Huyendo de artificios

Autor: Bruno Garca

Los primeros coletazos del 2019 han servido para conocer el segundo álbum de uno de los actuales productores barceloneses con más carisma: Pedro Vian. Su nuevo disco –de título homónimo y que se publica por su propio sello Modern Obscure Music – toma el relevo de aquel delicioso ‘Beautiful Things You Left Us For Memories’ de 2016.
El artista ahora afincado en Ámsterdam continúa fiel a ese discurso puro, maduro y honesto que lo sitúa entre lo más distinguido de nuestra escena electrónica. Y cuando digo ‘nuestra’, digo como mínimo europea, ya que con sus buenísimas sesiones de baile, sus programas de radio más o menos frecuentes en estaciones como The Lot Radio (Nueva York), The Red Light Radio (Ámsterdam), dublab o Radio Primavera Sound… lo tenemos dispersando sus valores y sonidos por medio mundo.

Nos encontramos en Discos Paradiso, a minutos de hacer la presentación en Barcelona de tu nuevo álbum como Pedro Vian. Nada mejor que hacerlo en familia y en un rincón tan auténtico como este ¿verdad?

Si, así es. Hemos escogido la tienda porque desde el sello consideramos que es uno de los puntos más importantes en Barcelona para la música electrónica. Vital. Es como un segundo hogar para mí, llevo muchos años viniendo a comprar. Siempre que se tercia y podemos hacer una presentación aquí, no lo dudamos y la montamos encantados…

Cuando residía en Barcelona me pasaba por Discos Paradiso cada tres días (risas). Siempre he tenido la suerte, desde que abrió, de agendarme verdaderas joyas en vinilo. De hecho ya conocía a Gerard de mucho antes, de cuando trabajaba en la Ruta Natural.

¿Un digger como tú, por dónde se suele decantar a la hora de rebuscar entre las cubetas?

Yo busco de todo. No tengo estilo predilecto. Tampoco hago diferencias entre discos nuevos o antiguos. Aquí mismo, por poner un ejemplo, estamos en un lugar ideal para encontrar de todo. Es muy ecléctico. Vale, en todo caso se lleva la palma la electrónica. Pero no pasa nada, aquí a pocos minutos tenemos otro gran sitio como Revolver, donde reinan otros palos. Si me tengo que mojar un poco más, deciros que me gusta mucho el jazz.

Ahora precisamente vengo de Nueva York y allí me perdí por la tienda Rough Trade. En Ámsterdam tengo ya entre mis favoritas Distortion Records, Rush Hour, Red Light, Concierto, etc. Como va quedando claro las frecuento muchísimo. Como cliente fiel, y con esto de llevar dos sellos discográficos cuando viajo suelo pararme también a ofrecer nuestro catálogo… Siempre estoy rebuscando en las cubetas por necesidad.

Llevo dos programas de radio, y suelo pinchar bastante en clubes, por lo que tampoco hago diferencias a la hora de pillar discos para bailar o para ser escuchados en casa. Tampoco me paro a mirar los precios, compro según me entra la música, según seduzca mis oídos. Que el disco valga un euro, o treinta, no me va a importar tanto. De acuerdo, tampoco me voy a poner a derrochar el dinero, no soy un descerebrado. Otra cosa, además de los locales físicos, soy mucho de adquirir música en formato digital.

Siempre que puedo acudo a Bandcamp, Boomkat… cuando no encuentro lo que quiero en un sitio, me meto en otro. Más allá del formato, lo que quiero es contar con algo que realmente me guste. Si es para viajar y pincharlo en un club, el formato digital es más eficiente. Si es más atemporal y para mi colección personal, el vinilo es lo suyo.

Me gustaría que desarrollaras un poco esa pasión tuya por el jazz. Esos artistas de alma rebelde y disruptiva…

La idea es, cada vez más, la de contagiarme de ese espíritu ‘libre’. A veces puedo tardar en hacer un tema lo que dura el tema. Es activar las máquinas y tal, ponerle una percusión, empezar a tocar los sintes, me dejo llevar… Sí que puede ser que luego, tras darle una segunda escucha me decida a añadir otros sintes, a calibrar un poco en la ecualización, cortar y trabajar a partir de eso, pero son más bien jams.

Eso no quita que trabaje de otras formas. Qué sé yo, empezando a construir a raíz de haber creado un patrón, o una caja de ritmo, un sintetizador, o un sampler… Pero soy más de pasión que de matemáticas. Piensa que acostumbro a trabajar con gente como Hieroglyphic Being, y son artistas que tienen ese modus operandi.  Me encanta la improvisación, me gusta mucho la psicodelia. Son referentes para mí, aunque yo no haga exactamente ese tipo de música, artistas como por ejemplo Sun Ra, Jon Hassell, Don Cherry, etc. Como notarás, no se trata precisamente de ese jazz que está súper producido, es más el que considero auténtico.

