En el número 113 de DJ Mag descubrimos la Venezuela musical escondida

Autor: Salvatore Maldera
Edición web: Helena Bricio 

Decenas de artistas venezolanos que durante la bonanza económica formaron parte de grandes proyectos, que tuvieron un impacto o respondieron de forma excepcional a su cultura, irónicamente, hoy no pueden sobrellevar las dificultades que el futuro les deparó. En este ámbito, hay quienes se dedican día a día a descubrir auténticas joyas musicales que la historia musical aún no ha registrado: son incurables coleccionistas, investigadores, curadores y editores independientes que escudriñan catálogos enteros de discográficas desaparecidas, referencias nunca reeditadas, mercados de segunda mano en cualquier parte del mundo, archivos de radios que siguen en pie (o no), hasta dar con esa perla que aporta algo nuevo al legado musical. 

Surgieron en una época tan distinta a la que se vive hoy en su país que, a veces, el pasado parece que fue un sueño. No solo se trata de veteranos artistas que siguen en activo en su país o se han mudado a los lugares más recónditos del globo y continúan desarrollando su expresión, también están los que descansan enmudecidos en un catálogo traspapelado en alguna estantería en Caracas. Un panorama distinto se vivía desde 1960 hasta mediados de la década de 1990, cuando la producción y la industria discográfica venezolana crecían como la espuma: algunos sellos como Discomoda, El Palacio de la Música, Top Hits, Yare, Sonus, Velvet y Souvenir, daban a conocer propuestas constantemente, únicas, si se quiere, en el ámbito sonoro de América Latina y que solo pudieron haber sido posibles en ese lugar y ese momento, aunque, no siempre, también cabe decir, pudieron abarcar todo lo que se estaba llevando a cabo en aquel caldo de cultivo. Venezuela fue un lugar propicio en donde muchos artistas incluso extranjeros encontraron un hogar, un terreno fértil de posibilidades casi infinitas, tanto como lo era su bonanza económica. Del mismo modo gestores culturales y emprendedores con iniciativas sin precedentes dejaron huellas que se conservan hasta hoy en la memoria. Impresiona un poco ver que tan solo 40 años después, mucha producción venezolana de alto nivel, no reeditada, corre todo tipo de riesgos en medio de la complicada situación política. Naturalmente, el sexto sentido del melómano ha puesto el ojo en ello e insiste en volver a poner el foco en dichas piezas, redescubrirlas, incentivando al mismo tiempo su conservación. Así mismo, diferentes sellos independientes inspirados por este hecho objetivo, se han encargado de investigar estos tesoros y compartirlos con el mundo. Por fortuna, han encontrado un público que los ha sabido apreciar con avidez lo que ha generado la continuación del proceso. Existen sellos que trabajan en este sentido y que podemos listar aquí:  

 

Olindo Records + Musica Infinita (Portsmouth)  

Sello de Miguel Colmenares y Oli Brunetti. Colmenares, venezolano, vivió en Barcelona pero finalmente se asienta en Londres desde hace algunos años. Bajo el sello de Olindo Records se han editado bandas nuevas como Betsayda Machado e Insólito UniVerso, una fusión de folk psicodélico, electrónica contemporánea, y música tradicional latinoamericana, particularmente representada por a través de los ritmos e instrumentos del folklore venezolano. Este breve extracto de Insólito UniVerso nos explica un poco la particularidad venezolana a la que este sello alude: “Mientras vivían en Caracas, una ciudad que se encuentra justo en el medio entre el norte y el resto de América del Sur con una gran afluencia de culturas europeas de migraciones masivas al país, los miembros de la banda absorbieron muchas influencias musicales diversas mientras crecían. Bandas sonoras italianas de Ennio Morricone, post-rock de Tortoise de Chicago y psicólogo brasileño del movimiento Tropicalia; mezclado con la música tradicional de Simón Díaz, Cecilia Todd, Aldemaro Romero, y la música urbana y folklórica interpretada por músicos no convencionales en los barrios y pueblos de Venezuela”. Recientemente se ha publicado un subsello de reediciones de música estrictamente venezolana llamado Música Infinita cuyo primer lanzamiento será The Message de Gerry Weil.  

