Un buen aperitivo…

Autora: Fátima Fatene

Fotos: /Primavera Club

El pasado mes de octubre, tuvimos la oportunidad de asistir a la celebración del Primavera Club 2018, que sirvió como un excelente aperitivo de cara la próxima edición del Festival Primavera Sound, que tendrá lugar en Barcelona el último fin de semana del mes de Mayo (coincidiendo con el primero de Junio).

Siendo celebrado simultáneamente en las ciudades de Madrid y Barcelona, el Primavera Club ofertaba una suculenta e innovadora propuesta de artistas emergentes, convirtiéndose así en una perfecta carta de presentación de las nuevas caras que sin lugar a dudas irrumpirán en el panorama musical.

Concretamente en Madrid, las sala que daría acogida al festival sería el Teatro Barceló, que dispondría dos de sus espacios para ofrecer dos escenarios diferentes.

Nosotros no quisimos perdernos lo mejor de la propuesta de Primavera Sound… Y, aunque finalmente hubo alguna baja (me refiero, concretamente, a Octavian), pudimos disfrutar de los conciertos a los que quisimos asistir sin ningún tipo de problemas.

 

VIERNES
La noche del viernes tendría lugar la presentación del nuevo proyecto Cupido, que surge de la fusión de Pimp Flaco y Solo Astra. El grupo ofreció un espectáculo que cumplió con las expectativas. Era de esperar que la diversión no faltará en esta nueva propuesta de synth pop ochentero que, en cierto modo, rozaba el horterismo. Las vocales frescas y atrevidas de Pimp, pasadas por autotune (como de costumbre) y adaptadas al estilo más popero de Solo Astra, nos hicieron percatarnos a todos los presentes de que nos encontrábamos ante una neo-boy band que, si estéticamente nos hace retroceder a los noventa, musicalmente nos trasladaba hasta diez años atrás de esa década.

Los de Cupido supieron como hacer que nos lo pasáramos bien y nos implicásemos, tal y como quedó demostrado cuando llegó el momento de cantar No Sabes Mentir, el único single publicado hasta la fecha. Y, por si alguno de los asistentes no se sabía la canción, por allí andaba también la madre de Pimp Flaco, con la letra impresa y preparada para enseñarla a los que estábamos bajo el escenario.

Por otro lado, si entre el público había curiosos, que en realidad son más de trap que de pop, tuvieron de suerte, porque Kinder Malo estaba entre el público y, para sorpresa de todos, se subió al escenario para regalarnos, en compañía de su hermano, la interpretación del tema Laberinto de amor.

En cuanto al acondicionamiento de la sala se refiere, el escenario principal era lo suficientemente grande y sonaba lo suficientemente bien como para dejar el listón bastante alto al Teatro Barceló. Algo que, desgraciadamente, no sucedería con la sala secundaria (la de la planta de arriba), aunque esto lo descubriríamos al día siguiente.

Lo de Octavian nos dejó a muchos hecho trizas, y es que para algunos se trataba de la propuesta más interesante de todo el Line Up del Primavera. La noticia resultó también una sorpresa para muchos otros, que nos enteramos de que se había dado de baja cuando ya estábamos en el festival. Al contrario de lo que pasaría en Barcelona, donde la actuación fue reemplazada por la de Lil Moss, en Madrid no sucedería lo mismo, ya que se dio cierre al festival con Esteban y Manuel. Afortunadamente, y por suerte para la organización, el resto del cartel resultó ser suculento, por lo que esto al final no supuso una merma tan considerable.

 

SÁBADO
El sábado solo tuvimos la oportunidad de asistir a tres conciertos, que fueron los de Ama Lou, Boy Pablo y Jimothy Lacoste, respectivamente.

El calentamiento de la noche fue lo mejor, y es que el primer concierto al que asistimos fue al de la nueva promesa del soul, Ama Lou, quién había sido anteriormente señalada incluso por Gil Scott Heron.

Como era de esperar, la actuación fue, tanto para ella como para nosotros, sobre ruedas. La seguridad que la artista inglesa demostró en el escenario nos dejó sorprendidos, a pesar de que ya sabíamos que Ama Lou apunta bien alto. Ni su juventud ni su corta experiencia como artista se convirtieron en obstáculos para seducir a un público con bastantes expectativas.