Un jazz con momentos donde el volumen se dispara, se respira la humanidad, una legitimidad complicada de describir pero emocionante de percibir. No es una máquina marcando un paso firme, son personas que cuando interpretan consiguen que tu oído se mantenga más atento, prestando atención a cada golpe, a cada nota.

Vamos con tu nuevo largo, un trabajo que por cierto se publica en vinilo y que te ha llevado 4 años (2014-2018) ¿cuánto sudor, alegrías y penurias hay detrás de él?

Se ha convertido en un proceso muy largo, pues ha sido una labor de colección. De decidir y reunir trabajos realizados durante los últimos cuatro años de mi vida. No ha sido sencillo buscarle luego un sentido al LP. Había que encontrarle coherencia y luego ordenarlo del mejor modo posible.

También debí crear piezas que ejerciesen de pegamento, esto es, para que todo encajase bien… por eso el disco tiene tantos interludios, para concordar los temas. También hubo demora por el proceso de creación del artwork. Desde el sello nos preocupamos mucho en las portadas. En este caso ha surgido de la colaboración con un pintor catalán (Sergi Barnils) que la creó mientras escuchaba la música. Entre una cosa y la otra, que también el proceso de mastering, de producción, etc. la cosa se ha alargado.

Esto no quiere decir que he estado los cuatro años con todos los sentidos puestos en que iba a sacar un álbum. Ha sido en este último año cuando sí me senté y me concentré en ver cómo era capaz de apiñar trabajos que he ido haciendo, y luego darle a todo una forma coherente.  Así como en el anterior me focalicé y estuve trabajando canción por canción para construir un discurso, esta vez ha sido al revés.
Yo lo he visto como si tuviese un lienzo con una obra inacabada, que he ido realizando sin prisas durante un tiempo, y por fin le llegó el momento de meter las cuatro pinceladas que faltaban para rematarlo.

Tengo interés por piezas como ‘Platja’ o ‘Vistes desde Ses Illes’, ¿esto nos está chivando de algún modo que para inspirar estos cortes te alejaste del mundanal incordio urbano para acercarte a algún lugar / lugares más tranquilos y naturales?

Son dos temas más bien ambient. Estaba en Menorca cuando produje ‘Vista desde Ses Illes’, que además pienso posee una pátina baleárica. No es que lo sea, más bien es posee esa esencia, ese tipo de atmósfera cálida. Desde luego más amable que las de anteriores trabajos míos.
He intentado plasmar la sensación que tenía estando en las Baleares. De relajación, de espiritualidad. ‘Platja’ lo hice aquí con un amigo llamado Oscar Casanovas que tiene una colección de sintes. Un buen día nos encerramos, él con un teclado, yo con otro, y nos montamos una jam session. De ahí salió directamente este corte.

Que no se me pase. En el álbum encontramos una pista titulada ‘Seneca’, cuyo video de Aitor Bigas es una cuidada -estéticamente hablando- crítica al uso de animales como si fuesen máquinas para nuestro disfrute… 

Todo eso sinceramente me crea un rechazo monumental, me considero animalista. Me gustan mucho los animales. Sinceramente no soy vegano ni vegetariano, consumo carne, pescado, verduras y todo tipo de alimentos. Una cosa es seguir la cadena alimenticia y comer de todo, la otra es experimentar, abusar, maltratar a los animales. Son cosas muy distintas.

Tengo entendido que a la hora de trabajar en el estudio sueles ir cambiando tanto de máquinas como de software para producir. Diría que no es lo habitual ¿nos desvelas un poco por qué sueles tener esta necesidad?

No es una necesidad como tal, es más bien una manera de hacerlo. Yo soy mucho de coger e improvisar. No maquino demasiado las cosas. Igual la inspiración viene directamente mientras trasteo con un plugin, o de un instrumento, del que menos me lo espero, no sé. Razones, pueden ser muchas, desde que me resulte atractiva una determinada sonoridad, o que me aporte seguridad para luego trabajarlo y desarrollarlo.

En anteriores proyectos he tirado mucho de analógico, y ahora noto que el software está cada vez más cercano a ese tipo de cuerpo. Lo ideal para mi es realizar una amalgama con ambas posibilidades. Eso también ayuda a dar con un sonido propio, mucho más personal. Soy más de buscar hacia dentro, que hacia fuera. Es decir, no quiero calcar el sonido de una referencia en concreto, necesito expresar lo que me mueve a mí por dentro. Esa es desde luego mi búsqueda.

¿Cómo de avanzado tienes el plan de defender el nuevo disco en directo?