Miguel también que: «Para lo que queda del año vamos a sacar el 2do LP de Waaju. También sacaremos el próximo álbum de Monsalve y Los Forajidos, grabado entre Londres y París, mezclado por Malcom Catto de los Heliocenttrics. Ese disco saldrá en septiembre.» Puedes escucharlo aquí.

Vampi Soul + Vinilíssimo (Madrid)   

Requiere poca presentación. Subsidiarios del estable sello español Munster Records que ha diversificado su catálogo de modo magistral. El subsello Vampi Soul fue fundado en el año 2002 y se ha establecido como una de las fuentes más respetadas de música global. Sus reediciones van cubren una gran cantidad de géneros y ámbitos geográficos, desde Funk de New Orleans a Jazz de Europa del Este pasando por sonidos tropicales, groove peruano y Afrobeat nigeriano, entre otros.

Vampi Soul ha reeditado importantes álbumes venezolanos como el legendario La Ofrenda de Vytas de Vytas Brenner (una obra maestra de música folk sinfónica venezolana) y el álbum homónimo de Spiteri. La reedición de este mágico álbum se llevó a cabo ya hace un tiempo atrás pero se puede decir que de algún modo sintetiza el fascinante potencial que tiene el legado musical de la vanguardia venezolana. En este álbum, cuya reedición estuvo a cargo del especialista Félix Allueva, se funden de manera excepcional el rock, soul y psicodelia con ritmos caribeños. Próximamente publicarán un tercer release de música venezolana, de otro grupo legendario de la década de los 70: el grupo Pan. 

El Palmas Music (Barcelona) 

Sello radicado en Barcelona de reciente creación pero con gran ímpetu y energía. Conformado por el joven equipo de Maurice Aymard (label owner, A&R), diseño de Georgina Maldera y Daria Mechkat. Cuenta con Paulo Olarte como curador y artista del sello. Sus dos primeras ediciones abren las puertas a un horizonte ecléctico con cierto misticismo hacia lo tropical. Su primer release fue el primer álbum de Daniel Grau después de más de 30 años de silencio, un artista muy valorado entre los melómanos conocido como el “Moroder” venezolano de vibrante fusión entre diversos estilos en los que predomina el Space Disco y el Italo con notas de una delicada singularidad venezolana.

El segundo LP ha sido una cuidadosa compilación del pionero venezolano Rada, músico electrónico de formación académica que compartió inicios con leyendas como Klaus Schulze. Su música fue bautizada por sus colegas alemanes como «Latin Cosmic Psikraut«, una visión futurista del Mar Caribe antes de su tiempo, llena de texturas innovadoras y envolventes amorfos que pueden hacerte sentir un efecto casi narcótico. Como se puede apreciar en su trabajo, otras ideas han estado presentes en la evolución conceptual de Rada como la interrelación entre el budismo, la filosofía y la ciencia. El Palmas Music ha firmado los derechos de toda la discografía de Rada lo cual ha permitido que podamos encontrarlas digitalizadas en las principales plataformas de streaming 

Entre sus últimos proyectos se encuentran dos recopilatorios de música editada en Venezuela en los años sesenta y setenta (paseándose por géneros como el jazz, la salsa, música tropical y el reggae), curados por El Palmas DJ y El Dragón Criollo; y una edición en siete pulgadas de artistas nuevos como La Jungla y Acid Coco.  

Paulo y Daria

Phantom Limb (Londres)  

Sello independiente creado en asociación con Wise Music Group. Actúa como A&R para artistas emergentes e independientes. Ofrece una plataforma de altísima reputación a nuevos artistas vitales manteniendo un estricto control de calidad y facilitando acuerdos con una representación internacional también de alto nivel. Ha editado recientemente un doble LP de uno de los principales y más reconocidos compositores electrónicos venezolanos de Ambient, Miguel Noya. En el álbum Canciónes Intactas, Noya compila los mejores momentos de su carrera hasta ahora, desde sus inicios como pionero de la música electrónica creada por sintetizadores y música informática a lo largo de las últimas cuatro décadas, en las que ha contribuido en gran medida al panorama cultural de Venezuela. En los apuntes del propio sello discográfico “su visión trascendental, profundamente intelectual de la secuenciación MIDI representa un enfoque ferozmente singular, que embebe la floreciente escena electrónica ambiental del mundo occidental de 1980 con una gravedad ambiental única y un color tropical vibrante. Esta compilación, Canciónes Intactas finalmente nos permite una ventana rara e invaluable a las tierras extrañas y aisladas en las que se han formado tantas gemas delicadas, sintéticas y poco comunes, hechas de secretos latinoamericanos mágicos y mitológicos”.