La verdad es que Ama Lou se movió por el escenario como si fuese el salón de su casa. Estilo, versatilidad y talento urbano se fundieron en uno tan pronto como comenzó a cantar, ya fuese bailando o sentada con una guitarra entre sus brazos, y para cuándo el concierto hubo llegado a su fin, Ama Lou nos había firmado la mejor carta de presentación. De hecho, muchos salimos de allí pensando que habíamos tenido la oportunidad de conocer, todavía en sus inicios, a la que muy probablemente se tratara de la próxima reina del soul y el R&B.

El concierto de Boy Pablo, la banda de chavales noruegos, resultó ser todo un espectáculo lleno de animación e invitación a la interacción. Para sorpresa de muchos, las canciones, que en principio deberían crear un ambiente algo más calmado y melancólico, se transformaron en himnos de felicidad, gracias a un grupo de jóvenes enérgicos y divertidos que no paraban de proponer juegos, palmas y alguno que otro grito.

El público, que también estaba bastante receptivo, se sabía las letras de las canciones y se empeñaban en acompañarlos cantándolas, dejando claro que nos encontrábamos ante un público a la altura. Con esto, sobra decir lo que sí que no faltó en este concierto: el baile.

En cuanto terminó Boy Pablo, que pusieron cierre a su directo con un apoteósico final (montaron una auténtica fiesta en el escenario), subimos las escaleras para ver si todavía era posible encontrar un sitio decente en la sala.

Por supuesto, el público era mucho más reducido, pero aún así, parece que Jimothy ha conseguido ganarse público en la capital, porque, después de todo, fue mucho más del que nos esperábamos. Después de esto, he de admitir que tal vez peque, en ocasiones, de subestimar a mis compatriotas…

El caso, que Jimothy ofreció un directo bastante parecido al que habíamos recreado el nuestra mente gracias a la Boiler Room que se soltó en YouTube hace no mucho. Por mencionar algo, lo único que se alejó de aquella ilusión fue la iluminación, y seguramente sea porque, en un principio, no se trate de un aspecto que el artista puede controlar (depende un poco de la sala).

Aquí no hubo luces rojas, como en la Boiler, pero también se subió a la tarima a bailar y a cantar (en las mismas canciones en la que lo hacía en la Boiler). Si en la interpretación de los noruegos prevalecía la improvisación, la energía, y el contacto espontáneo con el público, la de Jimothy se caracterizó por un cuidado de las formas (eso sí, a su manera, así vapor, todo lo-fi).

A fin de cuentas, el personaje que propone Jimothy es una parte determinante en su proyecto. Digamos que nos encontramos ante un alter-ego creado, que estudia lo que hace, cómo podría haber pasado si hubiéramos ido a un concierto de David Bowie o de Queen (obviamente, no tan a gran escala).

Bromas aparte, el concierto estuvo bien y fue divertido, pero mucho menos que el anterior. La propuesta al final resultó ser un poco pretenciosa (esto es, ante todo recalco, una opinión personal). No mejoró la cosa el acondicionamiento acústico de la sala, ni tampoco el sistema de sonido, que dejaron mucho que desear y le hicieron flaco favor al artista que se encontraba en el escenario. El resultado final fue un espectáculo que se quedaba corto, al menos, para las expectativas de muchos de los asistentes al Festival.

Como conclusión general: desgraciadamente, el festival se nos quedó algo corto. ¿Por qué? Nos perdimos bastantes conciertos interesantes (esto es totalmente culpa nuestra), se canceló un concierto MUY importante (esto fue totalmente impredecible), y del resto de conciertos… pues bien. Exceptuando los de arriba, que como ya expliqué, sonaban bastante mal.

Si tuviésemos que destacar alguno de ellos, sería sin dudas el de la banda noruega Boy Pablo (y eso que yo me consideraba muy fan de Jimothy y Ama Lou). Aún así, siempre es un placer asistir al Primavera Club, porque su propuesta es diferente y, sobre todo, fresca. Si por algo destaca la organización, es por contar con nombres nuevos, nombres que prometen en la escena, independientemente de que luego peguen o no. ¡Hasta el año que viene!