Yo verdaderamente no soy mucho de directos. Soy más bien DJ. Llevo mezclando desde que tengo 18 años. Por lo cual sumo ya unos doce años en cabina. La verdad es que es lo que realmente me apasiona hacer. Para el tema directos, pues sinceramente me estoy reservando mucho para hacerlo de un modo especial, y como se merece. De hecho ya estamos trabajando en unos visuales, y con algún músico.
No os lo puedo confirmar aún, pero la idea es tenerlo listo y presentarlo en esta próxima temporada de festivales, esto sería para junio o julio.

Ahora tu vida transita por Ámsterdam… como ha cambiado para bien tus hábitos como creador / artista ¿Cuesta madurar estando lejos de tu gente, de tu clima… o quizás todo lo contrario?

Estando incluso aquí -en Barna- mi idea fue siempre la de evadirme un poco de la ciudad. El vivir lejos ahora me ayuda en el sentido que me aíslo más de mi entorno asentándome más en el trabajo que debo ejecutar. Necesito esa concentración. Allí ya no tengo las amistades cercanas que están todo el rato intentando secuestrarme… estoy sin duda alguna mucho más focalizado en mi labor.

Disminuyen las distracciones. Ahora desde luego era un buen momento para dar este paso, y concentrar todas las energías en este segundo largo. Para el primero sí que lo hice todo a la carrera, de la noche a la mañana. Pienso que por esa razón perdí una bonita oportunidad de dar a conocer un poco más mi trabajo. Recuerdo una reseña que sacó una revista llamada The Quietus que me hizo meditar este punto. Me dije a mi mismo que no podía volver a desaprovechar la oportunidad de lanzar un trabajo que llevas elaborando durante meses, años, para dejarlo caer como si nada.

Estando allí en los Países Bajos puedo invertir más tiempo en promocionar lo nuevo como se merece. Obviamente no todo es coser y cantar. Es bastante complicado. De momento no tengo allí conmigo todos los instrumentos, tampoco la mayor parte de la colección de discos, desconozco el idioma,… es bueno para aislarse, y trabajar en una dirección, pero está claro que no es nada fácil. Ahora es además una mala época, porque el invierno de allí no es el que tenemos aquí. Sea como sea, es otro plus para andar apartado y concentrado en la promoción, además, a la vuelta de la esquina aparecerá la primavera.
Tengo muchas ganas de que llegue ese tiempo más benévolo para tocar en algún festival de por ahí arriba.

Vayamos con tu sello Modern Obscure Music, el cual está por cumplir su primer lustro de historia ¿Qué balance nos harías de lo vivido / experimentado por ahora?

Lo primero que tengo en mente y es lo que pretendo, es que siga operativo por lo menos cinco años más. No puedo estar más contento con todo lo que me ha dado hasta ahora. Incluso ahora veo que está funcionando mejor, estoy realmente satisfecho…

La verdad es que ha significado una liberación muy grande. Me siento libre a nivel creativo, y en general a nivel laboral. A ver, al final sí que acabo siendo siempre un esclavo del sistema de trabajo. No me salva nadie de tener que hacer facturas, estar lidiando con fábrica, con mucha gente en definitiva, pero luego llevo mi horario, llevo mi ritmo. Doy gracias todos los días porque sea así.

A no ser que me contradigas, leí y comparto tu opinión de que aun existiendo un nivel de la hostia, en España se sigue manteniendo en un segundo plano la escena local; y hablo de los eventos más grandes y mediáticos ¿Por qué crees que los promotores no confían en nosotros, como si lo hacen con otros que llegan de fuera?
Llevas unos cuantos años en esto, con varios proyectos además (Pettre / Aster) ¿siempre has tenido esa misma impresión? 

Creo que en otra entrevista se me mal interpretó, yo no digo que no existan posibilidades, pero si menos que en otros países. Desde España se exporta muy poco talento nacional, ¿Quién tiene poder para ello? Los grandes festivales. Creo que son ellos, y a través de las propias instituciones de un país, quienes deberían exportar la cultura. Ésta enriquece aún más a un país, y no económicamente hablando, me refiero a que lo hace más visible e interesante. Más sano ¿Por qué potenciamos la cultura basura sobre los otros tipos de cultura? ¿Qué queremos que nuestros hijos conozcan de nuestro pasado? creo que son cuestiones que se debería plantear un gobierno, un estado o una nación.

Reino Unido, Holanda, Francia son países que invierten mucho en ellos  mismos, en tener una buena imagen, en potenciar a sus artistas para que tengan posibilidad de mostrarse al mundo de la mejor manera posible. Lo hacen ofreciéndoles herramientas y éstas no son exclusivamente la facilidad para conseguirles instrumentos musicales. Estos mecanismos son por ejemplo: potenciar a los artistas dándoles buenos horarios en los festivales, impulsar sus giras internacionales, dar facilidades burocráticas, ayudas para tener espacios de creación y un largo etcétera más.

* Extraído de DJ Mag ES 098