Sonar Kollektiv (Berlín) 

Fundado en 1997 por el colectivo Jazzanova, el sello discográfico de Sonar Kollektiv establece una interesante conexión, una red de distribuidores independientes a nivel mundial. Actualmente cuentan con más de 200 referencias en su catálogo entre los cuales se encuentra el álbum recopilatorio The Magic Sound Of Daniel Grau, compilado por Jazzanova & Trujillo, una selección de temas de la época dorada del interesante productor venezolano. 

Wah Wah Records (Barcelona) 

Fundada y propiedad de Jordi Segura, Wah Wah nació en 1992 como tienda de discos y evolucionó en sello discográfico y distribuidor de referencia mundial de la ciudad de Barcelona. Su espectro abarca un gran número de estilos y se especializa en rarezas musicales con un catálogo que supera ya las 200 referencias. Ha editado un disco de 7’’ de un proyecto de Vytas Brenner llamado Brenner’s Folk y un LP de 1983 editado en Venezuela del Grupo experimental Electroacústico Musikautomatika compuesto por Luis Levin, Alvise Sachi y Stefano Grammito. Este, según Luis Alvarado, probablemente haya sido “el colectivo más estable enfocado a la improvisación libre con medios electrónicos en Latinoamérica, inspirados en el trabajo de los italianos Musica Elettronica Viva”. Musikautomatica participó en el Festival de Música Electrónica (1989), evento gestionado por Maite Galán, Pili Galán y Felix Allueva, que se mantuvo por varios años con cambios de nombre y que constituyó un evento de avanzada en el ámbito latinoamericano.

Pharaway Sounds (Lleida) 

Subsidiario de Guerssen, una compañía fundada el año 1996 en Lleida como sello discográfico y distribuidora import/export. Cuenta con tres sellos especializados en reediciones de oscuros discos de psicodelia, progresivo, folk o garage de la década de los 60 hasta los primeros 80. Guersen se consolida como marca que ocupa un lugar de prestigioso dentro de los sellos de reediciones en vinilo a nivel mundial. Pharaway Sounds reeditó álbum Revolución Electrónica en Música Venezolana, un proyecto en el que el famoso compositor y arreglista venezolano Chelique Sarabia (autor de la archiconocida “Ansiedad” cuando era tan solo un adolescente) se embarcó en la ambiciosa tarea de modernizar el cancionero tradicional venezolano aplicando los principios del sintetizador Moog como técnica. Según refiere Guerssen: «Chelique, ayudado por un joven pero talentoso equipo de músicos, empleó instrumentos tradicionales como el cuatro y la bandola llanera, filtrándolos por osciladores, jugando con el efecto feedback, sintetizando frecuencias, utilizando eco de cinta», de esta forma, obtuvo el sonido psicodélico y exótico que caracteriza esta grabación tan avanzada a su tiempo. 

Entre sus proyectos inminentes se encuentra una recopilación de singles de otro grupo venezolano de requerida y urgente reedición: el Grupo Geyser. Esta agrupación se caracterizaba por una marcada tendencia de fusionar el rock con las cadencias latinas. Sus sencillos fueron publicados por los sellos Vida Records y Velvet. Finalmente en el año 1973, lanzan la famosa ‘Superlombriz Atómica’ en la que los hermanos fundadores del grupo tocaban dieciséis instrumentos. Poco tiempo desaparecerían. 

Soul Jazz Records (Londres) 

El ya mítico sello de reediciones de Londres Soul Jazz Records (Sounds of the Universe) fundado por Stuart Baker en 1992 para la conexión intercultural entre géneros musicales de todo el planeta, editó lo que vino a ser el primer trabajo de recopilación de Rock experimental venezolano gestado durante la época de eclosión económica y cultural que vivió el país durante la década de los 70. El compilatorio Venezuela 70. Cosmic Visions of a Latin American Earth abriría el horizonte a muchos melómanos con respecto a la música del país sudamericano y cosechó un éxito importante, lo que condujo al sello a un segundo volúmen bajo la misma temática. La recopilación de los temas estuvo a cargo de Toni Arellano, un viejo DJ de la escena venezolana conocido como DJ Tostoni que también se dedica a la venta de discos alrededor del mundo.  

