aine, como te decía antes, trabajamos con un asistente A&R que sirve de filtro, es un chico de la casa y que hace el trabajo estupendamente. Pero claro, es mucho, mucho trabajo. Luego, aparte, a nivel personal sí que hay que echarle horas. Como se hacía antes.

Hace poco hiciste un all night long en Family y vienes de hacer 12 horas de set en Berghain, cuéntanos, física y musicalmente ¿Cómo se prepara uno para un set así?

(Risas) Musicalmente es un disfrute, tanto la preparación, la selección, el enfoque del set tan largo… yo lo disfruto enormemente. Físicamente hay que planteárselo de determinada manera…

¿Cómo vas al baño?

(Risas) En Berghain es muy fácil porque hay un cuarto de baño en la misma cabina, a tres metros. Es súper cómodo. Además de eso, tratar de descansar mucho los días anteriores, tomar magnesio y potasio para los calambres – para los que ya tenemos unos años (risas) – y poco más. Sobre todo, tener la mente clara y no mirar el reloj.

Además, eres un auténtico obseso de la ecualización… no paras en ninguna sesión… para ti, ¿cuáles son las claves de una ecualización perfecta en una sesión?

Creo que la principal diferencia está en las transiciones – que pueden ser más cortas o largas – pero cada uno tiene su toque a la hora de ecualizar. No pienso que exista ningún truco. En mi caso me gusta tratar de ir escondiendo algunas frecuencias, deshacerme de ellas y que otras vayan entrando poco a poco, o más directo en otras. Con el techno, hoy en día, se puede hacer muy fácilmente porque son canciones con pocos elementos y permite hacer esto. Uno de los atractivos de poder pinchar en digital es el poder estar trabajando con tres pistas a la vez y estar eligiendo solo determinada parte de cada una.

¿Cuán loco te vuelve que te dejen la mesa caliente después de una sesión? ¿Eres de los que corta radicalmente o sigues con el mix? ¿Te pasa a menudo que el artista que hace warp-up por ser tu mete más caña al público?

(Risas) Creo que en este caso lo más interesante o lo que suelo hacer yo siempre es comenzar con una intro. Hacer un punto y aparte con la sesión anterior. En mi caso, si es un artista que pinche a más o menos velocidad que yo, creo que empezar con una intro con drones que duren un tiempo apropiado es un buen método. Es algo que antes se trabajaba mucho más, que el DJ residente llevase una progresión siempre con la sesión del invitado. Todo ha cambiado bastante. También es cierto que hoy en día, si hay una noche que la sesión dura seis horas, cada uno en sus dos horas hace lo que puede.

¿Te gusta bajarte a la pista? ¿Te lo puedes permitir? Es decir, ¿te acosan demasiado? ¿O puedes pasar desapercibido?

No suelo bajar a la pista. Solo lo hago antes de que abra el club, escucho como es el sonido y lo memorizo de alguna manera para, a la hora de estar con los monitores, tener una referencia de cómo suena fuera. Rara vez soy de bajarme. Depende también del sitio. La gente es más o menos respetuosa en ese sentido. La gente puede ser más o menos… ¿Cómo decirlo?

¿Sutil?

O directo. Violento, incluso, a veces (risas). Pero sí, pocas veces. Este año pasado, creo que fue en ADE, en Ámsterdam, como una de las carpas era un showcase del sello sí que me pude bajar y estuve cómodo. Es normal que alguien se quiera acercar a saludarte, o hacerse una foto. Y bueno, es de agradecer que la gente lo quiera hacer. Quiero decir, a lo mejor en un momento hay 10 o 15 con los que te puedes hacer una foto y no hay ningún problema. El que no se la puede hacer en el momento luego te pone verde por redes sociales (risas). Es algo con lo que se cuenta. Un clásico.

Parece que por fin vuelven los festivales de rock, hardocre y punk como el Download, ¿te atreverías a marcarte un set puramente rockero para algún festival así?

Para ocasiones así sí que me gusta estar más en la pista y disfrutar del concierto. De hecho, hay unos cuantos festivales en los que da rabia no poder estar, porque tengo bolos. Y más ahora que hay infinidad de bandas de los 80 de las que llevo comprando discos que todavía con sus sesenta y tantos años los ves tocar. Para este tipo de bolos sí que me gusta estar más en la pista. Es otra historia.

Por último, Óscar, ¿Qué más te tiene preparado 2018? De momento, así como cita importante, sé que te veremos en Dekmantel y en Sónar un año más…

Sí, acabamos de confirmar Forte y otro festival en Portugal este año, donde también hacemos showcase del sello… Así más pronto, en Tresor hacemos una noche entera desde hace unos años que se llama PoleGroup XL, en las dos plantas. Eso es lo que tenemos más a mano. En mayo gira por Sudamérica, cerca de un mes, como otros años. Y eso es lo que está más o menos a la vista.

¡Muchas gracias por tu tiempo, Óscar!

¡A vosotros!

* Extraído de Dj Mag Es 086