Los textos de Félix Allueva 

Por último, nos gustaría mencionar en este breve compendio los textos de Félix Allueva una brújula innegable para adentrarse en la literatura disponible en torno a la historia musical contemporánea de Venezuela. Allueva ha sido fundador, productor, promotor y gestor de grandes eventos como Venezuela Jazz Festival, Festival de Música electrónica y el Festival Nuevas Bandas (que ya cuenta con más de 30 años) que han dado visibilidad e inspirado a cientos de músicos. El autor Crónicas del rock fabricado acá: 50 años de rock venezolano (1998) actualmente se encuentra activo en la clasificación sistemática de los discos fundamentales del pop rock venezolano, llevando a cabo la producción de un documental para cine, compilados históricos con grupos que han participado en el Festival Nuevas Bandas y un nuevo ensayo crítico cultural.  

Rock Vzla 1959-2019 es un ambicioso proyecto que, sin duda, se consolidará como referencia de la historia del rock venezolano, es un trabajo que aborda esta temática desde el nacimiento del género en las calientes tierras de Maracaibo y la apariciòn del twist y surf en la Caracas cosmopolita de los años 60. Hasta el surgimiento de la música urbana y aportes internacionales como Alejandra Ghersi «Arca» (artista transgénero venezolana productora de Utopia de Björk). El texto analiza gran variedad de temas en orden cronológico como el impacto de la psicodelia y la vanguardia en el ámbito latinoamericano, la cristalización del rock venezolano en la década de los 70, alimentándose del folklore local con la meta de crear un sonido típicamente venezolano dentro de los géneros de música moderna. Este movimiento acaba extendiéndose al jazz fusión e, incluso, la música disco. Le siguen años de metal y punk, cuando la vida cultural sufre un vuelco radical con grupos que van de Sentimiento Muerto a Desorden Público y Los Amigos Invisibles, ampliamente exitosos. En las postrimerías del siglo XX y comienzos del XXI, aparecerá lo que bautiza la “generación nuevas bandas”, una avalancha de grupos que hacen renovación total al panorama y logran invadir, finalmente con éxito, el mercado regional con calidad y originalidad, es la época del llamado VRock, en la cual nos encontramos. El abordaje tiene mucho de sociología y polìtica, áreas normales de su autor, ya que, por supuesto, la expresión musical tampoco pudo escapar al “efecto Chávez”. Allueva describe cómo el movimiento ha sobrevivido en los tiempos de la “revolución”.  Además contendrá un buen volumen de discografía, cronologías,  fotografìas de los temas tratados y muchas anécdotas y leyendas urbanas: “Bowie camina por Caracas en 1968”, “George Martin producirá el nuevo àlbum de Spiteri”, “Andrès Calamaro produce el disco debut de Sentimiento Muerto”, entre otras…  

No son los únicos, a partir de ahora nos toca descubrir nuevas referencias y reediciones en el mismo marco. La reescritura de los tiempos para el archivo musical venezolano es patente, y, nos traerá grandes noticias. En ninguno de los casos se trata de poner el foco para rescatar una “época oscura”, al contrario. En muchos casos podemos decir que es un trabajo de conservación de lo que se produjo bajo una época luminosa, y al mismo tiempo, redescubrir trabajos que no pierden el brillo pero cuyo contexto original ha cambiado tanto que sus posibilidades de trascendencia suelen desdibujarse. Estos esfuerzos independientes nos demuestran que es muy fácil sacar la cabeza de los filtros de Spotify o YouTube y adentrarse a encontrar aventureros como ellos, que cada día salen a buscar tesoros perdidos para compartirlos con el mundo, metiendo las manos en en un almacenes polvorientos o en la colección de algún melómano incurable que les ha permitido acceder a sus biblioteca personal. Son emprendedores cuya motivación última es reescribir nuestro algoritmo musical.

 

*extraído de DJ Mag 113